5.3.08

PRIMITIVO


Era su primer año en el cortejo. Nueva túnica de ruán, nuevo cinturón de esparto y nuevos sentimientos en la Madrugá. Sensaciones de estreno de domingo en plena noche de luna llena. Fue a la iglesia por el camino más corto. En absoluto silencio. Rito y regla que no habían tenido que enseñarle. Sin duda un camino de pasión: primero el temido aire fresco y luego las primeras gotas. Lluvia en su primera estación de penitencia. Una injusticia para un nazareno de aquel porte...
En el atrio los rezos convenidos y sensación de normalidad. Quizás un fervorín poco intenso, muy teatral pero con poco contenido. Al nazareno no le importaba. Su primera emoción llegó con el reparto de cruces. Al abrazar aquella tabla negra se sintió un penitente de sangre de siglos pasados. Su cabeza voló con la imaginación en la espera. Azotes, sogas, cabelleras postizas...Pero el azote verdadero estaba por llegar. En absoluto silencio el hermano mayor subió al púlpito. Algo anticipaba su rostro:
- “Hermanos, ante la persistencia de la lluvia la hermandad no realizará estación de penitencia. Rezaremos un piadoso Crucis y regresaremos a nuestras casas por el camino más corto”. Adiós a las emociones. Peso de cruz en el corazón. Soga anudada en sus sentimientos. Dicho en plata de crestería: un cabreo de cojones...
“Yo me voy ahora mismo. Ya veremos dónde...”. Nadie sabía cómo pero el nazareno abandonó la iglesia rápidamente y con su cruz, la de tabla, a cuestas.
La soledad debía ser aquello. Eso pensaba andando sin rumbo mientras iniciaba su particular vía crucis. Bar cercano. Primera estación. Taberna del barrio. Segunda estación. Tinto para la quinta y la sexta. Aguardiente para el ejercicio piadoso de la octava y la novena... Pérdida del tiempo y del espacio. Quizás también de la realidad. Eso pensó al deambular junto a la Catedral y ver la muchedumbre. Sorpresa mayor al oír a la Banda de Soria 9 y al ver aquel palio rojo con manto verde. Oyó a alguien decir que la de San Gil había salido. Y con su cruz abrazada, su rúan y su esparto se situó detrás de aquel manto de hortelanos. El tiempo desapareció. O se paró. O nunca existió...quién sabe. El olor de los claveles y del azahar quizás borró los efluvios del alcohol. Pasaron días y horas o quizás momentos. Vio mallas y camarones y hortelanos y verdes y esperanzas. Sintió el amanecer en cada rincón de sus mojados huesos. Oyó marchas y olés y saetas. Centeno, Caracol, Vallejo, El Limpio...Y la tabla sobre su espalda de negro ruán. Serían las tres de la tarde cuando pareció terminar su felicidad. Un negro nazareno llegaba cansado y mojado a su casa. Allí se despojó de todo menos del verde de la Esperanza...
Sevilla, abril, 1928. A la semana siguiente un nuevo hermano hacía su ingreso en la hermandad de San Gil. Pocos días más tarde la hermandad del Silencio daba de baja a un nazareno poco ejemplar...

13 comentarios:

Lacava dijo...

Genial. Que arte más grande, Dios mio de mi alma.

el_camarlengo dijo...

La historia es genial. La foto también la poseo entre mis anales (robada de por ahí, por supuesto) y cuanto menos me parece curiosa.

Pero, ¿es cierta esta historia que cuenta, la foto es un montaje?...acláreme, por favor, porque es increíble.

gazpacho con arepa dijo...

hizo bien el nazareno....

soydesevilla dijo...

Formidable la historia entrañable rascaviejas. Recuerdo que de niño mela contaron, en la que todo el mundo se preguntaba que hacia un penitente de negro detras de la Macarena. Un fuerte abrazo.

orfila dijo...

Impresionante. Y, Gazpacho, estoy contigo...

Mágnifica la descripción del suceso.

Entre San Bernardo y La Oliva dijo...

Impresionante amigo rascaviejas... no conocia esta curiosisima historia...

Un saludo.

Rascaviejas dijo...

Vamos por partes. La fotografía es auténtica. Es más, existen varias. La referencia histórica es verdadera: en 1928 la Macarena salió a las siete de la mañana después de que otras hermandades hubieran desistido de realizar su salida. Así lo refirió Rafael Jiménez Sampedro en el boletín de la Cofradías de Cuaresma del año 2000 y lo completó Enrique Guevara en un boletín de la Macarena reciente, creo que el de diciembre de 2007. Se conservan otras muchas fotos de aquella curiosa salida y en varias aparece el penitente del Silencio. El resto del relato tiene su toque de fantasía, pero ¿verdad que podría haber sido algo parecido?
Gracias a todos.

del porvenir dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
del porvenir dijo...

Cuando lo leia esta mañana en El Cabildo creí que me daba algo. No conocía la ¿historia?, es de lo mejor que he visto hace mucho tiempo.

Lorenzo Blanco dijo...

Existe una foto del paso del Cristo de las Tres Caidas de Triana, tras el cual aparecen varios penitentes; unos de ruán y esparto y otro con túnica blanca.

Tambien es muy curiosa. Si alguien la quiere, puedo mandarla.

Saludos

Rascaviejas dijo...

¡Don Lorenzo pordió, que a eso le montamos también una historieta...!

A su disposición en mjroldan@tele2.es

el aguaó dijo...

Yo he sufrido en mis carnes la negativa de la salida por culpa de la lluvia. Pero debo confesar, que jamás se me ha ocurrido largarme de la Basílica con mi cirio.

Magnífica entrada amigo, como siempre. Debo quitarme el sombrero una vez más. A este paso, cada vez que entro en tu blog voy a coger un resfriado de cogote.

Un fuerte abrazo Rascaviejas.

P.D. Si decides recopilar todos estos textos y publicarlos (idea que me parece genial), tienes ante vos al primero de tus compradores.

Rascaviejas dijo...

Ya te contaré querido aguaó...