6.6.08

6 DE JUNIO. EL ASALTO


6 de Junio. San Norberto. Uno de tantos santos de los que desconoces la historia. Pero hoy abres tu almanaque y ves la fecha pintada en negro. Negro de envidias y terrores en la historia de tu ciudad.
Fue hace mucho tiempo. Allá por el siglo XIV, un siglo de guerras en toda la Europa cristina de la cual Castilla ya formaba parte. Sevilla ya no era la Isbilia musulmana pero aquí convivían todavía moriscos, judíos y cristianos. Mejor o pero convivían. Los judíos siempre fueron una comunidad aislada, con su barrio y sus sinagogas propias. Todavía andas por San Bartolomé y lo recuerdas: en Santa María la Blanca, en Madre de Dios, en San Bartolomé... allí estuvieron sus lugares santos. Tenían incluso una muralla que los separaba del resto de la ciudad, pero convivían. Y eso que los cristianos veían en ellos la culpa de sus muchos males. Por eso llamaban a los judíos con todos los insultos posibles: cerdos, marranos, usureros...
Pero en aquellos años el siglo XIV la cosa fue a peor. Sobre todo por la predicación de exaltado clérigo de la época. Se llamaba Ferrán Martínez y era canónigo de Santa María y arcediano de Écija. Su obsesión contra los judíos no tenía límites. Su voz resonaba con fuerza en muchos púlpitos:
¿Por qué partir para las Cruzadas cuando tenemos en nuestra casa a los verdugos de Jesús?
El pueblo que oía aquello se envalentonaba y veía cada vez más que la culpa de sus males la tenían los judíos. De nada sirvieron las llamadas al orden de Enrique II. El arcediano siguió predicando. Cada vez más encendido. Cuando murió el arzobispo en 1390 el arcediano de Écija pareció coger alas. Ya nadie le impedía sembrar cizaña. Y tantos ataques contra los judíos tuvieron aquel 6 de junio de 1391 una consecuencia fatal. Una multitud exaltada saltó la judería sevillana para acabar con aquellos históricos vecinos. Casas quemadas, comercios destruidos, gritos de terror, pánico en las calles. Por la vieja judería sevillana corrían los seguidores de Yavé pidiendo el bautismo a gritos como un modo de salvar la vida. Triste día en la historia. Dicen que en Sevilla murieron casi cuatro mil judíos, aunque sobrevivieron algunos. No fue el único lugar de España. En Barcelona fueron prácticamente aniquilados. Una jornada negra en tu almanaque.
Por eso, cuando cierras tu almanaque prefieres ojear otro 6 de junio. Quizás te guste más el mismo día del año 1599. En el barrio de la Morería bautizaban un niño al que llamarían Diego. Cosas de la historia. El nacimiento de un genio de la pintura cambiaría tu almanaque. Diego Velázquez haría que el 6 de junio fuera un día grande en tu historia...

2.6.08

3 DE JUNIO. LA DETENCIÓN


“ABC de Sevilla. Domingo 3 de junio de 1973. Fin de una larga fuga. El Lute fue detenido ayer tarde en la barriada de Juan XXIII. Fue apresado cuando, con el Lolo (también detenido), iba a tomar un coche robado, con matrícula falsa. Para efectuar el servicio, los inspectores montaron guardia durante tres días.
Un brillantísimo servicio de la Brigada Regional de Investigación Criminal de Sevilla ha dado como resultado la detención de El Lute y de su hermano El Lolo, viejos conocidos delincuentes en nuestra fauna criminal y, tan escurridizos, que habían llegado a forjarse una leyenda de apariciones y fugas, de robos y tiroteos.
La Brigada de Investigación Criminal, a raíz de la aparición última de El Lute y familia por tierras levantinas había montado un complicado servicio, ya que estimaba que el famoso “quinqui” tenía una natural querencia a venir a Sevilla y provincia, donde existen familiares y amigos. Funcionarios de la Brigada de Investigación Criminal tuvieron noticia de la llegada a nuestra ciudad de ciertos sujetos, uno de ellos con las características de El Lute en un coche SEAT 1430, de color amarillo, matrícula CA 87.718. hechas las oportunas gestiones se tuvo conocimiento que el coche SEAT 1430 no correspondía a la matrícula que llevaba y sí a un vehículo marca Citroen.
El vehículo sospechoso fue aparcado en la Atalaya, lugar sito en la periferia de la barriada Juan XXIII, quedando sometido a estrecha vigilancia. Para ello se estableció un cerco de la zona, dejando sólo una de las salidas. Miembros de la policía, sin moverse del lugar las veinticuatro horas, prestaron la debida atención durante tres días. Esta alerta, firme y obstinada, permitió que el éxito coronase tan importante vigilia. Ayer, a las ocho menos cuarto de la tarde, Eleuterio Sánchez Rodríguez “El Lute” y su hermano Manuel “El Lolo” se dirigieron cautelosos e intranquilos hacia donde habían dejado aparcado el automóvil. Entraron en el cerco y la única salida que tenían para poner una vez más en práctica la fuga quedó cerrada. La Brigada de Investigación Criminal y unos números de la policía armada apretaron el dispositivo, reduciendo el cinturón.
El Lute, al serle dado el alto, intentó sacar una pistola “Star” del nueve largo, impidiéndolo unos funcionarios al ser reducido. El Lolo, más agresivo y rápido, extrajo una pistola “Mauser” de 7,65, haciendo un disparo, uno sólo, tirando uno de los inspectores y produciéndole una herida en el pómulo derecho, con salida bajo la oreja...”

Terminaba una leyenda. El más famoso delincuente detenido en Sevilla. Luego vendrían los libros, la canción y hasta la película...
¡A quién se le ocurre!...llevar un coche amarillo.

28.5.08

27 DE MAYO. EL ESPARTERO


Dicen que en el Café París existía un retrato suyo. Tanto respeto transmitía que los caballeros se descubrían la cabeza ante él cuando pasaban. Signo de respeto. Explícale eso a tus alumnos de la ESO cuando entran con la gorrita en clase. Le puedes hablar del recinto cubierto, de la costumbre, de los modales...algo tan inexistente como el Café París. Aunque hubiera valido la pena conservarlo.
Sí se conserva en el cementerio la más ruinosa de las tumbas. Desde su origen. Una vez pasado el mausoleo a Joselito el Gallo hay una tumba que suele llamar la atención del visitante. Sobre la lápida una columna rota. Su fuste aparece seccionado por la mitad y el capitel aparece fragmentado a los pies de la columna. ¿Es rotura de una tumba abandonada, gamberrada o es obra de significado simbólico? Puedes llevar a tus alumnos de la ESO al lugar, no sabemos si se quitarán la gorra pero puedes probar a contarle la historia del difunto.
Díles que allí están los restos de Manuel García Cuesta, el torero que nació en 1865 en la plaza de la Alfalfa de Sevilla, en una espartería que acabaría dándole nombre artístico. Debutó en Sevilla el 12 de Julio de 1885 y tomó la alternativa el 13 de septiembre a manos de Antonio Carmona “el Gordito”. A lo mejor eso no es políticamente correcto, así que puedes decir aquello de “El obesito”. Cuéntales que desde su alternativa en 1885 el “Espartero” se destacó por su valor en la plaza y por una vida apasionada que lo llevó a tener un hijo ilegítimo con una dama de la alta sociedad sevillana, hijo al que la copla popular mencionaba: “Al hijo del Espartero, lo quieren meter a fraile, pero la cuadrilla dice, torero como su padre…”. Seguro que ya vas captando el interés de tus sujetos de aprendizaje. Aprender a aprender. Recuérdales que esta vida tan apasionante se truncó de pronto: un día como hoy de 1894 el toro “Perdigón” acababa con la vida del torero sevillano en Madrid. Un miura con pintas de asesino. Así captarás más atención todavía... Demasiado joven para morir…demasiado arte por apuntar…Su tumba tenía que ser un símbolo de aquello. Con la muerte de Espartero se truncó su vida, se truncó su arte. Desde entonces, una columna rota en el cementerio de Sevilla nos recuerda el fin del arte del Espartero. Para acabarle puedes recordar a tus pupilos que Martín Pareja Obregón es bisnieto del Espartero. Seguro que alguno se sentirá motivado en su aprendizaje y te narrará algún cotilleo de actualidad...Pero no te pases en tu explicación. Que algún alumno te recordará que es tarde y que quieren desayunar. Remata tu faena, ya que otro remate no puedes...Recuerda al muchachito la frase de Don Baldomero. Pura filosofía. “Más cornás da el hambre...”

26.5.08

26 DE MAYO. SIESTA MORTAL


Todavía no había llegado la Feria ni la calle del Infierno. Pero la ciudad ya tenía su propia “casa del Crimen”. Ni los Galindos ni Puerto Hurraco. Uno de los crímenes más famosos se cometió en 1552 en el número 6 de la calle Candilejo. Allí vivía el famoso mercader donde Cosme de Molina que apareció muerto un día de mayo junto a sus criados y a su esclava. Un festín de sangre. Un misterio por resolver.
Hubo detenidos, interrogatorios, pesquisas y declaraciones enfrentadas. Todo a puntaba a un clérigo amigo del fallecido. Pero Vallecillo el cura no confesaba. A la primera. Ni a la segunda. Pero sí a la tercera...
“Confesó que él tenía ciertas dudas en cantidad de quince o veinte mil reales y, viéndose fatigado por los acreedores, el demonio y su propia malicia le engañó a que matase a dicho Cosme, que este pensamiento trajo por espacio de quince días y el jueves de la Ascensión del Señor que contaron 26 de mayo de 1552 fue a Casa de dicho Cosme a la siesta y después de mediodía, dentro d su casa se acostó a dormir la siesta ambos vestidos y cuando le sintió dormido se levantó de la cama y vino al patio, tomo un palo con el que atrancaban la puerta de noche y le dio con él en la cabeza al dicho Cosme, del cual golpe le aturdió y luego sacó una daga y le dio cuatro puñaladas dejándolo muerto y que después se estuvo un rato con él.
Y entonces llamó a otro mozo llamado Martin que estaba arriba, el cual vino y el dicho Pedro le dijo: sentaos aquí, hablaremos un poquito. Sentáronse en sus sillas, y a poco el Martín se comenzó a dormir y así como los sitió dormido, tomó el dicho palo y le dio otro, del cual cayó muerto. Lo tomó y llevó arrastrando a la dicha sala, y después estuvo casi dos horas paseándose.
Al cabo de éste llamó a la negra, la cual bajó y le dijo que le encendiera un candil, al efecto de que estándolo encendido la mataría y así que la dicha negra volvió las espaldas para entrar en la cocina, le dio con el palo en la cabeza y la mató.
Y luego abrió un arca donde el dicho Cosme tenía las escrituras y sacó los reales que se han dicho y una especie de taza y jarro de plata, luego abrió las oras arcas y sacó lo que llevaba dicho y tomó asimismo una taza, un salero y dos cucharas de plata que estaban sobre la mesa y de todo hizo un lío, lo cual envolvió en una sábana....”
ADVERTENCIA:
1.- Las autoridades sanitarias recomiendan encarecidamente no dormir la siesta con desconocidos pues puede ser muy peligroso para la salud.
2.- Las autoridades económicas recomiendan al Banco Central europeo que baje los tipos de interés de las deudas hipotecarias no vaya a ser que alguien tome determinadas medidas al no poder pagar su deuda...

23.5.08

CORPUS DE DOMINGO: AGENDA OCULTA.




Uno. “A quien madruga Dios le ayuda”. No estás muy seguro de la afirmación pero el domingo del Corpus lo sueles hacer. Domingo de Corpus litúrgico, que ya se sabe que el día que reluce más que el sol sigue siendo el jueves. 8:00 horas. Monasterio de Santa Paula. La soledad te ha acompañado en tu búsqueda de Dios camino del monasterio de jerónimas. Una espadaña de azulejos te ha saludado junto a la brisa de la mañana. Si Cernuda decía que la felicidad está detrás de un portón, el tuyo es de ladrillos mudéjares y se recorta en un paisaje limpio de blancos y azules. Entras. Un compás que huele a eternidad de cipreses y romeros. Nueva portada. La de un templo del siglo XV donde el gótico se despidió de Sevilla para dar la bienvenida al Renacimiento. Allí estarán, siglos más tarde, los tondos de Niculoso Pisano trasladando Florencia a Sevilla. Junto a ellos los ángeles de Pedro Millán en cerámica blanca. Flameros y pináculos te coronarán de ilusiones. Tránsito hacia el interior. Probablemente poco público, escogido, disperso entre azulejos y dorados. Una iglesia gótica con artesonado mudéjar, portadas manieristas y retablos barrocos. Te colocarás a los pies del Cristo del Coral, el crucificado medieval que regaló Montesión. Mientras sigues la liturgia te sentirás una ofrenda más al legendario y milagroso Cristo. Encerrado en una urna de cristal. Como las monjas jerónimas. Enrejadas al otro lado de la iglesia. Cautiverio de inocentes. Clausura que hoy se abre mientras te envuelven los cánticos de las hijas de San jerónimo. El Padre de la iglesia y el penitente del desierto. Lujo y pobreza, Biblia Vulgata y tentaciones en el desierto. Simbología de la vida misma. Lo interior y lo exterior. Cuando se organice la procesión, se formarán las filas de emociones en tu interior. Poco a poco, sostenido por voces celestes y bajo palio Dios se introducirá en el claustro principal. Ya lo estaba pero ahora se hace presencia física. Lo acompañarás bajo los arcos del claustro manierista. Dios escoltado por monjas jerónimas. El tiempo se habrá parado a contemplar la escena de hábitos, custodias y sonrisas bajo palio. En las paredes, unos azulejos burlescos parecen contener su mueca al paso de Jesús Sacramentado. Así es el barroco. Lugar de contrastes. Cuando termine la procesión, después de la bendición, notarás la ausencia de una Esperanza que un día fue monja. Quizás tus pies se habrán posado sobre su tumba en el claustro. Notarás su eterna sonrisa en el cielo, la de una Madre que tantas veces te acompañó en tu visita el convento. Sonrisa en los cielos. Dios debe estar contento. La sonrisa eterna subió al cielo. Volverás al mundo de los vivos entre las blancas paredes de San Marcos. ¿Por qué buscar entre las muertas al que está vivo?.
Dos. Has pasado al mundo de los vivos. Pero sin estridencias. Quizás al de unos vivos de hace muchos años. Porque la Plaza del Museo y la Magdalena se han quedado anclado en siglos pasado. Unos servidores de librea así te lo anuncian, también los chaqués, los niños carráncanos y los lazos de las niñas vestidas de domingo. Otro tiempo. Arte en la calle y al otro lado del muro. Entre columnas salomónicas se enmarcará el Niño Jesús de Jerónimo Hernández. Orígenes de la Quinta Angustia: propagar a los cuatro vientos que el Dulce Nombre de Jesús está por encima de todo. Después vendrá la Inmaculada de Hita del Castillo que recoge todos esos vientos. El movimiento de las manos de un caballerito de San Juan de la Palma se traslada a una Virgen de la Magdalena. Hermandad Pura. Y no estamos en Triana. Entre aromas de romero y conducida por un capataz de tus viejas estampas del siglo XIX llegará la custodia. Plata del siglo XVII y del XVIII. Manos de orfebre para cobijar a Dios sobre la Inmaculada y bajo el libro de los Siete Sellos. Con siete secretos. Siete misterios. El de Dios hecho presente ha pasado por delante tuya de la forma más elegante...
Tres. Quizás sea la segunda opción. Quizás la tercera. Cuestión de tiempo. Una vez más llegarás al final de la calle Santa Clara. Un año más te conviertes en un hombre perdido hacia un afán inconcreto. Recuerdos de poeta olvidado. La paz de Santa Clara y el monasterio de San Clemente. La orden del Císter en Sevilla. Por el antiguo compás entrarás a otro mundo. Un mundo de silencio, de ausencias, de presencias...Misa de Corpus en San Clemente. Atraviesas bajo el azulejo del titular, y ves el ancla de su martirio transformada por la luz de la mañana.
Entrada a la iglesia y entrada a otro mundo. El mundo de un rey bajo cuyos dominios no se ponía el sol, el mundo de una orden centenaria de silencios y austero blanco y negro. Bajo una impresionante armadura mudéjar ocupas tu lugar. No habrá mucho público. El justo. Porque te acompañan también las santas de los muros, la sonrisa cómplice del Niño de la Virgen de los Reyes, la mirada interrogante del Bautista, la fortaleza del San Clemente del altar mayor... Y una comunidad de monjas que hacen presente el espíritu medieval de San Bernardo en pleno siglo XXI. En la uniformidad del blanco y el negro verás la dulzura de madre Macarena, notarás la sencillez de madre Soledad, oirás a los ángeles en la voz de sor Esperanza, te contagiará la compostura de sor Purificación. Monasterio de abadesa con báculo y mitra. Día de emociones y de contrastes, los años de las mayores y la juventud de las nuevas novicias venidas del nuevo Mundo.
En la consagración recuerdas lo que alguien te contó una vez: Dios es un misterio. Misterio que empiezas a comprender en una antigua pintura de la Fuente de Vida sobre el Sagrario.
Termina la misa y llega el momento. Rápidamente se forma la procesión. Un momento único. La posibilidad de entrar en otra Sevilla Oculta acompañando al mismo Dios. Atraviesas el claustro. Escuchas los cánticos. Te detienes en cada ángulo del patio, en cada una de las capillas. Un sacerdote, con capa pluvial antigua canta al Amor de los amores. Y una procesión medieval, sacada de otro mundo pisa romero esparcido por el suelo. Entre un bosque de columnas pareadas, la sombra de una espadaña, el aroma del incienso y el color de unos geranios recién regados completarán tu recorrido por el claustro de San Clemente.
El tiempo no habrá pasado. Caminas de regreso buscando a Dios por otro rincón y, en la blancura de Santa Clara, recuerdas una lápida del claustro que pisaste: Sepultado /el cuerpo venerable aquí reposa/esperando resurrección gloriosa/ para ser en el cielo colocado...Mañara femenino junto a la Barqueta. No recuerdas cómo terminan los torpes versos pero piensas que ya viviste algo de ese cielo en un rincón del mundo.
Cuatro. El Robocop. No puedes evitar caer en un sentimiento popular. Popular o populachero, sabe Dios. Porque Dios está en todas partes. Al menos eso te contaron. También al otro lado del río. Allí se funde con el pueblo. No hay un Dios más humano que el que recorre Triana. Las fuerzas te llevan allí después de los silencios conventuales. Y te encuentras con el pueblo. Pisas, hueles y sientes el romero. Otros años fue un Evangelista con calle pero este año verás a las dos patronas de Sevilla...que eran de Triana. Misterios de la ciudad. Como el gran misterio de Dios. Justa y Rufina vuelven a salir a la calle, aunque ya lo hicieron el jueves. No hay un corpus más sevillano. Porque así es el Niño Jesús montañesino del primer paso, y así es la Inmaculada barroca del segundo. Estandartes y representaciones del arrabal. En un escenario real, popular y auténtico. Quizás de los pocos que quedan. Mantones de Manila en los balcones y altares en la calle. Dios bajo una custodia de plata de la Parroquia de Santa Ana, la otra Catedral de Sevilla. Cordero Místico sobre el grupo de Santa Ana bendita, que de las tres limosnas que das al día, una sea la mía, la Abuela del mismo Dios que habita en el piso superior. Una custodia de 1729, de Andrés de Osorio. Techo de plata para un Dios que trianea. Una procesión que despierta tus sentidos. En día de Corpus. Con el cuerpo cansado. Con el corazón reconfortado. Casi has sido ubicuo. Estuviste casi en todas partes. Sol del Aljarafe. Dios de Dios. Luz de Luz. Dios está en todos los rincones...

19.5.08

20 DE MAYO. ESTRELLAS DE CINE


Él ya había sido casi de todo: un aventurero que firmaba como el Zorro, el capitán de los tres mosqueteros, nada menos que Robin Hood e incluso un ladrón en Bagdad. Además, en aquellos días se preparaba para ser un pirata negro. No se podía negar que era un hombre de acción...
Ella era realmente elegante. La habían llamado la “novia de América” pero le gustaba más cuando le decían aquello de “la chica del cabello dorado”. Cosas del destino. Acababa de ser doña Rosita, una cantante callejera y pocas veces se había sentido tan metida en su papel como aquellos días.
No sabían porqué pero habían venido a Sevilla. Les habían hablado de lo pintoresco del lugar, de la vida en la calle, de las fiestas, de sus monumentos...pero aquello había que verlo. Aquel día lo vieron con sus propios ojos.
Sevilla deslumbró a la pareja. Era diferente. No sabían si más bella, o más grande o más histórica que otras ciudades. La diferencia estaba en otro aspecto: era más auténtica. Cuando llegaron a aquella provinciana ciudad un caluroso día de mayo de 1924 se olvidaron de la ciudades de cartón piedra y de los decorados de su trabajo. Porque la vida real estaba aquí. En Sevilla. A pesar del pantalón claro, el calor hizo que la chaqueta de hilo y la corbata le sobrara a él. Ella en cambio agradeció el recogido de su pelo y el sombrero a la moda de París. Como agradeció haber entrado en aquel enorme corralón. Con cientos de habitaciones. Le dijeron que se llamaba corral del Conde e imaginaron a un antiguo señor feudal. Ahora era otra cosa. Auténtica. Con gitanillos descalzos, viejas con el pelo recogido, mantoncillos y peinas de verdad. Lavaban en un pilón enorme, en medio del patio. Cantaban. Brillaban su oros bajo el sol de aquel auténtico escenario. Refregaban la ropa mientras el blanco de la cal combatía con la luz de la tarde. Pura hermosura en la más absoluta y auténtica miseria. Como la vieja desdentada con la bata de rayas. Miró fijamente a la pareja y les lanzó algo así:
- “Olé las muchachas y los caballeros guapos y elegantes. Paresen ustés unas estrellas der sine. Son igualitos al Duglas y a la Mari Piford de Jolibú”.
No se sabe si era adivina del porvenir, pero aquella gitana acertó por el presente. Allí estaba la pareja más famosa del cine de los años 20: Douglas Fairbanks y Mary Pickford. Allí, en un corralón de la calle Santiago. Allí rieron, allí se emocionaron y allí disfrutaron una tarde inolvidable. Tanto, que al salir del corralón, el elegante caballero sacó una billetera y repartió nada menos que doscientas pesetas.
“Vayan condió, buenos mozos".
Alguien les dijo que el dinero era para vino y juguetes y que, realmente eran estrellas de cine. Tarde de mayo en un corral. Alguien creyó ver dos estrellas del cielo...

16.5.08

PREGONERO DE GLORIAS. (RANCIAS)


Despertó con la primavera en el rostro y el verano en la entrepierna. Mayo en el almanaque. Noche de sueños y de espera. El que espera desespera. Se encaminó hacia el cuarto de baño con la solemnidad que exigía el momento. Serían palabras sentidas. Exaltación más que pregón. La espuma de afeitar y el espejo aguardaban las sentidas palabras matinales. Se apoyó en la placa de mármol con la elegancia discreta de sus calzoncillos abanderado y abanderó un canto lleno de emoción:
“Sevillanos y sevillanas:
Primavera sevillana. Gloria en los sentidos. NI triduos, ni quinarios, ni septenarios, ni novenas, ni sabatinas (el sábado toca...), ni exposiciones, ni procesiones, ni documentales de la 2, ni "La Aventura del Saber", ni "Redes, ni "Club de las ideas"...
¡A la gloria sevillanos! (alguno diría al Glory, lugar rancio donde los haya cuya desaparición lloramos como pérdida irreparable). Años irreparablemente perdidos que diría el poeta... Triunfo del canal del 4 y del 7. Mayo caliente en la mente sevillana... ¿Ubi sunt? . Mujeres rancias de siempre...Las de tonos honorables, las de lencería añeja de la Corsetería Modelo o de Velasco, las que huelen a ¿perfume? Joya de Mirurgia, las que piensa, que una tanga es la versión femenina del tango y los únicos polvos que anhelan son los del Nilo...(rancio maquillaje pensó para sus adentros). Vengo a cantar tu tintazo rubio platino, vengo a soñar con el rubio siliconado que anhelan nuestras noches de vídeo comunitario, vengo a pregonar vuestra presencia inconmensurable y sevillanísima en rastrillos, almonedas, beneficencias y fiestas de la banderita. Vengo a cantar tu esencia y la de tu diminutivo: Keki, Mali, Neni, Cuqui, Coqui, Mendi, Nandi, Chuqui, Chochi... ¡Qué grandeza se esconde entre las menudencias cotidianas de las vivencias diarias....! Viene a mi mente vuestra imagen y pienso en vuestro interior. ¡Ay el interior!... Dice el refrán que ni tanto ni tan calvo. Nunca mejor dicho... Ni el bosque de la Cantudo ( que se quedó en La Trastienda), ni el mollete de la Berrocal, que también se depiló el cerebro. Ni mujeres internet (de banda ancha) ni depilación brasileña. Sevillanas: ¡Viva el término medio! ( Y lo de en medio...) La vivencia de una amiga así me lo contó: al ver a su pareja haciéndole cunnilingus, rancia comidita para nuestros oídos, empezaba a reír al ver a aquella persona con postizo bigotillo recién puesto. El hombre buscando coquina y ella recordando a Azkalgorta... Por eso os canto hoy: ¡Mesura, sevillanas!. Ni siliconas, ni rellenos, ni apreturas, pero tampoco el Matto Grosso en vuestra entrepernura¡ A la gloria, sevillanas! A la gloria
He dicho.”
Aquella mañana se sintió pregonero. Ahora lo llaman pregón íntimo...

13.5.08

13 DE MAYO. CELESTE Y ROSA


¿Celeste o rosa?. ¿Niño o niña?.¿Se le da al recién nacido el color tradicional o eso es cosas de carcas? ¿Se elige otro color para romper la costumbre?. Discusión tonta. Propia de desocupados, de revistas de moda o de tertulias televisivas de aburridos en su engreimiento. Porque es un dilema que solucionaste hace ya muchos años. Te pareció fácil. Mira que eras pequeño...
13 de mayo de 1954. Vestido de domingo. Así amaneciste para asistir a lo que te anunciaron como un día histórico: coronaban a María Auxiliadora. Aquello te pareció al principio algo sin importancia. Una corona ¿para qué? Si la Virgen ya tenía una. Tu la conocías de sobre. Tus padres te acercaban tanto a la imagen que te sabías su cara de memoria...
A primera hora de la tarde ya estabas en camino hacia la Puerta de Jerez. No lo recordabas pero entonces se llamaba algo así como plaza de Calvo Sotelo. Realmente no sabías quién era ese señor, porque lo que te importaba realmente era la gente. Nunca antes habías visto tanta junta. Una masa inmensa por la Avenida, por los jardines, por la calle San Fernando...Tu padre te hizo correr para coger un buen sitio. Allí lo viste todo. Un altar espectacular con macetas, flores, velas y banderas. Con los colores salesianos. Miles de personas. Cuando llegó el paso con la Virgen de tu colegio parecía que el mundo se acababa. Millones de palmas sonando. No se te olvidará. Tampoco la figura de aquel cardenal, el que prohibía los bailes de tus padres. Con aire ceremonioso leyó el edicto de la coronación. Te sentiste alguien importante. Sobre todo cuando se entonó aquello del “Rendidos a tus plantas....”. Para ti no había otro himno, ni otra música que te emocionara más. Miles de gargantas con el himno salesiano. En Sevilla. Tu centro del mundo. En medio del cántico, el cardenal bendijo las coronas y el cetro de oro y piedras preciosas. Recuerdas el momento casi de memoria. Como el recorte de periódico que guardaste para el día que supieras leer en condiciones. Decía así:
“Un clamor inenarrable ascendió de la multitud al ser coronada la Virgen. Poseídos de la mayor emoción, los asistentes prorrumpieron en vítores enardecidos, al par que millares de pañuelos eran delirantemente agitados sobre aquel mar de cabezas y los abanderados hacían ondear sus enseñas. Muchos niños eran ofrecidos a la Virgen, alzados en brazos de sus padres. Había lágrimas en todos los ojos...”
Todavía hubo una emoción más. Después de ver a tu Virgen coronada un avión tiró pétalos de rosa y octavillas de alabanza. Tu padre te cogió una y tú la guardaste como un tesoro. El de un día que no olvidarás. Una corona y muchas emociones. El día que tuviste clara tu elección. Celeste y rosa...

11.5.08

12 DE MAYO. PANCRACIO


Hay una moneda que conservas como oro en paño. Con su agujero al centro es muy difícil de encontrar. No tiene valor pero sí mucha utilidad. Tanto, que el próximo jueves te recordará tiempos ya pasados. La moneda para la cuerda del trompo y para ponérsela al santo.
Hoy te volverás a sentir en esa Roma que luchaba contra el cristianismo. 12 de mayo. San Pancracio. Salud y Trabajo. Está en el bar, en la tienda, en el taxi, en la cartera...pero tú irás a un convento del que no sabes el nombre. Te contaron que es de monjas franciscanas, que tiene retablos barrocos, que su portada es de Juan de Oviedo, que su interior es un remanso de paz en plena calle Águilas. Pero eso te importará poco. Al coger el taxi tu indicación será breve: “Lléveme a San Pancracio”. Y no se dirá más.
De San Pancracio son los lunes. Pero hoy será especial. En la puerta, vendedores que te recordarán a aquella gitana que hace años vendía perejil. Dicen que fue ella la que puso de moda colocarle el perejil al santo. Perejil y una moneda. Aunque la costumbre de la moneda no sabes de dónde viene. Da igual. Tú guardas una como un tesoro.
El interior del templo te parecerá otro mundo. Luces doradas, mártires crucificados, un Nazareno con la cruz al revés, una reja para separar la clausura... Todo de gran valor. Pero a ti te interesa una imagen de serie, como tantas miles repartidas por el mundo. Estará entre velas, flores y perejiles. Alguien te dará un folleto que, un año más volverá a leer: San Pancracio. Nacido en Frigia, en Asia Menor. Hijo de Cleonio. Se hizo cristiano con su tío Dionisio en Roma. Allí fue perseguido por su fe cristiana en tiempos del Emperador Diocleciano, Fue martirizado cerca de la vía Aurelia, en el año 275, por no a adorar a los dioses. Allí se le construyó una iglesia. Su nombre se mantiene en lugares como un templo de Londres o incluso en una estación de metro.
Son datos que se te olvidarán un año más. Tú simplemente pedirás salud y trabajo. Hecha tu petición saludarás a algunos conocidos. Alguno te contará que un cardenal hizo una novela donde aparecía este santo. Te sonará extraño. Y saldrás de la iglesia con una estampa en el bolsillo. De un joven mártir. protector contra la mentira. Del patrono de caballeros y niños. De un santito vestido siempre de rojo y verde como si fuera un San Juan. Con un libro y una inscripción latina que tú no entiendes. El santo de los perejiles y el dedo al cielo, que parece pedir un donut...Con su moneda en el dedo. Como la que tu guardas, tu pequeño tesoro.
Y, una vez más, pensarás que los inventores del euro no se acordaron de hacer una moneda con agujero para tu santo de la Calle Águilas...

8.5.08

9 DE MAYO. LA EXPOSICIÓN


Eras un niño de pantalón corto pero aquel día 9 de mayo de 1929 es una fecha que no se te olvidará nunca. En tu casa habías escuchado algo de unas obras que no se acababan, algo sobre un tal Primo de Rivera e incluso algo sobre el mismo rey. Todo te sonaba extraño. Pero tu padre, casi en brazos, te había llevado a conocer los cambios de tu ciudad: nuevas plazas, nuevos edificios, nuevos pabellones, nuevos parques...
Aquel día te levantaron temprano y te pusieron el traje de los domingos. Tu madre se empeñó en marcarte la raya del pelo y entonces te diste cuenta de que había algo importante.
- “Hoy se inaugura la Exposición Iberoamericana”, te dijo de tu padre.
Y a ti te pareció que ibas a estar en el centro el mundo.
Tu vecina te dijo que era también el día de la Ascensión del Señor pero tú ya no estabas para más datos. Endomingado saliste a la calle. Todavía recuerdas el ambiente: soldados desfilando, autoridades, militares con galones e incluso mujeres con mantilla. Cuando llegaste a aquella enorme plaza de cerámicas y ladrillos te pareció que estabas en otro mundo. Preguntaste a tu padre de dónde venían tantas banderas y el no supo qué contestar...
-“Son banderas de América y de otros países”, te comentó.
Parece que fue ayer. De pronto comenzaron a sonar cañonazos en honor del rey y tu padre te tuvo que coger en brazos. En medio de una larga comitiva llena de personas engalanadas lo viste llegar. Nunca pensaste que pudieras verlo tan cerca. Con su bigotillo a la moda y muy delgado, Alfonso XIII te pareció un personaje simpático. Cuando moviste tu banderita de España te pareció que te miraba y te sonreía a ti. Eso le dijiste a tu padre. Poco antes habías visto a un cura con una capa muy grande, como la que se ponía el cura de tu barrio en la procesión del Corpus. Tu madre te dio que era el Cardenal y que estaba bendiciendo la Exposición. Tú no entendiste aquello: parecía la procesión del Domingo de Ramos, aunque los curas estaban mejor vestidos. Recuerdas que entre tanto desfile y ceremonia hubo un rato que te aburriste. Fueron dos discursos que hablaban de las razas y de América, y de la Exposición y de los pabellones y de cosas que no entendiste. Pero recuerdas las palabras del rey “Queda inaugurada la Exposición Iberoamericana de Sevilla”. Y entre miles de personas volviste a tu casa sintiéndote alguien importante...
Muchos años después, cuando ves un cuadro de Gonzalo de Bilbao en el Alcázar te vuelves a sentir un niño. Un niño que el 9 de mayo 1929 sintió que estaba en el centro del mundo.

5.5.08

6 DE MAYO. PÓPULO



Lo puedes llamar mercado del Pópulo, de entradores o mercado del Arenal. Un mercado de los de siempre: con puestos, con calidad y con historia. Mucha historia...
Año 1626. El abad Alonso Sánchez Gordillo nos cuenta lo siguiente: “En la calle Harinas vivía Antonio Pérez, natural de Barcelona y doña Antonia de Villafañe, su mujer, en honrada aunque corta fortuna, tenían en el portal de su casa, como en muchas se suele , un lienzo con la imagen de nuestra Señora del Pópulo a que cada noche encendían una lamparilla. Y en enero de 1626 ensoberbecido el río Guadalquivir con las muchas lluvias, hizo tan gran avenida que se vio casi toda Sevilla poseída de sus aguasen que se vieron mil géneros de estragos y ruinas. Y entre los sucesos memorables de esta ocasión, sucedió que una de las noches de mayor avenida anego el agua la casa de este devoto de María Santísima, y subiendo sus olas hasta el cuadro, lo arrancaron de la pared, pero con notable maravilla fue visto por muchos a los tres días andar sobre las aguas derecho, como si tuviera fijo arrimo, y delante de él un corchillo en que estaba la luz, que sin alimento de aceite y combatida del furiosos viento que corría alumbraba a la soberna Reina de los Ángeles. Por tanto, movidos los dos piadoso casados prometieron para que quedase en digna veneración, darle un convento. Es tradición que con perplejidad echaron en un vaso varias cédulas y por dos veces sacó un niño la suerte para que fuera el recién fundado convento de los Agustinos Descalzos. Teniéndolo por determinación divina lo llevaron a él y fue recibida por los religiosos con increíble alegría y gozo espiritual. Pusiéronla en su altar mayor y comenzó a ser venerada y a resplandecer muchos milagros, por lo que el convento fue desde entonces conocido como Nuestra Señora del Pópulo, aumentándose el deseo de tener sitio para fabricar un templo decente...”.
Al milagro siguió la historia. El convento se pudo terminar años más tarde, un día como hoy de 1666. Debió ser espectacular. Con una larga historia. Con azulejos en su fachada según nos cuentan antiguos grabados. Y fue más cosas. Allí estuvieron los castellanos nuevos, o sea los gitanos, con su hermandad. Los monjes se fueron en 1835 después de la desamortización. En pocos años se convirtió en Cárcel Provincial. Allí rezaron cantando los presos a la Esperanza de Triana. De allí nació la marcha “Soleá dame la mano” y de allí se liberaron a los presos en la República. Fue un alcalde republicano el que empezó a derribarlo con sus propias manos y pasó a ser mercado donde un día dejó huella el rostro de la Esperanza del otro lado del río.
Cuando compres los garbanzos, el pan ó la carne ya sabes una cosa: tienen valor añadido. Están cargados de historia....

2.5.08

2 DE MAYO. DAOIZ


Cuando yo era muy pequeño, solía escuchar a mi madre una frase enigmática que lanzaba a mi hermano mayor: “anda hijo, que tienes más pies que Daoiz...”. Como la imaginación infantil no tiene límites uno imaginaba un personaje tipo Mazinger Z, el cómic de mi infancia, un ser fantástico con un pie descomunal. A los pocos años supe que no. Me enseñaron que Daoiz era un héroe. Luis Daoiz. Junto al capitán Velarde y al teniente Ruiz aparecían en mi libro de 5º de EGB: con un cañón, vestidos de militares y luchando contra los franceses. Entraban en un capítulo dedicado a los considerados valientes españoles, y se mezclaban con Guzmán el Bueno, el Cid Campeador y la mismísima Agustina de Aragón. Curiosamente todos tenían espadas o cañones.
Ya en el instituto aprendí algo más sobre el personaje histórico. Luis Daoiz. Nacido en Sevilla en 1767. Realizó la carrera militar, llegando al grado de segundo teniente con sólo veinte años de edad. En 1794 participó en la guerra del Rosellón contra los franceses, guerra en la que fue hecho prisionero. Tras ser liberado participó en la defensa de Cádiz contra los ingleses. Después de participar en dos viajes por América fue destinado a Madrid, pasando con el grado de capitán a la guarnición de la capital. En Madrid vivió la invasión francesa, poniéndose al frente de la resistencia y repartiendo armas para combatir a los invasores. En la lucha fue herido por la metralla y por una bayoneta, muriendo poco después como uno de nuestros héroes del 2 de mayo.
Cuando fui descubriendo los monumentos de la ciudad conocí la larga historia de la escultura que le dedicaron en la plaza de la Gavidia. El conocido escultor Antonio Susillo, siguiendo retratos del personaje, lo representó de un modo heroico, teatral, vestido con el uniforme de Artillería, con sable y una carta arrugada en la mano. Puro teatro. Representa el momento en que arrugó la orden de los franceses diciendo algo así como “he aquí el destino de una orden injusta”. La escultura fue fundida en bronce en la Fábrica de Artillería de Sevilla y se colocó sobre un pedestal de mármol. Todo el conjunto se rodeó de cañones en bronce a modo de verja donde van escritos los nombres de las personas que colaboraron en la gestión del monumento. Tres metros y medio de bronce que fueron inaugurados en 1889 y que costaron casi sesenta mil pesetas de las de entonces.
Cuando paso por la plaza de la Gavidia veo historia, heroísmo, arte. Miro a Daoiz y recuerdo que señala la casa donde nació. Pero la historia y los recuerdos son así. Miro sus enormes botas sobresaliendo del pedestal de mármol y no puedo evitar acordarme de la talla del pie de mi hermano.

NOTICIA, PROPUESTA, ELECCIÓN Y DEDICATORIA


Ya que el amigo Lorenzo Blanco nos pone a prueba, les voy a regalar algo. Lo primero el avance de una noticia: en unos meses "El almanaque de Sevilla" se convertirá, d.m., en un libro. 365 historias de Sevilla. Ya que este rincón tiene tanto amable visitante les voy a regalar a cada uno una historia, si es posible. Por ello les pido una cosa: ojeen en el archivo y recuerden viejas historias del almanaque. Elijan una. Esa será la que les dedique (si la editorial y los maquetadores nos lo permiten). Y si no, las dedicaré a mano. Reservada para ustedes. Hay donde elegir y habrá más. También pueden opinar sobre la historia que más les gustó o las que incluirían en el libro... En fin, una dedicatoria que les da trabajillo. Están invitados...

1.5.08

UNOS MINUTOS PARA LA PUBLICICIDAD...


FIRMAS EN LA FERIA DEL LIBRO (PLAZA NUEVA):

Domingo 4 mayo. Librería Beta. 19,30 - 21,00 h.

Martes 6 mayo. Librería de El Corte Inglés. 19,00 - 20,30 h.

29.4.08

28 ABRIL. PAREJA DE HECHO


Nunca se hablaron y nunca se miraron. Nadie sabía a su alrededor si eran fruto de la casualidad o del destino. Si el cohecho no se les podía aplicar, si se podía decir de ellos que eran una pareja de hecho. Quizás no de derecho. Pero en el mundo de los sentimientos compartidos estas cosas son lo de menos...
Como una pareja clásica quizás representaran dos extremos de esos que se acaban tocando, aunque sea por debajo del escaso hueco que había debajo de su asiento. Uno gordo, otro flaco; uno alto, otro bajo, cual pareja clásica de cine. Y aunque pudieran complementarse, que nadie piense en un yin y un yan al sevillano modo. En absoluto: ambos eran herméticos y callados aunque figuras indispensables del paisaje escalonado de la tarde de los domingo alternos.
Sus vecinos no sabían sus nombres. En general de casi ningún otro. Pero su peculiaridad había llamado la atención de alguno de sus sufridos vecinos. Éstos habían recurrido al cine y a la literatura para bautizarlos en su papel dominical. En el gordo hubo dudas: sus chalecos de mezclillita impersonal, y su descuidado bigote en simbiosis con sus gafas de pasta hizo que alguno lo conociera como Ignatius, el seboso protagonista de una conocida novela. Otro propuso algo más ibérico. Definitivamente el gordo sería Pepone...En el flaco coincidieron todos: su aire gris de neorrealismo italiano le hizo merecedor del mote: Fernandel...
Fue una tarde más de domingo. Quizás casi peor que otras. La extraña pareja, según su costumbre, ocupó su lugar correspondiene. La tarde prometía. Pero pronto se vio lo habitual: el triste espectáculo de la monotonía. Sueños rojiblancos que se transformaban en un gris uniforme de funcionario. Aún así, nada parecía romper la tradición de aquella extraña pareja. Por supuesto ni hablaron, ni se miraron y, probablemente, ignoraron la existencia del vecino. Pero la tarde fue peor que otras: a una ocasión fallada, le siguió otra y luego otra más...monotonía de la mediocridad. Aunque quizás peor.
La salchicha eterna del descanso no logró mitigar el hambre de triunfo. Porque la segunda parte fue peor todavía. Ya casi nadie lo soportaba...pero nadie esperaba aquello. Por primera vez en su existencia Pepone se puso en pie y, sin gesto alguno de sentimiento, gritó atronadoramente en la grada:
- Grrrrrrrrrrrrrrrrr!. Silencio hasta en los palcos. Dicen que fue su primera y última intervención. Si la voz de la afición era esa, cuál no sería el grito... Pero lo mejor estaba por llegar. Con aire de actor antiguo Fernandel se levantó y gritó retóricamente:
-“Me voy. Es la última vez que vengo...” Primera vez que se le oyó y última que se le vio. Faltaba casi una década para las cinco copas. En Sevilla y en el Sevilla todavía hay gente de palabra...

25.4.08

26 ABRIL. SAN ISIDORO


Aparece San Isidoro en el calendario. San Isidoro de Sevilla. Para mí siempre fue un retrato que recuerdo de forma constante, una de esas caras que no se olvidan, como la de los profesores que te marcan toda una vida. Estaba a la entrada, en un azulejo que seguía el cuadro de Murillo de la Catedral. Para mí era entonces un señor con barba, un obispo con báculo y mitra que se pasó toda mi juventud sentado entre libros, desde la primera hora a la última. Más adelante me interesé por aquel personaje misterioso que le daba nombre al instituto y aprendí algo de él.
Isidoro había nacido en Sevilla, allá por el año 560 y vivió hasta el siglo siguiente, que más da la fecha... En España, Hispania o lo que fuera esto, gobernaban entonces los visigodos, ese pueblo que le dio cierta unidad a la península y tantos disgustos a nuestros padres, que se tuvieron que aprender la lista de sus reyes. Isidoro nació en una familia que debió llenar de orgullo a sus padres: sus hermanos Leandro, Fulgencio y Florentina fueron todos santos, todo un récord digno de figurar en el libro Guiness. Pero para libro de récords el de los conocimientos de nuestro santo...
Estudió en la escuela catedralicia que había fundado su hermano Leandro, el mayor de la familia. Y cuando murió en el año 599 le sucedió como obispo, cargo que tuvo hasta su muerte.
Isidoro llegó a ser con el tiempo uno de las figuras más importantes de España y probablemente de Europa en toda la Edad Media. Llegó a presidir el concilio de Sevilla del año 619 y el concilio de Toledo del año 633; en ellos defendió la importancia de la educación y de disciplina eclesiástica frente a las herejías de la época. Pero si por algo paso a la historia fue por sus escritos. San Isidoro escribió casi de todo: de filosofía, de historia, de teología y prácticamente de cualquier rama del saber. En su pasión por recopilar todo el saber hizo una obra de locos: la conocida Etimología, una especie de Enciclopedia en veinte tomos donde recopiló buena parte de la cultura clásica, una obra indispensable en cualquier biblioteca de la Edad Media.
Tanta importancia tuvo nuestro santo que hubo quien dijo de él que nadie fue tan “copiado, saqueado, completado, continuado, imitado, traducido, glosado y consultado”. Más o menos como el Google de nuestro tiempo. Y por eso hay quien en nuestros días lo quiere nombrar patrón de Internet, nada más y nada menos.
No sé que sabrán de San Isidoro hoy los alumnos de mi instituto cuando lo vean cada mañana en el azulejo. Supongo que lo de Internet, les sonará mucho. Quizás les suene a Youtube, al baile del Chiki chiki, a Marca.com, a Artesacro, a mildescargas, a emule, al messenger, a votamicuerpo y muyzorrunas.com...por poner algún ejemplo.

21.4.08

22 DE ABRIL. LEYENDA URBANA


Tu vecino juró y perjuró que había visto a Ricky Martin, al perrito, a la niña y a la mermelada. Sorpresa, sorpresa. Y de las grandes...Un escándalo. Pero tu vecino no fue el único que lo vió: se comentó en muchos lugares durante días. Todos mintieron: fue algo que nunca existió...
Lo llaman leyenda urbana, y es un fenómeno de nuestro tiempo. Se trata de sucesos fantásticos que se van transmitiendo de forma oral y que, dentro de una apariencia de realidad, nunca se produjeron. La Semana Santa, a su modo, también está cargada de leyendas urbanas. Tu padre te contaba que la Exaltación tuvo cuatro caballos, tu abuelo te contaba lo del borracho que le tiró un vaso a la Macarena y en algún lugar oíste lo de su cambio por un reloj del hospital de las Cinco Llagas. Historias que nunca existieron. Historias que el tiempo deformó y que se convirtieron en presuntas verdades. Pero tú sabes que lo de aquel día fue real. Lo viviste, no te lo contaron. Y cada año lo vuelves a recordar...
21 de abril del año 2000. Madrugá. Iba a ser una madrugada más, bueno, especial como todas. No sabías que sería una noche que nunca olvidarías. Porque después de las primeras emociones viviste el pánico. No te lo contaron. Viste a gente correr despavorida, viste grupos que fomentaban esas carreras, viste policías dando gritos en plena calle Sierpes, viste heridos... Oíste disparos y oíste gritos. Sentiste pena, miedo, impotencia y rabia. No fue en un lugar concreto, ni en una cofradía. No fue algo de pocos, ni una histeria general, ni algo puntual. Un ataque organizado contra tu Semana Santa. El día en el que peligró la existencia de la Madrugada. El día en que se pudo vivir un tragedia. Al día siguiente no dabas crédito a lo pasado...
Pasan los años y parece que lo estás viviendo. Aunque...¿quién sabe...? Desde un primer momento te contaron que tu viviste otra cosa. Que si un loco con un cuchillo, que si un escape de agua, que si pánico general, que si unas carreritas por aquí y por allí...Escuchaste historias de libros de reglas por los suelos, de armaos escondidos, de nazarenos viejos del Gran Poder protegiendo el paso, de viejas que cantaban el Perdona a tu pueblo porque pensaban que el fin del mundo estaba cerca. La realidad a empujones. Muchos se empeñaron en hacerte creer que aquello que no existió, que fue una exageración, que tú no lo viviste...Se habló de huelgas encubiertas, de juegos de rol, de películas y de exageraciones colectivas. Total, los sevillanos son así... Años después incluso piensas si lo del 2000 no se convertirá en una leyenda urbana...
Ocho años ya. Todavía no se te ha quitado la cara de tonto...

20.4.08

21 DE ABRIL. HUESOS


Corría, si es que el almanaque llega a la carrera, el año 1401. Tenía 67 años y la peste se lo llevó de este mundo. De nada le sirvió buscar protección en la localidad de Cantillana. La epidemia de la calavera y la guadaña se lo llevó por delante. Había sido un buen arzobispo, posiblemente pasaría a la historia por algunas de sus fundaciones: desde la hermandad de los Negros a la propia Cartuja. Le quedaba mucho por vivir pero le llegó el momento. Momento para que los huesos de don Gonzalo de Mena descansaran en paz...o no.
Casi dos siglos después, en 1594, los huesos de don Gonzalo todavía estaban dando vueltas. El 24 de Enero de aquel año se hacía un traslado, solemne como todos los sevillanos, de los restos del arzobispo apestado. Una descripción que pormenorizó Francisco de Ariño, uno de esos historiadores con calle segundota, de este forma:
“...Sacaron los güesos del cardenal Gonzalo de Mena, padre y fundador de su orden y monasterio de la Cuevas, los cuales estaban en depósito en la Santa Iglesia Mayor de Sevilla, por los duques de Alcalá, y salieron acompañando los güesos del fundador de las Cuevas quinientos clérigos, curas beneficiados y capellanes de las collaciones de Sevilla y de Señora Santa Ana de Triana, y trescientos y ochenta y cuatro frailes y monjes de las órdenes que salieron de las iglesias y monasterios siguientes:
De la iglesia mayor 34 capellanes con sus velas de a dos libras y cuatro reales cada uno. De las demás collaciones 418 capellanes, todos con sus velas de a dos libras y cuatro reales cada uno. De todos los monasterios de Sevilla 324 frailes. De San Isidro y San Jerónimo y de la Trinidad y de Montesión doce frailes de cada orden. De San Benito y de San Basilio. Doce monjes. De San Francisco de Paula y del Ángel de la Guardia, doce frailes, que son por todos frailes, monjes y capellanes ochocientos y ochenta y cuatro, a toso los cuales les dieron a cada uno una candela de cera blanca de dos libras y un real de a cuatro para todo el que quiso quedarse a comer mesa franca...
...no quedaron niños de todas las cofradías que no fueran acompañando los güesos, en que hubo mucho de ver, y llevaban sus ropas puestas y sombreros señalando cada uno de qué cofradía era, y a cada uno le dieron dos reales y una vela de cera blanca de una libra, y se quedaron a comer todos los niños de las cofradías en las Cuevas...”
Concluyendo. Lo de pagar el bocadillo para ir a mítines o a traslados no es nada nuevo. Que la ciudad puede quedar vacía por una procesión, tampoco. Aunque bien mirado, constatar que unos huesos pueden movilizar a miles de personas es algo bien llamativo. Huesos movilizadores, propedéuticos, formativos y motivadores. Huesos LOGSE.
Y eso que no eran huesos de santo...

15.4.08

15 DE ABRIL. EL PORTUGUESITO


De cuerpo presente y en la Sala de profundis. Con su hábito franciscano y con ochenta y tres años de vida a sus espaldas. Allí estaban sus hermanos en San Francisco, la nobleza sevillana, sus seguidores y la comunidad de monjas de Santa María de Jesús. Exactamente tal y como lo había previsto...
Fray Juan de San Buenaventura había venido a un mundo que parecía conocer. O a una vida que parecía haber vivido. Cuando se bautizó en la parroquia de Évora el cura oficiante dijo que aquel era un niño que anunciaba una vida feliz para sus padres. Nunca dijo mayor verdad: por lo de la felicidad y por lo de anunciar. Porque el simpático Juanito siempre tuvo el don de anunciar lo bueno y lo malo...por ocurrir.
Sus padres no le dieron importancia al principio. Juanito hablaba y adelantaba acontecimientos: embarazos, lluvias, sequías, catástrofes... Pronto alcanzó fama en el pueblo de ser un adivino poco común. Pero aquello no era lo suyo. Por eso Juanito, ya convertido en Juan decidió emigrar un día. Ya de pequeño lo había dicho y no se iba a equivocar:
Papá, yo de mayor quiero ser fraile.
Y lo fue. El día 28 de octubre de 1663, cuando Juanito ya había anunciado que los reyes gobernantes serían los últimos de la casa, tomó el hábito franciscano en el convento del Calvario de Osuna. Como ya predijo, se trasladó a Sevilla, al convento de franciscanos del Valle. Allí continuaron sus visiones. Llegó a decir que la imagen del Nazareno que había en la iglesia sería poco menos que el mismo Dios de la ciudad. Una teoría que a algunos les pareció muy atrevida. Pero a Juanito, que ya era conocido como el portuguesito, se le perdonó todo. Quizás porque vivía de forma anticipada hasta se le anticipó el perdón final de los pecados. Y es que sus misiones, sus virtudes y su simpatía lo tapaban todo. Una vida anticipada. Por eso decidió celebrar su entierro por anticipado. Cuando fue a encargar el féretro en vida, el carpintero no daba crédito:
Es la primera vez que un vivo me encarga una obra de muerto...
Pero no le dio más importancia. Porque, por supuesto, el portuguesito pagó por anticipado. Y con antelación se situó en el féretro y pudo escuchar el sentido sermón que le hicieron al muerto. Un muerto en vida. Su última profecía fue clara Moriría el día 10 e Abril No le importaba. Había recibido la unción de enfermos, había encargado su ataúd y había comulgado. Todo por anticipado. Se despidió de sus devotos y dio, cómo no, las gracias por anticipado...
Por eso aquel día, en torno al ataúd, había una sensación de algo ya vivido. Fue un día de abril como hoy del año 1723. Lástima que no existieran loterías ni quinielas...

12.4.08

12 ABRIL. EL DOLOR


Un dolor insoportable. En la pierna y en su interior. Decir la pierna era una incongruencia: no existía. El maldito cañonazo de los malditos holandeses se la había llevado por delante. A la altura de la rodilla. Un amasijo de carne y la sangre que lo cubría todo. Todo menos su dolor. Dolor del que le ve los ojos a la muerte, del que siente su respiración helada, del que se siente lejos de su casa. Su rincón del mundo. Sevilla. La belleza. Y él desangrándose en medio del calor pegajoso de Brasil...
Salvador de Bahía. Abril de 1625. La misión encargada por el mismísimo rey Felipe IV estaba a punto de pasar al olvido. Como su vida. Pero no su obra. Una y otra se fundieron en su pensamiento con un insufrible dolor...
Recordó. Recuerdos balsámicos contra el olvido y contra la realidad. Una infancia por los callejones del barrio de San Marcos, con su torre mora y con los ladrillos mudéjares. Inicio de una vida apasionante, quizás más ajetreada de la cuenta. Quizás un exceso de aspiraciones...Toda una vida. Le vinieron a la mente los primeros retablos de su padre, sus escuadras y sus cartabones. Geometría para enmarcar la teología. Elementos que tuvo que combinar para aprobar su examen como maestro de escultura, escultor y entallador del romano. Tenía veintiún años. Y toda una vida por delante... que ahora se le escapaba.
Y eso que la había aprovechado...Vinieron a su mente como una sucesión de estampas de sus libros de grabados. Apareció primero el convento de la Merced, su gran obra, con sus patios y su escalera imperial. No se podía imaginar que en un futuro lejano sería el gran Museo de su ciudad. Arte para una existencia que se apagaba cargada de dolor. Imágenes para recordar como sus diseños para el convento de las mercedarias o aquella iglesia a las afuera de la ciudad, la de San Benito. Dudó sobre sus sentimientos. Quizás porque no sabía si su verdadera vocación era la de arquitectos o la de escultor. Lo que fuera pero con grandeza. Como la del túmulo de Felipe II. Lo recordaba y se sentía crecer. Sevilla como Roma Triunfante gracias a él. Y también su ayuntamiento, y su teatro Coliseo, y su matadero... Aunque quizás sus esculturas lo confortarían más en sus momentos finales. Se acordó de la Vírgenes que talló para tantos conventos sevillanos. La piedra no tenía secretos. Aunque la madera tampoco se le dio mal. Ahí estaba el crucificado del Mayor Dolor, el de la hermandad de la Bofetá. Imaginaba sus llagas y sentía con más dureza su herida. Interna y externa. Dos mujeres y tres hijos. En la lejana. España. Y él muriendo desangrado. En manos de un jesuita. Sólo le quedaba contarle su arrepentimiento por las vanidades que se llevaba a la tumba...
Salvador de Bahía. El artista Juan de Oviedo y de la Bandera moría lejos de su tierra.

8.4.08

9 DE ABRIL, LA REINA "EN PELOTAS"



Año 1904. Tal día como hoy. Moría en París Isabel II. Una reina controvertida, popular, discutida, pasional, extrovertida, devota. Su relación con la ciudad de Sevilla tuvo dos caras, la oficial y la oculta; hubo una Sevilla que la alabó y otra Sevilla que la dejó, y perdonen la expresión, completamente en pelotas.
Me explico. Su vida es conocida: hija de Fernando VII, nació en Madrid en 1830. Eran años de inestabilidad, de conservadurismo, de atraso general. Atraso que va a llegar incluso a la preparación de una joven que después de la regencia de su madre va a ser proclamada reina en 1843. Imagínense, con 13 años fue declarada mayor de edad. Vivió uno de los periodos más convulsos de la historia de España: numeroso gobiernos, guerras internas, atentados, intrigas...y una Revolución, la de 1868, que la acabó desterrando del país. Cosas de la época. Fue casada de forma obligada con su primo, Francisco de Asís, de quien dicen se quitó más corsés en la noche de bodas que la propia reina...
Querida por unos y odiada por otros, siempre tuvo una especial relación con nuestra ciudad, quizás simbolizada en la devoción que mantuvo a la Virgen de los Reyes. Cuentan los libros de la Capilla Real que cuando llegaba al octavo mes de sus embarazos pedía al Cabildo una función especial por el feliz alumbramiento, hecho que ocurrió nada menos que ocho veces. No sólo eso. A la Virgen donó en 1853 su magnífico manto verde, el mejor de los que mantiene. Incluso en época de destierro volvió a Sevilla, en 1884, para donar el manto blanco de los castillos y leones.
Sin embargo en Sevilla nació la mayor crítica que se hizo a su persona, quizás la mayor crítica hecha jamás a la monarquía. Son 89 acuarelas reunidas en un volumen que se tituló “Los Borbones en pelota”. Así, tal como suena. Firmados con un enigmático seudónimo: SEM. Y el contenido escandalizaría incluso en nuestros días de crónicas marcianas y canales 47...Son dibujos satíricos donde aparece la reina siempre desnuda. Pero también aparece Francisco de Asís como “Paquita”, el padre Claret, Carlos Marfori (amante de la Reina), el presidente González Bravo y numerosos miembros de la Corte...Pero las escenas sobrepasan las de cualquier vídeo comunitario nocturno. Escenas de un cura sodomita, de una reina desnuda que atiende a varios amantes, de un rey onanista con enormes cuernos, de camas redondas cercanas al Kamasutra, de enormes penes que harían enmudecer al mismo Rocco Siffredi...Todas con una simbólica frase. Y he aquí la curiosidad: sus autores fueron los hermanos Bécquer, Gustavo y Valeriano. Para que luego nos equivoquemos con el Romanticismo de las oscuras golondrinas...
Aún así, la ciudad también representó a la Reina en cuadros costumbristas e incluso le dio su nombre al puente de Triana. Y es que ya lo dice un amigo: en esta ciudad lo mismo ponen tu nombre a un puente que te dejan literalmente en pelotas.

6.4.08

10 CLAVES DE FERIA




1. Precedentes. La palabra feria no siempre significó lo mismo. El origen de las ferias sevillanas estuvo en una concesión de Alfonso X del año 1252 que reproducía Ortiz de Zúñiga:
“a 18 del mismo mes concedió dos ferias francas. La primera quince días antes o después de la Cinquesma, que es la Pascua del Espíritu Santo, y la otra quince días antes o después de San Miguel; y otra parece que concedió después desde el día 15 de Agosto de la Asunción de Nuestra Señora por toda la Octava”. La primera fundación de las ferias de Sevilla en pleno siglo XIII, abarcaría una feria primaveral, otra en torno a fines de septiembre y una tercera de corta vida en los días centrales de Agosto. Ferias entendidas siempre con carácter ganadero.
Ortiz de Zúñiga nos cuenta que en 1432 “cesó una que se hacía en el Patio de los Naranjos desde el día de Nuestra Señora de Agosto, que es la Fiesta de la Asunción y toda su octava”. Una feria en pleno centro de la ciudad que tuvo escasa vida. Ferias comerciales cuyas huellas quizás podríamos hoy seguir en el tradicional mercadillo del Jueves de la calle Feria.
2. Orígenes. El siglo XIX aportará la definitiva ubicación de la feria de Abril. 25 de Agosto de 1846. Don José María Ibarra y don Narciso Bonaplata solicitaban al Ayuntamiento la concesión de una feria ganadera en Abril con una argumentación económica: “la Agricultura, el más sólido ramo de riqueza de una nación, va decayendo en nuestra ciudad de un modo que aflige a todo amante de la prosperidad”. Razones para un mercado que incluiría diferentes premios para los mejores ejemplares de bueyes, de toros, de caballos. Para esa feria se organizaron diversas corridas de toros y se solicitó el apoyo de la Reina Isabel II. En términos generales la Feria fue un éxito. Tanto que al año siguiente se hablaba del “primer mercado de España”.
3. Las fechas. Las primeras ediciones de la feria tenían una fecha fija, siendo además, sólo tres las jornadas marcadas en el calendario: el 17, el 18 y el 19 de abril. Curiosamente, en 1848 coincidieron con el Lunes, el Martes y el Miércoles Santo. En la primera década del siglo XX la fiesta llegaba a los cinco días. El reglamento actual sitúa la ubicación de la feria en función de la Semana Santa. Sin segundas...Artículo 1. “La Feria de Abril se celebrará cada año en la tercera semana posterior a Semana Santa, entre los días martes a domingo, ambos inclusive. Artículo 2En aquellos casos en los que el cumplimiento de esta norma obligara a celebrar la feria íntegramente en el mes de mayo, se adelantará la celebración una semana, siendo, por tanto, la segunda semana posterior a Semana Santa. Aún en estos supuestos, y en aquellos años en que fuere preciso, la Feria comenzará un día antes, es decir, el lunes, con el fin de que al menos una jornada de Feria lo sea en el mes de Abril”
4. Las casetas. Primero fueron simple tiendas para los tratantes de ganado. Después llegarían otras instalaciones provisionales, como tantas cosas en Sevilla, del tipo de las buñolerías, los puestos de dulces o los de licores. Los Montpensier aportaron la nota lujosa. Círculos y casinos también. Pero dentro de una gran variedad y exotismo. A comienzos del siglo XX seguía sin existir una norma común y llegaron a existir casetas de estilo japonés (Círculo Mercantil) y de estilo árabe. Incluso llegó a existir la caseta de dos pisos, municipal por más señas, y que nadie intente el revivalismo... Con el diseño de Gustavo Bacarisas de 1919 se llegó a la actual unificación de formatos y de colores. No sólo eso. Se implantó definitivamente el carácter efímero de las edificaciones. In Ictu Oculi. Grandezas y vanidades que duran un abrir y cerrar de ojos.

5. El traje de gitana. Nada de faralaes ni de historias extranjeras...Traje de gitana o flamenca. Los Lunares, mantoncillos y volantes de las primeras gitanas que acudían a la antigua feria de ganado se fueron transformando con posterioridad en el uniforme típico-tópico de la fiesta. Con sus vaivenes. Ya en 1869 Gustavo Adolfo Bécquer se quejaba de la pérdida de valores tradicionales en la vestimenta de los asistentes a la fiesta. Se había perdido el “bandolerismo” característico de los primeros años. Realmente es que ese modelo ya no existía, salvo en los clichés de los viajeros extranjeros, desde hacía mucho tiempo. A partir de ahí convivirán las tendencias de la clases más altas (un reflejo de las modas, especialmente la parisina en torno a 1900) y las clases más populares. El costumbrismo de las primeras décadas del siglo XX hará popularizar los trajes de volantes y de lunares como algo típico, elemento que será además fomentado en los años 40 como una muestra del auténtico tipismo de la ciudad. Pocos se rebelaron aunque Romero Murube llegó a hablar de su falta de autenticidad. Un traje, el de gitana, que vivió su peor época a finales de los sesenta, cuando entró en cierto desuso. Un espejismo. Tras los años ochenta y los noventa, el traje se revitalizó y consiguió desprenderse de falsas modas como las influencias rocieras de los ochenta. Hoy es un traje vivo, en continua evolución y con su propia pasarela. Probablemente sea el único traje regional vivo de todo el país.
6. Los traslados. Tradicional y nada nueva es la idea de cambiar de ubicación. Lo del Charco de la Pava no es nada nuevo. Estando en el Prado se propuso su traslado al Campo de Marte (actual zona de Plaza de Armas) o incluso al actual barrio de Nervión. Trasladada a los Remedios no tardó mucho en hablarse de un nuevo movimiento. Cuando el 22 de Abril de 1973 se cortaba la cinta inaugural del nuevo recinto de Los Remedios hubo muchos que pensaron en un cambio revolucionario. Otros simplemente vieron un traslado del mismo esquema en distinta ubicación. En el interior del nuevo recinto apenas se notaba el cambio. Las palabras inaugurales del sacerdote Benítez Carrasco fueron realmente definitorias: “Bendice Señor este recinto levantado ilusionadamente para solaz y esparcimiento de tus hijos los hombres.” Pues eso.
7. Lo exótico. En 1860 tomó el aspecto de mujer barbuda, todo un personaje extravagante que se exhibía como un monstruo en el antiguo circo Price. Cien años más tarde sería el monstruo de Guatemala. Todo un hallazgo. Todo un personaje peculiar que se repite cada año: el monstruo de Tombuctú. Zamorate, el hombre que se mete en una botella, Shaolín, Pyogiang, Manolita Chen, la Señorita Aurora... Qué sería de la Feria sin estos personajes. Puede ser un animal, como la atracción de hace unos años: el ligre, una mezcla entre león y tigre pa que no nos falte de ná. Pero no hay que ser tan raros. Que igual de friqui y de exótico era el caballito de cartón de los jardines de Murillo en el que se hacían las fotos los niños que vivieron la Feria del Prado...Y seguramente usted tenga una foto de esas en casa...Se hace una lista y no para: er tío der tambó, el de la caña, el japonés que te vende claveles con una bombilla en la cabeza, el que carga con el bastón de la tómbola, el muñeco que pisa las uvas en la calle del infierno, el que compra turrones para que se pongan duros de verdad en la despensa... Todo el mundo en general llevamos un “Pepe el escocés” en nuestro interior, en nuestra feria. Lo que no sabemos es qué hay debajo de la falda...
8. Las portadas. En 1863 se derribaba la puerta de San Fernando. Había que crear una entrada monumental al recinto. Llegó a ser un lugar de modernidad: en 1874 se colocó allí la novedosa luz eléctrica. La más famosa fue la Pasarela, estructura de hiero que desde 1896 a 1921 fue uno de los símbolos de la ciudad y el lugar para ver tobillos femeninos con cierta discreción. Se vendió al peso pero hoy sigue siendo portada en la memoria colectiva de la ciudad. La Rotonda central del Prado la sustituyó con monumentos efímeros de diversa índole, con luces, con historicismo, con homenajes, con toreros y con tópicos de la ciudad. A partir de la década de los sesenta se inició la costumbre de recrear algún monumento de la ciudad, costumbre que, salvo excepciones de abanicos, llega hasta nuestros días.
9. Las sevillanas. Seguidilla de cuatro versos de siete sílabas los impares y de cinco los pares, aconsonantados y de un estribillo de tres versos, siendo el primero y el tercero, que riman, de cinco sílabas y el segundo de siete, que lo mismo se casan con un enano para hartarse de reír , o que entre rejas azules y cortinas verdes están unos amantes dándose quejas ( Manuel Ramírez)
10. Tradiciones. Año 1867. “De la Feria de Sevilla podría decirse ya por entonces lo que de los pueblos felices: que no tienen historia; la tramitación oficial del festejo habría alcanzado lo que podríamos llamar su estereotipación definitiva y de año en año se reproducen los documentos sin aportar datos algunos de interés, (...). La feria iba mereciendo ya en justicia el calificativo de “tradicional...”. Son palabras de Collantes que reflexionan sobre ese sentido de lo tradicional tan apegado a nuestra ciudad, término tan manipulado y exagerado que llega a ser pura invención. ¿Tradición en la Feria? ¿Qué es realmente lo tradicional?. Si hiciéramos una encuesta saldrían las palabras abril, fiesta, lunares, sevillanas, casetas, toros, baile, raíces... Aunque quizás sean muchas más. Y algunas tan antiguas como las anteriores.
Tradición es la queja por los precios. Y antigua. En el año 1852 el dueño de un puesto de Triana se quejaba porque la instalación de un café en la Feria le costó 120 reales el primer año, 500 el segundo, 1500 el tercero, 2500 el cuarto y 4000 el quinto. Algo antiguo.
Tradicional es la rotunda oposición de muchos a cualquier cambio. Tradición es criticar lo exótico. Tradición parecen los fuegos artificiales. Ya los hubo en 1861. Pero para maldita tradición, la lluvia. Ya en 1871 la Feria se prolongaba dos día más por los efectos de la lluvia ¿Se imaginan volver a esta tradición?. En fin, tantas y tantas...
Aunque para tradición la de perderse. Muy actualizada. Hace un par de años un norteamericano de 84 años se perdía en el Real. Al ser encontrado dijo que no se esforzaran en buscar a su mujer, que él estaba a gusto. Será que conocía las sevillanas aquellas de “si me pierdo que me busquen...”
En la Feria, claro.

3.4.08

4 DE ABRIL. EL MAESTRO


Desde el año anterior el maestro no se encontraba bien. Ya tenía sus años pero seguía pintando y deslumbrando a la Sevilla de su época con sus santos, sus pícaros y sus Inmaculadas. Tenía muchos hijos que atender y muchos nietos para colocar en sus cuadros. Y en la Sevilla de 1682 para ser alguien había que tener un cuadro del viejo maestro.
Pero el viejo maestro andaba mal desde lo de Cádiz. Se empeñó en subirse a un andamio para hacer el retablo de Santa Catalina. Fallaron los reflejos y cayó al suelo. Un duro golpe. Sus biógrafos, en la lengua de la época, contaban que se le salieron los intestinos. Hoy lo llamaríamos una hernia. Aún así siguió pintando, aunque el viejo Bartolomé ya no era el mismo.
A pesar del dolor, el viejo pintor siguió con su vida. A finales de marzo colaboraba con su hermandad de la Santa Caridad en repartir pan en su parroquia, la de Santa Cruz. Sevilla era una ciudad de miserias que había que dignificar y el maestro lo hacía en sus obras. Tiñosos, leprosos y muertos se hambre se convertían en los protagonistas de sus cuadros. Y más de un pordiosero le prestaba la cara a uno de sus ángeles. Pero la muerte tiene otra cara. Y el viejo pintor la vio el día 3 de abril. También la vio Juan Caballero, su médico de toda la vida. Por eso llamó al párroco de Santa Cruz. En su lecho de muerte el maestro le habló al párroco de su conciencia y le pidió que le administrara los Santos Sacramentos. No le faltaban ilusiones ni Inmaculadas que pintar pero sus fuerzas se iban apagando. Cuando llegó Juan Antonio Guerrero el escribano, el viejo Bartolomé le dictó el testamento, nombró albaceas, recordó las obras que tenía encargadas y organizó las cuentas de la familia. Cuando le preguntaron por sus hijos Gabriel y Gaspar Esteban al pintor se le quebró la voz. La muerte le había enseñado definitivamente su cara.
El día siguiente, 4 de Abril de 1682, el viejo maestro fue enterrado en su parroquia de Santa Cruz. Así lo había dispuesto. Era la vieja parroquia de toda su vida, en la antigua judería. Allí había jugado de pequeño y allí se habían bautizado muchos de sus hijos. Allí estaba un cuadro que le sorprendía, el descendimiento de Pedro de Campaña. Debajo de aquellas viejas tablas fue enterrado mientras su Sevilla natal lloraba su muerte. En el libro parroquial el sacerdote dejó constancia del hecho: “Entierro de Bartolomé Esteban Murillo, un insigne maestro del arte la pintura”.
Siglos más tarde no queda ni la tumba ni la parroquia que derribaron los franceses. De sus cientos de cuadros la ciudad apenas conserva unos cincuenta. Su monumento tiene que ser limpiado de unos nuevos artistas que llaman grafiteros. Pero son muchos los rincones donde se mantiene la ilusión y la creencia en la belleza de aquel viejo maestro.

31.3.08

1 DE ABRIL. EXPIRACIÓN


Cruzó el puente de barcas y le pareció cargar con el peso de toda la ciudad. Tenía sólo 29 cortos años. Aquel día le parecieron toda una eternidad. La de una vida intensa, dos matrimonios, varios hijos, la temprana muerte de sus padres, la de una de sus hijas y la de algún amigo. Era joven y con toda una vida por delante. Pero ya le había visto el rostro de la muerte demasiadas veces...
Una vida intensa y una intensa semana. Ya terminada. La de una pasión de la que disfrutaba y a la que seguía el peso del vacío durante varios días. Llegaba la Resurrección pero su mente seguía cargada de la muerte de cruz. Una vida vacía. Un sentimiento de inutilidad que intentaba compensar con la creación: dibujos, bocetos, barros, tallas e imágenes pasaban por su mente con una acumulación de sentimientos en tantas ocasiones contrapuestos...
Por eso aquel día parecía en otro mundo. Cuando llegó a la casa del notario sintió el peso de la ausencia entre legajos y escribanías. Tras los saludos de rigor se procedió a la lectura del documento. Un papel que cambiaría su vida. Aunque el joven escultor parecía estar ya viviendo en otra existencia...
“Sepan cuantos esta carta vieren como yo, Francisco Antonio Gijón, maestro escultor, vecino de la collación de Santa Lucía otorgo que soy convenido y concertado con la Cofradía y hermanos de la Expiración de Jesucristo en la cruz y Nuestra Señora de la paz, sita en la ermita del Patrocinio de esta salida de la calle Castilla... y con Andrés Núñez como mayordomo, por lo que me obligo de aquí al mes de mayo de ese presenta año de 1682 que haré una escultura de Nuestro Señor de la Expiración, de dos varas y cuarto de alto, de madera de cedro, con cruz de pino de flandes y la madera que fuera necesaria poner para ello he de poner de mi cuenta...por razón de lo cual la dicha cofradía me ha de pagar novecientos reales en que entra la madera y la manufactura y por cuenta de esta cantidad declaro haber recibido ahora doscientos y los restantes están obligados a pagármelos para finales del mes de abril en que estamos y los quinientos restantes para mayo...”
Alguien vio en sus ojos el vacío. El joven escultor no atendía ni a fechas, ni a plaza ni a dinero. Su mente era un cúmulo de imágenes, la película de una vida. Por ella desfiló la torre elevada de la iglesia de Santa María, la intimidad de su parroquia de Santa Lucía, las enseñanzas de sus viejos maestros, su amor adolescente y el presente, viejas anatomías de muertos callejeros y los dibujos de la academia, la muerte y la muerte. La de su hija, la del gitano que vio morir y la de tantos miserables de una barroca ciudad que parecía elevar los ojos al cielo buscando a un Dios que hacía oídos sordos...
En Triana, un Dios muriendo en la madera nacía en la mente de un escultor.

24.3.08

25 MARZO. EXPÓSITOS


Se les privaba de un padre y de una madre. Y encima se lo recordaban de por vida. Para que no olvidaran se les colocaba el expósito de apellido. Así todo el mundo sabría que no procedían de alta cuna. Porque en Sevilla este tipo de cunas tenía y tiene nombre de calle.
25 de marzo de 1558. Un rincón entre las calles Goyeneta, Acetres y Cuna. Allí se fundaba el hospital de los niños abandonados o expósitos. Una institución que siempre tuvo demasiado movimiento. Así lo te lo cuenta Richard Ford en su “Manual para viajeros por Andalucía” escrito en 1830:
“Los que quieran cebarse en horrores pueden visitar el hospital de los expósitos, la cuna, que se llama en España, como si en efecto fuera la cuna y no el ataúd de los desgraciados niños. La cuna o casa de expósitos puede ser definida como el lugar donde los inocentes son asesinados y los hijos naturales abandonados por sus antinaturales padres, y atendidos en el sentido de que se les mata a hambre lenta. La cuna de Sevilla fue fundada por el clero de la Catedral y la administran doce directores, seis civiles, y seis canónigos, pocos lo frecuentan o le prestan ayuda, excepto aportando residentes...Un postigo, el torno, está practicado en la pared, y se abre con solo tocarlo, para recibir a los inocentes hijos del pecado; y una vigilante vela la noche entera para coger a los abandonados por padres que ocultan su culpa en la oscuridad... Algunos de los recién nacidos están ya moribundos y los traen aquí para evitarse el gasto del funeral, otros están casi desnudos, mientras que algunos aparecen bien provistos de ropas y cosas necesarias. Estos últimos son retoños de las clases altas y el motivo es ocultarlos temporalmente. En estos casos van también con ellos las cartas más emocionantes, pidiendo a los encargados que tengan más cuidado del normal con un niño que, sin duda, será reclamado en su día...Todos los detalles correspondientes a cada niño expósito se apuntan en un libro, triste registro del delito y del remordimiento humano. Los niños que luego son reclamados pagan dos reales por cada día que el hospital les ha mantenido...A menos que vaya un nombre con el niño, éste es bautizado con el que le da la directora y que suele ser el del santo del día de su llegada. El número de esos niños es muy grande y aumenta rápidamente con la creciente pobreza, mientras que el dinero destinado a sustentarles disminuye por la misma razón...”
Has cerrado tu libro. Has recordado que el número de niños aumentaba nueve meses después de Semana Santa o de Navidad. Niños expósitos. No los olvidarás cuando pases por la calle Cuna. Hijos de malos padres. Siempre existieron. No siempre cualquier tiempo pasado fue mejor...

14.3.08

DESPEDIDA


Llegan los días de la verdad. Ya dijo Núñez de Herra que la Semana Santa no había existido nunca. Aunque está a la vuelta de la esquina. Después de tantas historias llega el momento de la Historia. Un servidor se despide y se pierde entre la bulla. Ha sido un placer su compañía. Si quieren nos oímos en Punto Radio en la Madrugá. Volveremos después de Semana Santa con más historias. Disfruten. Sus manos están invitadas a pasar páginas...

13.3.08

APASIONADO


Admiraba la imagen. Veía en ella la perfección. Era capaz de dibujar con la imaginación hasta su último recoveco: perfección en las manos, perfección en las cejas, perfección en la mirada, perfección en el equilibrio de sus pies, perfección en sus medidas, perfección en su trono de plata...
No escatimaba elogios hacia la talla. La comparaba con las grandes obras clásicas que tanto admiraba: el clasicismo griego de Fidias, la perfección de Rafael, el equilibrio del primer Donatello...Porque para él Martínez Montañés estaba a la altura de los grandes. Y su nazareno tenía que ocupar un lugar grande en la historia del Arte. Por eso solía citar el famoso texto del siglo XVII: “una imagen que será asombro de los siglo venideros...”. Revestirse de negro ruán era para él un cometido en el que pesaba la responsabilidad. La perfección debía conservarse por los siglos de los siglos. Por eso estudió la forma de cubrir la talla en caso de lluvia, analizó la rapidez con la que se debía actuar, pormenorizó vientos, humedades y temperaturas. Más que un nazareno era un cúmulo de datos y un cúmulo de análisis. Todo perfección. Ninguna oración. Como el antiguo poeta “había que ser sublime sin interrupción”. Eso mantendría para los demás y, quizás algún día, le haría partícipe de la devoción.
- “Quizás mañana”, solía decir...”Mañana, para mañana decir mañana...”, que también diría otro poeta...
Aquel jueves se presentó difícil. Cobijado por la grandeza cavernosa de la nave barroca oyó el propósito: alta probabilidad de lluvia. No se emocionó pero sí se tranquilizó. Con toda seguridad no saldrían. Su perfección estaba a salvo. O no... Cuando vio repartir la cera roja no daba crédito: la cofradía salía a la calle...
Más que un nazareno era un cálculo de probabilidades con capirote. De Pasión pero sin pasión. Con la frialdad del analista financiero o del científico. Con la frialdad de una tarde que pronto comenzó a cerrarse. La esquina de la calle Cuna ya le permitió hacer un pronóstico. Pocos metros más adelante caían las primeras gotas. Su engranaje mental comenzaba a funcionar. Prisas en el cortejo y la peor de las tendencias. Definitivamente estaba diluviando. Chicotá de infarto y llegada hasta la esquina del Duque. La imagen de su perfección chorreaba agua por sus mangas de terciopelo. El asombro de los siglo venideros estaba bajo una manta de agua. Había que poner en macha el plan establecido.
Apenas en unos segundos le llevaron la escalera. Diluviaba agua. Diluviaban gritos de histeria. Diluviaban emociones. Rápidamente subió al paso. Fuera antifaz y maniobra establecida: quitar las potencias a la imagen. Sin tiempo que perder. Quitó la primera y la segunda. En el tiempo previsto. Al quitar la tercera algo falló. El tornillo se atascó y, al salir la potencia, se hirió en la mano. Fuerte dolor bajo la lluvia. Sangre, lágrimas y agua. Entonces le dio por mirarle a los ojos. Perfección. Perfección hecha madera. Quizás mejor: hecha hombre. Fue un diálogo silencioso que nadie entendió. La belleza se había convertido en mansedumbre y lo sublime era un dios empapado por la lluvia. Nadie lo vio pero la emoción llegó a su rostro. Quizás llegó a llorar. La presencia de un Dios de madera había roto sus planes y había zarandeado sus sentimientos. El mañana había llegado. El nazareno de Pasión y el más desapasionado. Frente a frente. Bajo un diluvio. Como el de la emociones que afloraron de un rincón del corazón habitado por el olvido...
Quizás fue un segundo, quizás minutos o quizás aquello era la eternidad. El tiempo. Con el palermo y no sin grandes esfuerzos cubrió con un gran plástico la imagen. Había que volver a casa lo más rápidamente posible.
Cuando la cofradía regresó el nazareno volvió a su casa con el alma empapada. Dios había llegado por el camino más corto, por la regla más oculta. Aquel año dejo de admirar la perfección de aquella imagen: simplemente comenzó a creer en ella. Todo un Dios. Un Dios, vestido con en el terciopelo de la pasión, en el que poder creer...Por los siglos de los siglos. Apasionadamente...