16.2.09

17 DE FEBRERO. SUPERSTICIÓN AMARILLA

-¿Queréis café?.
Doña Engracia, la vecina del segundo, ya muy mayor, había fallecido. En el bloque todos sabían que tenía “una cosa mala”.
-¿Queréis café?-repitió cual interrogación retórica María Dolores de la Santísima Trinidad.
La fatalidad de una inoportuna huelga de los servicios funerarios hizo que se velara el cadáver en su domicilio y que las vecinas acompañaran desde el atardecer a la difunta. La Esperanza los desesperó, La Nueva les sonó a antediluviana y en El Ocaso se acordaron, con perdón, de los muertos de alguien.
La pobre, si no tenía a nadie.... Por lo menos se había librado de acabar en la residencia que pretendían las víboras de sus nueras... Loli, solícita y servicial, y por el cariño que profesaba hacia la anciana vecinita del bloque, tomó las riendas.
-Ahora os traigo un termo y unos pestiñitos.
También fue mala suerte la dichosa huelga y que la única ferretería de los alrededores fuese cerrada el mes anterior para poner un chino. De La Bellota al Gran Bazar de Oriente. Ya nada era lo mismo...
- Paco, pos llégate al Leroimerlin que cierra a las diez, ya sabes que no podemos defraudarla, soy muy supersticiosa y como no lo hagamos no volveré a pegar ojo, sabes que dijo que se nos aparecería de noche si no lo hacíamos-
Loli no soportaba ver la sal vertida. Cuando caía en la mesa recogía el hule y el duralex mientras hacía pequeñas bendiciones salinas sobre su paletilla izquierda y sobre su paletilla derecha. Ni pasar bajo una escalera, ni cruzarse con un gato negro, ni unas tijeras abiertas. Menos mal que con la edad había conseguido sobreponerse a esos ridículos saltos que daba para evitar las losetillas de diferente color en la calle. Mejor imposible...en sevillano.
- ¿Paco? ¿Has vuelto? ¿Traes el martillo y el cincel?-
- Sí, Loli.
María Dolores de la Santísima Trinidad metió en la caja los instrumentos que su vecina le pidió para elcaso de que la enterraran de muerte aparente. Temor eterno a ser enterrada viva. Una lectura de Poe en la infancia que traumatizó a una afable ancianita hasta el fin de sus días.
-¿Y sabes una cosa, Loli? Este niqui amarillo ya no me lo vuelvo a poner más, ¿sabes?.
- Te lo tengo dicho, no hay campo sin grillo ni hortera sin amarillo. Pero, ¿no será que tú también tas vuerto supersticioso Paco?-
- No, joé, es que vengo comío de mosquitos.
Ocurrió un día de febrero. Muchos años antes, allá por 1673 moría sobre las tablas de un teatro Jean Baptiste Poquelin, conocido como Moliére. Vestía de amarillo. Nacía una superstición.
En Sevilla siempre gustó mucho el teatro...

8 comentarios:

Rascaviejas dijo...

Con la venia:
1) La historia es un regalo, genial como tantos, que nos hizo Anónimo de Castilla. Va por él.
2) Hoy es día para recordar a Bécquer, aparte de a Moliére. Le llegará su homenaje también.
3) Ustedes imaginarán lo que el cuerpo y las vísceras me pedían escribir. He decido reprimir las vísceras, por lo que daremos tiempo al tiempo, pero lo último será el olvido.
4) Quizás por esto último sea bueno mirar la fecha del almanaque con cierto aire de evasión y que nos preguntemos aquello de ¿Da mala suerte el amarillo? ¿Qué me da mala suerte? ¿No hay campo sin grillo ni hortera sin amarillo?

Anónimo de Castilla dijo...

Gracias.

Juanma dijo...

Lo de tenía "una cosa mala", eso, eso es mi calle en Lora del Río, ahí está buena parte de mi infancia. En esa frase.

Abrazos.

Leonó dijo...

la Loli, que chunga, un termo de café... y la botella de ssalamea ehcondía en elaparadó...

Moe de Triana dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Moe de Triana dijo...

Un niqui amarillo no se yo como caerá, pero un cazón en amarillo está pa matarse...

Un saludaso pa ti Rascaviejas, y por supuesto otro pal Anónimo que me alegro mucho de leerlo.

Lorenzo Blanco dijo...

Don Rascaviejas, la portada de su libro es amarilla, y no le ha traido mala suerte que digamos.

Hay otras cosas amarillas que si dan asquito de verlas: la solería de la Alameda, mismamente.

Saludos

Rascaviejas dijo...

Cierto, don Lorenzo, y no olvido que seguimos teniendo una visita pendiente en cuanto encuentre una mañanita...