1.2.09

1 DE FEBRERO. INSERCIÓN OBLIGATORIA

Dos días antes dimitía el dictador. Año 1930. Adiós a Primo de Rivera. Se acababa la censura. Adiós a los textos de alabanza a don Miguel y a su hombría, al señor Cruz Conde y su energía y, probablemente, hasta los referentes al mismo Rey. Malos tiempos para el Borbón. Hubo quien suspiró aliviado. Era conocido por Galerín. Su Sevilla en broma era quizás la obra más seria que se publicó por entonces. Su autor respiraba así de tranquilo tras la marcha de Primo de Rivera:
“Empezamos a escribir este libro el mismo día en que cesan en sus cargos los que han mangoneado en Sevilla 6 años, 6 meses y 13 días. ¡Ese tiempo madurado nuestra condena! ¡Seis años escribiendo al dictado! ¡ya se fueron!. Con la dictadura nos ha pasado lo que aquel esposo a quien se le murió la mujer, que era un güeso, y le escribió a un amigo diciéndole:
Mi pobre mujer murió. / Dicen que en la gloria está./ Yo no sé dónde estará / ¡pero en la gloria estoy yo!
¡Respira, corazón, respira! Ya podemos escribir sin falsilla y sin entregar nuestro pobre trabajo a un señor muy simpático pero que de las cosas de Sevilla no sabía una palabra. ¡Ya se puede escribir la verdad! ¡Ya son hombre de corazón los que leen! ¡Ya!
¡Ya se marchó Primo! / Se ha ido Cruz Conde / ¡Se marchó Vicente! / ¡Corazón, respira! / ¡Señores, qué gente...!
¡Cuánto melón sin calar ha pasado por las esferas oficiales sevillanas! ¡Qué cosas se han hecho y cómo recibían a los periodistas estas curcubitáceas con fajín. Cuando nos resistíamos a publicar una cosa o no asistíamos a una reunión nos tiznaban la cara con una nota oficiosa... de inserción obligatoria.
- ¡Lo voy a usted a mandar a Burgos!
- ¡Lo voy a usted a mandar a Cuenca!
¡Dílo ahora, valiente, que tienes menos fuerza que una gaseosa! Qué diítas, lector querido... Cada vez que me vestía de limpio era en mi casa una llantera...
- ¿Te vas esta noche? ¿Dónde? Que escribas... Llévate abrigo...”.
No tardaría un mes en morir en París el viejo dictador. Mucho se especuló con aquella muerte tan cercana al día de su dimisión. Se habló incluso de un envenenamiento. Cuando Galerín se refirió al tema lo hizo con sinceridad: “¡De veras que nos ha dado pena la muerte de don Miguel! Lo tratamos de cerca varias veces y no nos pareció mala persona. Hizo mucho por Sevilla Seamos sinceros. Vació las arcas del Tesoro en Sevilla. De ahí los celitos de Valencia y otras capitales...”
Se abría una nueva etapa. O no. Llegaba el “error Berenguer”. Un nuevo dictador...o menos. Según Galerín, o Agustín López Macías, los que habían medrado se apuntarían a nuevos partidos. De camisa vieja a chaqueta nueva. Surgía un nuevo partido, el D.S.D. ( Deseo ser diputado) ¿Dónde hay que afiliarse?

3 comentarios:

Juanma dijo...

Bueno, aquí debo decir que el uno de febrero, dentro del "Almanaque", es muy especial para un servidor de todos ustedes. Gracias, Manuel Jesús.

Un abrazo.

Rascaviejas dijo...

No hay de qué. Un texto que tiene que ver mucho con eso de las libertades en la prensa que v.m. dignifica y con esos extraños intreses de la política. Un saludo.

Las Columnas de Sevilla dijo...

A más de uno habría que censurarle. Los felices años 20 le llamaban.
Un saludo.