Un gran seguidor de este rincón abre nuevo blog al que le deseamos y auguramos lo mejor.
20.7.09
15.7.09
LA INCREÍBLE HISTORIA DE RASCAVIEJAS
Corría el año del señor de 1609, reinando su católica majestad don Felipe III en el imperio donde no se ponía el sol y asistiendo a la ciudad don Luis Méndez de Haro, marqués del Carpio. Escapóse del llamado hospital de San Cosme y San Damián, vulgo de los Inocentes, un tal Pedro Lobo, singular demente conocido en las calles de la ciudad por su afición a andar en cueros, a recitar refranes y dichos populares y a asaltar carnalmente a cuantas mozas casaderas y no casaderas estuvieran a su alcance. Corría el mes de enero, cuando tan singular loco volvió a amedrentar la collación de San Julián: lanzando al aire su grito de guerra “tú eres vino, yo soy cuero” fueron muchas las señoras del barrio cuyas faldas fueron arremangadas, cuyo escotes fueron hurgados y cuyas caderas fueron achuchadas por aquel lascivo individuo. Fue doña Inés de Sotomayor, vecina de San Julián, la que denunció el asalto del pirado al grito de “mujer que al andar culea, bien se yo lo que desea...”, narrando entre sollozos y alguna afectada mueca que el loco palpó sus muslos, acarició sus nalgas, besó sus pechos e incluso llegó a mayores... “No hay cosa más rica, que rascar donde pica...” cuentan corrillos de damas de la zona que fue la señal indicada por la que Pedro Lobo pasó a mayores, tocando, con frenesí, deseo y hasta delicadas formas y maneras, la entrepierna de tan gentil dama, que hizo muestras de rechazo, de sometimiento y hasta de cierta aceptación de los tocamientos internos del depravado... Más atrevido fue el encuentro con doña Beatriz Porras, una hermosa dama de verdes ojos, al sitio de San Marcos. En cueros, con su eremítica melena al viento y su singular badajo al aire, el osado asaltante gritó por la espadañas de la zona “agua de las verdes matas, me tumbas, me matas, me haces andar a cuatro patas”.Y en la referida postura colocó a la gentil dama, siendo rascados blusón, enaguas y enagüillas, siendo asomado pollón y siendo derramada aguas y hasta agüillas.... Narran las malas lenguas que el maldito loco adoptó mil y una formas para sus asaltos, y que como “comer y rascar todo es empezar”, sus escarceos fueron cada vez más numerosos, provocando la expectación de la collación y hasta salidas, con perdón, extraordinarias de las damas del lugar por si eran sorprendidas por tan popular demente, un insolente en cueros que durante todo el mes de enero hizo suyo el dicho de “nunca digas que este loco no es mi padre, ni esta polla no me cabe”, grito de guerra que esperaban oír los caballeros del lugar ansiosos de vengar los placeres que sólo aquel trastornado podía brindar. Tal fue la persecución y el cerco al que se vio sometido que, según las viejas del lugar, don Pedro se volatilizó como el mismo aire, refieren que fue un veinte de enero, ya se sabe, “San Sebastián en cueros y entra el aire por los agujeros...” Unos cuentan que murió practicando el acto, otros que se transformó en duende, algunos sospechan que se petrificó para acabar en un rincón de la Alameda y hay quien, incluso, lo coloca escondido entre los muros de las jerónimas de Santa Paula. Allí hay santos y santas, guirnaldas de pámpanos y uvas donde encontrar cobijo y donde llegar a la paz espiritual. Dicen que es la paz de las monjas. Silencio cómplice en los rincones. En el claustro grande, muchas novicias bajan la cabeza cuando, desde un monstruoso azulejo, se oyen lejanas palabras susurradas: “más vale en paz pan y cebolla, que en guerra olla y polla...”13.7.09
13 DE JULIO. CÉSAR
“Julio César me cercó de muros y torres altas y el rey santo me ganó, con Garci Pérez de Vargas”. Este es el final de un mal poema que suele pasar desapercibido cuando pasamos ante una lápida en la Puerta de Jerez. Es el mismo Julio César que vemos en el arquillo del Ayuntamiento, con buena planta, con su corona de laurel y su aire de dios clásico. Pero, ¿qué hace aquí un general romano que tanto trabajo dio a los estudiantes de latín de hace algunos años? Algo podemos recordar de él.Cayo Julio César nació en Roma, dicen algunos biógrafos que tal día como hoy del 101 antes de Cristo, en una familia patricia muy ilustre, la Julia. No sabemos desde cuándo su familia usaba el apodo de César, aunque algún historiador explica que el origen está en un antepasado que había matado a un elefante, caesar, en las guerras contra Cartago. Nos importa poco. La cuestión es que César llegó a ser uno los más grandes políticos de Roma. Muy discutido. Muy polifacético: historiador, político, dictador, militar... Todo ello en los escasos 36 años que vivió hasta que fue asesinado por Bruto, su hijo adoptivo.
En su intensa vida, participó en numerosas campañas que lo llevaron a Britania, a las Galias, a África, a Asia... y a Sevilla. Su relación con nuestra ciudad fue, más que compleja, ciertamente difícil.
Los historiadores recuerdan cómo Julio César le dio a nuestra ciudad sus títulos: Colonia Iulia Rómula Híspalis. Para entendernos, una ciudad con nombres y apellidos. Pero, las cosas de los malos hijos: Sevilla, o sea Híspalis, le dio la espalda a Julio César. En medio de las luchas por el poder, los hispalenses apoyaron a Pompeyo frente a César. Nuestro protagonista acabó entrando en la ciudad con la cabeza de Gneo Pompeyo en las manos. A esos primeros sevillanos les dirigió estas palabras: “Vuestro odio a la paz ha sido siempre tal, que nunca han podido ser retiradas de esta provincia las legiones romanas. Para vosotros los beneficios son injurias y las injurias beneficios. ¿No veíais que aun muerto yo le quedaban al pueblo romano diez legiones con las que podía incluso asaltar los cielos?”. Duras palabras para el sevillano de la época en boca de César. Recordando esto me parece a mí que César fue el iniciador de algo tan extendido como la crítica al sevillano. Quizás con razón. Quién sabe... La cuestión es que la ciudad lo tiene en su memoria, le puso una calle y lo subió a una columna de piedra en la Alameda. Allí lleva más de cuatrocientos años. Ya no da discursos. Sólo mira a su pareja de hecho, Hércules. Éste también era extranjero, pero le gustó más la ciudad...
Viendo el garrote del Hércules de la Alameda comprendo por qué César lleva tantos siglos calladito...
11.7.09
12 DE JULIO. DESILUSIÓN

Tiempos... No tendrías once años pero los hermanos menores siempre han aprendido mucho antes, o por lo menos ha ido a remolque. Por entonces cada disco era una pieza de colección que cuidabas, limpiabas, analizabas y mimabas en cada audición porque ¡ay! se podía arañar o ensuciar. Funcionaba algo tan prehistórico como la cinta de cassete, que gastaba mucha energía y que podía adelantarse de forma manual con un boli BIC. Con el tiempo te enteraste que aquella era la época que llamaban movida pero tú realmente no eras consciente de aquello. Fue por entonces cuando empezaron a sonarte esos discos de mayores que con el tiempo te hicieron crecer, esas raras ediciones de unos tíos muy raros llamados Kraftwerk o esos discos tan limpios de una tal Bauhauss, o ese flequillo imposible de los Yazoo o de los Duran Duran. Pero no había otros como ellos, los Depeche Mode, el grupo que creció contigo. Recuerdas esas portadas misteriosas del Speak & Spell y del A Broken Frame y esas fotos de las portadas de Construction time Again o del Black Celebration. Los nombres eran lo de menos porque nunca supiste inglés, porque no entendías bien lo que decían sus canciones (y eso que tu hermano te las explicaba) pero aquellos teclados y aquellos himnos del techno pop crecieron contigo. Acompañaron tu juventud, cuando el negro se hizo tu color, el corte de pelo una seña de identidad y los largos flequillos una especie de distinción frente a la monotonía de poperos sin importancia, de Hombres G, de heavies que no entendías o de las simplezas varias que te rodeaban. El tiempo, el tiempo... El que pasó mientras te acompañaban esos músicos británicos que supieron adaptarse a épocas y melodías y con los que creciste, perdiste el pelo, suavizaste tu indumentaria y ampliaste tus gustos musicales... Con el tiempo, sólo con el tiempo, soñaste con verlos en concierto: un maldito sorteo te impidió verlos en Madrid y unas malditas oposiciones te impidieron verlos en Granada. Cuando te anunciaron que venían a Sevilla recordaste el flequillo de tu juventud y el negro de tus uniformes. Seis meses estuvo la entrada del concierto en un cajón, esperando a ser usada en el estadio Olímpico. Tiempo de esperar que se convirtió en desesperar: una maldita lesión impedía el concierto que te devolvería a tu juventud, a tus himnos soñados, a los teclados y las guitarras de u infancia musical. Sueños de adolescencia truncados en la época del MP·3. Tú que naciste en el vinilo... La desilusión una vez más. No te cabe duda de que escribir puede ser, en muchas ocasiones, un canto contra el maldito tiempo que todo lo alcanza.
9.7.09
CALIENTE, CALIENTE...
Las personas que más calor soportan en Sevilla son el Papa, los reyes, el obispo y un fraile. No sólo en verano, sino todo el año. Más que calor, están achicharraos. Y eso que están desnudos todo el año. Ya no les importa que la gente se pare a mirarlos buscando un pajarito. Niño, mira el pajarito...ay por Dios, las calores.... Se consumen en medio de las llamas. Miran hacia el cielo. Se fríen de calor sobre un muro: el muro de la Iglesia de San Pedro. Caliente, caliente. Rafaela Carrá al sevillano modo...
Allí, en un azulejo que realizó Juan Oliver, aparecen, en el fuego del purgatorio, estos egregios personajes mezclados con otros seres anónimos que piden piedad al cielo. Son ejemplo de una antigua tradición católica: el recuerdo a las ánimas benditas. Su culto en la Iglesia católica proviene de una reacción a las doctrinas de Lutero, que negaba la existencia del purgatorio porque consideraban que la muerte de Cristo había redimido ya al hombre del pecado. La reacción del Concilio de Trento fue promover el culto a las ánimas benditas del purgatorio, lugar bien caluroso según nos lo representaban grandes lienzos que presidían las capillas de las hermandades de ánimas. La ciudad se pobló de capillas dedicadas a este culto, unido a la devoción a la Virgen del Carmen, especial intercesora en estos casos. Lo curioso del caso es que las hermandades de ánimas solían colocar un retablo interior pero también uno exterior, normalmente de azulejos, para aquellos momentos en los que estuviera cerrada la iglesia. Todavía hoy los podemos encontrar en las fachadas de algunos templos, siempre con los mismos personajes: las ánimas benditas, la Virgen del Carmen, los ángeles, la Corte Celestial.... Hay retablos de ánimas antiguos como los de las parroquia de San Juan de la Palma, bellos azulejos del siglo XVIII; o como el de la iglesia de Santiago, realizado en estuco. Otras iglesias renovaron sus azulejos a lo largo del siglo XX. Es el caso de las parroquias de Omnium Sanctorum, San Lorenzo o San Pedro. Tenemos noticias de que la pared de la iglesia de San Pedro ya tenía azulejo de ánimas en el siglo XVIII, colocado para evitar las fiestas que se hacían en el lugar durante las noches de verano, quizás el precedente de movidas actuales...
Los tiempos cambian pero hay cosas eternas, como las llamas del infierno, que no el purgatorio. Hoy sólo algunas abuelas rezan a las ánimas benditas. Ya no existe la figura del animero que pedía para las ánimas benditas, aunque algún pueblo de Salamanca conserve la tradición. Pero hay costumbres nuevas. Lo puede comprobar delante del azulejo de San Pedro. Allí suele pararse el público a buscar un pajarito que si se encuentra nos asegurará el casamiento. Aunque hay quien en día de calor se paró a imaginar a algún político o algún empresario frito de calor entre las llamas. No se te olvida. Hace algunos veranos. Un día como el de hoy. Apagones generales de luz ... Y de aires acondicionados. En pleno siglo XXI. Hubo hasta quien buscó cobijo en casa ajena. Recordó las palabras del mismísimo pajarito de San Pedro: "Tened compasión de mí, al menos vosotro mis amigos..."
Allí, en un azulejo que realizó Juan Oliver, aparecen, en el fuego del purgatorio, estos egregios personajes mezclados con otros seres anónimos que piden piedad al cielo. Son ejemplo de una antigua tradición católica: el recuerdo a las ánimas benditas. Su culto en la Iglesia católica proviene de una reacción a las doctrinas de Lutero, que negaba la existencia del purgatorio porque consideraban que la muerte de Cristo había redimido ya al hombre del pecado. La reacción del Concilio de Trento fue promover el culto a las ánimas benditas del purgatorio, lugar bien caluroso según nos lo representaban grandes lienzos que presidían las capillas de las hermandades de ánimas. La ciudad se pobló de capillas dedicadas a este culto, unido a la devoción a la Virgen del Carmen, especial intercesora en estos casos. Lo curioso del caso es que las hermandades de ánimas solían colocar un retablo interior pero también uno exterior, normalmente de azulejos, para aquellos momentos en los que estuviera cerrada la iglesia. Todavía hoy los podemos encontrar en las fachadas de algunos templos, siempre con los mismos personajes: las ánimas benditas, la Virgen del Carmen, los ángeles, la Corte Celestial.... Hay retablos de ánimas antiguos como los de las parroquia de San Juan de la Palma, bellos azulejos del siglo XVIII; o como el de la iglesia de Santiago, realizado en estuco. Otras iglesias renovaron sus azulejos a lo largo del siglo XX. Es el caso de las parroquias de Omnium Sanctorum, San Lorenzo o San Pedro. Tenemos noticias de que la pared de la iglesia de San Pedro ya tenía azulejo de ánimas en el siglo XVIII, colocado para evitar las fiestas que se hacían en el lugar durante las noches de verano, quizás el precedente de movidas actuales...
Los tiempos cambian pero hay cosas eternas, como las llamas del infierno, que no el purgatorio. Hoy sólo algunas abuelas rezan a las ánimas benditas. Ya no existe la figura del animero que pedía para las ánimas benditas, aunque algún pueblo de Salamanca conserve la tradición. Pero hay costumbres nuevas. Lo puede comprobar delante del azulejo de San Pedro. Allí suele pararse el público a buscar un pajarito que si se encuentra nos asegurará el casamiento. Aunque hay quien en día de calor se paró a imaginar a algún político o algún empresario frito de calor entre las llamas. No se te olvida. Hace algunos veranos. Un día como el de hoy. Apagones generales de luz ... Y de aires acondicionados. En pleno siglo XXI. Hubo hasta quien buscó cobijo en casa ajena. Recordó las palabras del mismísimo pajarito de San Pedro: "Tened compasión de mí, al menos vosotro mis amigos..."
6.7.09
ACROFILIA (RELATO ERÓTICO-FESTIVO VERANIEGO)
A la mañana siguiente una limpiadora se sorprendía al encontrar ropa interior femenina en los suelos de la vieja torre. También se sorprendieron los parroquianos que habían creído escuchar un prolongado repique de campanas en horario poco habitual. Poco sorprendió en la Alameda que una hermosa joven se tatuara en zona muy privada algo así como TURRIS FORTÍSSIMA...
(Pequeño homenaje a Andrés Pérez Domínguez, reciente ganador del premio Ateneo de novela)
3.7.09
EL (ANTES) GORDO
Mi bisabuelo, mi abuelo y mi padre te han conocido siempre riendo. Con algunos kilos de más, pero sonriente. Por tus ropas era difícil saber tu origen. Algunos dicen que eres un tirolés, otros que tienes pinta de alemán, otros que pareces más del norte. Pero hace ya tiempo que te vistieron de rojo y blanco, que ya decía la canción aquello de blanca y colorá para referirse a los colores de Sevilla.Quizás para compensar te pusieron un gorrito verde... Incluso en la zona de Heliópolis hay domingos que te visten de este color... No te sienta tan bien... Pero, de un modo u otro, siempre que te veo estás sentado en el mismo barril.
Alguien me contó tu historia. Me dijeron que eras un habitante de Korkrij, una ciudad de la antigua Flandes. Eras un joven rubio, muy apuesto, y te dedicabas a algo tan hermoso como el trabajo de vidriero. Pero también te gustaba la música. Llegaste a alcanzar tan buen nivel que tocaste durante más de un año en la misma corte. Pero tenías un grave problema, un problema amoroso. Y eso que tú gustabas a todas las mujeres del lugar. A todas menos a Margarita, tu amor no correspondido. Cuando volviste de la corte y ofreciste un concierto en tu pueblo, no tocaste ni una nota en condiciones. Fueron los nervios. Te sentiste ridículo. Por eso decidiste ahorcarte en un bosque cercano.
Cuenta la leyenda que cuando ibas por el bosque tuviste una aparición: un personaje extraño del bosque, un tal Ruud. Te mostró algo con lo que olvidar tus males. Te presentó una misteriosa plantación, un campo de lúpulo. Aprendiste a hacer un líquido extraño, amarillo dorado, con mucha espuma. Dicen que cuando lo bebiste por primera vez olvidaste tus problemas amorosos. Y cuando le contaste a tus vecinos cómo fabricar aquel brebaje hubo quien te tomó por loco. Pero después de probarlo gustó a todo el mundo. ¡Quién lo iba a decir...! Tú y tu pueblo os habíais hecho famosos. Nada más y nada menos que los inventores de la cerveza.
Desde entonces han pasado muchos años. Tú te has paseado por toda Europa. En muchos sitios eres un rey con barba blanca, un rey de copas hasta con manto de armiño. Incluso cambian la historia de tu vida según el lugar. Pero yo te prefiero en los carteles de Sevilla... Realmente aquí eres un auténtico rey, el rey del verano. Es que ya llevas aquí algunos años... Cuando llegaste, te fuiste a las afueras de la ciudad, junto a un templete mudéjar del siglo XV. Apenas había construcciones en una zona que hoy está saturada. ¡Hasta la cruz del templete está rodeada de pisos! Pero desde entonces creo que eres feliz. Te veo por todas partes... No me cabe duda: eres todo un personaje. Durante muchos años hubo otros parecidos como el tío de la capa o como el Tío Pepe. Pero tú te asentaste en tu barril y brindaste siempre con tu jarra.
Últimamente te veo más delgado. Cosas de esta época... Pero yo sólo quería felicitarte. Desde 1904 estás en Sevilla y más de cien años no cumple tanta gente. Ya son muchos los que conocen tu nombre, Gambrinus, aunque para la mayoría sigues siendo el gordo de la cerveza...
Monarquía sevillana. ¡Ya tiene rey!
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