28.5.07

29 DE MAYO. EL ASESINATO


Dicen que el asesino siempre vuelve al lugar del crimen. Por eso cada año no faltas a la cita. Es en el Alcázar de Sevilla. Un día como hoy. Hace ya más de seiscientos años...
Paseando por el interior del Palacio volverás a encontrarte con rincones que conoces de sobra. Seguro que un día como hoy, algún guía volverá a contar la historia:
“Estaba el rey Don Pedro en Sevilla en su Alcázar, veintinueve días del mes de mayo de este dicho año y llegó allí don Fadrique, maestre de Santiago, que venía de cobrar la villa y el castillo de Jumilla, que es en el reino de Murcia. Y el maestre llegó a Sevilla el dicho día martes por la mañana a hora de tercia, y halló que el rey jugaba a las tablas en su Alcázar, y cuando llegó le besó la mano y la de otros caballeros que jugaban con él. Nada le hacía presagiar lo que iba a ocurrir. Fue entonces el Rey al cuarto que llamaban del Caracol a hablar con Doña María de Padilla, que puso triste cara cuando se enteró de las intenciones de Don Pedro. Mientras, el maestre Don Fadrique se llegó al corral del Alcázar y no encontró las bestias que parecían haber salido por una puerta que nunca se abría. Algo iba mal. Alguien advirtió al maestre de que algo malo iba a ocurrir. En esto llegaron dos caballeros al sitio del maestre, don Ferrán Sánchez y don Juan Fernández. Con voz temblorosa dijeron:
- “Señor , el rey os llama”.
Llegóse el maestre al sitio que llamaban Patio del Yeso. Allí estaba Don Pedro con unos ballesteros de la guardia de palacio. Silencio y cruce de miradas. En esto el rey habló a un ballestero y díjole:
“Pedro López, prended al maestre de Santiago”.
Con dudas el ballestero asió a don Fadrique diciéndole:
“Sed preso”.
El terror se dibujó en sus caras cuando el rey volvió a hablar:
- “Ballesteros, matad al maestre”.
Dijeron que no sabían hacerlo, cuando un consejero les gritó.
“Traidores, ¿no veis que os manda el rey?
Entonces los ballesteros alzaron sus mazas contra el maestre, que se defendió como pudo, sacando su espada y plantando cara en el combate. Pero allí estaban Nuño Fernández, Juan Diente y Rodrigo Pérez, ballesteros que a fuerza de golpes consiguieron reducir al maestre. Al primer golpe siguió otro más. Ya en el suelo, fue herido mortalmente por las mazas de todos. Y fue el propio rey Pedro el que le asestó el golpe de gracia, clavándole su propia espada con los yesos de Mahoma como testigo. Y cuando el rey acabó con otro caballero que intentó huir, hizo más dura su leyenda. Fuera de sí gritó:
- “Disponed, la mesa aquí, encima del muerto”.
Y dicen que aquel día, el rey Cruel comió encima de la sangre de su última víctima....”
Un año más volverás al lugar del crimen. Te gustaría oír lo de rey Justiciero en lugar de Cruel. Parece que nada cambia. Hoy nadie entiende a los fantasmas...

22.5.07

22 DE MAYO. SANTA RITA


“El portón. Los arcos. (Para un andaluz la felicidad anda siempre detrás de un arco). Los muros blancos del convento. Los ventanillos ciegos bajo espesas rejas.”
Con estas palabras describía Cernuda la felicidad que nos espera tras la puerta de un convento. 22 de mayo, Santa Rita en tu almanaque. Te irás con Cernuda a un convento. A buscar el silencio. A buscar la felicidad. Quizás un imposible. Pero para nuestra protagonista de hoy nada hay imposible.
Hoy es el día del convento de San Leandro, el de las yemas, el de la pila del pato que un día robaron, el de los blancos muros y dulces sabores. Un convento con siglos de historia. Un lugar donde nada es imposible... Un azulejo de su fachada lo recuerda. Santa Rita. Sabemos que lo que se da no se quita, aunque los bancos y las financieras no se enteren... Entrarás a la iglesia. Hay algo del Islam en estos conventos: desde el exterior no te haces una idea del interior. Lo que era un blanco muro se transformará en la riqueza barroca de una iglesia. Retablos barrocos, vírgenes, pinturas... Al fondo el coro alto y el coro bajo, dos recuerdos de que el reino de la monjas agustinas no es de este mundo. Si parecen de nuestro mundo los dos santos juanes que están a izquierda y derecha, Juan el Bautista y Juan el Evangelista. Fue Martínez Montañés el que los sacó de un trozo de madera. Pero Alguien de arriba parece que los quiso sacar a este mundo. Y los dos trozos de madera parecerán cobrar vida uno frente a otro. Los disfrutarás. Recordarás a aquel escultor que miró a su obra y al verla tan real le dijo: “Habla”. Quien sabe... Igual se arrancan.
Porque esta tarde de mayo buscarás lo imposible. Será tu petición a una santa que verás vestida de negro entre flores, velas y rezos. Se llamaba Margarita y era italiana. Todos la conocen por Rita, Rita de Casia. Alguien te contará que vivió en el siglo XIV, que se casó obligada por las circunstancias y que soportó a un marido que le aplicaba lo que hoy llaman violencia de género. Toma ya. Una vida nada fácil. Rita enviudó y quiso entrar en un convento agustino. Aquí entra la leyenda. Al no ser aceptada fueron los ángeles del cielo los que la llevaron volando al interior. Y es que ya se sabe: para Dios no hay nada imposible. Delante de aquella imagen con su llaga en la frente podrás meditar sobre la dificultades de la vida.... Pide un imposible y espera, que todo llega. Si no, mira los años que llevábamos algunos esperando un título...y los que vinieron...  Para celebrarlo puedes comprar yemas en el torno. Abre la caja de madera y vuelve a recordar a Cernuda. Al probarla habrás besado los labios de un ángel. Para el que espera la felicidad existe. En tu ciudad. Puedes conocerla esta tarde en el convento de San Leandro.

14.5.07

15 DE MAYO. CULTO AL CUERPO


Por orden del Señor Alcalde se hace saber:
Que hoy 15 de mayo es declarado hispalense día del culto al cuerpo, según manda nuestra muy noble y leal memoria histórica.
Sevillanos todos y sevillanas todas:
Sepan que el culto al cuerpo no es nada nuevo. Comenzó hace muchos años en esta nuestra ciudad. Un día de mayo como hoy del año 1729 canónigos de la Catedral componían tibias, fémures, costillas, homoplatos, falanges (con perdón), tarsos, metatarsos e incluso la noble calavera de un antiguo rey, Patrón de la ciudad y Santo entre cosas. Se llamaba Fernando III. Los sevillanos y las sevillanas deben saber que aquel día se sacó su cuerpo de una caja de madera para trasladarlo a su urna definitiva en la Capilla Real de la Catedral, así llamada por ser panteón de Reyes. Los sevillanos y las sevillanas deben saber que aquel día se culminaba, con perdón, la construcción de un sueño. Ya saben: nada nuevo bajo el sol. Después de años de espera, los sevillanos y las sevillanas de antaño eran felices al ver a su Santo Patrón bajo la nueva urna de plata de Laureano de Pina, uno que ,dicen, fue un buen orfebre. Un día para recordar: misa votiva, la familia Real en Sevilla y por la tarde nada más y nada menos que una procesión. Todos juntos y bien avenidos. Y eso que decían que el siglo de las Luces fue un siglo laico, pero parece que a la familia de Felipe V le gustaba aquello de las varas, y al Consistorio de entonces tanto como al de hoy... Nada nuevo bajo el sol.
Los sevillanos y las sevillanas deben saber que entonces sí que se gastaba en procesiones, no como ahora. En la procesión de aquel año salió la Tarasca y los gigantes del Corpus y detrás más de treinta cofradías con su pendones. Eran otros tiempos. Ustedes saben que hoy esto no se permitiría. Y sepan que detrás venían todas las comunidades religiosas de la ciudad, cada una con la imagen de su devoción en parihuelas, que antes eran muy exagerados y sacaban a los santos para cualquier cosa. Sepan, sevillanos y sevillanas, que el ayuntamiento de entonces salió delante de la urna del rey Fernando, ya saben ustedes que eran otros tiempos Y junto a la urna del rey, la familia Real: infantes, príncipes y el mismísimo Rey, cada uno con una cinta de oro, una familia amplia y no como ahora...
Aquel día de 1729 se instaló definitivamente al rey Fernando en la urna de la Capilla Real. Sepan todos que fue el día del inicio de culto al cuerpo en esta caprichosa ciudad de Sevilla.
Por todo lo cual este Ayuntamiento dispone:
Primero que el día de hoy sea declarado universalmente del culto al cuerpo.
Segundo: que esta ciudad sea declarada del culto al cuerpo de las personas, título que, al parecer no tenemos...

Nota: cualquier parecido de este bando con la realidad es pura coincidencia...

7.5.07

7 DE MAYO. EL ENGAÑO


Reinaba en España su Católica Majestad Felipe II. Un letrero decía que quien no había visto Sevilla no había visto maravilla. Sevilla centro del orbe. Día en que se cometió gran bajeza, oh gran Sevilla, Roma triunfante en ánimo y nobleza...
Cuentan que aquel día de mayo de 1597 aquel honrado caballero salió decidido a dar un paseo por la ciudad. Era buen día para visitar el mercado. Allí vio a un hombre que vendía unos cuartos de carne tan hermosos que le dio ganas de comprarlos.
Preguntóle al vendedor que respondió con gran primor:
- ¡Mire vuesa merced qué carne de carnero, mejor no la hallará en el mundo entero...!
Agradóle la carne al caballero y encargo a su mozo que la comprara para el almuerzo. Compró el mozo la carne y cuando la llevó a casa halló que estaban asidas con una hebra de hilo entre las piernas. Aguardó que viniese el señor y con tono serio le narró:
- Mire vuesa merced que creo que hay engaño, pensamos en una cosa y carne nos dieron de otro paño.
Con cara de indignación, el caballero pidió una explicación:
- No puede, señor, ser más clara mi queja: no es carne de ternero sino de oveja.
De corrido y veloz tomó el caballero la carne y fue a casa del Conde y le contó el suceso. Este ratificó el engaño y prometió justicia al caballero, y echándole dos relaños, le aconsejó con esmero:
- No hay más que hablar, que a la justicia y a la Inquisición, chitón.
Al día siguiente volvió el caballero al mercado y encontraron al vendedor con la prueba del delito. Carne cosía de oveja, pregonando al mundo entero que aquella era carne de carnero. Un embuste de mucho fuste. Pero como eran tiempos de justicia el conde malhumorado prendió al vendedor desvergonzado y para aumentarle su pena lo cargó de cadenas. Que mentiras de día y pedos de noche, los hay a troche y moche y que las truchas y las mentiras, cuanto mayores, mejores. Fue el reo llevado a la cárcel, doscientos azotes fueron dados en sus espaldas y un peor escarmiento dio fin al tormento: a las diez del día salió el criminal a la calle. Le pusieron en el pescuezo el peor de los collares: dos libras de carne y paseo en burro.
¡Burro! gritaba la gente, ¡Burro más que burro!. Y tras el paseo de la vergüenza se culminó la dura sentencia: el afamado embustero fue desterrado de Sevilla, dice el cronista que esto alborotó a la gentecilla.
Todo ocurrió en mayo, un día como otro cualquiera. El día que un embustero acabó como un basurero, de su ciudad salió llorando y una lección iba dando: que el que a otro quiere engañar, el engaño en él se puede tornar.
Moraleja: en tiempos de electoral fiebre, que no le den gato por liebre...

30.4.07

1 DE MAYO. NOCHE OSCURA


"En una noche oscura, / con ansias, en amores inflamada, / ¡oh dichosa ventura!, / salí sin ser notada ,/ estando ya mi casa sosegada".
No sabía por qué, pero esos fueron los versos que vinieron a la mente de Teresa aquella noche. Una noche muy especial. Por fin dejarían aquel viejo caserón para trasladarse a un lugar en condiciones. Era la noche del 1 de mayo de 1576.
Un día para hacer memoria. Memoria de penalidades y sufrimientos de la santa de Ávila en Sevilla, una tierra que Teresa de Jesús nunca comprendió. Tampoco la comprendieron a ella. Ni la quisieron... Eso pensaba aquella noche de traslados. Hizo memoria de la Inquisición, de los problemas que le pusieron los del paño, los otros carmelitas, de las dificultades para sacar adelante la fundación... En la oscuridad de la noche Teresa y su comunidad dejaron atrás la antigua casa de la calle Armas, cerca del convento de los mercedarios. También dejaron las chinches y los piojos que habitaban la casa, y la falta de agua, y mucha incomprensión. Se mudaban a un lugar decente. Pero hasta ese traslado tuvo sus dificultades...
La nueva casa estaba en la calle Pajería, una vía larga que unía el antiguo convento de San Francisco con la mismísima Puerta del Arenal. Su nombre venía de los comercios de grano y paja que había por allí. Una casa que era la envidia de muchos. A Teresa le agradaba especialmente su patio: allí no sentía ese maldito calor del infierno que se asomaba en ocasiones a la ciudad. Tenía huertas que daban al convento de los franciscanos y desde lo alto se podía ver tanto la Torre del Oro como la Catedral: todo un lujo que no hubiera sido posible sin ayudas como la de su hermano y las de otros patrones a los que tanto tenía que agradecer. Todo eso pensó Teresa en medio de aquella noche oscura de 1576. Con pocas palabras se dirigió a las monjas de la comunidad y pronunció una sencilla alabanza al Señor. Y en absoluto silencio se dirigieron a la nueva casa. La noche era oscura y un aire cálido y húmedo las recibió en su nuevo barrio. Un barrio con olor a mar. Y un palacio junto a un convento de franciscanos. Por eso las monjas tuvieron que trasladarse de noche, para que no hubiera murmullos. Al llegar, una sonrisa se dibujó en cada monja. Un rápido reparto de celdas y tardío rezo de completas. Las carmelitas se instalaban en la calle Pajería. Delante de la imagen del Señor San José se despidieron una a una. Era un noche oscura. Cuando Teresa se inclinó sobre el humilde sagrario vino a su mente un poema que alguien le mandó: ¡Oh noche que guiaste! / ¡Oh noche amable más que la alborada! / ¡Oh noche que juntaste / Amado con amada, / amada en el Amado transformada! ...Alguien vio una sonrisa en el rostro de Teresa. Una sonrisa en medio de una oscura noche...

23.4.07

23 DE ABRIL. TRADICIONES DE FERIA


Año 1867. “De la Feria de Sevilla podría decirse ya por entonces lo que de los pueblos felices: que no tienen historia; la tramitación oficial del festejo habría alcanzado lo que podríamos llamar su estereotipación definitiva y de año en año se reproducen los documentos sin aportar datos algunos de interés, (...). La feria iba mereciendo ya en justicia el calificativo de “tradicional...”.
Son palabras de Collantes que reflexionan sobre ese sentido de lo tradicional tan apegado a nuestra ciudad, término tan manipulado y exagerado que llega a ser pura invención. ¿Tradición en la Feria? ¿Qué es realmente lo tradicional?. Si hiciéramos una encuesta saldrían las palabras abril, fiesta, lunares, sevillanas, casetas, toros, baile, raíces...Pero un servidor cree que las tradiciones de la Feria son muchas más de las que pensamos. Y algunas tan antiguas como las anteriores.
Tradición es la queja por los precios. Y antigua. En el año 1852 el dueño de un puesto de Triana se quejaba porque la instalación de un café en la Feria le costó 120 reales el primer año, 500 el segundo, 1500 el tercero, 2500 el cuarto y 4000 el quinto. Algo antiguo.
Tradicional e histórica es la idea de cambiar de ubicación. Lo del Charco de la Pava no es nada nuevo. Estando en el Prado se propuso su traslado al Campo de Marte (actual zona de Plaza de Armas) o incluso al actual barrio de Nervión. Trasladada a los Remedios no tardó mucho en hablarse de un nuevo movimiento. Y tradicional es la rotunda oposición de muchos a cualquier cambio. Pero en realidad no hay nada nuevo bajo el sol. El año pasado escuchamos atrevidas propuestas de hacer casetas con dos pisos. Todo un escándalo... Pero si vemos las fotos de la caseta municipal de 1915 comprobaremos que ya tenía dos pisos. Pero la tradición es criticar lo nuevo. Ya en la década de 1850 los fundadores de la Feria criticaron el proyecto de reforma que hizo el arquitecto municipal, don Balbino Marrón. Y sólo habían pasado unos años desde el origen de la Feria...
Tradición es criticar lo exótico. En la última feria dos conocidos diseñadores hablaban del exotismo de algunos trajes de flamenca. Pero para exotismo la caseta de estilo japonés que en 1904 estrenó el Círculo Mercantil, o la de estilo árabe del año 1905.
Tradición parecen los fuegos artificiales. Ya los hubo en 1861. Tradición es la aparición de shaolines, hombres botella, ligres, señoritas auroras.y todo tipo de friquis inimaginables Pero es que desde 1861 ya aparecían la mujer barbuda y el Circo Price.
Maldita tradición es la lluvia. Ya en 1871 la Feria se prolongaba dos día más por los efectos de la lluvia ¿Se imaginan volver a esta tradición?. Aunque para tradición la de perderse. Muy actualizada. En la última Feria un norteamericano de 84 años se perdía en el Real. Al ser encontrado dijo que no se esforzaran en buscar a su mujer, que él estaba muy a gustito... Será que conocía las sevillanas aquellas de “si me pierdo que me busquen...” ...en la Feria, claro.

17.4.07

17 DE ABRIL. LA VICTORIA


No sabes porqué, pero nunca te gustó ni el negro ni el azul oscuro. Quizás te recuerde el luto de tus abuelas ó quizás otras cosas, pero es algo que ya sentías cuando eras muy pequeño. Ya lo odiabas cuando eras un crío. Por eso no olvidarás nunca aquel día...
17 de Abril de 1939. Apenas eras un niño con todo por delante. Aunque la vida a tu alrededor era difícil, sólo pensabas en tus juegos y poco más. El mundo era simple. Siempre la misma ropa salvo esa camisa de cuello blanco que te ponían los domingos para ir a misa. Por eso aquel día te pareció raro desde el principio. No sabías de dónde, pero tu madre sacó una camisa nueva. Te dijo que te le pusieras. ¡Qué raro!. La camisa era oscura. Menos unas flechitas rojas en el hombro, parecía negra. Una vez puesta te repeinaron como un Jueves Santo y saliste a la calle con toda la familia. Te dijeron que ibas a un desfile. Te sonó a Semana Santa pero no notaste en la cara de tu padre la alegría de las mañanas de Viernes Santo camino de San Gil. Aquello era otra cosa. Aunque las calle estaban llenas de personas, andaban rápido, como el que tiene prisa por llegar a un lugar que, pensaste, era el mismo para todos. Pero lo que más te llamó la atención fue otra cosa. Tu camisa no era la única. Viste a tu vecino, a un amigo de la plaza y un primo tuyo con la misma camisa. Y eso que nunca la habías visto antes...
La Semana Santa había pasado pero cuando anduviste por la Avenida de las sillas viste colgaduras por muchos sitios. Y banderas, muchas banderas. Al llegar a la Fuente de los niños meones casi no se cabía en la plaza. Allí habría miles de personas. Gritaban mucho. Como no veías nada, tu padre te cogió en brazos y viste una especie de palacio con una pintada de un señor en blanco y negro. Llevaba algo parecido a tu camisa. En el balcón pareció un señor bajito con bigote y todo el mundo gritó con el brazo en alto, muy derecho. Las que más gritaban eran unas niñas con boina que estaban delante tuya. Qué día más raro... No se te olvidará. Luego te llevaron junto al parque de las palomas, a una avenida muy grande. Había un balcón de madera con muchas telas y allí estaba otra vez ese señor bajito junto a otros como él. Recuerdas a tu padre haber comentado algo de un tal Queipo de Llano y recordaste a un tío muy desagradable que oías en la radio de tu abuela. Se parecía a tu tío cuando se emborrachaba, por eso no entendías porqué hablaba por la radio. Y delante tuya pasaron carros, y soldados, y moros con turbante, y venga a saludar con el brazo en alto... Acabó el día y tu camisa oscura llegó a casa sudada y cargada de incomprensión. Fue un día de abril de 1939.
Han pasado muchos años. Peinas canas. Cuando hoy abres tu almanaque recuerdas muchas cosas de aquel día de abril. Un día que recuerdas como tu camisa: tiene un oscuro color...

9.4.07

10 DE MARZO. LA MONUMENTAL


10 de Abril. Abres tu almanaque y aparece San Ezequiel. Sabes poco de él. Cierras el almanaque y abres la prensa. Un poco lo de todos los días. Pero es casi seguro que aparece algo constante en la historia de la ciudad: un gran proyecto. Una torre gigantesca, una ampliación, una tranvía supersónico, una superfábrica, un supertransporte, una superseta atómica, un superacuario, una nueva calle peatonal... La historia misma de tu ciudad.
Así ocurrió tal día como hoy en 1917. Un gran proyecto que parecía venirse abajo. Estaba en el trono Alfonso XIII y en Europa seguían muriendo miles de personas en la Primera Guerra Mundial. En Sevilla se estrenaría al año siguiente la Cabalgata de Reyes del Ateneo y Don Pedro Rodríguez de la Borbolla era el alcalde de la ciudad. Historias que se repiten. Aquel día de abril se hundía durante las pruebas parte de uno de los grandes proyectos de la ciudad: su segunda plaza de toros, la Monumental. La inauguración se hizo esperar. Pero llegaría, un año más tarde, que aquí los plazos siempre han costado lo suyo...
Quizás recuerdes que en aquellos años había una auténtica pasión por el toreo. Lo del Sevilla y el Betis todavía no tenía tanta importancia. La gente era de Joselito el Gallo o de Belmonte. Otra forma de simplificar la ciudad. Y en ese ambiente se haría la plaza de toros de la calle Monte Rey, lo que hoy conocemos como avenida de Eduardo Dato. La Monumental. Allí cabían 23000 espectadores, todo un reto a la Maestranza. Fue diseñada por José Espiau y por Francisco Urcola a partir del encargo del empresario José Julio Lissén. Como la prueba no se superó hubo que esperar un año más para la inauguración. Casi dos años después llegó la primera corrida. Joselito, Curro Posada y Fortuna fueron los espadas. Primeros toreros para una plaza que fue un sueño más de la ciudad, la ilusión por un lugar amplio donde el público no tuviera que pagar una entrada cara.
Todavía, cuando andas por la Avenida de Eduardo Dato, la recuerdas. Apenas queda una puertecita con su frontón pintado en color albero. Toros en plena milla de oro. Un sueño que duró poco. La plaza Monumental se clausuró en 1921. Un asunto nada claro, que si problemas de estructura, que si una construcción deficiente, que si problemas económicos... Habría de todo y , sobre todo, muchos intereses ocultos. La cuestión es que aquella enorme plaza se derribó en abril de 1930. También se tiró la Pasarela, y las murallas y los conventos, y los palacios. Y la ciudad siguió viviendo de proyectos faraónicos: estadios, metros, plazas ultramodernas, torres, puentes... Unos se hicieron, otros no, y otros se derribaron. Hoy has pasado delante de eso que construyen en la Encarnación y, no sabes por qué, te has acordado del día que se cayó la plaza de toros. Tu ciudad sigue viviendo de la construcción de sueños. Y los sueños, muchas veces producen monstruos...

31.3.07

31 DE MARZO. TRASLADO




Parroquia de la Magdalena. Por la noche. No recuerdas la hora. Ni falta que te hace. Sabes que es al acabar la jornada, siguiendo ese reloj interno que marca nuestros actos importantes. Esperarás la última misa. Quizás te sea difícil encontrar un buen lugar. Podéis ir en paz y un público inmóvil. A partir de aquí la liturgia anual, tan repetida y tan nueva.
El antiguo templo dominico se transformará en la penumbra. Ya no verás a los condenados en el auto de fe, ni al cortejo que conquistó Sevilla y que imaginó Lucas Valdés. El silencio lo llenará todo. La oscuridad lo callará todo.
Miserere Nobis. Una voz del más allá te volverá a sobrecoger. Un año más. En la oscuridad comenzará a andar el cortejo. Oscuros cirios en la oscuridad del templo. Rostros que se repiten año tras año. Trajes negros para rostros que te parecerán repetidos. Una procesión de corto recorrido. Cirios negros que acompañan a Cristo desde su altar hasta la caoba de su paso. Cristo del Calvario. Una obra de Francisco de Ocampo de 1612. El antiguo crucificado de la hermandad de los Mulatos. Ecos del Cristo de la Clemencia de la Catedral, es decir una obra hecha para establecer el diálogo de Dios y el hombre. Así se firmó. Madera de ciprés a hombros de sus hermanos. No verás otra cosa. Flotará en un mar de silencios y de oscuridades.
Lentamente Cristo Crucificado llegará a su trono. Sólo se oirá el órgano y el silencio de la iglesia. Unas manos izarán de nuevo a la imagen. Una cuerda lo esperará desde la bóveda barroca. Casi sin sentirse, la imagen del Dios del Calvario se elevará y se colocará sobre su paso. En tu memoria un antiguo cartel de la Semana Santa en el que el crucificado era visto desde el cielo. También una película que podría ser la de tu propia vida. Memoria y realidad. Un instante de ajuste. Un golpe de llamador. Dos. Tres. Y entre una niebla de incienso verás la primera levantá. Tres golpes que despertarán tus sentimientos. Hoy. En la Magdalena. Al final del día.
Ciudad de contrastes. Saldrás a la calle. Un niño con una palma te anunciará, como una Giganta en la noche, que ha llegado un nuevo Domingo de Ramos.

27.3.07

27 DE MARZO. EL INCENDIO


Una vez pasado el susto del día anterior, los hermanos se armaron de valor para enfrentarse a la realidad. Todavía no daban crédito a lo que habían vivido el día anterior. Todavía les temblaban las piernas. Todavía olían a la ceniza de un fuego que había estado a punto de quitarles lo que ellos más querían...
Hermandad de la Amargura. Procesión del año 1893. Una jornada espléndida hasta ese momento. Al llegar el paso con la Virgen y San Juan a la plaza de San Francisco nada hacía presagiar la desgracia. Se iniciaba una chicotá y ...parada sin sentido. El público más cercano se dio cuenta: salía un espeso humo del paso. El caos fue general. Costaleros que salían corriendo, nazarenos sin antifaz, gritos, lágrimas... Se quemaba el paso de la Amargura ...y de San Juan. Alguien llegó a gritar entre el público “salvar al San Juan”. Nadie sabía qué hacer. Menos mal que tres valientes se lanzaron a las llamas. Entre ellos un guardia municipal, un tal Fajardo, que rápidamente apagó el fuego y fue apartando el manto de la Virgen. El incendio había sido grave: manto consumido, saya rota, rotura de las piernas de San Juan, pérdida de joyas, rostro quemado de la Virgen y sus manos... Los que se subieron al paso no quisieron ni mirar pero la Virgen había perdido sus manos. Después de quitar velas y flores quemadas surgió la duda: también faltaban joyas. Hasta en las peores ocasiones había quien sacaba el ladrón que todos llevamos dentro. Alguien cubrió a la Virgen con una manto del Salvador y con un repostero del Ayuntamiento. Regreso en silencio. Incluso así estaba hermosa...
Al día siguiente aquellos hermanos analizaron la imagen. Alguien encontró la mano caída de San Juan entre las cenizas. La Virgen tenía rota la corona y el rostro desfigurado. Alguien se acordó de María Coronel. Pero algo faltaba: definitivamente el fuego había consumido las manos de la Dolorosa de San Juan de la Palma. Rápidamente se limpió el paso, alguien trajo un manto para la Virgen y allí delante se celebró un cabildo para decidir qué se hacía. A los hermanos les costó hablar. El horror estaba dibujado en los ojos de la Dolorosa. Dicen algunos que alguien vio bajar algo parecido a los ángeles lampareros de la capilla. Misterio. Al terminar el cabildo se dijo oficialmente que el escultor Antonio Susillo restauraría las imágenes y le haría unas manos a la Virgen...
Una mentira piadosa. Eso es lo que cuentan las abuelas de San Juan de la Palma. ¿Quién se iba a atrever a hacer unas manos a una Virgen que te miraba de aquel modo? Tenía que ser alguien venido de otro mundo. Por eso dicen las abuelas del lugar que allí nace el Domingo de Ramos. Porque cada año una Virgen está de estreno. Todas saben que hay quien viene de lejos para que todos los años se cumpla el rito y el refrán.

“Domingo de Ramos. Quien no estrena, no tiene manos...”

23.3.07

24 DE MARZO. VA POR USTEDES...



Me van a permitir que haga un inciso en las páginas de este almanaque para dedicarles mi libro. A todos los visitantes de este rincón que aportan sus comentarios, a los que entran de forma esporádica, a los que discuten o discrepan, a los que leen con entusiasmo, a los que buscan en cada rincón de esta ciudad los ecos de su hermosa historia... No tengo muchas veces palabras para agradecerles sus halagos. Consideren que hoy les han dedicado un libro que presentaré en fecha próxima. Ese día me gustaría poner cara a tantos amables visitantes que aparecen por aquí. Les tendré informados. Ya saben que va por ustedes...

19.3.07

20 DE MARZO. EL CAMARADA


Un dolor insoportable. Ningún deseo de vivir ni de soportar más aquella maldita enfermedad. Eso es lo que sintió el camarada Pepe Díaz aquel frío día de marzo de 1942. Quizás el fin de todo. Por eso, en la quinta planta de aquel hotel, con un cáncer que parecía consumirle el estómago, el camarada Díaz hizo un repaso de su vida...
En medio de la Unión Soviética, a miles de kilómetros de su ciudad, recordó su infancia. Unos años difíciles pero felices. Le vino a la memoria sus juegos en la Macarena, sus carreras por la Alameda y las fiestas de la Europa. Sandalias de esparto y mucha pobreza, pero unos recuerdos felices. El trabajo llegó pronto. Había que ayudar a la familia y con once años ya se levantaba a las cinco de la mañana para trabajar en la panadería. Un trabajo duro que marcó su vida. Allí se dio cuenta que había que luchar por tantos obreros explotados. Ideales de juventud. Recién cumplidos los 18 se afilió a la CNT, aquellos idealistas rojinegros que iban a cambiar el mundo. Con ellos se hizo dirigente sindical de los panaderos sevillanos. Con una sonrisa en los labios recordó las primeras huelgas. Quizás lo peor vino con Primo de Rivera. El jerezano estuvo a punto de arruinarle la vida, pero él no se exilió. En 1925 fue detenido en Madrid vendiendo picos, ese nuevo invento que comían los burgueses que no tomaban pan. En la cárcel madrileña comenzaron los malditos dolores de estómago. Le durarían el resto de su vida.
A los dos años pudo volver a su Sevilla natal. Algo se cocía allí. Cuando llegó la República, era ya todo un dirigente sindical, uno de los más apreciados. Curioso. Hacía exactamente 10 años de aquel gran día. Fue en el cine del antiguo Pabellón de Estados Unidos. Allí estaban todos,: Barneto, Mije, la Pasionaria...Dos días de congreso, en una Semana Santa que no tuvo pasos menos el de la Estrella revolucionaria. Al final, el sueño: Aquel panadero llegaba a lo más alto del partido Comunista de España. Mucho trabajo por delante y mucha ilusión. Había que conseguir la verdadera revolución obrera.
Aquella noche fría de marzo Pepe Díaz recordó la República y la maldita guerra civil. Años de trabajo para acabar así. Se le contrarió el rostro cuando se acordaba de discusiones, de enfrentamientos, de batallitas particulares. Siempre pensó que lo primero era ganar la guerra. Pero casi peor fue su guerra particular. Aquel maldito dolor de estómago. Y eso que en 1938 el mismísimo camarada Stalin le mandó su médico particular. La cosa estaba seria. Vino a su memoria su traslado la Unión Soviética cuando la guerra estaba casi perdida, su operación en Stalingrado y su traslado por la llegada de los nazis. Y el maldito dolor. Aquella noche de 1942 no pudo más. Dando un grito se tiró desde la ventana de su habitación. Alguien le oyó mencionar la palabra Sevilla…

17.3.07

17 DE MARZO. MONTESINOS


Tiene la Virgen del Valle dolor en sus ojos verdes. Es la letra de una saeta de Barrios Masero que recordaste este fin de semana, entre altares de plata y de incienso. Y viendo la mano tendida de la Virgen no pudiste dejar de pensar en un niño, en un niño que nos dejó. Ya lo habías recordado con sus propias palabras:
“Un día cualquiera de un año ya olvidado nació en una casa que había en este lugar un niño como todos los demás niños. Pasado el tiempo vivió, amó y sufrió como todos los demás hombres. Y como todos los demás también fue feliz algunas veces. No preguntéis su nombre porque los nombres se olvidan.” Pero el texto tenía nombre. De poeta. De alguien que te hizo sentir la emoción. Su tata siempre lo llamó Rafaelito. Tú lo conocías como Rafael Montesinos.
Había nacido cerca del Dios de Sevilla en 1920 pero estuvo lejos de los ojos verdes de su Virgen del Valle desde 1941, año en que se trasladó a Madrid. Recordaste algunas de sus obras: “El libro de las cosas perdidas”, “Las incredulidades”,”País de la Esperanza”, “Madrugada de Dios”. Nombres que suenan a pura poesía. También recordabas que Rafael ha sido uno de los mejores ensayistas sobre Bécquer y que ha recibido numerosos premios: el Nacional de Poesía, el Nacional de Ensayo y allá por 1957 el premio Ciudad de Sevilla. A tu memoria vino su última imagen, la de su barba llena de canas, la de su figura enjuta acompañando a la coronación de su Virgen, aquella por la que pronunció uno de los juramentos más hermosos de la novela española contemporánea.
Altos pináculos de plata hacia el cielo que perdimos y mano tendida de la Virgen que más llora. Allí pensaste que hay personas que merecen pasar a la posteridad sólo por un detalle, sólo por una obra, sólo por un momento. En el caso de un poeta por un solo verso. Los mejores de Montesinos vinieron a tu memoria: “Oh padre mío,/ cuanto silencio hay en este Viernes / tan lejos de mi vida, / cerrada para siempre la cancela / que a nadie espera ya. / Hoy la memoria escoge / el camino más corto para herirme.” Memoria de la distancia. Memoria de la hermosura que se condensó en una novela de Montesinos,“Los años irreparables”, ejemplo de que la simplicidad de la vida de un niño puede ser un monumento poético. Y es que la distancia no provoca el olvido.
Cerraste los ojos delante de la Virgen. Y viste a Rafael. Había vuelto a la patria suya. Lloraba la Virgen del Valle. Lloraba la cera. Y un eterno niño llamado Rafael llevaba un caramelo de piñones que le dio un nazareno de la Soledad. Quizás fuera en Sierpes. Cerca de Cerrajería. Había vuelto definitivamente Rafael Montesinos. Y la Virgen seguía llorando Y todo lloraba con ella.

13.3.07

14 DE MARZO. EL EXAMEN


14 de marzo de 1617. Aquel día, el joven Diego se levantó algo nervioso pero confiado en sus posibilidades. Había llegado el momento de demostrar su arte. Y esperaba no defraudar a tanta gente que había puesto en él su confianza.
Apenas tenía 17 años, un cierto porte del que aspira a la condición de hidalgo y un incipiente bigotillo y perilla que cuidaba como cualquier joven de su época. Y tenía que demostrar sus cualidades como las de un maestro. No defraudaría a nadie. Desde que entró en el taller de Pacheco cinco años antes no había hecho otra cosa que aprender. En cinco años aprendió a mezclar colores, a aplicarlos, a preparar bastidores, a entelar viejos cuadros, a dibujar del natural, a observar atentamente el mundo que le rodeaba y llevarlo a un lienzo. Ya lo decía su maestro. No bastaba con copiar, había que crear, había que reflejar el cuerpo pero también el alma del retratado. En esos 5 años, el joven Diego conoció a las élites intelectuales de la ciudad. En la Casa de los Medinaceli, en la casa del poeta Juan de Arguijo o incluso en su casa de la calle Puerco, la que luego llamarían Trajano. En todos estos lugares Diego fue siempre un oído atento que aprendía arte, poesía, literatura, mitología, historia. Un alumno aventajado de Francisco Pacheco, aquel viejo pintor al que llegó a querer como si fuera su padre.
Por todas esas cosas, aquel día de marzo el joven Diego no podía fallar. Se levantó temprano y se vistió con el traje que su maestro le reservaba para las grandes ocasiones. Negro austero y un golilla impecable. Antes de ir al examen, le dio tiempo a dar una vuelta. Cerca de la calle del Puerco visitó la vieja parroquia de San Miguel, y algo más lejos, se acercó a la Parroquia de San Vicente. Hizo alguna oración, pero sobre todo miró algunas pinturas. Y con estas ideas se dirigió a hacer su examen. Con toda solemnidad lo recibieron sus examinadores, su propio maestro y el pintor Juan de Uceda. No podía fallar. En la parte teórica hubo de todo, cuestiones sobre mitología, sobre iconografías, química de los materiales, procedimientos técnicos... Apenas tuvo fallos y apenas titubeó. Cuando llegó a la parte teórica, se veía con el título en la mano. Tenía que dibujar del natural. Para eso llevó a un mozalbete que le ayudaba en ocasiones. No es por nada, pero aquel día lo retrató a la perfección. Y con tanta perfección consiguió el título de pintor. No había fallado.
Cuando aquel día de marzo el joven Diego salía del examen, hacía ya planes de futuro pensando en Juana, la que sería su esposa. No se imaginaba que el retrato del examen lo encajaría con una vieja friendo huevos y que sería un cuadro famoso. Aunque lo que menos podía imaginar es que había nacido Diego Velázquez, uno de los pintores más grandes de todos los tiempos.

6.3.07

7 DE MARZO. MONTPENSIER


Aquel día de marzo de 1851 el palacio de los Duques se vistió de gala. Llevaba tres años en restauración para poder convertirse en una pequeña corte pero el esfuerzo había merecido la pena. De una antigua escuela de Náutica, el viejo edificio pasó a ser el palacio más bello de la ciudad. Incluso se le cambió el nombre. Ya no sería San Telmo. Ahora sería el Palacio de los Montpensier. Nacía la leyenda en la Sevilla del Romanticismo.
Con el nerviosismo propio de su juventud, los hermanos de Montserrat acudieron al Palacio. Llevaban sus mejores galas y sus medallas relucían como nunca. Aquel año iban a volver a procesionar y unos hermanos ilustres iba a entrar en la Cofradía. Era Don Antonio de Orleáns y su mujer doña María Luisa de Borbón, la hermana y el cuñado de toda una reina de España, Isabel II. En el salón de los espejos de palacio se entregaron las medallas de los nuevos hermanos mayores perpetuos. No sería su única cofradía. Pero sí el símbolo de una nueva época. Nacía el Romanticismo en la ciudad de Sevilla. Y renacía la más romántica de las cofradías: nazarenos en blanco y azul, hebillas en los zapatos, alegorías de la Fe y la Verónica, castillos y leones en el terciopelo azul de la Virgen de Montserrat... Adiós al negro y al silencio. Nacía el color y el Romanticismo.
Probablemente aquel día de marzo Don Antonio de Orleáns empezó a soñar con llegar a ser un día el rey de España. Y comenzó por su propio palacio. Terciopelos, maderas nobles, espejos franceses, retratos de la mejor pintura de la época y flores de lis en las rejas. Todo un símbolo: las flores de los reyes franceses al lado del Gualdalquivir. Y el Duque de Montpensier comenzó a soñar con el trono. Lo tenía todo. Era descendiente de reyes franceses, culto, rico adinerado, centro de la sociedad de su época. Y estaba casado con una hermana de la Reina. Pero tanta ambición no tenía fin. Participó en la Revolución de 1868, fue exiliado, mató en duelo a todo un príncipe, de nuevo el exilio, nuevos regresos, nuevas expulsiones. Cuando casó a su hija Mercedes con el futuro Alfonso XII se veía de padre de reina. Pero la mala suerte parecía haber marcado a su familia. Y su hija murió joven entre el llanto de la Sevilla Romántica.
Muerto el duque, su mujer María Luisa envejeció en la ciudad que fue su corte definitiva. Al morir dejó a la ciudad la tristeza del recuerdo y el parque que lleva su nombre. Por allí paseaba su melancolía en sus últimos días. Y cuando recordaba aquel día de marzo de 1851 dicen que una sonrisa iluminaba el rostro de aquella anciana...

3.3.07

28 DE FEBRERO. BLANCA Y VERDE


Abres tu almanaque y te vienen recuerdos en blanco y verde. 28 de Febrero. Apenas tenías 9 años. Y recuerdas que apenas entendías nada. El día antes tú quisiste ver Apocalipsis Now en el cine, una de tiros, pero tu padre no te dejó. No paraba de hablar de cifras, que si el 143, que si el 151... En tu casa se llevaron días con eso del 28 F, tu lo recuerdas en la portada de un disco pequeño de vinilo que tu padre ponía casi a diario. Te acuerdas de su letra como si fuera el Padrenuestro o la alineación de tu equipo de fútbol: “Andalucía nuestra, se respira en el aire el fin de la espera....” Aquello te gustaba. Te recordaba a esos personajes con bigote y patillas que cantaban algo que llamaban rock andaluz. Te gustaban sus pantalones vaqueros de campana pero tu madre no dejaba que te los pusieras. Cuando te quejabas te decía que ya estabas dando el mítin, pero tú no tenías ni idea de qué era eso... La otra musiquilla de la época la recuerdas en la voz de un presentador de folklóricas. No se te olvida. “Andaluz, este no es tu referéndum”. Y recuerdas el enfado de tu padre que apagaba la radio en el acto. Y tú seguías sin saber qué era eso de un referéndum...
28 EFE. El otro recuerdo era la bandera. Cuando tu padre la trajo, cortada de una pieza de la calle Puente y Pellón, a ti te pareció algo importante. Y eso que el blanco y verde no era lo tuyo. Pero ese personaje en el centro con los dos leones en el escudo te parecía algo de película. Alguien te dijo que era Hércules. Y al colocarlo en el balcón de tu casa te sentiste alguien importante.
Aquel día tu padre no trabajó. Era día de votaciones y entonces se trabajaba con unas horas para poder ejercer lo que llamaban un derecho. Pero a tu padre le tocó una mesa electoral. Fuiste a verlo. Eran las mesas de tu colegio pero ese día no había clase. Allí estaba tu padre, alguien importante. Lo llamaban presidente pero tú lo veías igual que siempre. Banderas en las solapas y mucha gente alrededor de tu mesa de 4º de E.G.B. El día fue largo. Cuando cayó la tarde todos encendieron la radio en tu casa. Recuerdas que tu abuelo insistía en poner el parte para saber qué había pasado. Él siempre hablaba su propio idioma. No comprendiste nada. Que si el censo, que si Almería, que si la abstención... Cuando llegó tu padre por la noche tu pregunta fue clara ¿Papá, hemos ganado?. Y te acostaste sin tener nada claro. Quizás tu padre tampoco.
Muchos años después has comprendido algunas cosas. Tienes el almanaque marcado en blanco y verde. Aunque las cosas han cambiado. Ahora la gente sólo saca al balcón la bandera de su equipo. Y hay quien cambia las letras y donde dice España lee otra cosa. Y quien de aquella bandera hecho su excusa. Pero a ti te sigue sonando a música eso de pedir paz y esperanza bajo el sol de tu tierra...

22.2.07

BARROCO.


Naciste en pleno Barroco, allá por el año 1691. Dicen que fue un tiempo de excesos, algo que tu nunca comprendiste. Realmente tu nacimiento fue tu muerte. Una muerte bajo la Cruz. Tu padre fue poco conocido, Antonio Cardoso de Quirós, un escultor segundón en la Sevilla del gran Pedro Roldán. Quizás por eso tu nacimiento fue de segunda: la Hermandad del Santo Entierro encargó primero la imagen de la Virgen de Villaviciosa y luego, como una petición inconfesable, le pidió al escultor que representara a la muerte. Muerte barroca bajo la Cruz.
En tu vida-muerte has conocido de todo. Tu hermandad siempre salió poco a la calle y se trasladó en muchas ocasiones de domicilio. Lo peor llegó con la invasión de los franceses. Tus huesos no estaban para muchos trotes pero aquellos gabachos te los dejaron todavía peor. Para curarte, los hermanos del Santo Entierro te mandaron al taller de Juan de Astorga. Recuerdas aquellos días como un bicho extraño: un esqueleto como el tuyo entre tanta Virgen hermosa. Todo un sinsentido. Pero tu cuerpo, es un decir, salió recompuesto, aunque con alguna costilla fuera de lugar. Y la vida-muerte continuó. Conociste muchas historias y tu hermandad cada vez salió más a la calle. Hace pocos días supiste que quizás vayas a Granada a una exposición sobre el Barroco, el tiempo de excesos en el que naciste. Y de eso sabes mucho Porque en tu vida-muerte has conocido muchos: risas, bromas, llantos, muerte. Hasta hubo quien te coronó en un sitio nuevo que llaman internet. Pero una canina de tu porte siempre supo soportarlo todo. Muchos dicen que hoy comienza un tiempo de excesos. Como el Barroco de tu infancia... Mors mortem superavit.

19.2.07

20 DE FEBRERO. CARNAVAL


Martes de carnaval. Todo era real. Martes de carnaval. Muere don Carnal. Martes de carnaval. Nada era normal. Martes de carnaval. Todo era especial.
Corrían los años de la República. Y aunque ya no había reyes, todo era real. La Alameda era una alameda, el albero del suelo era albero, el Casino de la Exposición hacía de casino y la ciudad vivía el carnaval. Una época en la que las putas eran mujeres y los Hércules muy hombres. Todo real. Menos un Betis que perdió su título monárquico. Todo real. Como la vida misma. Disfraces y máscaras para evitar lo normal.
En el casino militar de Sierpes, en el Olimpia de la calle Tarifa, en las Siete Puertas o en el Zapico, en la calle ó en el Kursal. Era martes de carnaval. Y todo era real.
Una noche especial. Actuaba la murga de Pujales pero todos los presentes esperaban otra cosa. Esperaban ver a aquel gitano de Chiclana que tanta guasa tenía. Se llamaba José María pero todos le llamaban Regaera, el más gracioso de todos lo murguistas de la ciudad. Tiempos en lo que estar loco era estar como una regaera. Y aquel personaje lo estaba...
Cuando salieron aquellos locos al escenario, el público empezó a reír. Dorado el Revoltoso contó unos de sus chistes con acento afeminado y con un toque pícaro final que metió al público en el bolsillo. Cuando Florido contó otra historia increíble el público continuó riendo. Y poco a poco, aquella murga de locos se hizo una piña con el público. Un público que llenaba aquel café en martes de carnaval. Un día de locos donde todos era especial Y el público gritando aquello de Rega rega, regaera. Saliste rodando por las escaleras... En medio de las risas y de los aplausos salió Regaera. El gitano vestido de negro con la flor en el hombro cambió el embudo de la cabeza por el gorro de un guardia. Eran tiempos en que los policías eran guardias. Silencio en la sala. Y atención. Mucha atención. Regaera cantó una historia que nadie olvidó: “la Cruz de Beneficencia, pide la España altruista, para un guardia de la porra, por salvar a dos modistas. En veloz carrera, un auto atropelló a las chiquillas, y si el guardia no lo evita, se hacen una tortilla. Con gesto de valor, y con la porra en la mano, se arrojó sobre el motor, aquel guardia urbano. Frenando de suerte el coche paró, y a las chicas de la muerte, con heroísmo salvó. Esta acción que al guardia honra, fue por todos aplaudida, y le besaban la porra, las chicas agradecidas...”
Risa general. Eran otros tiempos. La Alameda era la Alameda y los guardias tenían porra. Toro era normal. Era un martes de febrero. Martes de carnaval...

14.2.07

EL LAGARTO


Cuando hoy he abierto el almanaque me he acordado de ti: ni historias, ni santos, ni nada de nada. He visto el dichoso día y el dichoso numerito y no se me ha ocurrido otra cosa que cruzar los dedos y mirar al cielo. Martes y 13. ¡Lagarto, lagarto!. Hoy me he acordado de ti. Y por eso he ido a verte.
Llegaste a Sevilla allá por el año 1260...y por supuesto estabas vivo; vivito y coleando, nunca mejor dicho....Venías de Egipto y acompañabas la embajada de un sultán muy importante. Tu destino final era Sevilla. Y viniste acompañado de ricos paños, de joyas y de otros exóticos compañeros...Todo para impresionar a un rey y conquistar a Berenguela, su hija.
Cuando llegaste te pareció una ciudad hermosa, con un río coqueto que no tenía nada que ver con el Nilo de tus orígenes. Pero Sevilla te gustó. El clima se parecía al de tus orígenes y tú te encontraste bien en medio de la corte del Rey Alfonso X, todo un rey sabio. Recuerdas aquellos estanques del Alcázar, aquella ciudad que mezclaba los alminares de las mezquitas con unos nuevos habitantes cristianos. Lo peor fue la muerte de tus compañeros de viaje. Poco a poco te fuiste quedando solo. Hasta que llegó tu hora. Y a alguien se le ocurrió la fatal idea. Te colgarían ahí arriba, para que todo el mundo te siguiera viendo. No hay derecho.
Desde entonces te han hecho muchos retoques. En el año 1465 te pintó de colores Juan Sánchez, uno de los primeros pintores conocidos de la ciudad. En el siglo XVII te volvieron a bajar y te arreglaron el cuerpo, que ya era hora...aunque a ti no te gustó que el canónigo Juan de Loaysa te metiera un papel en boca que te duró casi un siglo. Lo peor fue el terremoto de Lisboa. Fue el primer día de noviembre de 1755. Te cayó una viga encima y te tuvieron que recomponer el cuerpo de madera. No hace mucho te volvieron a retocar.
Lo cierto es que estás acostumbrado a todo. Escuchas pasar a los turistas y te entran ganas de bajarte. Escuchas a algunos sevillanos hablar del colmillo y de la vara que te acompañan y te entran ganas de reír. Escuchas a algunos guías y te entran ganas de explicarles la Catedral. Escuchas a algunos canónigos hablar del Giraldillo y piensas que podrían bajarte a ti.
La verdad es que no hay derecho. Tantos años colgado en la Catedral, un cocodrilo de tu porte...Y la gente que te confunde con un lagarto. Como si fueras un jabón antiguo...Y nadie se acuerda de ti. Aunque algunos sí. Somos muchos los que en estos días abrimos el almanaque y miramos al cielo diciendo algo así como Lagarto, lagarto...Por algo será.