9.7.09

CALIENTE, CALIENTE...

(Foto: Híspalis)
Las personas que más calor soportan en Sevilla son el Papa, los reyes, el obispo y un fraile. No sólo en verano, sino todo el año. Más que calor, están achicharraos. Y eso que están desnudos todo el año. Ya no les importa que la gente se pare a mirarlos buscando un pajarito. Niño, mira el pajarito...ay por Dios, las calores.... Se consumen en medio de las llamas. Miran hacia el cielo. Se fríen de calor sobre un muro: el muro de la Iglesia de San Pedro. Caliente, caliente. Rafaela Carrá al sevillano modo...
Allí, en un azulejo que realizó Juan Oliver, aparecen, en el fuego del purgatorio, estos egregios personajes mezclados con otros seres anónimos que piden piedad al cielo. Son ejemplo de una antigua tradición católica: el recuerdo a las ánimas benditas. Su culto en la Iglesia católica proviene de una reacción a las doctrinas de Lutero, que negaba la existencia del purgatorio porque consideraban que la muerte de Cristo había redimido ya al hombre del pecado. La reacción del Concilio de Trento fue promover el culto a las ánimas benditas del purgatorio, lugar bien caluroso según nos lo representaban grandes lienzos que presidían las capillas de las hermandades de ánimas. La ciudad se pobló de capillas dedicadas a este culto, unido a la devoción a la Virgen del Carmen, especial intercesora en estos casos. Lo curioso del caso es que las hermandades de ánimas solían colocar un retablo interior pero también uno exterior, normalmente de azulejos, para aquellos momentos en los que estuviera cerrada la iglesia. Todavía hoy los podemos encontrar en las fachadas de algunos templos, siempre con los mismos personajes: las ánimas benditas, la Virgen del Carmen, los ángeles, la Corte Celestial.... Hay retablos de ánimas antiguos como los de las parroquia de San Juan de la Palma, bellos azulejos del siglo XVIII; o como el de la iglesia de Santiago, realizado en estuco. Otras iglesias renovaron sus azulejos a lo largo del siglo XX. Es el caso de las parroquias de Omnium Sanctorum, San Lorenzo o San Pedro. Tenemos noticias de que la pared de la iglesia de San Pedro ya tenía azulejo de ánimas en el siglo XVIII, colocado para evitar las fiestas que se hacían en el lugar durante las noches de verano, quizás el precedente de movidas actuales...
Los tiempos cambian pero hay cosas eternas, como las llamas del infierno, que no el purgatorio. Hoy sólo algunas abuelas rezan a las ánimas benditas. Ya no existe la figura del animero que pedía para las ánimas benditas, aunque algún pueblo de Salamanca conserve la tradición. Pero hay costumbres nuevas. Lo puede comprobar delante del azulejo de San Pedro. Allí suele pararse el público a buscar un pajarito que si se encuentra nos asegurará el casamiento. Aunque hay quien en día de calor se paró a imaginar a algún político o algún empresario frito de calor entre las llamas. No se te olvida. Hace algunos veranos. Un día como el de hoy. Apagones generales de luz ... Y de aires acondicionados. En pleno siglo XXI. Hubo hasta quien buscó cobijo en casa ajena. Recordó las palabras del mismísimo pajarito de San Pedro: "Tened compasión de mí, al menos vosotro mis amigos..."

3 comentarios:

Sibelius dijo...

Recuerdo de mi infancia, cuando soliamos pasar algunos días de vacaciones en casa de mi abuela Carmen, en Mairena del Aljarafe, la imagen de la cómoda de su dormitorio con un Sagrado Corazón y un San Cristobal, el platito de jazmines en la mesilla de noche y un cuadro de la Virgen del Carmen - de la que era muy devota-presidiendo la cabecera de su cama. Y también me acuerdo que cuando llegaba la tarde, encendía unas mariposas de aquellas que se ponían en el vaso de aceite y así permanecían hasta que se acostaba... oraciones por los que faltaban,por los que se llevo la guerra, la enfermedad y las fatigas de la vida. El cuadro por supuesto, mostraba a los pecadores entre las llamas alzando suplicantes sus brazos a la Virgen. Cuantos recuerdos me ha traido hoy esta entrada ahora que tan próxima está la festividad.

Abrazos y hasta la vuelta querido Maese, nos vamos unos días de descanso.

Rascaviejas dijo...

Que ustedes lo disfruten, que son bien merecidas la vacaciones.

San Isidoro dijo...

¿Las abuelas? No oiga, no confunda la realidad con el deseo.

Los neopaganos no sé, pero los católicos seguimos pidiendo por las ánimas del purgatorio.

Y en la Misa se pide por los fieles difuntos.