28.1.09

28 DE ENERO. EDUCACIÓN.

Ocurrió en un centro C.A.P. de la periferia. Actuación preferente que lo llaman en el difícil proceso de enseñanza y aprendizaje. Acababa de comenzar el segmento de ocio en la jornada lectiva. Un docente, desarrollando sus funciones tutoriales, didácticas e integradoras, se dedicaba a vigilar el cumplimiento por parte de los sujetos de aprendizaje de un desarrollo lúdico, integrador y propedéutico de su tiempo de ocio. Vamos, que el profesor vigilaba el recreo...
Sobre la barandilla del piso superior, el sujeto de aprendizaje X realizaba una conducta contraria a las normas de convivencia recogidas en el ROF, claramente sancionable con un apercibimiento de consideración discutible entre muy leve, tirando a moderada y ciertamente apercibible. La categoría no quedó muy clara en la última E.T.C.P., por lo que quedó relegada a un nuevo estudio y sometida a una comisión nombrada al efecto. Una acción poco integradora y bastante guarra. Vamos, que el alumno escupió grandioso gargajo desde las alturas, con peligrosas y negativas consecuencias para el resto de la comunidad educativa que transitaba por el piso inferior.
El docente, de Filosofía por más señas, se acercó con evidente enfado al sujeto de aprendizaje revestido de gorrita, varios gramos de oro en cadenas y anillos, chándal blanco y consabidas listitas negras. Harto de hacerle adaptaciones, recuperaciones y planificaciones le inquirió :
- “Niño: ¿qué has hecho?”
- “No he hecho ná”, respondió obtusamente el sujeto de aprendizaje.
- “¿Qué has hecho?”, volvió a inquirir el docente con insistencia evangélica.
- “Yo no he hecho ná...”, insistió el displicente con la consabida carencia de argumentos.
El profesor decidió acusar directamente:
- “¡Has escupido!”
- “¡Yo no he escupido!”, inquirió el diversificado alumno, negando la evidencia.
- “¡Tú has escupido!” volvió a repetir el abnegado profesor, cansado de aquella labor fiscalizadora propia de inspectores olvidatizas.
- “¡Yo no he escupido!”, volvió a repetir el alumno.
Envuelta en un grito de monumental enfado, la respuesta final del docente debió pasar a la memoria final de curso:
- “¡Pues si no has escupido... yo me cago en tu puta madre... pero no me he cagado en tu puta madre...”.
28 de enero. Santo Tomás de Aquino. Patrón de la educación. Cuando existía...

27.1.09

27 DE ENERO. FARFÁN

Pasaba la vida. Las ilusiones, los sueños. Pasaba la vida. La que el siglo anterior había comenzado en pleno barrio de San Bernardo. Calle Competencia, la antigua de los Ocho Hornos. Pasan la vida y pasan los nombres. Hoy es calle Marqués de Estella.
Pasaba su historia por delante de sus ojos. Su historia y también la Historia con mayúsculas. Como la Guerra de Cuba que le tocó vivir y las miserias pasadas en las campañas de África. El deber cumplido y el cumplimiento del deber de un soldado a la vieja usanza, con su galones y su botonadura dorada. El brillo viejo de San Bernardo en una tarde de miércoles Santo. La recordó aquella noche desde el mirador de San Juan de Aznalfarache. Era el mediodía de un día de enero de 1944. Sevilla todavía en sepia. El viejo militar como un diablo Cojuelo sobrevolando las glorias pasadas. Militares y musicales. Porque la suya fue una gloria musical. En sus manos, la gloria. Cuando le pasaba la vida recordó su lejano oficio de sastre y cómo después enhebró las agujas más finas de los pentagramas musicales. Todo ccomenzó en el hogar de San Fernando con don Manuel, el Font menos famoso que sería padre del padre de la más dulce Amargura. De Sevilla a Córdoba. Pasaba la vida. Pasaban los años. En la ciudad de los califas se convirtió en músico de segunda estudiando con el maestro de capilla Gómez Navarro. Pero él era de primera. Al volver de Melilla consiguió el ansiado título. Título para una realidad. Casi al final del siglo anterior volvió a Sevilla. Nueva banda, la del Cuartel del Carmen de Baños. Aires de cofradías y aires de viejos monjes exclaustrados. Viajó por toda España, pero casi veinte años después pudo volver a Sevilla. De Sevilla a Soria. Soria 9, claro. Años veinte. Sus mejores años. Los del regionalismo y los del costumbrismo. Los de su Semana Santa. La de Farfán. La que nació pasando. Pasando los Campanilleros. Siete Palabras en una cruz. Muchas más detrás de un manto bordado. Un músico que ponía fin a la más bella melodía. Pasaron campanilleros y pasó la Estrella Sublime, y la Virgen de las Lágrimas, y la Esperanza de Triana y el Amor de Cristo, y el Refugio de María. Refugio de pecadores. Su pecado fue la hermosura y el amor por una mujer imposible. La llamaban Sevilla. Cuando pasaba su vida por delante la contempló por última vez. Ritmo de tambor en su corazón. Un día de enero. Aires lejanos de pasodoble a Pepe Luis. Pasaba la vida. Pasaba Sevilla. En el Arco de la Macarena y en la Puerta de la Carne. Un tambor que dejó de sonar. Como un corazón. Moría López Farfán. Campanilleros por la laguna Estigia. Pasaba la vida. Pasaba la luz. Pasaba la gracia. Lloraba la Madre de Dios...

25.1.09

26 DE ENERO. SUELOS QUE PERDIMOS

(Foto de Antonio Sánchez Carrasco)
No es que hoy toque hablar de Romero Murube, aunque cualquier día del almanaque sería bueno para ello. En vez del cielo has mirado al suelo. Quizás sea por una historia que te contaba Carlos Ros. Un día como el de hoy de 1793 se terminaba el enlosado de la Catedral, los elegantes mármoles negros y blancos que llegan a nuestros días. Se acababan los ladrillos, las losetas irregulares y las lápidas dispersas. Se acababa también la figura del famoso “alguacil de los meados”, personaje curioso encargado de velar por las incontinencias urinarias de los más maleducados... ¿Antiguo o a moderno? Has mirado al suelo. Y has pensado que la historia de tu ciudad también podría escribirse en ellos. Incluso imaginaste una breve guía:
1. Suelo romano. De dos tipos. Opus tesellatum. Cientos de pequeñas piezas conformando un dibujo. Quizás el mejor mosaico esté en la calle Cuna, en la Casa de la Condesa de Lebrija. Opus sectile. Mármoles de colores cortados de forma geométrica. Suelo arrancado de su sitio y colocado en el Museo Arqueológico.
2. Suelo musulmán. De verdad. De auténtico barro cocido y auténtica olambrilla vidriada. (sí, ese cuadradito que tanto se imita en los chalés modernos...). Todavía encontrarás alguno original en los rincones del Alcázar. No podrás pisarlo.
3. Suelo medieval. Es de mentira pero te recuerda a otras épocas. La calle enladrillada tiene el nombre y el recuerdo. Taco de barro formando una auténtica espiguilla.
4. Suelo Renacimiento. No es un modelo de una casa de baños. Es la auténtica Roma en medio de tu ciudad. Es el mármol de verdad que contempla el Jano bifronte de la Casa de Pilatos.
5. Suelo auténtico. De barro y con pintura color almagra. Convento de Madre de Dios. Estarás en otro mundo y en otro suelo. Entre tumbas de mármol. La verdad existe hasta en los suelos.
6. Suelo de mentira. El que se inventaron para hacer de Sevilla una ciudad de postal. El clásico, tópico y sevillanísimo chinito. Ideal para barrio tópico o placita que se precie... Muy reñido con tacones y estrenos de Domingo de Ramos.
7. Neosuelo. Reinterpretación de viejos modelos marmóreos barrocos. Pincelada impresionista para ser pisada. Véase la restaurada Parroquia de San Bartolomé.
8. Suelo Cuéntame. Los 70 siguen vigentes. Combinaciones sicodélicas de rojos y blancos en losetas que un día poblaron Sierpes y que todavía quedan por algún rincón. Chipiona en Sevilla.
9. Tristeza norteña. La dichosa pizarrita que todavía subsiste en más sitios de la cuenta.
10. Suelo M. Más vale no seguir... Algo así como esa losetilla pretenciosa de la Alameda de Hércules. Nada que ver con un suelo monjil
Te has dado cuenta que la lista es interminable. Como la historia de tu ciudad. No sabes por qué pero sigues acordándote de suelos y del dichoso “alguacil de los meados”.

18.1.09

18 DE ENERO. FAMOSILLOS


“El 18 de enero murió en su convento de agustinos descalzos de Nuestra Señora del Pópulo Fray Santiago de la Visitación, a quien todos llamaban el hermano Santiago, que se ocupaba en pedir por las calles la limosna para el culto de la Santísima Virgen. Su humildad, pobreza y demás virtudes cristianas y religiosas le ganaron el amor del pueblo, quien luego que supo su fallecimiento acudió en tropas al convento pidiendo que lo manifestasen e impidieron su enterramiento. No esperaba tanto su comunidad, pero para satisfacer la piedad de los fieles lo expuso al público, y fue necesaria mucha vigilancia para impedir que le quitasen a pedazos su pobre hábito. Custodiaron el cadáver, que estaba de manifiesto en el féretro, religiosos de todas la religiones, quienes daban al pueblo flores y hierbas que le rodeaban y le tocaban rosarios. Fue innumerable el concurso que por espacio de tres días ocupó la iglesia, y al fin se pudo enterrar en la noche del 22 en el claustro grande delante de la puerta de la antesacristía, sobreponiéndole una gran losa de mármol con este epitafio:

AQUÍ YACE EL V.H.F. SANTIAGO FERNÁNDEZ Y MELGAR DE LA PURIFICACIÓN,
RELIGIOSO LEGO DE ESTE CONVENTO. MURIÓ DE EDAD DE 76 AÑOS CON FAMA Y CRÉDITOS DE SANTIDAD.
EN 18 DE ENERO DE 1794 SUS AFECTOS COSTEARON ESTA LOSA Y SEPULCRO.

Muchas limosnas recibió el convento con este motivo, y muchos devotos granjeó, algunos de los cuales promovieron que se escribiera la vida del hermano Santiago, lo que ejecutó el lector F. Antonio Cobián, y, vencida alguna resistencia que opuso el provisor en conceder licencia para que se imprimiese, al fin salió a luz bien compendiada con un estilo fácil y sencillo. También se hizo su retrato, que se conserva en su convento, y por él salieron estampas que se extendieron por toda la ciudad. El 3 de junio celebró su comunidad solemnísimas exequias, en que predicó el padre Fray Diego José de Cádiz, misionero capuchino, dos horas y tres cuartos, cuya oración se imprimió luego. Dijo la misa don Juan Delgado y Venegas, dignidad del tesorero y canónigo de nuestra Catedral, a quien acompañaron dos prebendados de la misma, de la cual fue el aparato y el servicio del altar, y la oficiaron los veinteneros y la capilla de música de la Colegial del Salvador, con la asistencia de la comunidad de San Agustín y del colegio de San Acasio”.
Corría el año 1794. Moría Fray Santiago como un líder de masas. Han pasado algo más de doscientos años. ¿Alguien conoce a Fray Santiago? ¿Recuerdas quien quedó finalista en el primer Gran Hermano? ¿Quién ganó la última entrega? ¿Quién ganó la segunda edición de OT? ¿Y la tercera? ¿Y la cuarta? ¿Por cuál vamos?...
...Famosillos.

15.1.09

15 DE ENERO. CIGARRERAS

Probablemente aquellos hermosos ojos no sabían lo que era la lectura. Todos eran enormes. Dicen que por el efecto del tabaco. Dos eran verdes y los otros cuatro negros. Y nunca habían leído. Por eso no sabían qué era eso del ludismo. Un movimiento que empezó casi un siglo antes para luchar contra las máquinas. No sabían las dueñas de aquellos ojos que las máquinas no eran sus enemigos. Pero entonces sí lo creían...
Año 1905. El año del Sevilla F.C. y de la cerveza Cruzcampo. Fábrica de Tabacos. Trompeta de la Fama contemplando cigarreras jóvenes y viejas en la calle San Fernando. Negras mantillas y sayas rosas. Frío de enero en la calle y calor insoportable en las naves de trabajo. Hombros y escotes desnudos. Faldas remangadas. Pechos al aire: tersos y flácidos, turgentes y escuálidos, de sonrosada juventud y de oscura madurez, lujuriosos y maternales. Sensualidades y maternidades mezcladas en un ambiente asfixiante. Puros, pitillos y picadura eran los culpables de aquella mágica y venenosa atmósfera donde cuatro mil mujeres y ocho mil ojos atendían las explicaciones del responsable de la fábrica. Les habló de la mecanización y de la nueva forma de trabajo, de nuevos aparatos para producir más y mejor. Aquello no gustó a las cigarreras, que vieron peligrar su oficio. Por eso tomaron la palabra. Ya dijo alguien que las cigarreras tenían más ocupadas las lenguas que los dedos. Unas lenguas temibles... Cuando “la Lola”, “la Rosario” y “la Carmencita” hablaron llegó a la fábrica de Tabacos el milagro del silencio. Rosario la de la Cava fue tajante:
- Aquí no vamos a consentí ninguna máquina. Servidora es capaz de hacer más de diez atados diarios. Quinientos puros pa quinientas bocas. Y no va a habé maquina que los haga mejores. Hasta ahí podíamos llegar. Y si ustedes quieren bronca, la van a tener...
La palabra bronca caló entre las cigarreras como el sudor entre sus escotes. Cuatro mil gargantas y la misma letanía:
- Bronca, bronca...
Aquello parecía no tener buena pinta para el encargado. Cigarreras gritando puestas en pie. Empujones y gritos hacia la calle San Fernando. Entre un mar de mantones y de bordados de Manila fue empujado a la calle. Ni la guardia de la entrada pudo parar la fuerza de aquella espontánea manifestación. Las cigarreras salían a la calle protestando contra las máquinas y pidiendo guerra. Y el encargado entre ellas. Por la calle San Fernando sólo se oía un grito:
- ¡Bronca, bronca, bron ca, ca brón, cabrón...!.
El encargado salió de allí como pudo. Aquella manifestación parecía salida de una antigua novela. Definitivamente, el tabaco perjudica seriamente la salud...


12.1.09

INVITACIÓN.


Pues ya saben. Martes 20 de enero, San Sebastián en el almanaque. Hotel Alfonso XIII. 20,30 h. Salón Híspalis. Salón grande para que quepamos todos. Porque pasaremos lista... A todos los que han visitado, han leído, han aportado, han leído, han sentido, han criticado, han disentido, han curioseado, han hablado o han callado, han recordado o han imaginado... A todos los que nos han acompañado en tantas entradas y recuerdos juntos. A muchos os pongo cara y a otros muchos no. Anónimos o reconocidos espero vuestra presencia el próximo día 20. A alguno hasta le debo un almanaque... Se presenta un libro que es muy vuestro y así tenéis que vivirlo. Se admiten sugerencias para que recordemos en la presentación... Servidor sólo quiere dar de nuevo las gracias. Sus manos siguen invitadas a pasar páginas.

9.1.09

9 DE ENERO. LA MULTA

Más de setecientos muertos. Niños, muchos de ellos. Civiles, otros muchos. Como si hubiera distinciones entre las vidas perdidas...Pero hay quien sigue hablando de intervención, de operación, de acción, de reacción,de justicia, de defensa, de mierda envuelta en el lenguaje bienpensante de nuestros días. Hubo uno al que le ocurrió protestar. Por la muerte de inocentes, que las teorías políticas quedan para otros. Camiseta de luto y grito callado de protesta ante la muerte. Las interpretaciones políticas quedan para los tertulianos desocupados e interesados en mantener la teta que les da de comer. Doctrinas rígidas e inquebrantables. Y el que protestó con la muerte fue multado. Con la tarjeta amarilla y con el vil metal. Tarjeta amarilla roja en los corazones. Ocurrió en un campo de fútbol sevillano, que más dan los colores ante el negro de la muerte... ¿Quién coño va a a multar a los que quitan la vida a los inocentes?

8.1.09

11 DE ENERO. PROHIBIDO ESCUPIR


Parece mentira pero era un letrerito que existía en los autobuses de tu infancia, los azules y rojos anteriores al naranja y al carmesí actual. Una prohibición impactante. Pero no era la única. Había otros rótulos con indicaciones como “Prohibido hablar con el conductor” o “Prohibido arrojar papeles al suelo”. Unas indicaciones que hoy te pueden chocar. O no. Porque las prohibiciones siempre indican una cosa: lo prohibido era lo común. O al menos existía. De hecho, a nadie se le ocurre prohibir algo que no existe. Hagamos historia:
11 de enero de 1512. Comenzaba en Sevilla un concilio provincial al que asistían representaciones de los obispados de Cádiz, Málaga, Canarias y Marruecos. El convocante era Fray Diego de Deza, el dominico que había llegado al trono arzobispal de Sevilla y que, al igual que otras localidades por las que había pasado, inició un amplio proceso de reforma pastoral en una época de demasiadas relajaciones y de bajísimo nivel moral. Una reunión en la que destacaron, sobre todo, las disposiciones relativas a la mejora del clero. Con numerosas prohibiciones y recomendaciones. Con una conclusión aterradora: si se prohibían tantas cosas... era por su general existencia. Veamos:
Se prohibía la tonsura clerical antes de los once años (lo cual indica que hubo tonsurados infantiles), se prohibía que los clérigos fueran armados (los sacerdotes con espadas y pistolas serían frecuentes), se recomendaba un hábito decente, sin colores estridentes ni sedas (con lo cual habría que ver el atuendo de algunos clérigos), se prohibían sus actividades en oficios prohibidos como el de rufián “que tiene mujeres públicas a ganar” (lo que demuestra la existencia de curas puteros e incluso chulos de toda la vida), se prohibía que los clérigos pudieran ser blasfemadores públicos ( lo que demuestra que algunas homilías serían muy dignas de escuchar), quedaban prohibidas las concubinas de los sacerdotes (lo que indica su más que generalizada existencia), se obligaba a los clérigos a conocer el latín antes de su ordenación (con lo que nos podemos imaginar las actuaciones de muchos curas dando misa, bendiciones y extremaunciones en un idioma que desconocían), se prohibía la existencia a los bautizos y a los matrimonios de sus hijos(lo cual, aparte de indicar su existencia, nos hace suponer que además muchos padres casaban y bautizaban a sus vástagos...) En fin, hasta sesenta y cuatro constituciones con todo lo que había que reformar, que mejorar y que prohibir... porque existía.
Si paseas por la calle Abades recuerda el refrán: “todos son tíos y ninguno padres”. Rememora los escupitajos del autobús. Y piensa cuanto letreritos y prohibiciones podríamos recuperar en nuestros días...

4.1.09

4 DE ENERO. CARBONEROS


Boteros, odreros, chapineros, herbolarios, lineros...
Oficios casi olvidados recordados en el callejero. Tienen tendencia a desaparecer: político de turno, cofradía de turno o asociación políticamente correcta de turno. No hay calle de carboneros, pero sí hay un curioso rincón que merecería ser declarado de interés antropológico: la plaza de San Martín, esquina a Morgado, calle insólita cargada de referencias históricas. Pero para historias las de su dueño, Luis el carbonero, personaje de la historia apócrifa de la ciudad. Un muchacho que conoció al doctor Vallina dando un mitin en la Alameda y del que aprendió una idea: ¿Qué se puede esperar de un pueblo que empeña hasta los calzoncillos para poder pagar los toros? Ideas combativas en la Sevilla de la República que defendía nuestro carbonero. Aunque, como tantos otros, combatiera en el lado de la España que le tocó. En esa España se contuvo cuando veía los resultados de una guerra que tanta amargura y tanta hambre sembró. Hambre que intentó arreglar jugando a Robin Hood, robando pan para dárselo a los pobres de una Sevilla de corrales de vecinos.
Ya en tiempos de paz, Luisito se instaló como carbonero en la calle Morgado. Historias de una España en blanco y negro, entre vírgenes de gloria y prostitutas de la calle Lerena. Esperanza Divina Enfermera y “la Divina” de la Europa. Memoria de putas tristes escritas en blanco y negro. El negro del carbón en un lugar cargado de leyenda. Decía Luisito que allí mataron a un hombre por celos. En ello, contaba, tuvo algo que ver el dueño de un avioncito de madera que colgaba en su carbonería, un lugar lleno de espejos para controlar a los clientes. Atracción de ferias para la distinguida clientela. Clientes que pagaban un día sí pero otro no. Y para todos tenía el carbonero una sonrisa, una broma, un chiste.
Durante décadas, junto a Reyes, la mujer de su vida, fueron dos pinturas negras cargadas de ternura que hacían el camino diario a su barrio de San Julián. Goya por el Real de San Luis. Y aunque el negro carbón tiñera ya sus canas, Luisito el carbonero siguió llenando de fantasías la mente de sus nietos: que una de sus heridas era por haber sido torero, que le hicieron un consejo de guerra, que en la carbonería había un tesoro oculto... Con el tiempo, cisco, carbón y petróleo pasaron a la historia. La carbonería cerró. Pero Luisito el carbonero siguió contando sus historias, siguió visitando a su Dios del Gran Poder y siguió sufriendo con su Betis.
Un día como hoy hizo su última broma. Se fue a ver al Divino Cisquero. Tiznao frente a tiznao. Frente a frente. Hablaron como aquellos que saben atender detrás de un mostrador. El de la propia vida. Ese año los reyes nos trajeron carbón. Del más dulce. Lo mandaba el mayor embustero de la ciudad...

2.1.09

3 DE ENERO. CARTA A LOS REYES MAGOS

“Queridos Reyes Magos: como este año he sido muy bueno, os quiero pedir:
- Que no llueva el día de San Sebastián (fiesta del pueblo). Ni el día de antes ni los dos días de después.
- Que no llueva el miércoles de ceniza... bueno, ni el jueves ni el viernes ni el sábado, que son días de quinario y luego va poca gente.
- Tampoco el domingo: se chafan función principal y comida de hermandad.
- El lunes tampoco, que es día de vía crucis y este año no me lo pierdo tampoco.
- Bueno, que tampoco llueva la semana siguiente, que es el Triduo de la otra hermandad. El domingo tampoco, que es día de función.
- Que no llueva ni el jueves siguiente, ni el sábado.. Chafaría varios vía crucis.
- La semana siguiente de sequía, por favor. Tenemos que trasladar diariamente los enseres a la casa hermandad y cuesta un huevo que los niños vengan en días de lluvia y así me zampo más trabajo.
- Que no llueva ni viernes, ni sábado, ni domingo siguientes. Son los días del besapiés y se pierde dinero con las estampitas...
- Os pido que no llueva en la semana siguiente, ni el martes (exaltación del barrio) ni el miércoles (pregón de mi colega) ni el jueves (meditación de un conocido) ni el viernes ( mi momento, el pregón de la peña).
- Por favor, ni el día del Maestranza (estreno blazier) ni el lunes siguiente.
- Semana de Pasión seca, por favor, que me entran ya los temores...
- Vísperas con sol radiante.
- Semana Santa sin una nube, que son días señalaítos.
- Domingo de Resurrección ni por la tarde, que tengo mis besamanos...
- Ni martes, ni miércoles ni jueves siguiente, que tengo mudás.
- La semana siguiente lo menos posible, que tengo prevista la asistencia a seis tertulias (si acaso el domingo, pero ya tengo faenita de feria).
- La feria que se salve porfa, que uno no es muy feriante pero se pierden beneficios en la caseta de la hermandad.
- Ni lunes ni martes de la siguiente que toca recogida.
- En mayo no puede llover ningún fin de semana (agenda de gloria completa).
- Junio seco en los días del Rocío desde la salida de mi hermandad el lunes y el regreso. Por supuesto que no llueva ni el jueves de Corpus, ni el domingo en Triana o en la Magdalena ni en el Corpus de la barriada. La procesión de enfermos e impedidos tampoco debería deslucirse.
- No es tiempo ya julio ni agosto, pero, por si acaso, os pido que no haya problemas el día de la patrona de la Archidiócesis.- En fin, para qué seguir... Os pido que el año sea de pura sequía... Así podremos organizar una procesión extraordinaria de rogativas para pedir que llueva...”.


29.12.08

31 DE DICIEMBRE. DECÁLOGO DE NOCHEVIEJA (RANCIA)




1.- Creerás en la Nochevieja. Pensarás que este año será diferente, divertida, novedosa...
2.- Te vestirás de Domingo de Ramos. (Las pajaritas se quedan en San Bernardo o en algún ilustre colegio oficial...)
3.- Honrarás a tu familia política: suegra, suegro, cuñados, el nuevo novio de tu hermana, sobrinos... Las mismas gracias y chistes un año más. (Más rancias todavía).
4.- Caerás en la horterada. A última hora visitarás la tienda de la cruz (junto a Santa Catalina) y comprarás un ridículo braslip rojo. (Como buen rancio las mariconadas del tanga no te afectarán todavía...).
5.- No llorarás. (Y mira que tendrás motivos: el chiste de tu cuñado, la gracia del nuevo novio de la niña, la decoración hortera que te has visto obligado a poner, la versión del Tamborilero según Sergio Dalma, la televisión en conjunto...
6.- Añorarás el pasado: el último tema melódico de Paul Mauriat que tu padre pondrá en el pinchadiscos, el villancico seudo erótico que tu prima cantará después de las uvas, la eterna melodía de Machín que el abuelo tarareará sin saber la letra, las domingas de Sabrina saliendo en la tele...
7.- Tomarás las uvas viendo la Primera. Como siempre. Con el Sandeman (tío de la Capa) y la idiota de turno (suele ser la Obregón). Soportarás a la tía abuela que sigue sin enterarse de los cuartos y al idiota del cuñado que insiste en empezar antes para entrar antes el año.
8.- Creerás en el Altísimo. Lo cual significa que esperarás algo del dichoso cotillón que, un año más, has pagado.
9.- Volverás a la casa del Padre (entre efluvios de gintoni, sidra el gaitero y bifiter). Allí volverás a dar por perdida la noche: mientras quitas la pelotilla de pelusa de tu ombligo sentirás la ridiculez del rojo de tus calzoncillos. No caerás en el vicio solitario, que tampoco es bueno empezar así el año. Mejor tómate unas peladillas y no pienses en otras idem.
10.- Verás los saltos de esquí y el concierto de año nuevo con un bote de Almax. Por supuesto te gustaría que fuera en el Maestranza y que sonara Caridad del Guadalquivir.

Estos diez mandamientos se resumen en dos. Primero, amar la Semana Santa sobre todas las cosas y, segundo, esperar lo que un gran amigo suele desearnos: "que el año que comienza sea un Domingo de Ramos continuo, lleno de paz, amor, gracia y esperanza; despojado de toda amargura y que, guiados por una buena estrella, nos permita manener, aunque con humildad y paciencia, la cabeza enhiesta”.
Quizás sea mejor recurrir a los clásicos: “Llega un momento en la vida cuando el tiempo nos alcanza”. Cernuda tampoco sabía dar una explicación al misterioso y lento transcurrir de las hojas de un almanaque...
Vale.

28.12.08

28 DE DICIEMBRE. AGUINALDOS INOCENTES

Los tiempos cambian. Día de inocentes que eran santos pero que no llevaban muñequito a la espalda. Día de bromas o día para no tomarse a broma. Día de tradición: presunta, como muchos inocentes o como muchas tradiciones...
Para Velázquez y Sánchez era el día de los aguinaldos. Y le daba toda la tradición del mundo. Hablaba del recuerdo de aquellos inocentes que fueron degollados en tiempos de Herodes y de una costumbre de época romana. Ya llegaría otro herodes para sentarse en San Juan de la Palma. Dubitativo. Meditabundo. Como el familiar al que pedías el aguinaldo, ese sobresueldo o paguita ya olvidado, un día como el de hoy. Tradición romana. Eso decía el cronista que recordaba cómo en el año séptimo de la fundación de Roma empezó esta costumbre, por haber entregado Rómulo a Tacio, el rey de los sabinos, algunas ramas cortadas del bosque consagrado a Strenua, la que, con el tiempo, le daría nombre a la industria. Fue algo así como una alianza eterna. Desde entonces, los romanos se hacían regalos como anticipo de una felicidad completa para el próximo curso. Aguinaldos de invierno. Luego vendrían la tarjetita del tío del butano, la felicitación del querido jefe y la mano alargada hacia el abuelito o la tía política. Inocentes... Antes llamaban así a los locos. Tenían su día, hoy quizás olvidado. El que les quitó su día no tuvo un buen ídem. Menos, el que le quitó su casa. Se llamaba hospital de san Cosme y san Damián. En la ciudad de los dos nombres (ya se sabe, el oficial y el de verdad), el hispalense hospital de los dos santos doctores era conocido por los sevillanos como Hospital de los Locos. Que siempre los hubo y siempre los habrá. Un centro que estaba en la collación de Santa Marina y que fue promovido hace siglos por el alma generosa de Marco Sancho. Inocentes y promotor todavía tienen calle. “Compadecido de dementes y furiosos que andaban por las calles” se decidió a fundar el hospital. Que vuelva Marco Sancho ya... Un hospital confirmado por Inocencio VIII en 1488, pero que fue fundado muchos años antes. Llegó a tener como patronos al propio rey Enrique IV y a los Reyes Católicos. Los reyes posteriores mantuvieron el patronato de un centro en el que, si fallecía el loco sin herederos, la herencia pasaba a la institución Locos ricos y pobres. Siempre los hubo. Siglos después pasaron a Miraflores y hubo quien pensó que los locos tenían que saltar la reja. Almonteños a las afueras de tu ciudad. Ya se sabe que no tenían recluidos a todos los que lo merecían...
Ya no hay hospitales, ni manicomios pero sí locos. Inocentes de toda la vida. Tienen su día. Alargan la mano y, a lo mejor, sólo están pidiendo un buen aguinaldo.

25.12.08

25 DE DICIEMBRE

La espera. La ilusión. El tiempo. La vida...
Los regalos y el tiempo para regalar, los sentimientos y las ganas de sentir, las alegrías y las ganas de alegrar, la esperanza y la desesperación del que espera y del que ya ni espera. Todo queda y todo pasa. Pero algo queda. En un rincón del mundo. Cargado de noticias. Buenas y malas. La vida misma. La buena nueva y las menos buenas...
La compañía y la soledad, saber que estás ahí o sentirlo, la presencia y la ausencia. Familia, familia política y política de familia... Los sentimientos...
Incienso de Reyes y humedad de viejas cajas, caramelos pisados y esperanzas renacidas, creer en mundo mejor, y luchar por él; roscón de nata o peladilla, anisete de la abuela o cubata de fin de año, marisco pasado e ilusiones renacidas, la madera del niño que besas y el perfume a nada de las monjas, la misa del Gallo y el gallo en la mesa, las castañas calientes y el libro recién abierto, el perfume de la mujer que descubres y el perfume del olvido, las calles de toda la vida y el olor de la nostalgia, el anís y el clavo, el primer mantecado y el mantecado de limón, el perfume de la compañía y el de la soledad... Los olores.
La mesa que te espera y la que desespera, el rincón de casa y el rincón de la capilla, las calles de tu infancia y la infancia que se echa a la calle, el compás de un viejo convento y el compás de las palmas en medio de un hogar; el lugar de tus sueños, el del sueño y donde habitan tus sueños; la esquina donde te besa el aroma de castañas y el beso en una esquina con una castaña a cuestas, el rincón y el gran espacio, el espacio para la firma en una carta cargada de ilusiones y el espacio donde colocarlas cuando se hacen realidad; lo grande y lo pequeño, el gran almacén y el almacén de tus recuerdos, la casa de los padres y la casa del Padre, el pesebre y el hueco debajo del árbol, el lugar para encontrarse y el lugar para perderse, el laberinto de la memoria y los callejones de la vida; la plaza y la fuente, la avenida y el portal, el interior y el exterior. Todo los lugares. Todos se hacen grandes.
La luz que nos ha nacido y la que está por nacer, la zambomba de colores y la estrellita que se apaga; la bengala y el cohete, el raso de una capilla y dormir al raso; los cirios y las velas de fantasía, la tarjeta de siempre o el correo de colorines, las listas del langostino y la lista de la compra, el cirio recién apagado y la cera que está por arder, la bombillita del nacimiento y la de tu interior, las que parpadean y las que luchan por no extinguirse. In Ictu Oculi... Las luces.
Esperar, reír, llorar, suspirar, recordar, dormir, descansar, anhelar, compartir, soportar, comprender, ser, estar... Volver. Volver a ser niño. El Niño del pesebre. Dios se hizo hombre, quizás sólo niño. Grandeza y misterio. Dios de Dios. Luz de Luz. Algo debió pasar...

23.12.08

24 DE DICIEMBRE. WILLY

Que por una noche todos los pobres tengan un lugar para comer... Algo parecido era el lema que se repetía en la película Plácido, de Berlanga. Acoger por una noche a un pobre en su mesa, un retrato de la España más negra de los cincuenta que incluía incluso una subasta de pobres. Cena de navidad con indigente. Todo un bodegón de El Roto. Era algo así como tener una especie de pobre particular...
En mi infancia teníamos un pobre particular en el barrio. Hoy lo llamaríamos sin techo, indigente o marginado social. Eufemismo estúpidos de nuestro tiempo... La cuestión es que el pobre de mi barrio era todo un personaje. Nadie sabía su nombre ni su procedencia. Los niños lo conocíamos por Willy. Vivía en la calle. Tenía su zona de influencia y su propio radio de acción. Mostraba un porte impropio de un olvidado. Veías a Willy y creías ver a un personaje de la literatura: alto, con una barba que amarilleaba, con la piel curtida y arrugada. Y sobre todo su voz, una voz que envidiaría cualquier locutor de radio. Una voz cascada por la intemperie y por el vino, por los problemas y por la experiencia, por lo que había vivido y lo que tenía que vivir.
Willy formaba parte del paisaje del barrio. Veías sus cartones y te imaginabas que andaba cerca. Como parte del barrio, actuaba como una especie de calendario, de almanaque callejero. El invierno llegaba cuando Wily sacaba un raído abrigo que nos recordaba tiempos mejores. El invierno se iba cuando Wily cambiaba sus zapatillas de cuadros grises por cualquier otro zapato encontrado en los mejores contenedores de la zona. Llegaba la feria porque Wily se colocaba un farolillo en la cabeza. Y tú pensabas qué pasaría por aquella cabeza que se colocaba la feria por montera y afrontaba los días en la calle.
El verano llegaba cuando nuestro vecino de la calle sacaba a la acera una vieja silla de playa. La playa en Sevilla. Toma ya. Ni Maria Trifulca ni ná, la playa llegaba con la silla de Willy. A su alrededor congregaba a niños que todavía le hablaban con el respeto debido:
- ¿Usted conoció la guerra?
- Y tanto hijo...
Y una voz grave de actor de teatro nos contaba historias fantásticas que nos entretenían las tardes sin colegio.
Pero a Willy lo conocía todo el mundo por su sombrero particular. Le duraba todo el año. Cubría su cabeza con medio balón de fútbol de los de antes, con su hexágonos de cuero. Toda una metáfora de nuestro tiempo. Un quijote con un yelmo de mambrino en plan futbolero, que usaba una botella de vino como lanza y gritaba sus fantasías a los vecinos de la calle. Un día, sin darnos cuenta, lo echamos en falta. Y nos enteramos que aquel loco vecino nos había abandonado para siempre.
De vez en cuando nos enteramos que un vagabundo muere olvidado en las calles de tu ciudad. Quizás alguno podría sentarse a tu mesa, que no hay mejor mesa que la compartida. La mejor nochebuena dura 365 días.

21.12.08

21 DE DICIEMBRE. ARQUEOLOGÍA SEVILLANA


El arqueólogo y Sevilla siempre se llevaron mal. Inutilidad de oficio, que pensaron muchos: siempre mirando piedras para decir lo importante que es algo que ya no existe. A quien le importará... Todo un lastre para hacer un aparcamiento sobre una mierda de mosaico o un buen bloque de pisos sobre una porquería de casucha antigua. Un freno a la modernidad, sí señor. Y eso que los arqueólogos tienen algo de CSI: te cogen un corte de suelo y te dicen lo que vino antes y lo que llegó después. Como las arrugas superpuestas. Claro que en Sevilla lo tienen fácil: estratigrafía nítida. Dicho en otras palabras: la superposición de edificios en Sevilla suele llevar el mismo orden lógico. No suele fallar; sigue, más o menos, este orden: restos de columnas romanas – mezquita- edificio religioso cristiano – sede de tertulia - cuartel – teatro – cine – almacén - supermercado. Infalible, hagan la prueba.
Pueden irse a la calle Tetuán. Allí estuvo el hospital del Espíritu Santo, edificio religioso que acabó siendo teatro. Quizás el más famoso de la Sevilla en blanco y negro: el teatro San Fernando.
Se inauguró un día como hoy de 1847. Por supuesto, el lugar ya había pasado por el tradicional estado de abandono, de almacén y de tertuliana sede, aunque el nuevo uso ciertamente prometía: ser el gran teatro de la ciudad. Aquella noche se inauguró solemnemente con un estreno de Ópera. La obra Los Lombardos fue la elegida. Las voces de Carlotta Vittadini, Luisa Cocco, Cuterina Persoli, Luisa Perzoli, Giovanni Solieri y Benedicto Galliani fueron algunas de las encargadas de llevar a cabo la gran inauguración. El Diario de Sevilla de la época hizo la más completa descripción del evento, no escatimando elogios sobre la calidad de la obra presentada, la nutrida concurrencia de primeras autoridades o la belleza de las damas de la alta burguesía sevillana que lucieron aquella noche de diciembre sus mejores galas. Todo un éxito que se constató durantes varios días, ya que la pieza inaugural se siguió representando hasta el 2 de enero. Nacía un gran centro teatral en Sevilla y nacía un duro competidor para los locales que, por entonces, funcionaban en la ciudad: el Principal, el de la Misericordia y el de la Feria.
Pasó el tiempo, las modas, las óperas, la copla, el cine y el abandono. Los abuelos son ya los únicos que recuerdan el antiguo teatro San Fernando. Los arqueólogos diferenciarán con claridad que al teatro sucedió un nuevo edificio nada emblemático y nada singular: unos grandes almacenes. Nada nuevo bajo el sol.
No sabemos como seguirá la cadena edilicia sevillana.
El bazar de chinos sólo espera su momento...

17.12.08

18 DE DICIEMBRE. EL REPUBLICANO.

“Los Borbones, a los leones...”.
Era la frase que solía repetir casi como una letanía de viejos recuerdos; ya se sabe, aquellas convicciones que se sienten y no se razonan. Toda una religión del sentimiento, sin clérigos y con escasa liturgia. Pero es que a él le gustaba, bromas aparte, razonar sus convicciones. Y no perdía oportunidad para ello. Sus hijos y sus nietos eran su auditorio preferido, cada uno a su nivel. A sus hijos les había repetido una y mil veces que después de la Revolución Francesa se estableció la igualdad de los hombres y que nadie debía tener privilegios por su nacimiento.
- Los franceses acabaron con la desigualdad social, y nosotros-sonreía esperanzado- acabaremos algún día con las injusticias.
Un discurso que se simplificaba cuando se dirigía a lo más pequeños:
- Si todos tenemos un papá y una mamá y si existe ese Dios del que te hablan en la escuela, todos tenemos que ser iguales, porque un buen padre no hace diferencias entre sus hijos...
Un teoría simple y que, según él, no admitía discusión. Por eso le sobraban reyes y reinas, duques y marqueses, altezas y grandezas. Todavía no habían dicho aquello de que la democacia es el menos malo de los sistemas posible, pero el ya lo sabía. Democracia pero sin reyes, ni coronas, ni cetros, ni tronos, ni historias. Lujos, los precisos. Lo cual no quiere decir que el viejo republicano no guardara un rinconcito en su corazón para algunas fantasías...
Sus amigos dicen que todo empezó en San Gil, en el corazón de su roja Sevilla. Aunque no era muy amigo de beatones y santurrones vestidos de negro, aquel día le dio por entrar en la iglesia. No sabía por qué. Quizás por su eterno afán de descubrir. Y vaya si descubrió... Estaba a pie de calle. De igual a igual, madera y carne frente a frente. El dolor revestido con la dignidad de una sonrisa. Las lágrimas de su viejo barrio adornadas de fiesta. La mirada esperanzada de la creencia en un ideal de igualdad. Toda una invitación a creer en la esperanza. Mirada de una mujer hermosa cargada con el dolor de un viejo pueblo. Una dama como símbolo... él que sólo creía en la dama de la bandera tricolor. Pero aquello era diferente: un mundo mejor podía existir, aquella mirada así lo pregonaba. Lo demás no importaba: ni corona, ni joyas, ni oros, ni platas ni terciopelos, ni encajes... Salió de San Gil con la contradicción hecha un pellizco en el fondo de su corazón. Él la hubiera situado en los mismos intestinos. Carne de su carne. Todo por una madera convertida en joven dama. Dama de dolores y de esperanzas. Puso en jaque a sus sentimientos. No había modo de enrocarse...
Algunos dicen que aquel día el viejo republicano comenzó a creer en las reinas...

15.12.08

15 DE DICIEMBRE. GAMBERRADA

“Un estudiante a una niña, le pidió ¿que le pidió? / Un estudiante a una niña le pidió ¿que le pidió? /.Le pidió su prenda dorada y la muy puta se la dio / San Isidoro, somos la hostia, viva la madre que nos parió...”.
Una canción y una letra que sin duda no se colocarán entre las grandes creaciones de la historia de la humanidad, pero que solía aparecer en tu almanaque juvenil allá por estas fechas. Relativamente cercanas pero tan lejanas en casi todo.
Días de exámenes finales y evaluaciones. Se estudiaba BUP y COU, estudios que no eran ni secundarios, ni obligatorios, ni había que revalidar. Serían los años ochenta; año arriba, año abajo. Tú, por supuesto, eras de la pública, el sitio donde antes se aprendía. Los uniformes, los patronos y los escuditos quedaban para otros. Pero el himno era el himno y, aunque ripioso, era sinónimo de gamberrada de fin de curso.
Sin fecha fija. Surgía como un sentir general. Con unos orígenes lejanos y cercanos en la antigua división entre niños y niñas. Los primeros al instituto San Isidoro. Las segundas al instituto Velázquez. Como en una canción del Dúo Dinámico... Aunque para dinámica y movidita aquella fecha...
Solía haber rumores, pero sin saber por qué se elegía el momento en el mismo día. Navidades cercanas, exámenes ya hechos en el aula 7 y ganas de juerga. A media mañana, el abandono de las clases comenzaba a ser general. La realidad es que niños y niñas ya compartían bancos, pero la tradición era la tradición. Por muy salvaje que fuera....
Poco a poco, la huida del centro. Muchos paraban en el camino. Quizás bocadillo de Camilo, quizás Cruzcampo de litro, quizás botellita de mistela... Un día especial. Emociones fuertes. El asalto al instituto Velázquez planeaba en la mente de los estrategas.
El lugar de reunión era la Plaza de San Leandro, vulgo Pila del Pato. Allí volvía a sonar el himno oficioso mientras algún aventajado iba preparando el arsenal. Huevos, pintura, alguna naranja de la zona... Dispuesta la carga se alentaba de nuevo a la tropa. Sentías una mezcla de emoción, de miedo y de instinto primitivo. Alguien lanzaba el primero. El momento había llegado. Decenas de huevos, botes de pintura y naranjas caían sobre la fachada del instituto Velázquez. Manchas y roturas. El enemigo volvía a caer un año más. En poco tiempo. La policía solía llegar en minutos y tú huías hacia la calle Dormitorio buscando cobijo a tus emociones. La fachada quedaba marcada para mucho tiempo. Quizás todavía hubiera tiempo para tontear con alguna alumna, aunque ya daba igual del centro que fuera.
Ocurría en diciembre. Otros tiempos. Llegó la LOGSE, la igualdad y la educación en valores. Desaparecieron los gamberros de tu instituto. Ahora se han hecho universales...

11.12.08

SEVILLA EN SUS OJOS. CARTA AL CANÓNIGO ALBERICO.

Alguien te dijo que lo esencial era invisible a los ojos. Alguien te contó que en los documentos antiguos se hablaba de la ceguera de la vista...corporal. Hay ciegos de nacimiento, ciegos de conocimiento y ciegos de convencimiento. Ceguera para la belleza, para la historia y, lo que es peor, para los sentimientos. Puede ser ceguera total aunque, en ocasiones, puede ser una falta de enfoque, o de encuadre, o de colocación... Menos mal que en la vida existen lazarillos que aún nos siguen enseñando a ver, a sentir, a mirar, a transmitir, a emocionar... Personas que siguen buscando el mejor enfoque para cada escena y que acogen un corazón con más megapixels de los imaginables. Ayudan a entender el mundo que nos rodea. Porque saben mirarlo. Enfocarlo. Comprenderlo... Cuando hace unos meses me encargaron reunir palabras sobre Sevilla en un libro pensé en un maestro llamado Antonio Sánchez. Se suele vestir de canónigo Alberico. Ha puesto una imagen para cada mes del año y ha revestido con la mejor de las letras capitales muchas de las páginas del libro. No puede tener mejor ropaje. No puede haber mejor mirada. No puede existir un corazón más desinteresado para ponerle miradas a un libro que habla del tiempo que pasa... Un libro que comienza citando aquello de que "las cosas no tienen importancia, se la damos nosotros y el tiempo...". El tiempo de Rafael Montesinos pondrá a la mirada más hermosa en el lugar que le corresponde de este rincón del mundo llamado Sevilla.
Gracias, maestro.
Un rancio abrazo.

9.12.08

9 DE DICIEMBRE. FÚTBOL DE DULCE

- ¡Cuánta sevillanía! -pensó para sus adentros.
- ¡Qué gran tarde!
Larga y sevillanísima cola, perdón, fila, para poder comprar exquisiteces. Lo etéreo y lo profano. Un par de cajas debidamente envueltas con lacito de primores conventuales. Salía de la exposición de dulces y se encaminaba hacia su otra devoción. Más mundana. Dual como la ciudad. Unas veces dulce, las más de las veces amarga. Por la calle Oriente, sí Oriente, lo vieron andar de forma parsimoniosa, con una caja de madera en una mano y con perfecta pinza, no exenta de atildamiento, sosteniendo un paquetito en la otra. Alardeaba de sevillanía. En días como aquel era capaz de recordar incluso viejas normativas: “Siendo las conservas y confituras regalos de enfermos y para personas ricas, convenía que la dicha obra fuese buena, y que fueses y se hiciese con buenos azúcares y no echando otras mezclas...”. Ordenanzas antiguas sobre el dulce. ¡Cuánta sevillanía! Dulces para ir al fútbol...
Una cajita y una bolsa asida con perfecta pinza subían por el graderío. A su portador le dio por pensar. Sería el aburrimiento. Mezcla de sensaciones. Adriá en el fondo norte...
“RANKING FUTBOLERO DEL DULCE SEVILLANO:
A LA GLORIA: Yemas de San Leandro, tocino de cielo de Santa Paula, gallina en leche y bienmesabe de Madre de Dios y las torrijas de las extintas Gordas (entiéndase Las Estepeñas, perfectas protagonistas de Hansel y Gretel...).
ZONA UEFA: Almendrado de chocolate y cordiales de Madre de Dios; el dulce alemán de Santa Ana, el bizcocho cisterciense de San Clemente, los pestiños de Santa Inés y los bollitos de Santa Inés.
OTRO AÑO IGUÁ: Las pastas para diabéticas de San Clemente, el petisú revenío de la confitería del barrio, el cortadillo sequerón de San Martín de Porres y la garrapiñá de la primera fila del puesto de la calle Laraña (de oferta por ser del día anterior).
DESCENSO AUTOMÁTICO: Las tartas con dibujitos, especialmente los futboleros (si eran con rayitas verdiblancas peor), la fruta escarchada (¿le gusta a alguien?), el turrón de la feria (con más kilómetros que la mochila de Labordeta) y el mantecado de limón, auténtico y solitario farolillo rojo de cualquier caja que se precie.
MENCIÓN RANCIA: Si había un objeto rancio en Sevilla era la caja de yemas de San Leandro, con sus panelitos y la etiqueta de las agustinas...”.

Había una en sus manos. En la otra, una perfecta pinza que parecía estar motivada en la mancha de algún acto inconfesable. Una jornada dual. Dulces en tarde, nuevamente, amarga.
Se creyó importante... ¡Cuánta sevillanía...!