
En Sevilla hay calles unidas a la memoria de tu infancia, calles que te recuerdan imágenes, sensaciones y olores. Una de estas calles la recuerdas desde pequeño, cerca de la Encarnación: la calle José Gestoso. Cuando eras pequeño era una visita obligada casi todas las semanas. Tu madre te vestía de sábado y decía aquello de “vamos a la calle José Gestoso”. Tú no sabías quién era aquel señor pero ya te imaginabas que era fin de semana, que ibas de compras y que había puchero en el almuerzo. Tú no sabías llegar. Era una calle estrecha, con un calendario particular. En otoño te anunciaba la Navidad con sus belenes, en invierno te adelantaba los reyes con sus juguetes. Andabas por José Gestoso en primavera y ya esperabas el nazareno de caramelo que tu abuelo te compraba; y cuando llegaba el verano, sabías que irías al viejo almacén a comprar el bañador para la playa.
Pero, sobre todo, José Gestoso eran los olores de tu infancia. La calle olía a manzanilla dulce y amarga, a poleo y a cera pura, a incienso y a galletas, a miel y a miles de especias. Y entre aquellos olores, tu padre te contó un día que aquella calle era el centro de Sevilla, que había una concha que era el punto 0 de la ciudad, más o menos como el km 0 de la Puerta del Sol en Madrid. Y tú pensabas que José Gestoso era el centro de tu ciudad...
Con el tiempo aprendiste quien fue Gestoso. Y te pareció un personaje importante, tanto como tu calle. Había nacido allí, en 1852. Si no hubiera existido, Sevilla sería diferente. Porque pocos la estudiaron tan a fondo. Arqueólogo, historiador, amante del Arte, escritor, archivero, investigador...todo un personaje de la Sevilla de fines del siglo XIX. Cuando creciste compraste algunos de sus libros y aprendiste a amar tu ciudad con sus escritos. En su libro “Curiosidades antiguas sevillanas” conociste muchos detalles de una Sevilla desaparecida, de una ciudad que Gestoso procuraba recopilar antes de que desapareciera: copiando archivos, anotando datos, contando historias que no debían olvidarse. Pero sobre todo, Gestoso te impresionó cuando conociste su gran obra: “Sevilla Monumental y Artística”. Son tres tomos que publicó entre 1889 y 1892. Allí está casi todo el arte de la ciudad. Todavía los relees y te imaginas al viejo profesor en su casa de la calle Gravina, entre papeles y documentos. Y cuando pasas por su calle recuerdas que José Gestoso fallecía un día 27 de septiembre de 1917, dándole nombre a la antigua calle de la Venera. Y piensas que Gestoso no necesita monumentos. Ya lo tiene en una calle pequeña, la del centro de una Sevilla que te trae los olores de tu infancia...