
Se les privaba de un padre y de una madre. Y encima se lo recordaban de por vida. Para que no olvidaran se les colocaba el expósito de apellido. Así todo el mundo sabría que no procedían de alta cuna. Porque en Sevilla este tipo de cunas tenía y tiene nombre de calle.
25 de marzo de 1558. Un rincón entre las calles Goyeneta, Acetres y Cuna. Allí se fundaba el hospital de los niños abandonados o expósitos. Una institución que siempre tuvo demasiado movimiento. Así lo te lo cuenta Richard Ford en su “Manual para viajeros por Andalucía” escrito en 1830:
“Los que quieran cebarse en horrores pueden visitar el hospital de los expósitos, la cuna, que se llama en España, como si en efecto fuera la cuna y no el ataúd de los desgraciados niños. La cuna o casa de expósitos puede ser definida como el lugar donde los inocentes son asesinados y los hijos naturales abandonados por sus antinaturales padres, y atendidos en el sentido de que se les mata a hambre lenta. La cuna de Sevilla fue fundada por el clero de la Catedral y la administran doce directores, seis civiles, y seis canónigos, pocos lo frecuentan o le prestan ayuda, excepto aportando residentes...Un postigo, el torno, está practicado en la pared, y se abre con solo tocarlo, para recibir a los inocentes hijos del pecado; y una vigilante vela la noche entera para coger a los abandonados por padres que ocultan su culpa en la oscuridad... Algunos de los recién nacidos están ya moribundos y los traen aquí para evitarse el gasto del funeral, otros están casi desnudos, mientras que algunos aparecen bien provistos de ropas y cosas necesarias. Estos últimos son retoños de las clases altas y el motivo es ocultarlos temporalmente. En estos casos van también con ellos las cartas más emocionantes, pidiendo a los encargados que tengan más cuidado del normal con un niño que, sin duda, será reclamado en su día...Todos los detalles correspondientes a cada niño expósito se apuntan en un libro, triste registro del delito y del remordimiento humano. Los niños que luego son reclamados pagan dos reales por cada día que el hospital les ha mantenido...A menos que vaya un nombre con el niño, éste es bautizado con el que le da la directora y que suele ser el del santo del día de su llegada. El número de esos niños es muy grande y aumenta rápidamente con la creciente pobreza, mientras que el dinero destinado a sustentarles disminuye por la misma razón...”
Has cerrado tu libro. Has recordado que el número de niños aumentaba nueve meses después de Semana Santa o de Navidad. Niños expósitos. No los olvidarás cuando pases por la calle Cuna. Hijos de malos padres. Siempre existieron. No siempre cualquier tiempo pasado fue mejor...
































