8.10.07

9 DE OCTUBRE. EL REGRESO


Todavía resonaban en sus reales tímpanos los insultos que había recibido cuatro meses antes. Los recordaba uno por uno: inepto, incapaz, idiota, mala bestia, apestado, dictador... Todavía recordaba la lluvia de objetos que le despidió de la ciudad cuando se montaba en un barco para huir por el río. Todavía creía oler aquellas verduras podridas que llegaron a manchar sus ricas galas; todavía creía sentir aquel huevo podrido que impactó en su cuidado pelo y en lo más profundo de su poca dignidad... Habían pasado cuatro meses, aunque a aquel rey todo le parecía demasiado cercano.
Sevilla, octubre de 1823. El rey Fernando VII dejaba de ser el Incapaz y se convertía de nuevo en el Deseado. En sólo cuatro meses. La llegada de las ropas francesas de los llamados Cien Mil Hijos de San Luis había vuelto a poner las cosas en su sitio. El rey con todo su poder, como disponían las leyes de derecho divino...
Al menos eso era lo que pensaba Fernando VII cuando regresaba la ciudad que los había expulsado unos meses antes. Los que antes lo criticaron ahora lo alababan. Desde el camino de Eritaña se fue acercando a la ciudad en una carroza triunfal forrada de raso blanco y guarnecida con flores, tirada por gruesos cordones de oro y seda carmesí. Al avistarse la Giralda se empezó a oír el tañido de las campanas que sonaban en honor del rey. Una algarabía que se mezcló con las salvas de artillería en la Enramadilla y en la Resolana de la Caridad. Al llegar a la Puerta de Triana, entre vítores y alabanzas, una muchedumbre quitó los caballos que tiraban de la carroza y cargó con el real peso de Don Fernando VII, el ,hasta entonces, rey cautivo. En aquel lugar, el gobernador militar, don Tulio Oneill presentó en bandeja de plata las llaves de la ciudad al Rey. El Deseado se acordó de nuevo del día que le tiraron las verduras podridas. Ahora le ponían las cosas en bandejas de plata. Nunca mejor dicho. Para que luego dijeran algo de las carambolas de Fernando VII... Todo esto pensaba mientras escuchaba un coro de niñas cantando y mientras repicaban las campanas del convento del Pópulo y de San Pablo. Sevilla era una fiesta. Una fiesta de días en la que todos los sectores de la ciudad rendirían pleitesía a Fernando VII. El Rey que vendió dos veces España era recibido de nuevo entre el fervor de la multitud. Y no hubo gremio, ni barrio, ni cargo, ni vecino que no se apuntara a la fiesta...
Quizás la ciudad no tenga remedio. Siglos después los criticados gobernantes vuelven al poder y los criticados presidentes vuelven a los palcos. Sí señor. ¡Qué vivan la caenas...!

13 comentarios:

Rascaviejas dijo...

Pueden recordar el origen de la historia en la entrada del 12 de junio de 2007.

entre san bernardo y la oliva dijo...

muy buen relato señor rascaviejas...Nuestra Sevilla siempre ha girado a favor de los mas poderosos, por algo el simbolo de la ciudad es el Giraldillo...

Raúl Ramírez dijo...

Gran boato giraba entonces entorno a las reales visitas de los reyes a la capital hispalense. En una de Felipe V hubo que desmontar la reja cancel del altar mayor de la catedral para poder instalar el dosel con los reales sitiales. Pese a las verduras podridas, Sevilla siempre recibió con alagrabía las visitas reales. Como ejemplo: Los Montpensier vinieron a la capital andaluza para poder ser alguien estableciendo una corte paralela al sur del país. En Madrid eran cola de león y prefirieron ser cabeza de ratón en Sevilla.

el aguaó dijo...

Sevilla siempre fue, es y será así. Una ciudad acostumbrada a las dualidades y a contradecirse a sí misma. Como dice Raúl: "siempre recibió con algarabía las visitas reales".

Nada ha cambiado. O como los romanos decían: "nihil novum sub sole" ("nada nuevo bajo el sol").

Un abrazo.

Glauca Maria dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Glauca Maria dijo...

Siempre se dice que la historia se repite y yo me pregunto ¿veremos algún dia que en nuestra ciudad se gesta el comienzo de algo nuevo?.
En fin...

PD: Estoy con el Aguaó en lo acertado del comentario de Raul

eres_mi_cruz dijo...

Lo de la cabeza de ratón... PROMETO que se lo he escuchado a un concejal, todavía en su cargo, del nuestro cabildo secular. Aclaro que no se trata de nadie que escriba en este blog...
La gran incóñita sigue siendo...
¿pa qué lao cargaba Fernando VII?

Rascaviejas dijo...

Le veo a usted obsesionado desde que publicamos aquello de "desde pequñito siempre has usado, en tu interior abanderado...". Además , en los tiempos que corren, qué difícil es discernir si se carga para la izquierda o para la derecha...Hay tanto veleta...

del porvenir dijo...

A mi eso de ¡Vivan las caenas! me trae a la mente a Monteseirín. ¿Por qué será?
Deformación de aquella que dijimos

eres_mi_cruz dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
eres_mi_cruz dijo...

El regreso...

Lorenzo Blanco dijo...

Es frecuente que en Sevilla te coloquen en un pedestal y poco después lo derriben contigo en lo alto.

Que le pregunten a Don Manué: En junio de 2005 por poco lo llevan a San Lorenzo bajo palio y con la Copa del Rey llena de claveles, y al año siguiente después de lo de la "championli" se tuvo que apuntar al "peiperviu" para poder ver a nuestro Betis, porque desde la grada le habían llenado el palco de las mismas verduras podridas que al Séptimo de esta historia.

Sevilla es así, te coloca en la cima, y a nada que te muevas caes en la sima. Y viceversa.

Saludos

eres_mi_cruz dijo...

Ese Gary Bedell...