1.9.09

2 DE SEPTIEMBRE. DAÑOS IRREPARABLES

Ni me acuerdo de mis orígenes, quizás es que yo también soy más antigua que el tiempo. Todavía no se ponen de acuerdo con mis padres, que si moros, que si cristianos, que si humanistas, que si barrocos… No saben que tengo un poco de todos, ahí está mi belleza. Además coquetita y bien proporcionada… Hasta los ilustrados dejaron en mí su sello, hace más de 250 años. Fue un tal Olavide, un asistente de la ciudad, que vaya un nombre bonito para referirse al alcalde… Eran otros tiempo. El tal Olavide, el “hombre que sabía pensar” dividió la ciudad en cuarteles, barrios y manzanas. Y lo grabó en mi piel, como en tantos otros rincones de la ciudad, con unos azulejos que me embellecieron todavía más, aunque esté feo que yo lo diga. Hace de eso más de 250 años y, desde entonces, me he visto hermosa con ese pequeño tatuaje en una esquina de mi piel. Además, con mi nombre en letras azules, para que esquinas y rinconcillos de la ciudad se eleven a la categoría de monumento. Monumento… Ese es un piropo que me han lanzado alguna vez. Aunque no todos lo vieron tan claro. Hubo quien quiso quitarme de en medio para ensanchar las calles, las vueltas que da la vida: ahora se lleva estrecharlas… Pero lo peor llegó con mi madurez: en tiempos de bellezas aniñatadas y adolescentes una vieja dama como yo importaba bien poco. No hicieron nada por mis arrugas, ni por cuerpo, ni por mis pies, ni por mi rostro… Me dejaron olvidada, como tantos rincones de la ciudad. Unos no me cuidaron lo suficiente, otros no aprovecharon mi belleza, otros (los más) ni sabían de mi existencia…No soy la belleza deslumbrante de los oros grandilocuentes que se llevan ahora, pero tengo mis encantos…Ni por esa… En los últimos años han cerrado mi cuerpo al disfrute, me han olvidado y han dejado que me cubra la mierda. Mierda de ciudad. Ven mi cuerpo desmoronarse y no hacen nada. Hablan y hablan. Prometen y prometen. Amantes de pacotilla. Palabras que se lleva el viento en la ciudad que perdió sus cielos y sus suelos. En los últimos días yo he perdido un tatuajito en forma de azulejo que me hizo un alcalde de la ciudad. Eso nadie lo valora. ¿De verdad le importa a alguien un azulejito de mierda en una ciudad llena de mierdas?...No sé si alguien llegará a tiempo, si alguien se pondrá una medallita conmigo o si alguien querrá hacerse la dichosa fotito…El daño ya está hecho. Un daño irreparable…



7 comentarios:

el aguaó dijo...

Hice una entrada, hace ya un tiempo, en la que hablaba de los lamentos de la ciudad al recordar a Santa Catalina como algo que estuvo y ya no está. No decía el año, pero la voz en tercera persona refería sus lamentos en una fecha futura. No quiero pensar que ese momento ha llegado pero, querido profesor, cada vez lo veo más cerca. Y me da miedo.

Un abrazo enorme amigo mío.

(Me alegro de tu vuelta, alineada temporalmente con la mía)

dama dijo...

Me duele. Me duele en mi sangre. Me duele mirarla, me duelen sus letras llenas de razón.

Juanma dijo...

Pues, en fin, que me ha emocionado mucho leer esta entrada tuya. Ciudad llena de mierdas. En fin.

Un fuerte abrazo.

Capitán dijo...

Buen reflejo de la sociedad que vivimos, falta de educación y de sentido estético, y de sentido de ciudad.

NATURAL DE SEVILLA dijo...

¿oiga? me pone con los cielos que perdimos ó con el tiempo que perdimos mirando al cielo -dá igual- ¿se puede poner, Joaquín?- Joaquín Moeckel ó Joaquín Romero Murube, dá igual..eso mismo, que nos dá todo igual, pero no es lo mismo. ¡Ay, profesor, mi profesor!

El Caliz de la Canina dijo...

Que pena me dá,¡Dios mío, que estamos haciendo¡.

Menos champiñón y más Santa Catalina.

Los políticos mucho erre que erre, pero nada de nada.

Es una pena ver como el patrimonio sevillano, se cae poquito a poco ....

Que pena me dá ......

Voto por otra concentración con corte de calle incluida.

¡Salvemos Santa Catalina¡.

Un abrazo canino.

La Canina seguirá cavilando .....

tecla dijo...

Todo se desmorona. O al menos eso parece en ocasiones.
La vida es una continua transformación.
Pero duele.
Y cómo.