30.12.09

DECIR ADIÓS...


...nunca te pareció fácil. Sobre todo después de tanto vivido, de tanto contado, de tanto sentido, de tanto compartido. Más de tres años de un rincón que se convirtió en gran estancia, que se narró en las ondas de la radio, que se escribió en un viejo ordenador, que se convirtió en un libro con una historia para cada día del año. Hubo almanaque en las ondas, en el papel y hasta almanaquito de bolsillo. Historias e historietas. Las escribiste con dedicación pero con el placer de ser escuchado, con emoción pero con el placer de ser compartida, con trabajo pero con la satisfacción del deber cumplido. Unas veces fueron historias, otras veces recuerdos, otras veces experiencias compartidas; otras, imaginación pura y dura. Y Sevilla. Y los sevillanos. Y aquellos de tantos lugares que te siguieron. Cuando echas la vista atrás sólo encuentras emociones que agradecer. Quizás no tengas vidas para agradecer todo lo que te dieron los que pasaron por tu rincón. Unos desde el principio y otros al final, unos regulares y otros irregulares, unos conocidos y otros eternamente anónimos. Muchos, de la familia. Todos, una cita irrenunciable a la que acudir con la debida compostura, como los noviazgos formales... Una cita con más de trescientos cincuenta encuentros, con miles de diálogos, con cientos de fotos para el recuerdo. Un lugar donde se contó, se narró, se susurró y hasta se gritó, siempre dentro de un orden... En fin, no es momento de hacer más balances. Lo escrito, escrito queda. Lo dicho, dicho queda. Porque te llegaron días en los que pensaste que no acudías a las citas con la regularidad debida. Otras ocupaciones te impedían dedicar el tiempo necesario a tu rincón. Quizás el tiempo te alcanzó. Algún día contaste que llevamos la vida en traje de reloj. Un reloj con el tiempo cumplido. Ya pondrás en hora otros relojes en otros rincones. El de aquí te ha dicho que es el momento de decir adiós. Con agradecimiento. Con emoción. Con satisfacción. Con el deseo de que el nuevo almanaque les traiga lo mejor. Ustedes ya me lo trajeron. Gracias y hasta siempre.
(El relato con los propósitos de fin de año está en http://eroticonsevillano.blogspot.com

23.12.09

CUTREFELICITACIÓN NAVIDEÑA.



¡Ay, si usted tuviera una escoba...! ¡Cuántas cosas barrería...!¡Cuántos sustos daría...!
Ahora que llega el tiempo de los balances, ¡qué bien nos vendría una escoba...! Barreríamos odios, injusticias, extremismos, conformismos, narcisismos, hipocresías, chovinismos, convencionalismos, nacionalismos, localismos, incultura, demagogias, feísmos... El Almanaque de Sevilla se convierte en basurero y le deja a usted una escoba. Puede atizar a todos los que se montan en el tren de la basura que tantas veces nos reodea. Puede vestirse de bruja vieja y hacer felices a los más pequeños. Puede hacer brotar las carcajadas que nos roba la realidad del día a día. Puede dejar Sevilla como una patena de limpia, que falta le hace. Todos basureros por un día: el más noble de los oficios. Todos entre basuras, como el Niño que nos nació hace dos mil años. Bienaventurados los limpios de corazón, porque ellos verán a Dios...
De todo corazón, les deseo que disfruten de sus escobas...

(Por cierto, el relato navideño de este año se muda a http://eroticonsevillano.blogspot.com

15.12.09

UN RETRATO MOLESTO (el artículo que no me dejaron publicar)

Puedo entender que no guste: la verdad es que no posé con la mejor de las posturas, ni puse el mejor de los perfiles. Son otros tiempos... Y en la época del Tuenti hubiera estado mejor que saliera mirando a la cámara con mis mejores galas para salir de botellona, o que mirara de refilón el espejo del cuarto de baño mientras ponía pose provocadora. Y mira que yo tuve fama de provocador, no me tragaban los politicuchos que mandaban, ni los banqueros que se trincaban todo el dinero y dejaban a la gente en la peor de las crisis, ni los leguleyos que puteaban a la gente acusándolos como si fueran la prensa rosa de hoy. Con todos me peleé. Acumulé partes de disciplina para que me echaran de todas las escuelas. Por eso no tuve más remedio que enseñar en la calle. Y lo más curioso es que la gente me atendió, creo que supe trasmitir algún concepto, algunos procedimientos y muchas actitudes... En las teorías siempre creí poco, que ya estaba hasta los mismos de tanta teoría, pero creo que supe enseñar procedimientos para ser más feliz y actitudes para que el mundo fuera mejor. Hice mis adaptaciones y tuve alumnado diverso pero todo el mundo salió con el título. Quizás es que hubiera poco que aprender, cositas básicas: que somos iguales, que hay que coeducar, que no hay que discriminar a la mujer ni a los negros, ni a los gitanos, ni a nadie ¡qué cojones!; que hay que compartir, que no hay que acumular tanta mierda que no nos sirve, que hay que hacer más el amor y joder menos... algo muy simple. Mis alumnos hicieron un aprendizaje significativo y hasta lo pusieron en práctica. Luego llegarían los que impondrían y los que cambiarían mis palabras... Lo malo es que después de muchos destinos, de muchos recorridos por muchas plazas, hubo quien no siguió mi programación... Y eso que era flexible, diversa y adaptada a muchos niveles. No sé, quizás fallé en algún papeleo, quizás enseñé demasiado a pensar, quizás dejé demasiado libres a mis alumnos... Los todopoderosos no me lo perdonaron. Nunca el poder creyó en la libertad. Por eso acabaron conmigo. Por eso acabaron haciéndome aquel retrato. Ya, ya sé que no salgo nada bien en él: se me nota el cansancio, las ojeras, las cruces que tuve que soportar... Y encima salgo casi en pelotas. Ya, ya sé que eso no tiene importancia, que ahora en las clases los estudiantes y las “estudiantas” enseñan sus tangas y sus calzoncillos y no pasa nada. Pues claro que no pasa nada. Pero es que en mi retrato salgo feo... Y yo comprendo que no hay que imponer, que lo último que yo quise fue imponer algo y mucho menos obligar a que creyeran en mis clases. Lo entiendo perfectamente. Ni el fotochó puede arreglarme: tan sucio, en pelotas, colgado en una cruz de madera. Comprendo perfectamente que quiten mi retrato... Aunque, si he de ser sincero, espero que conserven mi retrato de infancia. Allí estaba guapo, con mis padres, con una mula y con un buey apestoso que pasaban por allí... Quién sabe: igual algún día dicen que un niño desnudo entre pajas es pornografía infantil...



10.12.09

10 DICIEMBRE. EL INDIO

Nadie sabía tu nombre, pero estoy seguro de que todo el mundo te conocía. Por lo menos te habían visto alguna vez: en la Avenida, en Sierpes, en Bellavista, en el polígono, en las Tres Mil; en una manifestación, en un campo de fútbol... Aparecías en cualquier sitio y siempre con la misma pinta: semidesnudo, con el pelo rapado al cero, con tu cresta, con tus collares, con tus plumas y, sobre todo, con tu arco. Nadie sabía tu nombre, pero todos te habían visto: eras el indio, el indio de las Tres Mil.

Alguien nos contó que te llamabas Ángel de la Rosa, aunque creo que eso era una anécdota, que más te pegaba llamarte pies negros o Toro Sentado. O mejor toro andador que siempre te vimos andando. Supongo que no siempre fuiste así. Nos dijeron que habías llegado a cabo en la Legión, pero que lo dejaste porque no te gustaba eso de las peleas. Y es que, a pesar de tus plumas y tus pinturas, siempre fuiste un indio muy pacífico.

¡Quién lo iba a decir! Estuviste casado por la iglesia y todo pero tu mujer te dejó. Y por el mundo andan dos hijos que llevan tu sangre de tribu americana, en una ciudad que te veía pasar de un territorio a otro.

A mí me parece que llegaste a convertirte en un personaje unido a la ciudad. Con su aureola popular. Todo empezó con la película de las Tres Mil. Allí diste el salto a la fama. Tú que habías vivido debajo de un puente; tú que comías de lo que te daban; tú que habías luchado contra el infierno de la droga... Te hiciste famoso de la noche a la mañana. Y estabas en todos sitios. Yo veía tu cresta de indio y me acordaba de Zelig, un personaje de Woody Allen que estaba en todas partes. Como tú. En un barrio, en el centro, en la tele, en una manifestación, dándole la mano al rey... Eras algo así como Antoñito Procesiones o Vicente el del canasto o Pepe Butragueño, nombres de una ciudad única en crear personajes como tú.

Me dicen que fuiste un gran pacifista, que lo tuyo era sólo apariencia, que te disfrazabas de indio sólo porque te gustaba. Quizás tu territorio no fuera este, cada día más lleno de cuatreros. La cuestión es que no dejaste hace unos años en estos días de diciembre: el frío pudo contigo. Tu que decías que sólo te resfriabas cuando te ponías un chaleco... Te encontraron como siempre: semidesnudo, con tu cresta y tus pinturas, con el frío de la noche como techo infinito de tu tienda.

Dicen que en estos días a tu hermano de Kansas City se le ve más solitario y triste que nunca. Es normal, nos dejó el indio de Sevilla, el de las Tres Mil. Aunque uno piensa que sin plumas, con corbata y con chaqueta, en esta ciudad son muchos los que cada día siguen haciendo el indio.




7.12.09

TODO SE PARECE A TODO


Estudiando Historia del Arte en la vieja Fábrica de Tabacos asimilaste tres ideas. Aprendizaje significativo dirían hoy los cursis. Tres ideas para la ciudad de los lemas. Una: “todo está por hacer”. Dos: “todo se parece a todo”. Tres: según Hegel “el arte ha muerto”. Metáforas de una ciudad y de su Semana Santa. Profecías ayer, realidades hoy…
Lo que queda por hacer es tu realidad cotidiana: proyectos eternos, obras inacabables, promesas incumplidas. El parecido de todo con todo te hace comprender la eterna ceremonia de la confusión: en tu ciudad confunden un metro con un tranvía y una bici con el progreso. Y, será la ciudad del arte, pero está en los rincones del olvido: conventos ruinosos, iglesias cerradas y museos desconocidos. Sólo sobreviven los de la subvención…
Menos mal que te quedaba el refugio de la Semana Santa ante la vulgaridad de la ciudad. Pero sus vidas son paralelas, también tiene sus proyectos eternos y sus confusiones de modelos: las nuevas se parecen a la Macarena, los nuevos al Señor y todos se parecen a los de siempre. Que creen otros... Que en nuestro ombligo está todo inventado. Y en el arte más. Si lo sublime ya tuvo vida, hace tiempo que le llegó la muerte. El arte como creación ya murió en la Semana Santa: todo es neo, aunque el neobarroco es ya más antiguo que el tiempo. Nadie cree en la creación. Por eso se encarga un cartel y se piensa que no hay que pagarlo, se diseña sin conocer a los precursores, se talla sin haber modelado el barro. Arte muerto, muerte del arte. Un nuevo lema para la cartela de una cruz desnuda. Le sigue un largo tramo de imágenes: vírgenes artrósicas expuestas junto a batitas fresquitas, supuestos cristos entre libros repetidísimos, coleccionables de la monotonía, pregonzuelos y pestiñazos de la mediocridad, pasitos desmontables con cuponcitos, sillitas de cazadores en lugar de reclinatorios, confusión entre retransmisión y homilía, pollos encima de sagradas canastillas, gritos y olés para ensuciar la esperanza en un mundo más bello, colores imposible en las lentillas de algunas imágenes, cornetas que invitan a invadir Polonia y parte de Estonia, marchas que anticipan el atasco en la salida hacia el Aljarafe, flores de multiprecios de barrio, sucia mescolanza entre política, devoción y sentimiento; muñecos con la categoría de imágenes, entradas convertidas en operación triunfo de costaleros y saeteros, misterios que son casos misteriosos, público que sólo sabe esperar, tallas atléticas venidas del circo del Sol, basureros en los suelos que pisó la divinidad y en los palcos de la vanidad, soledades para bellezas olvidadas y masas para acompañar a la vulgaridad...
Has recordado tus años de estudios. Te enseñaron que "no existe el Arte, existen los artistas". Lo peor no es serlo ni parecerlo, sino creérselo. A tu Semana Santa le ha llegado la LOGSE: la están igualando en la mediocridad… Ha venido a tu mente Núñez de Herrera, el citado menos leído. Toda una reflexión sobre los arenales del Silencio. “Compadre, vámonos de aquí: va a ser verdad que el Arte ha muerto”.

(Revista "Pasión en Sevilla", Diciembre 2009)

18.11.09

18 DE NOVIEMBRE. QUIEN FUE A SEVILLA PERDIÓ SU SILLA


Si quiere conocer el origen de la expresión, Rascaviejas se lo cuenta hoy a las 22.2o en Canal Sur 2 y también el próximo domingo por la noche en redifusión.

15.11.09

MÁS ANTIGUA QUE EL TIEMPO


En el silencio hablan los rincones de la ciudad. En su soledad nos explican el pasado. En su quietud nos dan señales de vida.
Fue Sevilla ciudad musulmana más de quinientos años, y tuvo en época almohade una mezquita mayor. Su planta correspondía a la de la actual catedral, con un muro de piedra conocido como quibla, hacia donde se situaban los habitantes de Isbilia en su oraciones, oraciones fijadas en un punto común o lugar santo llamado mihrab que estaba orientado hacia el sur. El fiel musulmán de Al-Andalus rezaba siempre en esa oración y la aljama sevillana tenía su mihrab de piedra como lugar de concentración de las plegarias a Alá.
Llegó una conquista castellana. En el año 1248, las tropas de San Fernando toman una ciudad que pasó a ser cristiana. Dicen las crónicas musulmanas que el viejo mihrab de piedra lloró. Pero el edificio se mantuvo. Llegó un cambio de orientación: el cristiano miraría en sus rezos hacia el este. Ya en el siglo XV llegó una nueva catedral hecha por unos locos canónigos. Y en el nuevo mihrab se situó la gran devoción del sevillano de la Edad Moderna: la Virgen de la Antigua.
Un pintura mural gótica, de reflejos dorados e influencias italianas que nos hacen relacionarla con otras como la Virgen de Roca Amador en la parroquia de San Lorenzo o la Virgen del Coral en San Ildefonso. Una imagen que sobrevivió a todo, a los aderezos de Antón Pérez tal día como hoy de 1547 e incluso al traslado de sus muros en reformas posteriores.
Fue la devoción sevillana más universal. Tanto, que un tal Cristóbal Colón nombró con su título a su primer descubrimiento en América. Tanto, que se reprodujo por todos los rincones, llegando incluso a tierras japonesas, donde fue conocida como Nuestra Señora de Sevilla. Tanto que obispos, cardenales y genios de la música renacentista se enterraron a sus pies. Tanto, que se enmarcó en los mejores mármoles del siglo XVIII y en la mejor plata de la ciudad.
Entrar hoy a la capilla de la Virgen de la Antigua en la catedral supone reflexionar sobre un pasado cargado de historia. En tiempo de supersticiones ayuda a comprender al cristiano de siglos pasados. En tiempos del ojo por ojo y de fanatismo religioso permite comprender la grandeza de un recinto antaño sagrado para el musulmán.
En nuestros tiempos, tan cargados de lo superficial, no está de más recordar las palabras de Quevedo respecto a la imagen: “Aunque me miréis tan niña, soy más Antigua que el tiempo”.
Ojalá que con el tiempo, sólo con el tiempo, lleguemos a profundizar en el simbolismo que encierra nuestra ciudad.

5.11.09

TOTUS TUUS



Testigo de esperanza. Lema para la visita del Papa polaco. 1982. Año del Mundial y del PSOE. Un largo recorrido por España. El viernes 5 de noviembre le tocó el turno a Sevilla. La ciudad lo vivió con una expectación inusual. El Papa celebraría una misa pontifical en la cual se beatificaría a Sor Ángela de la Cruz. Una ocasión histórica que respondió a todas las expectativas. Simplicidad en el Santiago Bernabéu frente al barroco sevillano. Sevilla de contrastes: sobre los terrenos de la ferial calle del infierno se levantó el espectacular altar del jubileo de la catedral sevillana. Allí estaban los símbolos de la iglesia sevillana: las imágenes de Santa Justa y Rufina, las de San Isidoro y San Leandro de Duque Cornejo y la Inmaculada catedralicia presidiendo. Arquitectura efímera para la historia. Miles de personas fueron ocupando el recinto prácticamente desde la noche anterior en una improvisada vigilia. Liturgia solemne y una cuidada organización para colocar a los varios cientos de miles de asistentes a la celebración. Tarjetas de colores para colocar a unos fieles que cantaron el conocido lema del Totus Tuus del pontificado de Juan Pablo II. También el ripio facilón: Sevilla rimó con maravilla, como en los malos pregones. Cánticos corales, masiva presencia de sacerdotes y una estudiada liturgia le dieron solemnidad al acto. El momento culminante de la celebración fue la lectura de Juan Pablo II del acta por la que se declaraba beata a Sor Ángela de la Cruz, un momento esperado por los sevillanos de todas las edades. En ese momento se descubrió el cortinaje superior del montaje efímero y apareció el retrato de la popular fundadora de las Hermanas de la Cruz. Entre un inmenso gentío el Papa se trasladó posteriormente en su famoso papamóvil por las calle de Sevilla, siempre en medio de un numeroso público que coreaba diferentes lemas religiosos. Papelitos amarillos y blancos y palomas de cartulina en el público. Juan Pablo II, acompañado de Carlos Amigo Vallejo, el flamante arzobispo de la ciudad, visitó la catedral. Allí asistió al baile de los seises y allí oró ante la imagen de la Virgen de los Reyes, colocada de forma extraordinaria en el antepresbiterio del retablo mayor. La jornada se completó con una visita al convento de la Hermanas de la Cruz para venerar los restos de la nueva beata de la iglesia. Por la tarde, Wojtyla continuó su intenso recorrido desplazándose hasta Granada, pero en la memoria popular quedó la sensación de haber vivido una jornada histórica. El Papa seguiría en España hasta el día 9 de noviembre. Momentos de despedida. Sevillanas del adiós. Algo se moría en el alma cuando un amigo se iba.
Rivalizó con la muerte de Chanquete...

Si quieren leer otras fuentes de inspiración, ya saben: http://eroticonsevillano.blogspot.com

2.11.09

2 DE NOVIEMBRE. NEGLIGENCIA MÉDICA


(Foto: Antonio Sánchez)

No es la dedicatoria a Paquirri, ni el recuerdo de Joselito o de Ignacio Sánchez Mejías. No es la lápida desnuda de Diego Martínez Barrios, el presidente de la República. No tiene la simbología de la columna truncada del arte del Espartero ni la negra profundidad cubista de la lápida de Juan Belmonte. Intelectualidad hasta la muerte... No tiene la grandilocuencia del monumento a los caídos en la guerra de África, ni mucho menos, la profundidad de la tumba del doctor Barnés, olvidado por la sociedad bienpensante que lo relegó a un rincón diferenciado del resto de los mortales.
Por supuesto, no tiene la gracia de los gitanillos de Benlliure ni la solemnidad simbólica de la tumba del pintor Villegas Marmolejo. Tampoco guarda leyendas, o sí, sobre si algunas abejas hicieron un panal de mieles eternas para un Cristo que busca la eternidad. Ni tiene fotito de comunión, ni de santo familiar, ni plaquita de bronce ni florecitas de plástico... No atrae a gentes que le canten como la lápida de Machín, ni tiene el misterio de un Cachorro oculto tras una reja, ni es tan conocida como el panteón de Aníbal González...
Pero si el cementerio de San Fernando tiene una luz que lo hace diferente al resto de cementerios europeos, tuvo o tiene una lápida que lo hace absolutamente peculiar. No aparece en las guías y no sabemos si se muestra a los ojos del visitante. Es la historia de una equivocación. Con toda la gracia con la que un sevillano puede afrontar la muerte. Dice así:

A la inopinada y párvula muerte de mi sobrino,
El hijo de mi hermana casada y de su esposo
Soneto
¡Oh niño muerto en tu niñez temprana!
El bárbaro doctor fue tu verdugo
Me acuerdo fue un día por la mañana.
Te tragaste una espina de besugo
Al imbécil del doctor le plugo
Ponerte sanguijuelas ¡cosa vana!
Se te quedaron las orejas yertas.
Y al cumplir su misión las sanguijuelas
Montado en un querube, al cielo vuela.
Tu tío.

Una lápida del siglo XIX que es toda una denuncia...
Todavía no existía la Seguridad Social.

28.10.09

NUEVO RINCONCILLO... ERÓTICO

Rascaviejas se ha subido a lo más alto de la ciudad. Cual diablo Cojuelo. Para mirar lo conocido y lo desconocido. Lo que se ve y lo que se supone. Los placeres y los placeres... Rascaviejas no está solo. Le acompañará la magia de la pluma (sin segundas) de Jesús Cotta. Un dúo que promete. Es más: quizás sea un trío. Erótico festivo... A las alturas se apuntará el objetivo mágico de un canónigo llamado Antonio Sánchez. Mirada discreta y objetivo indiscreto. Para una ciudad que nos ofrece todos los encantos y todas las miradas posibles. Publicables e impublicables, como los títulos de las películas eróticas de otras generaciones. Un proyecto para compartir. Placentero. Sensual. Sugerente... Sevilla bajo mil y una miradas eróticas. Un rinconcillo donde dar rienda suelta a las fantasías. Una bacanal para los sentidos. Una puerta entreabierta, una mirilla provocadora, una invitación al gozo... Sevilla merece disfrutarla. La puerta está entreabierta...

http://eroticonsevillano.blogspot.com

19.10.09

20 DE OCTUBRE. EL TRIUNFO


(Autor de la foto: Antonio Sánchez)

(Del lat. triumphus).1. m. Acción y efecto de triunfar (‖ quedar victorioso). 2. m. Éxito en cualquier empeño. 3. m. En ciertos juegos de naipes, carta del palo de más valor. 4. m. Lo que sirve de trofeo que acredita el triunfo. 5. m. burro (‖ juego de naipes). 6. m. En la antigua Roma, entrada solemne en la ciudad de un general vencedor con su ejército. 7. m. Obra de arte que representa un triunfo romano, y, en general, la que exalta la victoria de un personaje histórico, bíblico o mitológico, o, alegóricamente, de una virtud cristiana. 8. Operación televisiva en la que se enclaustra a un número de concursantes para conseguir la acepción primera en el campo de la música. 9. Aquello que suelen conocer muy poco, tradicionalmente, los equipos sevillanos de fútbol, uno todavía menos que el otro. 10. Adj. Triunfal. Nombre que dieron al año 1936 aquellos que pensaron que la acepción primera consistía en acabar con las ideas y las vidas de los que no pensaban como ellos. 11. Situación que, cada vez menos, conocen los toreros que pasan por la Maestranza sevillana y que conlleva salida a hombros por la conocida como puerta del Príncipe. 12. Fig. Acción de completar cópula o cualquier otro acto sexual con notable satisfacción. 13. Lo que creen haber alcanzado algunos sevillanos al conseguir silla en Campana, palco o abono en el/la Maestranza. 14. Lo que creen haber conseguido algunos sevillanos cuando ven aparecer su rostro en las páginas de sociedad de un periódico local. 15. “De la Santa Cruz”. Pronúnciese Canina. Misterio alegórico de la Semana Santa en el que la Cruz vence a un montón de huesos abatidos. 16. “De la Eucaristía”. Iconografía de exaltación eucarística que suele aparecer en cuadros llenos de polvo de cuartos trasteros de hermandades sacramentales. 17. “A la Trinidad”. Monumento sevillano situado junto a la puerta de Triana y dedicado al misterio aludido que fue (por una vez en la historia) afortunadamente derribado en 1868. 18. Plaza sevillana conocida por aparecer repetidas veces en los programas de mano de Semana Santa. 19. Monumento de dicha plaza dedicado a la Inmaculada Concepción realizado por Lorenzo Coullaut Valera e inaugurado en 1918. 20. Monumento en la misma plaza dedicado a recordar el terremoto conocido como “de Lisboa” que afectó a la ciudad el 1 de noviembre de 1755. Consiste en una estructura abierta en la que se situó la Virgen conocida con la advocación del Patrocinio, donación hecha en el mismo año por el vecino de la ciudad don Carlos Verxal. Fue tallada en su parte posterior para ser colocada en el citado triunfo, que se situó junto al Archivo de Indias, lugar donde se terminó la misa catedralicia del 1 de noviembre de 1755. Fue inaugurado el 20 de octubre de 1756.

16.10.09

LA METAMORFOSIS

Una mañana, tras un sueño intranquilo, Gregorio Samsa se despertó convertido en un monstruoso insecto. Estaba echado de espaldas sobre un duro caparazón y, al alzar la cabeza, vio su vientre, convexo y oscuro, surcado por curvadas callosidades. Arrastrado y empequeñecido, fue capaz de salir la calle, no comprendía nada y nadie le comprendía nada. Una ciudad con otro medida. Hecha a imagen y semejanza de las personas. Las personas eran los otros. Título de película de misterio. O de miedo. El de no formar parte de un todo diferente. Humano, demasiado humano. De la humanidad de los demás. Un mundo desconocido donde le podían atropellar por su izquierda o por su derecha. Una calle irreconocible. Miles de agrimensores medían y analizaban. Proyectos y planes de estrategia. Tablero de ajedrez en uso. Y no había modo de enrocarse. O de ponerse en pie. Y los agrimensores venga a medir. Agrimensores K. De K.K. Daban el visto bueno. Cavaban zanjas, fosas y foxas. Más foxar y menos hablar, pensó. Aunque no sabía si pensar estaba permitido desde que fue puesto en peligro. En tiempos de Olavide. Los agrimensores meneaban memorias, presentes e históricas, manejaban entendimientos y voluntades. La suya quiso acceder al centro. El de su ciudad y el de sus pensamientos. Un castillo inaccesible. Cercado por rondas, rondallas y rondones. Anillado por carriles estrechos y por metros subterráneos que nunca llegaban y por autobuses que se atascaban. En la incompetencia. Metamorfosis, que no de Ovidio el de San Lorenzo. Sin croquetas pero llena de papafritas. El centro, castillo inaccesible. Las calles cortadas. En obras. Agrimensor aquí, agrimensor allá. Nadie decía nada. Todo era un absurdo. Si no cabía por aquí se estrechaba. El físico y la mente. No puede usted pasar. Está usted prohibido. Su coche también. De los libros, ni hablamos. Hable usted con el funcionario. Creyó volverse loco. Dudó de adónde iba y de cómo llegaría. Dudó de si aquella era su ciudad. Todos encerrados en su caparazón. Cucarachas de carrerita corta y pensamiento atrofiado Arrastrados. Luchando como artistas del trapecio y como artistas del hambre. La económica y la moral. La de dentro y la de fuera. Hambre de pan y muy poca justicia. Dame pan y dime tonto... Y no podía llegar al centro. Castillo imposible. ¿Para qué quiere usted pasar? ´¡Este no es su sitio! Ciudad habitable, le decían en las vallas. Donde cabían dos cabían tres... era una propaganda de Ikea. Porque él no cabía. Ciudad de las personas. Pero es que él ya no lo era. Era un insecto. Arrastrado. Como tantos vecinos. Por mucho que litigó todo fue un proceso baldío. Pleitos que se sucedían en la ciudad sin justicia. El tiempo pasaba y nadie actuaba. Una pesadilla. De arrastrados en un mundo de eternos procesos. Nada era lo que fue. Usted no pasa. Usted no piense. Usted no es nadie. Con quién cree que esta hablando. Por aquí no es. Por aquí no se cabe. Por aquí tampoco. Vuelva usted mañana... Sudó, lloró, se desesperó. Quizás no. No era un persona. Al menos, como los demás habitantes de la ciudad. Que seguía arrastrándose. Quizás no estuviera despierto. Quizás fuera una pesadilla...

Una mañana, al despertar de un sueño intranquilo, Gregorio Samsa se despertó convertido en un monstruoso insecto. Para sobrevivir en su ciudad sólo tendría que arrastrarse...



12.10.09

12 DE OCTUBRE. NOVENTAYDOS


Tienes que venir. Anuncio promocional de la Expo 92. Un locutor te contaba a gran velocidad todo lo que había en el recinto. No le daba tiempo... La idea te enganchó. La Expo fue algo tuyo. El otro lema,Ahora o nunca, también te había contagiado. No sólo a ti: se llegaron a vender 350.000 pases de acceso. Te sentiste un rey. Primero, con la tarjetita azul que luego se convirtió en dorada. Como aquellos seis meses vividos. Una Expo cotidiana, desde el mismo día que usaste el microchip con tu huella dactilar y el logotipo de Curro, la mascota de tus paseos diarios: pase de temporada en el bolsillo y visita a un nuevo pabellón. Había que rellenar todos los sellitos del pasaporte. Horror vacui. Verlos todos. Los temáticos, los de empresas, los autonómicos y los de un sinfín de países. Te hiciste un experto conocedor de las horas en las que había menos público en el monorraíl; sabías que el acceso más masificado era el de Puerta Barqueta y que el más fluido era el del apeadero de Renfe; que había que entrar a primera hora para evitar las colas del pabellón de Canadá ó del de Mónaco; dónde estaba el conocido que invitaba en el kiosco de gazpachos; desde qué lugar se veía mejor el espectáculo del lago o cuáles eran las actuaciones de la plaza Sony de aquella noche. Escenario cotidiano. Olimpiadas en la pantalla de la plaza Sony, la noche de San Juan en la cabalgata de Els Comediants, cine de verano con sesiones dobles y movida bailando en el Kanguro pub hasta el cierre. Definitivamente, habías sido universal, y además lo habías sentido. Descubriste a Sevilla en San Clemente o en Plaza de Armas, visitaste exposiciones de nivel internacional como la del pabellón del siglo XV, te enfrentaste al arte contemporáneo en el pabellón de las Artes, comparaste las custodias de Toledo con la de Sevilla y tuviste al Greco, a Goya y a Velázquez, entre otros, en el pabellón de España. Una borrachera para tus sentidos. Un disfrute. Con Plácido Domingo cantando Tosca y con el hombre más grande del mundo en el Pabellón de Pakistán, con las coplas de Azabache y con el pabellón Fujitsu, refrescándote en las fuentes y jugando a identificar las maquetas de la llamada Andalucía de los Niños. Una fiesta. Y eso que la cerveza era tres veces más cara en el recinto que en el bar de la esquina. No había color. Seis meses de revistas reales: Carolina de Mónaco, la tristeza de Lady Diana y de Carlos de Inglaterra, el uniforme de Fidel Castro y la escasez de ropa de las brasileñas que bailaban en el pabellón de América. El mundo al alcance de la mano. Una oportunidad histórica. Se te acababa aquella noche de octubre de 1992. Comenzaban a correr aires de crisis. La Sevilla real te esperaba. Que te quiten lo bailao...

6.10.09

EL PUNTO

Desde luego, no saben qué inventar... De toda la vida hemos sabido donde están las cosas y cómo se hacen las cosas. Siempre supimos donde había que tocar y cómo había que hacerlo, como había que beber y cómo había que mearla; donde estaba el puntito, como se llegaba al puntito y cómo al puntazo. Como buenos hombres. Como buenos machos. Nosotros, que sabemos llamar a las cosas por su nombre, que sabemos que los atramuces siempre han sido chochitos, que los chochos son lo que son, que las avellanas siempre han sido saladitas y que el bacalao cuanto más salao esté mejor se puede chupar. Todo en su punto. Pues ahora resulta que no... Que las cosas se llaman de otra forma. Que el puntito dichoso está en otro lado y que es más difícil encontrarlo que una peseta en el serrín de este bar… Manías de esposa aburrida que buscan moditas para entretenerse. Ahora resulta que hay que buscar el punto G. No te jode… A mi eso me suena al comando G, o a los Hombres G, o al Puntoradio. Una pijada, vamos. Dicen que el nombre se lo ha dado un mamarracho alemán, el doctor Grafenberg o no se qué coño. Y el tío habla de estimulación con la lengua y con los dedos y de búsqueda de la sensibilidad y de no se cuántas mariconadas más… Ese no se ha tomado un platito de chochos en su vida. Estimular… A nosotros, que sabemos buscar el gusanito del caracol en su escondite, que sabemos chuparlo hasta que sale enterito, que sabemos bebernos el caldito concentrado de tan buenos platos… ¿Y los deditos? Pues bien que sabemos chupárnoslos cuando chorrea el caldito de las cabrillas, que en temas de cuernos no hay quien nos gane… Y todo, bien acompañado. Tanque y caña. Y al carajo la zona clitoridiana, que bien sabemos dejar peladito el huesecito de la aceituna, que bien apartamos toda la carne para llegar hasta él y no nos cansamos de chuparlo… Punto G… Serán pringaos… Pero es que los tíos dicen además que los machos también tenemos el dichoso puntito. No se ponen de acuerdo: que si tras el escroto, que si en el ano, que si en el interior... Vamos, en el culo. Y te dicen además que la mujer te toque detrás de los huevos, o que te meta algo por el mismísimo culo para llegar a lo máximo. Vamos, un puntazo de toda la vida, pero de los de bulla de autobús o cangrejeo en procesión de gloria, para que al final te tengan que dar los puntos de sutura... A la gloria dicen que vamos a llegar, tocando puntos, si todos sabemos que el mejor punto es éste... Siempre supimos donde estaba y siempre nos dio el mejor de los gustitos. Ahora que cierra se nos acaba el gustirrinín. Habrá que buscar otro punto de encuentro...

(Discurso anónimo y apócrifo en el cierre de la bodega El Punto, en la puerta Osario)



26.9.09

SE TE ROMPIÓ EL AMOR


(Foto: Antonio Sánchez Carrasco, maestro sevillano de la fotografía)

De tanto usarlo. De tanto abrazo. Superficial. Sin medida. De no darte por completo. De quedarte en las manos y no en la vida. Jamás pudo existir tanta belleza. No supiste entenderla, ni por un día. Te quedaste en la superficie. En la epidermis de una piel que merecía otra profundidad. Te creíste el poseedor. El abanderado. El único capaz de comprenderla. El pregonero superficial de algo que debió ser más profundo. Más sincero. Menos de bandera y de banderita, de menos ripio fácil y de más verso suelto. No la dejaste vivir. No la dejaste existir. No la comprendiste, aunque hicieras de ella tu bandera. Olé la gracia. Dijiste que era lo más grande del mundo. Y que tú eras el más afortunado. Sellaste un pacto y le colocaste un candado. A ella, para que no hablara. Como al Nonato del Museo. Tiraste las llaves al río. Y te quedaste con las promesas y los músicas de los que no se enteran de nada. Cursi melodía de un ombligo tantas veces mirado y de un cuerpo tan poco poseído. Por inaccesible. Por incomprensible. Creíste que era amor. Y llegaste a hacer bandera. Te creías sevillano. Y amante . Y comprensivo. Y defensor. Hiciste de ella tu razón. Eso creías. Nunca la conociste. Ni la entendiste. Amor superfluo. De boquillas, banderas y banderillas. Las cosas tan hermosas duran poco. Nunca la comprendiste. Jamás dura el amor dos primaveras. Te alimentaste de ella por mucho tiempo. La devoraste viva. Saturno con su amada. Como una fiera. Hasta viviste de ella. Chulo de una puta hermosa y maltratada por el tiempo y por tantos vacíos como tú. Sevilla para ti. Tú eras su dueño. Ella era tu bandera. Le hiciste daño. Nunca la entendiste. Y una mañana gris, al despertarte, sentiste un crujido, frío y seco. Sevilla no era tuya, eso pensaste. Cerraste tus ojos. Lo comprendiste. Se te rompió el amor. De tanto usarlo.

23.9.09

24 DE SEPTIEMBRE. ÉSTA NO ES


Uno. Venían de un pueblo lejano al taller de la capital. Les habían hablado bien de aquel restaurador y decidieron poner en él toda su confianza. En sus manos traían su tesoro más preciado: la Virgen de las Mercedes, la devoción de todo un pueblo.
- “Queda en buenas manos”- fue la frase con la que M. el menudo y astuto restaurador despidió, entre amables sonrisas, a los confiados hermanos de la cofradía. Manos muy desprendidas...tenía que haber dicho...Porque igual que llegó se fue...Un visitante del pintoresco y sevillanísimo taller llegó a interesarse por la imagen. M. , agobiado por deudas confesables e inconfesables, no dudó en hacer el ofrecimiento:
- “Una talla muy interesante, sin duda. Es de mi propiedad pero podría llegar a venderla”- dijo pensando en algunas de las cantidades adeudadas. Tras una hábil negociación, el seudorestaurador aceptó la compra con la condición de mantener la pieza en su taller para “acicalarla en condiciones...”
-“¡Teo! Hay manteca a la vista...”- Ese era el grito de guerra en estas situaciones. Raudo y veloz. M. se puso a trabajar duro: tenía que sacar una copia del original por el procedimiento de puntos para entregarla a la hermandad que le había confiado la restauración.
- “Esos catetos no se darán cuenta...”- decía una y otra vez a los destacados alumnillos que le ayudaron en tan embaucadora tarea. Dicho y hecho. La copia se realizó, el original se vendió y la nueva Virgen de la Merced fue cuidadosamente preparada para ser llevada a la modesta cofradía del lejano pueblo.
-“Teo, al bajar del taxi la montas, cobras lo que queda y regresas rápido”- porque M, obviamente, no se atrevió a dar la cara.
Tras un largo viaje la imagen llegó. La esperaban los miembros de la junta de gobierno, algunos vecinos destacados y alguno de los más viejos del lugar. El joven pupilo alegó cierta prisa mientras montaba candelero, manos y rostro de la talla. Todo parecía ir bien salvo los sudores delatores del joven Teo y el meneo de cabeza casi compulsivo de una anciana del lugar:
- “Esta no es, ésta no es, ésta no es...” Parecía un letanía. Hubo llamada a la Guardia Civil y advertencia a un alumno aventajado empapado en sudor...
- “Ésta no es, ésta no es...”
No soportó más. No hubo cobro pero sí carrera vertiginosa hacia un taxi cuyo conductor compartió sudores, insultos y algunas de las piedras lanzadas por los más jóvenes del lugar...
Dos. Un día cualquiera de un año cualquiera una dama que no era cualquiera fue a ver a su Virgen de la Merced en el día de su festividad. Había llegado a donarle su vestido de novia para una saya. Al ver la nueva talla de la advocación sólo repetía una idea:
- “Ésta no es, ésta no es...”
Nota: Historias paralelas. Cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia...

19.9.09

EL DESGRACIADO


Ya lo dice el refrán : “hay más desgracias que desgraciados”. Aunque también la misma desgracia puede afectar a más de un sujeto. O al contrario. El refranero sobre el desgraciado es amplio. Desde aquellas citas que hacen referencia a la pérdida de identidades, “desgraciado el gallinero donde la gallina canta y el gallo cacarea”, los que hacen referencia a los amores, conocidísimo aquello de “afortunado en el juego, desgraciado en amores”ó a la falta de éstos, “cabra loca, desgraciado al que le toca...”

Quizás el desgraciado común más popular es aquel que “no tiene dónde caerse muerto”. Paradojas de la vida. Porque hubo un histórico desgraciado que llegó a tener varios sitios al mismo tiempo. Ni el Zelig de Woody Allen llegó a tanto...

Sevilla, septiembre de 1520. En España se vive la revuelta de las comunidades contra Carlos I. Un rey considerado extranjero que tardó su tiempo en ser comprendido y en ser acatado. La revuelta de las comunidades fue fruto de ello. Aunque hoy podría explicarse desde un punto de vista diferente a la tradicional interpretación de un pueblo que lucha por sus libertades. La historia es así de compleja. La cuestión es que Sevilla tuvo su levantamiento contra el rey. El 17 de septiembre don Juan de Figueroa, como cabecilla de la conspiración tomaba, al asalto el Alcázar sevillano, todo un símbolo del poder real. Un asalto que fue resuelto por las tropas del Duque de Medina Sidonia, partidario del Emperador, que acabó haciéndose con el poder. Llegaba la hora de la justicia. Pero esta señora andaba entonces más ciega de la cuenta. No fue detenido ni el sublevado Figueroa ni los caballeros que lo acompañaron. En su lugar fue preso un tal Francisco López Quesero, “hijo del pueblo”, que no tuvo caudal para defenderse. Malos tiempos para la justicia. Declarado culpable, el infeliz desgraciado fue muerto en la plaza de San Francisco:

“Llevaron al reo por las calles acostumbradas, guardado por la gente de a pie y a caballo del duque de Medina Sidonia, hasta la Plaza de San Francisco. Allí lo tuvieron encima del almacén de agua a donde desde que hubo confesado le ahogó un hombre que alquiló el verdugo y desnudolo e hízolo cuartos que quedaron allí hasta la mañana siguiente. E luego por la mañana pusieron la cabeza en la picota, un cuarto en la Puerta del Arenal, otro en la de Minjoar y el otro en la de la Carne”.

Triste final para un triste desgraciado. Siempre hubo ricos y pobres. Un desgraciado acabó despedazado nada menos que en cuatro sitios...No se podrá decir que no tuvo lugar donde caerse muerto...




13.9.09

LA REPÚBLICA INDEPENDIENTE



Siempre pensó que la suya era una ciudad abierta, universal y todas esas monsergas que cuentan en guías llenas de tópicos y superficialidades. Quizás le vino a la mente esa idea cuando llegó a aquella república independiente en las reales tierras del Aljarafe. Lo real y lo imaginario. Donde se cabe y donde hay que apretar. Un mundo imaginario, pensó, donde los metros se multiplicaban y donde “las soluciones” cabían hasta en un embudo. Vivir en pocos metros. Sin más. Sin zonas verdes ni espacio para dejar nada. Quizás un gancho para colgar la bici… Una república con un único camino, como una ronda de sentido único, que las cosas hay que hacerlas con sentido, no se sabe si el común, que suele ser el menos común. Un recorrido que, al principio, le agradó: todo era ideal, aparentemente bello y aparentemente cómodo. Igualito que los carteles de las setas o que la publicidad de Asunción…Toda una república de las personas, una ciudad de los sueños metidos en un nicho-cama rodeado de estanterías Billy donde todo le cabía. Todo le cabía…como a su ciudad, lugar de encaje y de encajar. El lugar donde caben dos y caben tres. Metáfora de la misma política, llegó a pensar...
Pasado un tiempo, el ambiente comenzó a hacerse irrespirable. Quizás fuera el dichoso vocabulario de la propaganda del régimen: movilidad, sostenibilidad, flexibilidad, idoneidad… Quizás fuera eso de darle a todo un nombre impronunciable: poäng, markor, somring, drops… Quizás fueran las imágenes que venían a su mente, el suelo Tundra que cubría la Encarnación, el sillón Poäng colocado en la Puerta de Jerez, las alfombras Hamper en tantos comercios, la silla mamuts invadiendo los veladores de la Avenida, las lámparas skima que adornan la avenida de Miraflores, el sistema de almacenaje Drops que se monta en cualquier obra de las que invade la ciudad (donde cabe un coche, caben dos), el florero somring colocado en la calle Tetuán, la iluminación Ronas que se acabará colocando en la calle Sierpes en Navidad, las pérgolas persika colocadas en la Alameda… El paseo sostenible empezó a ser una tortura. A pesar de ser un lugar libre de humos por y para el peatón. Aligeró el paso. Se agobió. Un mueble era torturado en una prueba continua. Tántalo sevillano. Aceleró algo más. Corrió. Y no había forma de salir de allí: un único sentido, un camino impuesto, una única forma de pensar… El gran hermano lo vigilaba: neolenguaje y falseamiento de la realidad. Un mundo de sueños convertido en la peor de las pesadillas. El sueño de la razón produce monstruos. Eso pensó al abandonar la maldita república independiente. La que tanto se parecía a su ciudad. La ciudad de los sueños, del adorno barato, de la crítica comprimida en cajas compactas, de la falsa democracia en el acceso a lo que hay que hacer y a lo que hay que pensar. La ciudad modernizada. De progreso. La ciudad puteada… La ciudad de Ikea.
Y sus vecinos haciéndose el sueco…

11.9.09

ASTORGA OLVIDADO


Año 1849. Últimas horas en la cama de su dormitorio. Vivía en la calle Trajano. Tenía ya setenta años. Muchos para la época. Se llamaba Juan de Astorga. Un escultor para recordar...
Había nacido un día de agosto de 1779 en Archidona (Málaga). Era profesor de la Escuela de Bellas Artes desde 1810. había realizado un sinfín de imágenes. Quizás sobresaldrían sus dolorosas: la de la Angustia, Esperanza de la Trinidad, Buen Fin, Subterráneo o la intervención en la Virgen de la Presentación. También las figuras del Duelo del Santo Entierro. Su obra era mucho más amplia. Pero ya se sabe que pasa a la posteridad lo que queda en la Semana Santa, Lo demás, quizás pasa al olvido. Aquel último día pensó que otras obras suyas merecían salir en procesión. Que la ciudad era ingrata y podría condenarlas al olvido. Y tres obras vinieron a su mente..
1. El Cristo de la Providencia. Lo hizo para la Capilla de la Escuela de Cristo en 1818. Fue contratado por Francisco Nicolás de la Barrera, hermano de la corporación para sustituir al antiguo titular, el Crucificado de los Mulatos o del Calvario.
En el contrato se estableció el material para la talla, la madera de cedro o, en su defecto, la de pino de flandes pero “sin nudos”. El contrato incidía en otras cosas: “se deja libertad para que obre en ella con toda la franqueza y la grandiosidad que sea posible, para que salga lo más dulce y sensible que sea dable, con la circunstancia que el rostro se goce bien desde el pavimento”.
No lo olvidaba: serenidad, quietud, la inspiración en el crucificado de la Buena Muerte, el acabado suave y el atrevido tratamiento en el paño de pureza. Una anatomía al descubierto. Ni sangre ni violencia. Una muerte ideal.
2. La Virgen de la Soledad del Convento de Capuchinos. Se la había encargado doña Francisca Lorenza de Segovia, esposa de don Pedro Pumarejo, para que recibiera culto público. Le salió realmente hermosa. Romántica. Sin sobresaltos. No sabía que estaría a punto de desaparecer en un asalto posterior al convento, ni que pasaría por la iglesia de San Luis de los Franceses. Al final, regresaría con los capuchinos. Su amigo, el padre Fray Ángel estaría contento...
3. La Virgen de la Soledad de la Parroquia de San Ildefonso. La hizo ya con sesenta años. Le tenía especial devoción. La artrosis de sus manos no le impidió llevar la belleza a un rostro de mujer, trasladar la delicadeza a un vulgar trozo de madera. Esa era la grandeza de un escultor...
Tres obras sin cofradía. El escultor pensó en que alguien descubriría aquellas imágenes para crear una hermandad. Una forma pública devoción. Hubo quien lo intentó décadas después. La belleza tallada del romántico escultor sigue habitando en los rincones del olvido...

6.9.09

7 DE SEPTIEMBRE. LA ESTRECHA

Casi nunca hubo manera. Te llegué a prometer la Vida, pero nada de nada. Ni a oscuras, ni en celada, ni estando ya la casa sosegada... Siete Revueltas podía dar y siete rincones buscar... Nueva negativa. Y mira que lo intenté de todas la formas. Poniendo cara de Inocentes, armándome de valor como un Hidalgo de Agüero, inspirándome en lugares de fuera, que si Talavera, que si Huelva...Nada de nada, tú siempre con la tontería esa de que formabas parte de las Doncellas y de las Vírgenes... Y mi mano siempre dispuesta: corchetes, botones, cremalleras, huecos imposible...siempre me encontraba en el lugar inoportuno, si Feria, feria estrecha, si Regina, reina de las apreturas; si Placentines, estrechez de placentines... Mira que yo lo intentaba, hasta por la vena cofrade: mira que hay que cumplir las reglas, con perdón, y tirar por el camino más corto, y ya se sabe que lo más corto es el camino recto y que sobra este botón, y esta farola y este deambulante, y esa musiquilla, y esa mano, que quitaba una vez de aquí y otra de allá, y no toques que hoy no toca, ni tú tampoco y ni en Dados me tocaba el tira porque me toca, porque no me tocaba, ni te tocaba nunca...

Llegué a pensar en Espadas que también fallaron y en Arrayanes que demostraron ser imposibles y en lanzas que sólo me definían a mi y a mis partes, porque para lanzado sólo servidor, que tú, por muy Artemisa que te vistieras y por muchos Rocíos que te despertaran no había espalda de San Andrés, ni Costanillas, ni judíos de Levíes, ni Espadas de San Clemente que te hicieran torcer tu Barco. Llegué a encomendare a la Divina Pastora y hasta el mismísimo Ruiz Gijón... nada de nada. Imposible palpar, intuir, desnudar, vivir, sentir... Más aguante que Leonor Dávalos y pocas ganas de Recreo... Ni con los archeros de cinco emperadores te pude asaltar. Hasta llegué a pensar en tus Dos Hermanas... Y eso que sólo buscaba algo normalito, que los records Güines quedan para otros... Creo que me di por vencido hace tiempo... Hay lugares que no tienen remedio, pensaba...

No sabía que venía lo peor. Ya no era sólo allí. Últimamente se ha convertido en algo general. Ya ni en los lugares amplios... Los que hablaban de abrir las alamedas ahora las hacen pequeñas... Que si la Cruz Roja, que sin San Jacinto, que si el Cristina... Se te pone un carrilito, o dos, se te ensanchan las aceritas o se te quita hasta el último lugar para meterte mano... ¡Me doy por vencido!. No puedo más. Búscate otro...

Y te lo digo a la cara: ¡estrecha, que eres una estrecha...! A ver si encuentras otro mejor, que los que dejas que te gobiernen son todavía más estrechos, de mente, que tú...

4.9.09

5 DE SEPTIEMBRE. CRUZ DEL PALO


Sevilla fue ciudad de cruces. Clavadas en el monte del olvido, recuerdos de las epidemias de peste, cruces de término, cruces de juramentos posibles e imposibles, cruces que recordaban asesinatos, cruces que recordaban amores, cruces para pesar el carbón, para engalanar en mayo...La Ilustración comenzó a arrinconarlas y el siglo XIX las castigó al olvido o a ser colocadas en las fachadas de las iglesias. Muchas desaparecieron, como la Cruz del Palo o de la Tinaja. Recordaba una hermosa historia que rescataba del olvido Álvarez Benavides:
“El rey don Pedro, cuya indignación contra Pérez de Guzmán por su comportamiento era grandísima, no quiso perdonar a la madre, y a principios del mes de septiembre de 1367 levantóse una mañana la hoguera para la infeliz Doña Urraca. El populacho y la gente de la Feria acudieron en gran número a presenciar aquella ejecución, en la que concurrían circunstancias muy especiales, no sólo por ser la reo muy noble y principal persona, sino por lo mucho que era conocida en la ciudad.
Acompañada de alguaciles y soldados, llegó la dama al pie del patíbulo, y después de ser atada con fuertes ligaduras a un madero, empezaron a arder los secos troncos que pronto levantaron grandes espirales de llamas y espeso humo. Retorcíase la víctima entre horribles dolores, lanzando desgarradores gritos cuando el fuego quemaba sus carnes, y en una de esas violentas sacudidas del cuerpo, rasgóse el vestido de la dama, dejando al descubierto la mayor parte de sus formas.
Entonces la plebe que presenciaba aquella dramática escena prorrumpió en atronadora gritería, insultando a la víctima y llenándola de sangrantes epigramas y de crueles sarcasmos.
Pero cuando más imponente se presentaba la chusma y más lastimosos era el estado de Doña Urraca, una mujer abrióse paso entre la concurrencia y llegase precipitadamente a la madre de Pérez de guzmán cubriéndola con sus ropas y dejando que las llamas la devorasen, como a la reo. Leonor Dávalos se llamaba esta mujer y pertenecía a la servidumbre de Doña Urraca, a quien profesaba todo el cariño que revela aquel acto de generosidad imponderable”
El propio Benavides consiguió que unas calles recordaran la dramática historia de estas mujeres medievales en la memoria de la Alameda. Antes de que alguien olvide su historia y quiera cambiar el nombre de una “carca” que no quiso desnudarse en público, Urraca Osorio y Leonor Dávalos siguen teniendo su rincón...
Memoria de una triste historia en Alameda de putas tristes. Es triste morir en la hoguera. Es triste mostrar las vergüenzas a un público que se ríe...Es tristísimo cargar toda una vida con el nombre de Urraca...

1.9.09

2 DE SEPTIEMBRE. DAÑOS IRREPARABLES

Ni me acuerdo de mis orígenes, quizás es que yo también soy más antigua que el tiempo. Todavía no se ponen de acuerdo con mis padres, que si moros, que si cristianos, que si humanistas, que si barrocos… No saben que tengo un poco de todos, ahí está mi belleza. Además coquetita y bien proporcionada… Hasta los ilustrados dejaron en mí su sello, hace más de 250 años. Fue un tal Olavide, un asistente de la ciudad, que vaya un nombre bonito para referirse al alcalde… Eran otros tiempo. El tal Olavide, el “hombre que sabía pensar” dividió la ciudad en cuarteles, barrios y manzanas. Y lo grabó en mi piel, como en tantos otros rincones de la ciudad, con unos azulejos que me embellecieron todavía más, aunque esté feo que yo lo diga. Hace de eso más de 250 años y, desde entonces, me he visto hermosa con ese pequeño tatuaje en una esquina de mi piel. Además, con mi nombre en letras azules, para que esquinas y rinconcillos de la ciudad se eleven a la categoría de monumento. Monumento… Ese es un piropo que me han lanzado alguna vez. Aunque no todos lo vieron tan claro. Hubo quien quiso quitarme de en medio para ensanchar las calles, las vueltas que da la vida: ahora se lleva estrecharlas… Pero lo peor llegó con mi madurez: en tiempos de bellezas aniñatadas y adolescentes una vieja dama como yo importaba bien poco. No hicieron nada por mis arrugas, ni por cuerpo, ni por mis pies, ni por mi rostro… Me dejaron olvidada, como tantos rincones de la ciudad. Unos no me cuidaron lo suficiente, otros no aprovecharon mi belleza, otros (los más) ni sabían de mi existencia…No soy la belleza deslumbrante de los oros grandilocuentes que se llevan ahora, pero tengo mis encantos…Ni por esa… En los últimos años han cerrado mi cuerpo al disfrute, me han olvidado y han dejado que me cubra la mierda. Mierda de ciudad. Ven mi cuerpo desmoronarse y no hacen nada. Hablan y hablan. Prometen y prometen. Amantes de pacotilla. Palabras que se lleva el viento en la ciudad que perdió sus cielos y sus suelos. En los últimos días yo he perdido un tatuajito en forma de azulejo que me hizo un alcalde de la ciudad. Eso nadie lo valora. ¿De verdad le importa a alguien un azulejito de mierda en una ciudad llena de mierdas?...No sé si alguien llegará a tiempo, si alguien se pondrá una medallita conmigo o si alguien querrá hacerse la dichosa fotito…El daño ya está hecho. Un daño irreparable…



30.8.09

1 DE SEPTIEMBRE. TRES AÑOS

Te habían dicho que las cosas carecían de importancia, que la importancia se la dábamos nosotros, nosotros...y el tiempo. Tiempo de vanidades donde la generación tuenti cuelga miles de fotos de su perfil y de sus perfiles, donde los puretas del feisbú hacemos lo mismo pero de forma diferente, o parecida, o exactamente igual; donde la gloria se mide en tiempos de permanencia como amantes de paquirrines o de Pippis, ¡ay que me hago pipí!; donde la fama toca las trompetas más desafinadas de la vulgaridad o de la provocación, o de la palmas que se sepan tocar, o del tiempo, memento mori, que seas capaz de aguantar contando mentiras en DEC o en el Sálvame sin cofradía o en el Diario de las Patricias nada romanas de turno... El tiempo pone a cada uno en su lugar... Y una m, que fíjate el tiempo que llevas aguantando a algunos políticos en el cargo o a Belén Esteban en la tele...

Siempre pensaste que el tiempo es relativo. Que veinte años no es nada pero que tres años son mucho. De bebé, a medio hombrecito. Con un rinconcillo donde hablar y donde escuchar a tanto visitante. Palabras que habías lanzado al viento misterioso de la radio y que luego se aferraron a la red. Red de amigos. Aprendiste más que diste. Quizás no fuiste lo suficientemente atento, pero agradeciste hasta la última palabra y hasta la última atención. Hasta juntaron en papel con una Giralda sonriente muchas de aquellas palabras...

Casi nunca exhibiste tu cara en aquel rincón, que aunque no lo parezca, mucho queda en ti de la vergüenza de tu infancia. Infancias en blanco y negro, y de manos en el bolsillo, viendo pasar la vida con toda la ilusión del mundo. Con un apariencia de formalidad que escondía una visión alegre y optimista de la vida. La que sigues teniendo. Alegría por vivir, por hacer, por compartir, por escribir, por disfrutar de este lugar en el mundo en el que te tocó vivir... Desde pequeño le cogiste el cariño que se tiene a la madres, aunque a veces fuera para ti madrastra rodeada de hermanastras... Así que pase el tiempo. Al principio llegaste a contar entradas y visitantes. Un día pasaron de cien mil y decidiste que no importaban los números, que eran mejor las palabras, los sentimientos y las compañías silenciosas... Tu blog se está haciendo mayor. Se le está poniendo cara de hombrecito. Debes prometer que no guardarás tus historias, ni tus manos en los bolsillos. La grata compañía lo merece. También merece la celebración. Por una vez decidiste salir en la foto. No todos los días se cumplen tres años...



1.8.09

31 DE JULIO. MANOLITO PISCINAS (CERRADO POR VACACIONES)

La cuarentena ya había pasado por su mente, por su coronilla y por los pliegues de su flácida barriga. En épocas pasadas se había estancado su camiseta publicitaria de pinturas Procolor convenientemente customizada en torno a las axilas, la pelambrera salvaje de sus escondidos pectorales y el largo follaje (con perdón) tropical que estampaba su colorista bañador. Bebía tinto con Casera en el club social de la piscina de los apartamentos puerta Este, bloque 8, torre 4, casa 5, parcela 32, sector A, 2ª fase; más conocidos como los Minaretes del Edén, complejo nombre que Manolito no entendía pues no sabía de arte islámico, aunque solía empezar sus conversaciones de barra de la misma forma:

- En la gloria, Paco, aquí se está en la gloria...

Largos diálogos monotemáticos de sesuda complicidad con su compadre Curro, un amante de cualquier actividad que no tuviera que ver con su nombre.

- Vaya cómo están las hembras Paco... hoy hay aquí más carne fresca que en el Merca...

Otra frase hecha que servía para introducir cualquier diálogo:

- Paco, ¿tú te acuerdas del anuncio de Fa, el de los limones del Caribe? No me digas que no, hombre, que fue la primera vez que vimos unas tetas por la tele... Luego vendrían la Estrada y el Papus, la revista que compraba mi viejo, pero nunca hubo limones como aquellos... `¡Qué tiempos...! ¿Y de las niñas del ballet Zoom, cuando la cámara se ponía debajo y les veíamos las cachas?... Eso sí que eran portapeos paempujá y no los de las esmirriás de hoy, míralas, con las piernas más delgás que los palillos que ponen en Diego pa los caracoles... ¿Y los primeros coños, Paco? ¿Te acuerdas cuando nos colamos en el cine Juncal pa verle el potorro a la Cantudo? Eso sí que era un bosque y no los pinares de Alcalá, que me llevé tres días pensando en aquella pelambrera... ¡Ay qué tiempos!, Paco, que te llevabas tres horas con el sanfrancisco en la discoteca hablando del Sandro Yiacobe pa podé tocá unas cachas y no digamos si querías tocar más caliente... Que pa caliente nosotros, más que el queso de un san Jacobo... Pero antes era de verdad, Paco, sin plásticos, ni depilaciones, ni mariconadas...

En medio de tan profunda reflexión pasó por delante de la pareja una escultural hembra con bikini y presunta depilación brasileña, pectorales visiblemente siliconados, morros posiblemente pasados por el bottox, piernas claramente ejercitadas en el Vibro Power de Teletienda y nalgas quizás recauchutadas en la clínica estética recién abierta en el barrio. El contertulio recordó sus afición juvenil por los piropos y decidió lanzarse al ruedo de forma delicadamente explícita:

- Niña, te la meto jadeando y la saco goteando...

La respuesta, cargada de masculinidad en el tono y en las formas, no dejó lugar a ninguna duda:

- Procura que no te la meta yo, que te voy a dejá el culo como la bandera del Japón...

Sorprendido, cabizbajo, avergonzado, humillado y derrotado, Manolo terminó la conversación, pagó el tinto de verano y regresó a casa pensando en los antiguos limones del Caribe...

31.7.09

30 DE JULIO. TERCIOPELO AZUL

(Foto: Antonio Sánchez Carrasco)

Una película. La de tu propia vida. Una Pasión con banda sonora. De cornetas y tambores cigarreros. Ambientada en un rincón del Arenal. Arenal de Sevilla. El de la cestería y el de los toneleros. El de los toros y el de las viejas putas. Cuernos y coronas. El de los viejos mareantes y el de viejos mareos tabernarios. El de los pícaros y rufianes y el del venerable Miguel de Mañara. Unos secundarios de lujo. Auténticos protagonistas para envolver la más hermosa escena. Escena de una película de origen lejano. 30 de julio. Año 1586. Cardenal Rodrigo de Castro. Daba guión al largo metraje de una nueva hermandad.

Siempre quisiste formar parte de aquella escena. El decorado tenía blancos y azules hospitalarios de fondo. San Jorge y San Fernando. La Fe, la Esperanza y la Caridad. Todas de fondo. Y tu escena rodándose en primer plano, sobre una hojarasca barroca tallada entre efluvios de mar y de alcohol. Sevilla, ciudad barroca. Tras los muros blancos, la otra verdad de la tarde. In ictu oculi. La muerte que acaba con nuestras vanidades en un abrir y cerrar de ojos. Como un rápido fotograma. El de la película coral. Con personajes que soñaste y que quisiste protagonizar. Unos años querías ser Nicodemo. Otros, José de Arimatea. Te prestarían la escalera para subir al madero. Con luz de noche americana bajo el cielo de terciopelo. Terciopelo Azul. Si el año estaba místico, te habrías subido a una cruz para consolar al Señor que te da la salud. Dimas o Gestas. El bueno y el malo, que también es el feo. Tres personas distintas y una película verdadera. La de tu Pasión. Con la mejor banda sonora. La escucharás esta tarde. Tambor roto para refugiarte. La muerte tenía un precio. Treinta monedas de una plata traidora. La escena en primer plano. El cielo y las túnicas se funden en uno solo color. Azul. Las trilogías quedan para otros. Aquí el Padre, el Hijo y el Espíritu huelen a muerte de cruz. Para transmitir Luz. Para ayudarte en todas tus necesidades. Esta tarde querrás ser secundario de lujo. Para transmitir el dolor. Para sentir la soledad. Será a los pies de un retablo de azulejos azul noche. Noche profunda del alma. Con el Hospital de la Caridad de fondo, sentirás que la película llega a su fin. Como todas las pasiones. Como todas las grandezas. Desde lo más profundo del decorado, un loco del Barroco interpretará su último papel. Cristo habrá muerto, pero siempre queda la última palabra. Palabra de vida y de luz en la noche. Sonarán tambores. Destemplados. Escena final de dolor. Memento homo. Con frase de cierre: ¿Qué importa hermano que seas grande en el mundo si la muerte te ha de igualar con los pequeños?