10.4.13

EL CRITICÓN



 
Oiga usted señora. Ha llegado a la puerta de su domicilio. Se esparce por esta localidad. Vive en cualquier rincón. Es entendido de todo y maestro de nada. Tertuliano de barra con suelo de serrín y de ordenador con pegatinas cofrades. Sabe de todo. Entiende de todo. Domina todos los tiempos… Sería capaz de diseñar todas las carrozas de una cabalgata de Reyes, pero nunca fue capaz ni de coger el lápiz en las clases de Pretecnología. Tiene faltas de ortografía como un repetidor de la ESO y se expresa peor que un político de barrio pero practica la crítica literaria como un experto. Sólo ha escrito en la hoja parroquial y en un blog que visitan sus amiguetes, pero puede destrozar al primero que publique un libro. No sabe colgar dos cuadros derechos pero larga hasta de la maquetación del boletín de la hermandad. Sólo ha visto el cuadro del ciervo de su salón pero es experto analista de carteles. Si aparece una mujer melancólicamente hermosa en ese cartel, hace sus gracietas como si estuviera en un casting de telecinco. El es así. Entendedor de la nada. Criticón de todo. Espejo de su mediocridad. Gracián en plena Sevilla: son mediocres todos lo que lo parecen y la mitad de los que no lo parecen… 

4.4.13

LA PIEDAD DEL CONVENTO DE SANTA INÉS


El convento de Santa Inés fue fundado por  Doña María Coronel, viuda de Juan de la Cerda, muerto por orden del rey Pedro I, Cruel o Justiciero, durante su reinado (1350-69). Tras la muerte de su marido, y para huir del acoso del monarca, María Coronel se refugió en la desaparecida ermita de San Blas, en la zona de la calle Feria, profesando posteriormente como monja del convento de Santa Clara, donde se desfiguró el rostro con aceite hirviendo para que el monarca desistiera de su empeño. Tras la muerte del rey don Pedro en 1369, y la llegada al trono de Enrique de Trastamara, la familia Fernández Coronel recuperó sus posesiones y doña María consiguió su propósito de fundar un convento de la orden de Santa Clara. Corría el año 1374. La licencia para la nueva fundación llegaría el 2 de diciembre, de manos del arzobispo sevillano Fernando de Albornoz. Las primeras obras del conjunto quedaron terminadas en 1376, quedando constituida la comunidad por un total de cuarenta monjas que procedían de otros conventos franciscanos, el de Santa Clara de Sevilla y el de Moguer. De sus dependencias interiores destaca el gran patio o claustro principal es conocido con el nombre de el Herbolario, una notable estancia renacentista en la que pervivien algunos elementos góticos y mudéjares. En tres de sus esquinas, presenta altares a modo de capillas abiertas, destacando el que representa el tema de la Piedad, un abigarrado conjunto del siglo XVIII en el que se mezclan numerosas figuras en torno a la Virgen y Cristo muerto, con numerosos ángeles, alegorías de la muerte o del infierno. Centra la composición la escena de Cristo muerto en brazos de la Virgen, con una policromía de notable calidad y añadidos como la pequeña corona de plata. Sobre el fondo aparece una representación ideal de Jerusalén, marco arquitectónico sobre el que se sitúan ángeles y arcángeles de gran movimiento y marcada teatralidad barroca. A los pies de la composición aparece la alegoría del mal vencido simbolizado por un grotesco demonio y la iconografía de la muerte simbolizada por un esqueleto abatido que sigue los modelos de las vanitas barrocas o del conocido triunfo de la Santa Cruz de la hermandad del Santo Entierro. Un conjunto de notable tamaño, unos dos metros de altura, en el que se mezclan el empleo del barro cocido, la talla en madera y el empleo de telas encoladas, en una espectacular composición de autor anónimo que puede recordar a las formas de autores del sigo XVIII como Cristóbal Ramos. Una obra apenas conocida, recientemente restaurada, que esconde en un rincón del convento de Santa Inés un compendio de la Semana Santa sevillana, de la Cruz a la Resurrección, de la Piedad a la Canina, de la cofradía en la calle al Barroco teatral en el ángulo, tal vez olvidado, de un claustro sevillano.

Revista "Pasión en Sevilla". Noviembre 2012.

24.3.13

LA LADRONA

Tiene la desdicha de no reconocerse en los pregones que le dedican. Alguien debió usurpar su personalidad, un hurto en toda regla y rito que debería castigarse con la lluvia eterna. Cien años de perdón para el robo a un ladrón. Por eso ella sisa a sus habitantes muchas de sus posibilidades: se vuelve esquiva entre rincones que no salen en los planos, escupe los azahares que pregonan los obsesivos, oculta su belleza entre muros blancos y rejas de silencio, se muestra huraña a sus presuntos conocedores, y castiga con el ripio a los que alardean de ser sus cantores. Alguien debería detener a esa ladrona de las esencias que aparecen en los programas de mano. Durante una cuarentena anual castiga a sus vecinos con signos equivocados que a unos obesiona, a otros confunde y a muchos enloquece: creen haberla conocido pero, una vez más, les ha hurtado la verdad. Pero la verdad llega. Desnuda y libre, aunque se empareje con la mentira. Así es la ciudad bifronte que un día cualquiera se crucifica sobre un monte de rojos claveles sobre hojarasca barroca. Ella es libre y libre se crucifica junto al más Justo. Su cara más pérfida se cuelga enfrente, pero no se atreve a mirar al Gran Poder vivo que tiene a su lado. A sus pies llora la más señora de todas las putas. Espera un manto azul que la cobije. Y la ladrona sólo atiende la voz de la verdad del Dios que le habla. Nunca se muestra la ciudad tan arrepentida de sus robos. Nunca se la ve tan confortada. Nunca una felicidad es tan plena como la de esta ladrona en el monte Tabor del Viernes Santo. Crucificada en un madero, oyendo al Maestro, la ciudad sabe que ha llegado el tiempo de su plenitud: “Verdaderamente hoy estarás conmigo en el paraíso”. 
ABC, 21 Marzo 2013
 

15.3.13

TIERRA DE NADIE




Desde pequeño, los profesores le insistieron: no llegas por muy poquito. Unos le decían que no valdría para el Bachillerato y otros que no llegaría a la Universidad. Un eterno límite. Pero llegar, llegaba, aunque no creyeran en sus capacidades...
En estos días siente que vive en un límite constante. Y llega a pasarlo mal. Porque, en cuaresma de corporativismos, todos lo ven como un sujeto negativo: éste, no es de los nuestros. En la casa hermandad escucha la tantálica frase que es rito no estudiado: la hermandad está abierta todo el año. Y se lo dicen mientras le cierran la puerta en las narices. Pero con la papeleta en el pecho sabe que llegar, llegará, aunque en el camino se encuentre un vía crucis de recordatorios. Los litúrgicos le recordarán su ausencia en el Quinario. Los eruditos remarcarán que no conoce a los autores de los respiraderos del palio. En la tienda de capirotes marcarán las medidas de su desconocimiento. Los teólogos de salón lo catalogarán como un relativista moral, un sujeto dominado por el laicismo imperante o un seudofolclórico sin copla que se precie. Los talibanes de sacristía denunciarán su supuesta superficialidad y la vaguedad de sus creencias. Los revolucionarios de  brasero y pecé de diseño lo tildarán de capillita rancio, modelo del atraso secular de la ciudad. Sólo el sabe que llegar, puede llegar, y que capacidades le sobran para sentir a Dios, en la tarde y en la noche; para orar, en el blanco y en el negro; para la emoción, en el silencio y en la música. Se ha puesto un capirote por montera y puede llegar a entender el mundo. Aunque sólo sea un día. Aunque lo llamen capirotero: una pieza angular de la Semana Santa. Un respeto.  

ABC 14 marzo 2013

13.3.13

LA FE NACIONAL




Invitado a las charlas cuaresmales por el año de la fe, el conferenciante decidió leer al auditorio un texto cargado de historia. Decía así:
"Los dos partidos que se han concordado para turnarse pacíficamente en el Poder son dos manadas de hombres que no aspiran más que a pastar en el presupuesto. Carecen de ideales, ningún fin elevado los mueve; no mejorarán en lo más mínimo las condiciones de vida de esta infeliz raza, pobrísima y analfabeta…  llevarán a España a un estado de consunción que, de fijo, ha de acabar en muerte. No acometerán ni el problema religioso, ni el económico, ni el educativo; no harán más que burocracia pura, caciquismo, estéril trabajo de recomendaciones, favores a los amigotes, legislar sin ninguna eficacia práctica, y adelante con los farolitos (...) No creo ni en los revolucionarios de nuevo cuño ni en los antediluvianos…” Poco a poco se fueron levantando los asistentes al acto, unos justificándose por un culto de su hermandad, otros por una mudá, y otros quejándose de que el conferenciante mezclara la política con la religión. Pocos se enteraron de que el texto provenía de un libro titulado “La fe nacional”. Lo escribió un tal Benito Pérez Galdós, el de la calle del Sopa de Ganso que ahora quieren cerrar. La ciudad y el país se parecen cada vez más a la Libertonia de los hermanos Marx…

8.3.13

HERMANO MAYOR



Año 2030. Había precedentes, pero nunca pensó que le tocaría. Cuando  llegó la carta que confirmaba la desaparición de su hermandad, el ya no tan joven hermano mayor lloró amargamente. Pensó, como tantas veces en su vida, reclamar a Palacio, pero la oficina virtual del delegado diocesano lo tenía bloqueado como usuario. Ya reclamó su santa madre cuando suspendió cinco asignaturas y le dieron el título. Reclamó el Bachillerato y se lo concedieron. Y la carrera de Derecho. Experto en demandas, pleiteó con los que quisieron poner música al palio. Y por lo menos consiguió retrasar la decisión y hasta tres polémicas entrevistas en las mejores revistas digitales de la época. Aunque lo mejor fue la impugnación de la candidatura opositora: un carnet mal empleado, dos papeletas borrosas, un censo mal ordenado e… impugnación ganada. Llegaba a la hermandad el hermano mayor JASP, el que transformaría la corporación en la más mediática de las cofradías. Para ello no dudó en debatir en Salsa Rosa Cofrade, en medirse con el hermano mayor que lo quería poner firme,  en saltar el trampolín junto a Falete, en pleitear con los tertulianos del Sálvame penitencial, porque él por su hermandad ma-ta. Y la mató. Una deriva de años. Reinventó los siglos, saturó la oficina de pleitos, cambió los Sagrados Titulares, reformó los bordados, protagonizó doscientas portadas de boletines, martirizó a sus nazarenos con los más interminables y sevillanísimos itinerarios y hasta pregonó la Semana Santa. De nada le sirvió la procesión extraordinaria  con la que celebró la llegada del hombre a Marte. La suya fue la crónica de una muerte anunciada. Haciendo memoria, una crónica marciana. 
                                                        ABC Sevilla 7 marzo 2013

6.3.13

LA LISTA NEGRA




A su instituto ha llegado el inspector y ha pedido una lista. No ha preguntado por las necesidades materiales del centro, ni por las bajas sin cubrir, ni por las clases saturadas de alumnos. Ha pedido una lista de los profesores que suspenden a más del 50% de sus alumnos. El profesor ya se imagina haciendo informes de adaptación, de diversificación o de capacitación, palabrería varia de la dictadura seudopedagógica que gobierna la educación. Si no baja el número de suspensos no hay problemas. Ya sabe que en un centro de Bormujos se ha dado el título a un alumno con cinco suspensos. Total, que más da. Y no es el único. En otro centro de la provincia se ha concedido el título de Bachillerato a una alumna con cuatro suspensos. Que más da. El profesor duda y pregunta a sus alumnos. Fulanito ¿Dónde nació Velázquez? Ni idea. Sólo lo supo un alumno de treinta. ¿Y Cristiano Ronaldo? Hombre, en Madeira… Y el profesor piensa que no es cuestión de derechas ni de izquierdas, que esto no se solucionaba igualando en la mediocridad y mucho menos recortando en presupuestos y profesores. Unos lo pregonan desde Madrid y otros actúan de mamporreros desde la Junta. Y el alumno cada vez más analfabeto. Mejor, así no se plantea su voto. Así se le manipula mejor. Pero el inspector no se dará cuenta de que la lista negra es la de la educación española. Nos la estamos ganando a pulso. 
                                       Minuto de oro en ABCPUNTORADIO

1.3.13

EL RUMANO


En una oscura esquina ha vomitado la incompresión de sentirse en una tierra extraña. Interrogado por demasiadas palabras que se lleva el viento de la madrugada, sólo sabe responder con la mirada. Parece fuerte, pero lo ves arrastrando tanta miseria que puedes imaginarlo derrumbándose de un momento a otro. No sabes si el peso que carga lo está matando a cada paso que da o le da sentido para seguir avanzando. Aparece cuando menos te lo esperas y sabe actuar en silencio, que su lengua no es de estas tierras y muchos no entienden otro idioma que el de su propia vanidad, la que no soporta a este extranjero con olor a madera antigua y podredumbre humana, la que no es capaz de aguantar la mirada de un retrato tenebrista con uñas y manos llenas de la mierda de un mundo que aspira a la máxima higiene. No es decoroso, dicen. Aunque lo quiera evitar con humos extraños no huele bien, argumentan. No hay que fiarse, sus brillos serán parte de un robo de cobre, llegan a pensar. Y los fariseos de la legalidad se dan golpes de pecho en su cara, recordándole leyes, reglas, normas y preceptos; escupiéndole a la cara que es un extranjero y debe adaptarse a las normas del país que lo acoge.  Pero él carga con todos esos pesos, con las basuras, las miserias y hasta con las culpas de los demás. Se lo traga la noche de cada día entre orines de sociedad bienpensante e inmundicias de desahuciados sin pesebre. Un extranjero en corazones cerrados. Su permiso de residencia lo nombra como Enmanuel. En la comisaría, alguien hace la traducción con desgana: “significa que Dios está con nosotros”. Por San Lorenzo, sólo los limpios de corazón saben besarle las manos.


30.12.09

DECIR ADIÓS...


...nunca te pareció fácil. Sobre todo después de tanto vivido, de tanto contado, de tanto sentido, de tanto compartido. Más de tres años de un rincón que se convirtió en gran estancia, que se narró en las ondas de la radio, que se escribió en un viejo ordenador, que se convirtió en un libro con una historia para cada día del año. Hubo almanaque en las ondas, en el papel y hasta almanaquito de bolsillo. Historias e historietas. Las escribiste con dedicación pero con el placer de ser escuchado, con emoción pero con el placer de ser compartida, con trabajo pero con la satisfacción del deber cumplido. Unas veces fueron historias, otras veces recuerdos, otras veces experiencias compartidas; otras, imaginación pura y dura. Y Sevilla. Y los sevillanos. Y aquellos de tantos lugares que te siguieron. Cuando echas la vista atrás sólo encuentras emociones que agradecer. Quizás no tengas vidas para agradecer todo lo que te dieron los que pasaron por tu rincón. Unos desde el principio y otros al final, unos regulares y otros irregulares, unos conocidos y otros eternamente anónimos. Muchos, de la familia. Todos, una cita irrenunciable a la que acudir con la debida compostura, como los noviazgos formales... Una cita con más de trescientos cincuenta encuentros, con miles de diálogos, con cientos de fotos para el recuerdo. Un lugar donde se contó, se narró, se susurró y hasta se gritó, siempre dentro de un orden... En fin, no es momento de hacer más balances. Lo escrito, escrito queda. Lo dicho, dicho queda. Porque te llegaron días en los que pensaste que no acudías a las citas con la regularidad debida. Otras ocupaciones te impedían dedicar el tiempo necesario a tu rincón. Quizás el tiempo te alcanzó. Algún día contaste que llevamos la vida en traje de reloj. Un reloj con el tiempo cumplido. Ya pondrás en hora otros relojes en otros rincones. El de aquí te ha dicho que es el momento de decir adiós. Con agradecimiento. Con emoción. Con satisfacción. Con el deseo de que el nuevo almanaque les traiga lo mejor. Ustedes ya me lo trajeron. Gracias y hasta siempre.
(El relato con los propósitos de fin de año está en http://eroticonsevillano.blogspot.com

23.12.09

CUTREFELICITACIÓN NAVIDEÑA.



¡Ay, si usted tuviera una escoba...! ¡Cuántas cosas barrería...!¡Cuántos sustos daría...!
Ahora que llega el tiempo de los balances, ¡qué bien nos vendría una escoba...! Barreríamos odios, injusticias, extremismos, conformismos, narcisismos, hipocresías, chovinismos, convencionalismos, nacionalismos, localismos, incultura, demagogias, feísmos... El Almanaque de Sevilla se convierte en basurero y le deja a usted una escoba. Puede atizar a todos los que se montan en el tren de la basura que tantas veces nos reodea. Puede vestirse de bruja vieja y hacer felices a los más pequeños. Puede hacer brotar las carcajadas que nos roba la realidad del día a día. Puede dejar Sevilla como una patena de limpia, que falta le hace. Todos basureros por un día: el más noble de los oficios. Todos entre basuras, como el Niño que nos nació hace dos mil años. Bienaventurados los limpios de corazón, porque ellos verán a Dios...
De todo corazón, les deseo que disfruten de sus escobas...

(Por cierto, el relato navideño de este año se muda a http://eroticonsevillano.blogspot.com

15.12.09

UN RETRATO MOLESTO (el artículo que no me dejaron publicar)

Puedo entender que no guste: la verdad es que no posé con la mejor de las posturas, ni puse el mejor de los perfiles. Son otros tiempos... Y en la época del Tuenti hubiera estado mejor que saliera mirando a la cámara con mis mejores galas para salir de botellona, o que mirara de refilón el espejo del cuarto de baño mientras ponía pose provocadora. Y mira que yo tuve fama de provocador, no me tragaban los politicuchos que mandaban, ni los banqueros que se trincaban todo el dinero y dejaban a la gente en la peor de las crisis, ni los leguleyos que puteaban a la gente acusándolos como si fueran la prensa rosa de hoy. Con todos me peleé. Acumulé partes de disciplina para que me echaran de todas las escuelas. Por eso no tuve más remedio que enseñar en la calle. Y lo más curioso es que la gente me atendió, creo que supe trasmitir algún concepto, algunos procedimientos y muchas actitudes... En las teorías siempre creí poco, que ya estaba hasta los mismos de tanta teoría, pero creo que supe enseñar procedimientos para ser más feliz y actitudes para que el mundo fuera mejor. Hice mis adaptaciones y tuve alumnado diverso pero todo el mundo salió con el título. Quizás es que hubiera poco que aprender, cositas básicas: que somos iguales, que hay que coeducar, que no hay que discriminar a la mujer ni a los negros, ni a los gitanos, ni a nadie ¡qué cojones!; que hay que compartir, que no hay que acumular tanta mierda que no nos sirve, que hay que hacer más el amor y joder menos... algo muy simple. Mis alumnos hicieron un aprendizaje significativo y hasta lo pusieron en práctica. Luego llegarían los que impondrían y los que cambiarían mis palabras... Lo malo es que después de muchos destinos, de muchos recorridos por muchas plazas, hubo quien no siguió mi programación... Y eso que era flexible, diversa y adaptada a muchos niveles. No sé, quizás fallé en algún papeleo, quizás enseñé demasiado a pensar, quizás dejé demasiado libres a mis alumnos... Los todopoderosos no me lo perdonaron. Nunca el poder creyó en la libertad. Por eso acabaron conmigo. Por eso acabaron haciéndome aquel retrato. Ya, ya sé que no salgo nada bien en él: se me nota el cansancio, las ojeras, las cruces que tuve que soportar... Y encima salgo casi en pelotas. Ya, ya sé que eso no tiene importancia, que ahora en las clases los estudiantes y las “estudiantas” enseñan sus tangas y sus calzoncillos y no pasa nada. Pues claro que no pasa nada. Pero es que en mi retrato salgo feo... Y yo comprendo que no hay que imponer, que lo último que yo quise fue imponer algo y mucho menos obligar a que creyeran en mis clases. Lo entiendo perfectamente. Ni el fotochó puede arreglarme: tan sucio, en pelotas, colgado en una cruz de madera. Comprendo perfectamente que quiten mi retrato... Aunque, si he de ser sincero, espero que conserven mi retrato de infancia. Allí estaba guapo, con mis padres, con una mula y con un buey apestoso que pasaban por allí... Quién sabe: igual algún día dicen que un niño desnudo entre pajas es pornografía infantil...



10.12.09

10 DICIEMBRE. EL INDIO

Nadie sabía tu nombre, pero estoy seguro de que todo el mundo te conocía. Por lo menos te habían visto alguna vez: en la Avenida, en Sierpes, en Bellavista, en el polígono, en las Tres Mil; en una manifestación, en un campo de fútbol... Aparecías en cualquier sitio y siempre con la misma pinta: semidesnudo, con el pelo rapado al cero, con tu cresta, con tus collares, con tus plumas y, sobre todo, con tu arco. Nadie sabía tu nombre, pero todos te habían visto: eras el indio, el indio de las Tres Mil.

Alguien nos contó que te llamabas Ángel de la Rosa, aunque creo que eso era una anécdota, que más te pegaba llamarte pies negros o Toro Sentado. O mejor toro andador que siempre te vimos andando. Supongo que no siempre fuiste así. Nos dijeron que habías llegado a cabo en la Legión, pero que lo dejaste porque no te gustaba eso de las peleas. Y es que, a pesar de tus plumas y tus pinturas, siempre fuiste un indio muy pacífico.

¡Quién lo iba a decir! Estuviste casado por la iglesia y todo pero tu mujer te dejó. Y por el mundo andan dos hijos que llevan tu sangre de tribu americana, en una ciudad que te veía pasar de un territorio a otro.

A mí me parece que llegaste a convertirte en un personaje unido a la ciudad. Con su aureola popular. Todo empezó con la película de las Tres Mil. Allí diste el salto a la fama. Tú que habías vivido debajo de un puente; tú que comías de lo que te daban; tú que habías luchado contra el infierno de la droga... Te hiciste famoso de la noche a la mañana. Y estabas en todos sitios. Yo veía tu cresta de indio y me acordaba de Zelig, un personaje de Woody Allen que estaba en todas partes. Como tú. En un barrio, en el centro, en la tele, en una manifestación, dándole la mano al rey... Eras algo así como Antoñito Procesiones o Vicente el del canasto o Pepe Butragueño, nombres de una ciudad única en crear personajes como tú.

Me dicen que fuiste un gran pacifista, que lo tuyo era sólo apariencia, que te disfrazabas de indio sólo porque te gustaba. Quizás tu territorio no fuera este, cada día más lleno de cuatreros. La cuestión es que no dejaste hace unos años en estos días de diciembre: el frío pudo contigo. Tu que decías que sólo te resfriabas cuando te ponías un chaleco... Te encontraron como siempre: semidesnudo, con tu cresta y tus pinturas, con el frío de la noche como techo infinito de tu tienda.

Dicen que en estos días a tu hermano de Kansas City se le ve más solitario y triste que nunca. Es normal, nos dejó el indio de Sevilla, el de las Tres Mil. Aunque uno piensa que sin plumas, con corbata y con chaqueta, en esta ciudad son muchos los que cada día siguen haciendo el indio.




7.12.09

TODO SE PARECE A TODO


Estudiando Historia del Arte en la vieja Fábrica de Tabacos asimilaste tres ideas. Aprendizaje significativo dirían hoy los cursis. Tres ideas para la ciudad de los lemas. Una: “todo está por hacer”. Dos: “todo se parece a todo”. Tres: según Hegel “el arte ha muerto”. Metáforas de una ciudad y de su Semana Santa. Profecías ayer, realidades hoy…
Lo que queda por hacer es tu realidad cotidiana: proyectos eternos, obras inacabables, promesas incumplidas. El parecido de todo con todo te hace comprender la eterna ceremonia de la confusión: en tu ciudad confunden un metro con un tranvía y una bici con el progreso. Y, será la ciudad del arte, pero está en los rincones del olvido: conventos ruinosos, iglesias cerradas y museos desconocidos. Sólo sobreviven los de la subvención…
Menos mal que te quedaba el refugio de la Semana Santa ante la vulgaridad de la ciudad. Pero sus vidas son paralelas, también tiene sus proyectos eternos y sus confusiones de modelos: las nuevas se parecen a la Macarena, los nuevos al Señor y todos se parecen a los de siempre. Que creen otros... Que en nuestro ombligo está todo inventado. Y en el arte más. Si lo sublime ya tuvo vida, hace tiempo que le llegó la muerte. El arte como creación ya murió en la Semana Santa: todo es neo, aunque el neobarroco es ya más antiguo que el tiempo. Nadie cree en la creación. Por eso se encarga un cartel y se piensa que no hay que pagarlo, se diseña sin conocer a los precursores, se talla sin haber modelado el barro. Arte muerto, muerte del arte. Un nuevo lema para la cartela de una cruz desnuda. Le sigue un largo tramo de imágenes: vírgenes artrósicas expuestas junto a batitas fresquitas, supuestos cristos entre libros repetidísimos, coleccionables de la monotonía, pregonzuelos y pestiñazos de la mediocridad, pasitos desmontables con cuponcitos, sillitas de cazadores en lugar de reclinatorios, confusión entre retransmisión y homilía, pollos encima de sagradas canastillas, gritos y olés para ensuciar la esperanza en un mundo más bello, colores imposible en las lentillas de algunas imágenes, cornetas que invitan a invadir Polonia y parte de Estonia, marchas que anticipan el atasco en la salida hacia el Aljarafe, flores de multiprecios de barrio, sucia mescolanza entre política, devoción y sentimiento; muñecos con la categoría de imágenes, entradas convertidas en operación triunfo de costaleros y saeteros, misterios que son casos misteriosos, público que sólo sabe esperar, tallas atléticas venidas del circo del Sol, basureros en los suelos que pisó la divinidad y en los palcos de la vanidad, soledades para bellezas olvidadas y masas para acompañar a la vulgaridad...
Has recordado tus años de estudios. Te enseñaron que "no existe el Arte, existen los artistas". Lo peor no es serlo ni parecerlo, sino creérselo. A tu Semana Santa le ha llegado la LOGSE: la están igualando en la mediocridad… Ha venido a tu mente Núñez de Herrera, el citado menos leído. Toda una reflexión sobre los arenales del Silencio. “Compadre, vámonos de aquí: va a ser verdad que el Arte ha muerto”.

(Revista "Pasión en Sevilla", Diciembre 2009)

18.11.09

18 DE NOVIEMBRE. QUIEN FUE A SEVILLA PERDIÓ SU SILLA


Si quiere conocer el origen de la expresión, Rascaviejas se lo cuenta hoy a las 22.2o en Canal Sur 2 y también el próximo domingo por la noche en redifusión.

15.11.09

MÁS ANTIGUA QUE EL TIEMPO


En el silencio hablan los rincones de la ciudad. En su soledad nos explican el pasado. En su quietud nos dan señales de vida.
Fue Sevilla ciudad musulmana más de quinientos años, y tuvo en época almohade una mezquita mayor. Su planta correspondía a la de la actual catedral, con un muro de piedra conocido como quibla, hacia donde se situaban los habitantes de Isbilia en su oraciones, oraciones fijadas en un punto común o lugar santo llamado mihrab que estaba orientado hacia el sur. El fiel musulmán de Al-Andalus rezaba siempre en esa oración y la aljama sevillana tenía su mihrab de piedra como lugar de concentración de las plegarias a Alá.
Llegó una conquista castellana. En el año 1248, las tropas de San Fernando toman una ciudad que pasó a ser cristiana. Dicen las crónicas musulmanas que el viejo mihrab de piedra lloró. Pero el edificio se mantuvo. Llegó un cambio de orientación: el cristiano miraría en sus rezos hacia el este. Ya en el siglo XV llegó una nueva catedral hecha por unos locos canónigos. Y en el nuevo mihrab se situó la gran devoción del sevillano de la Edad Moderna: la Virgen de la Antigua.
Un pintura mural gótica, de reflejos dorados e influencias italianas que nos hacen relacionarla con otras como la Virgen de Roca Amador en la parroquia de San Lorenzo o la Virgen del Coral en San Ildefonso. Una imagen que sobrevivió a todo, a los aderezos de Antón Pérez tal día como hoy de 1547 e incluso al traslado de sus muros en reformas posteriores.
Fue la devoción sevillana más universal. Tanto, que un tal Cristóbal Colón nombró con su título a su primer descubrimiento en América. Tanto, que se reprodujo por todos los rincones, llegando incluso a tierras japonesas, donde fue conocida como Nuestra Señora de Sevilla. Tanto que obispos, cardenales y genios de la música renacentista se enterraron a sus pies. Tanto, que se enmarcó en los mejores mármoles del siglo XVIII y en la mejor plata de la ciudad.
Entrar hoy a la capilla de la Virgen de la Antigua en la catedral supone reflexionar sobre un pasado cargado de historia. En tiempo de supersticiones ayuda a comprender al cristiano de siglos pasados. En tiempos del ojo por ojo y de fanatismo religioso permite comprender la grandeza de un recinto antaño sagrado para el musulmán.
En nuestros tiempos, tan cargados de lo superficial, no está de más recordar las palabras de Quevedo respecto a la imagen: “Aunque me miréis tan niña, soy más Antigua que el tiempo”.
Ojalá que con el tiempo, sólo con el tiempo, lleguemos a profundizar en el simbolismo que encierra nuestra ciudad.

5.11.09

TOTUS TUUS



Testigo de esperanza. Lema para la visita del Papa polaco. 1982. Año del Mundial y del PSOE. Un largo recorrido por España. El viernes 5 de noviembre le tocó el turno a Sevilla. La ciudad lo vivió con una expectación inusual. El Papa celebraría una misa pontifical en la cual se beatificaría a Sor Ángela de la Cruz. Una ocasión histórica que respondió a todas las expectativas. Simplicidad en el Santiago Bernabéu frente al barroco sevillano. Sevilla de contrastes: sobre los terrenos de la ferial calle del infierno se levantó el espectacular altar del jubileo de la catedral sevillana. Allí estaban los símbolos de la iglesia sevillana: las imágenes de Santa Justa y Rufina, las de San Isidoro y San Leandro de Duque Cornejo y la Inmaculada catedralicia presidiendo. Arquitectura efímera para la historia. Miles de personas fueron ocupando el recinto prácticamente desde la noche anterior en una improvisada vigilia. Liturgia solemne y una cuidada organización para colocar a los varios cientos de miles de asistentes a la celebración. Tarjetas de colores para colocar a unos fieles que cantaron el conocido lema del Totus Tuus del pontificado de Juan Pablo II. También el ripio facilón: Sevilla rimó con maravilla, como en los malos pregones. Cánticos corales, masiva presencia de sacerdotes y una estudiada liturgia le dieron solemnidad al acto. El momento culminante de la celebración fue la lectura de Juan Pablo II del acta por la que se declaraba beata a Sor Ángela de la Cruz, un momento esperado por los sevillanos de todas las edades. En ese momento se descubrió el cortinaje superior del montaje efímero y apareció el retrato de la popular fundadora de las Hermanas de la Cruz. Entre un inmenso gentío el Papa se trasladó posteriormente en su famoso papamóvil por las calle de Sevilla, siempre en medio de un numeroso público que coreaba diferentes lemas religiosos. Papelitos amarillos y blancos y palomas de cartulina en el público. Juan Pablo II, acompañado de Carlos Amigo Vallejo, el flamante arzobispo de la ciudad, visitó la catedral. Allí asistió al baile de los seises y allí oró ante la imagen de la Virgen de los Reyes, colocada de forma extraordinaria en el antepresbiterio del retablo mayor. La jornada se completó con una visita al convento de la Hermanas de la Cruz para venerar los restos de la nueva beata de la iglesia. Por la tarde, Wojtyla continuó su intenso recorrido desplazándose hasta Granada, pero en la memoria popular quedó la sensación de haber vivido una jornada histórica. El Papa seguiría en España hasta el día 9 de noviembre. Momentos de despedida. Sevillanas del adiós. Algo se moría en el alma cuando un amigo se iba.
Rivalizó con la muerte de Chanquete...

Si quieren leer otras fuentes de inspiración, ya saben: http://eroticonsevillano.blogspot.com

2.11.09

2 DE NOVIEMBRE. NEGLIGENCIA MÉDICA


(Foto: Antonio Sánchez)

No es la dedicatoria a Paquirri, ni el recuerdo de Joselito o de Ignacio Sánchez Mejías. No es la lápida desnuda de Diego Martínez Barrios, el presidente de la República. No tiene la simbología de la columna truncada del arte del Espartero ni la negra profundidad cubista de la lápida de Juan Belmonte. Intelectualidad hasta la muerte... No tiene la grandilocuencia del monumento a los caídos en la guerra de África, ni mucho menos, la profundidad de la tumba del doctor Barnés, olvidado por la sociedad bienpensante que lo relegó a un rincón diferenciado del resto de los mortales.
Por supuesto, no tiene la gracia de los gitanillos de Benlliure ni la solemnidad simbólica de la tumba del pintor Villegas Marmolejo. Tampoco guarda leyendas, o sí, sobre si algunas abejas hicieron un panal de mieles eternas para un Cristo que busca la eternidad. Ni tiene fotito de comunión, ni de santo familiar, ni plaquita de bronce ni florecitas de plástico... No atrae a gentes que le canten como la lápida de Machín, ni tiene el misterio de un Cachorro oculto tras una reja, ni es tan conocida como el panteón de Aníbal González...
Pero si el cementerio de San Fernando tiene una luz que lo hace diferente al resto de cementerios europeos, tuvo o tiene una lápida que lo hace absolutamente peculiar. No aparece en las guías y no sabemos si se muestra a los ojos del visitante. Es la historia de una equivocación. Con toda la gracia con la que un sevillano puede afrontar la muerte. Dice así:

A la inopinada y párvula muerte de mi sobrino,
El hijo de mi hermana casada y de su esposo
Soneto
¡Oh niño muerto en tu niñez temprana!
El bárbaro doctor fue tu verdugo
Me acuerdo fue un día por la mañana.
Te tragaste una espina de besugo
Al imbécil del doctor le plugo
Ponerte sanguijuelas ¡cosa vana!
Se te quedaron las orejas yertas.
Y al cumplir su misión las sanguijuelas
Montado en un querube, al cielo vuela.
Tu tío.

Una lápida del siglo XIX que es toda una denuncia...
Todavía no existía la Seguridad Social.

28.10.09

NUEVO RINCONCILLO... ERÓTICO

Rascaviejas se ha subido a lo más alto de la ciudad. Cual diablo Cojuelo. Para mirar lo conocido y lo desconocido. Lo que se ve y lo que se supone. Los placeres y los placeres... Rascaviejas no está solo. Le acompañará la magia de la pluma (sin segundas) de Jesús Cotta. Un dúo que promete. Es más: quizás sea un trío. Erótico festivo... A las alturas se apuntará el objetivo mágico de un canónigo llamado Antonio Sánchez. Mirada discreta y objetivo indiscreto. Para una ciudad que nos ofrece todos los encantos y todas las miradas posibles. Publicables e impublicables, como los títulos de las películas eróticas de otras generaciones. Un proyecto para compartir. Placentero. Sensual. Sugerente... Sevilla bajo mil y una miradas eróticas. Un rinconcillo donde dar rienda suelta a las fantasías. Una bacanal para los sentidos. Una puerta entreabierta, una mirilla provocadora, una invitación al gozo... Sevilla merece disfrutarla. La puerta está entreabierta...

http://eroticonsevillano.blogspot.com

19.10.09

20 DE OCTUBRE. EL TRIUNFO


(Autor de la foto: Antonio Sánchez)

(Del lat. triumphus).1. m. Acción y efecto de triunfar (‖ quedar victorioso). 2. m. Éxito en cualquier empeño. 3. m. En ciertos juegos de naipes, carta del palo de más valor. 4. m. Lo que sirve de trofeo que acredita el triunfo. 5. m. burro (‖ juego de naipes). 6. m. En la antigua Roma, entrada solemne en la ciudad de un general vencedor con su ejército. 7. m. Obra de arte que representa un triunfo romano, y, en general, la que exalta la victoria de un personaje histórico, bíblico o mitológico, o, alegóricamente, de una virtud cristiana. 8. Operación televisiva en la que se enclaustra a un número de concursantes para conseguir la acepción primera en el campo de la música. 9. Aquello que suelen conocer muy poco, tradicionalmente, los equipos sevillanos de fútbol, uno todavía menos que el otro. 10. Adj. Triunfal. Nombre que dieron al año 1936 aquellos que pensaron que la acepción primera consistía en acabar con las ideas y las vidas de los que no pensaban como ellos. 11. Situación que, cada vez menos, conocen los toreros que pasan por la Maestranza sevillana y que conlleva salida a hombros por la conocida como puerta del Príncipe. 12. Fig. Acción de completar cópula o cualquier otro acto sexual con notable satisfacción. 13. Lo que creen haber alcanzado algunos sevillanos al conseguir silla en Campana, palco o abono en el/la Maestranza. 14. Lo que creen haber conseguido algunos sevillanos cuando ven aparecer su rostro en las páginas de sociedad de un periódico local. 15. “De la Santa Cruz”. Pronúnciese Canina. Misterio alegórico de la Semana Santa en el que la Cruz vence a un montón de huesos abatidos. 16. “De la Eucaristía”. Iconografía de exaltación eucarística que suele aparecer en cuadros llenos de polvo de cuartos trasteros de hermandades sacramentales. 17. “A la Trinidad”. Monumento sevillano situado junto a la puerta de Triana y dedicado al misterio aludido que fue (por una vez en la historia) afortunadamente derribado en 1868. 18. Plaza sevillana conocida por aparecer repetidas veces en los programas de mano de Semana Santa. 19. Monumento de dicha plaza dedicado a la Inmaculada Concepción realizado por Lorenzo Coullaut Valera e inaugurado en 1918. 20. Monumento en la misma plaza dedicado a recordar el terremoto conocido como “de Lisboa” que afectó a la ciudad el 1 de noviembre de 1755. Consiste en una estructura abierta en la que se situó la Virgen conocida con la advocación del Patrocinio, donación hecha en el mismo año por el vecino de la ciudad don Carlos Verxal. Fue tallada en su parte posterior para ser colocada en el citado triunfo, que se situó junto al Archivo de Indias, lugar donde se terminó la misa catedralicia del 1 de noviembre de 1755. Fue inaugurado el 20 de octubre de 1756.

16.10.09

LA METAMORFOSIS

Una mañana, tras un sueño intranquilo, Gregorio Samsa se despertó convertido en un monstruoso insecto. Estaba echado de espaldas sobre un duro caparazón y, al alzar la cabeza, vio su vientre, convexo y oscuro, surcado por curvadas callosidades. Arrastrado y empequeñecido, fue capaz de salir la calle, no comprendía nada y nadie le comprendía nada. Una ciudad con otro medida. Hecha a imagen y semejanza de las personas. Las personas eran los otros. Título de película de misterio. O de miedo. El de no formar parte de un todo diferente. Humano, demasiado humano. De la humanidad de los demás. Un mundo desconocido donde le podían atropellar por su izquierda o por su derecha. Una calle irreconocible. Miles de agrimensores medían y analizaban. Proyectos y planes de estrategia. Tablero de ajedrez en uso. Y no había modo de enrocarse. O de ponerse en pie. Y los agrimensores venga a medir. Agrimensores K. De K.K. Daban el visto bueno. Cavaban zanjas, fosas y foxas. Más foxar y menos hablar, pensó. Aunque no sabía si pensar estaba permitido desde que fue puesto en peligro. En tiempos de Olavide. Los agrimensores meneaban memorias, presentes e históricas, manejaban entendimientos y voluntades. La suya quiso acceder al centro. El de su ciudad y el de sus pensamientos. Un castillo inaccesible. Cercado por rondas, rondallas y rondones. Anillado por carriles estrechos y por metros subterráneos que nunca llegaban y por autobuses que se atascaban. En la incompetencia. Metamorfosis, que no de Ovidio el de San Lorenzo. Sin croquetas pero llena de papafritas. El centro, castillo inaccesible. Las calles cortadas. En obras. Agrimensor aquí, agrimensor allá. Nadie decía nada. Todo era un absurdo. Si no cabía por aquí se estrechaba. El físico y la mente. No puede usted pasar. Está usted prohibido. Su coche también. De los libros, ni hablamos. Hable usted con el funcionario. Creyó volverse loco. Dudó de adónde iba y de cómo llegaría. Dudó de si aquella era su ciudad. Todos encerrados en su caparazón. Cucarachas de carrerita corta y pensamiento atrofiado Arrastrados. Luchando como artistas del trapecio y como artistas del hambre. La económica y la moral. La de dentro y la de fuera. Hambre de pan y muy poca justicia. Dame pan y dime tonto... Y no podía llegar al centro. Castillo imposible. ¿Para qué quiere usted pasar? ´¡Este no es su sitio! Ciudad habitable, le decían en las vallas. Donde cabían dos cabían tres... era una propaganda de Ikea. Porque él no cabía. Ciudad de las personas. Pero es que él ya no lo era. Era un insecto. Arrastrado. Como tantos vecinos. Por mucho que litigó todo fue un proceso baldío. Pleitos que se sucedían en la ciudad sin justicia. El tiempo pasaba y nadie actuaba. Una pesadilla. De arrastrados en un mundo de eternos procesos. Nada era lo que fue. Usted no pasa. Usted no piense. Usted no es nadie. Con quién cree que esta hablando. Por aquí no es. Por aquí no se cabe. Por aquí tampoco. Vuelva usted mañana... Sudó, lloró, se desesperó. Quizás no. No era un persona. Al menos, como los demás habitantes de la ciudad. Que seguía arrastrándose. Quizás no estuviera despierto. Quizás fuera una pesadilla...

Una mañana, al despertar de un sueño intranquilo, Gregorio Samsa se despertó convertido en un monstruoso insecto. Para sobrevivir en su ciudad sólo tendría que arrastrarse...