26.12.07

SANTO VARÓN (Mi pesadilla cofrade)


La vida es una semana. Es la frase que se repitió a si mismo la mañana de aquel domingo. De Ramos, no había que decirlo. Y con cara de domingo afrontó la jornada.
Su esquema mental estaba terminado desde hacía tiempo. Tenía que encajar las novedades de aquel año, pero seguro que lo llevaría bien. Quizás le faltara el rodaje de una Cuaresma como la de años anteriores. Daba igual. Era una nueva experiencia eso de empezar cuando realmente comenzaba uno de los motivos de su vida. Acompañado de otro de ellos salió a la calle. A hora temprana: era domingo. Traje nuevo y zapatos, éstos con la falta del rodaje que años anteriores hacía el viernes de Dolores. Sol. Era necesaria la sombrillita. No importaba. A la calle a por la primera...bulla en el sitio menos esperado. La frasecita por primera vez. Adiós planes. El programa comenzaba a sudar en el bolsillo por el calor y por los nervios. Apenas consiguió ver el misterio a paso de tambor y ante el palio sintió una mezcla de emoción y nerviosismo por lo que se avecinaba. Para salir, nueva bulla. Y otra vez la frasecita. Ya lo sabía.
Traslado al siguiente lugar. Aumentaba el retraso. El plan no podía ser. Hora de la merienda. Tres tipos de mancha en el traje nuevo: la propia, la ajena y la de origen desconocido. Programa en mano reestructuró el día. Yendo al nuevo sitio escuchó de nuevo la frasecita. Paciencia. Llegó tarde y mal. El Cristo había pasado y vio el palio entre diversas incomodidades, algunas inconfesables. Estación en el servicio y cita con gente prescindible. Plantearon la primera copa cuando sólo pensaba en lo que le faltaba. Transigió, aguantó conversaciones e hizo el último intento. Tambores lejanos, manto bordado en la lejanía y la hora encima. Y la frasecita.
Hora de regreso. Larga caminata entre frasecitas y llegada a casa. Cumplidas las obligaciones familiares, con pies doloridos y corazón compungido se tendió en la cama. Al cerrar los ojos le retumbaba la frasecita en sus oídos:
“¿Dónde irá con un carrito?”.Fin prematuro de Domingo.
...Y la Amargura en la calle...

10 comentarios:

Rascaviejas dijo...

Me van a permitir que les recomiende el libro de Fernando García Haldón. Seguro que se sienten identificados...Más información en: www.jironesdeazul.com

Lacava dijo...

De momento, en su entrada, me he sentido plenamente identificado, querido profesor. Aunque por razones de la edad, ha sido en el pasado. Pero lo recuerdo como si hubiese sido ayer: aquel Domingo de Ramos de programa, calor, manchas, frasesitas, y como no... ¡el maldito carro!.
Lo compraré. Sobre todo para ratificar que sigo siendo un tonto de capirote.
FELICES PASCUAS.

Ranzzionger dijo...

En largos años de salidas semanasanteras hemos participado de varias pesadillas cofrades: pesadilla trípode; pesadilla saetas al Pimpinela modo; pesadilla mantilla, que no te puedes meter en la bulla que es incómoda para la acompañante; pesadilla "carreritas"; pero, qué decir de la peor de todas y pertinaz en los últimos años: pesadilla LLUVIA.¿Desde cuándo no disfrutamos de una Semana Santa en condiciones, con toda la nómina al completo pasando por la Campana? El cambio de milenio le ha sentado nada más que regular a nuestra Fiesta Mayor, y sólo me refiero a lo climatológico, que de otros aspectos, ya tendremos tiempo de hablar.

Raúl Ramírez dijo...

¡Qué buena entrada! La intriga hasta el final. ¿Dónde irá el tío con el carrito?


Felices Fiestas amigo

Entre San Bernardo y la Oliva dijo...

Muy bueno el texto, me ha gustado mucho... Señores, entren en "pesadillasdecofrade.blogspot.com" y ahí encontraran mas cosas sobre el libro.

Estoy muy de acuerdo con el señor ranzzionger en lo de la "pesadilla lluvia", desde el año 2001 no vemos una semana santa sin lluvia...

Preguntenle al hermano mayor del Cachorro que en los cuatro años que lleva en ese cargo todavia no ha pisado la catedral vestido de nazareno... Eso si que es una pesadilla.

Felices Fiestas.

Lorenzo Blanco dijo...

Esa pesadilla que vd. nos regala, en la festividad de San Esteban, protomártir, me hace rememorar mí època de mártir semanasantero conduciendo un carrito.

En más de una ocasión he estado a punto de elaborar un "pograma" de las cofradías apto para padres con carritos, donde las calles y los horarios fueran los apropiados para los "pequeños aprendices" de la Semana Santa.

Evidentemente Francos, Caballerizas y Santa Angela de la Cruz no estarían en este "baby-pograma"

Ahora soy mártir, pero de otro tipo: sintiendo como me embisten los carritos en los tobillos.

Saludos

el aguaó dijo...

Querido amigo, genial. Como siempre.

Estoy totalmente de acuerdo con el amigo Ranzzionger. Mis pesadillas sobre la Semana Santa siempre han ido enfiladas en torno a la lluvia y a las dichosas carreras de aquella fatídica Madrugá. Algunos de mis sueños sí se han cumplido.

En cuanto al libro, vi el reportaje del último programa de Semana Santa en Sevilla TV y me pareció interesante.

Un fuerte abrazo.

Dama de sevillano nombre dijo...

Figura en mi carta a los Reyes, porque yo también sigo siendo tonta de capirote.
Gracias, profesor.

Cabezota sin remedio, corazón enorme dijo...

La Semana Santa se condensa en la compañía.

Es totalmente compatible la Semana Santa y el carrito. Hay muchas calles que lo permiten. Se podría elaborar ese programa.

Pero déjeme que me acuerde de las sufridoras esposas. Aquellas a las que la Semana Santa no les gusta y tienen que sufrir 9 días al lado del "jartible" de turno. Para ellas será el Reino de los Cielos.

Glauca Maria dijo...

Feliz entrada de año, a usted y a toda la clase.

Un abrazo