10.4.13
EL CRITICÓN
4.4.13
LA PIEDAD DEL CONVENTO DE SANTA INÉS
24.3.13
LA LADRONA
15.3.13
TIERRA DE NADIE
13.3.13
LA FE NACIONAL
8.3.13
HERMANO MAYOR
6.3.13
LA LISTA NEGRA
Minuto de oro en ABCPUNTORADIO
1.3.13
30.12.09
DECIR ADIÓS...

23.12.09
CUTREFELICITACIÓN NAVIDEÑA.

Ahora que llega el tiempo de los balances, ¡qué bien nos vendría una escoba...! Barreríamos odios, injusticias, extremismos, conformismos, narcisismos, hipocresías, chovinismos, convencionalismos, nacionalismos, localismos, incultura, demagogias, feísmos... El Almanaque de Sevilla se convierte en basurero y le deja a usted una escoba. Puede atizar a todos los que se montan en el tren de la basura que tantas veces nos reodea. Puede vestirse de bruja vieja y hacer felices a los más pequeños. Puede hacer brotar las carcajadas que nos roba la realidad del día a día. Puede dejar Sevilla como una patena de limpia, que falta le hace. Todos basureros por un día: el más noble de los oficios. Todos entre basuras, como el Niño que nos nació hace dos mil años. Bienaventurados los limpios de corazón, porque ellos verán a Dios...
De todo corazón, les deseo que disfruten de sus escobas...
(Por cierto, el relato navideño de este año se muda a http://eroticonsevillano.blogspot.com
15.12.09
UN RETRATO MOLESTO (el artículo que no me dejaron publicar)
Puedo entender que no guste: la verdad es que no posé con la mejor de las posturas, ni puse el mejor de los perfiles. Son otros tiempos... Y en la época del Tuenti hubiera estado mejor que saliera mirando a la cámara con mis mejores galas para salir de botellona, o que mirara de refilón el espejo del cuarto de baño mientras ponía pose provocadora. Y mira que yo tuve fama de provocador, no me tragaban los politicuchos que mandaban, ni los banqueros que se trincaban todo el dinero y dejaban a la gente en la peor de las crisis, ni los leguleyos que puteaban a la gente acusándolos como si fueran la prensa rosa de hoy. Con todos me peleé. Acumulé partes de disciplina para que me echaran de todas las escuelas. Por eso no tuve más remedio que enseñar en la calle. Y lo más curioso es que la gente me atendió, creo que supe trasmitir algún concepto, algunos procedimientos y muchas actitudes... En las teorías siempre creí poco, que ya estaba hasta los mismos de tanta teoría, pero creo que supe enseñar procedimientos para ser más feliz y actitudes para que el mundo fuera mejor. Hice mis adaptaciones y tuve alumnado diverso pero todo el mundo salió con el título. Quizás es que hubiera poco que aprender, cositas básicas: que somos iguales, que hay que coeducar, que no hay que discriminar a la mujer ni a los negros, ni a los gitanos, ni a nadie ¡qué cojones!; que hay que compartir, que no hay que acumular tanta mierda que no nos sirve, que hay que hacer más el amor y joder menos... algo muy simple. Mis alumnos hicieron un aprendizaje significativo y hasta lo pusieron en práctica. Luego llegarían los que impondrían y los que cambiarían mis palabras... Lo malo es que después de muchos destinos, de muchos recorridos por muchas plazas, hubo quien no siguió mi programación... Y eso que era flexible, diversa y adaptada a muchos niveles. No sé, quizás fallé en algún papeleo, quizás enseñé demasiado a pensar, quizás dejé demasiado libres a mis alumnos... Los todopoderosos no me lo perdonaron. Nunca el poder creyó en la libertad. Por eso acabaron conmigo. Por eso acabaron haciéndome aquel retrato. Ya, ya sé que no salgo nada bien en él: se me nota el cansancio, las ojeras, las cruces que tuve que soportar... Y encima salgo casi en pelotas. Ya, ya sé que eso no tiene importancia, que ahora en las clases los estudiantes y las “estudiantas” enseñan sus tangas y sus calzoncillos y no pasa nada. Pues claro que no pasa nada. Pero es que en mi retrato salgo feo... Y yo comprendo que no hay que imponer, que lo último que yo quise fue imponer algo y mucho menos obligar a que creyeran en mis clases. Lo entiendo perfectamente. Ni el fotochó puede arreglarme: tan sucio, en pelotas, colgado en una cruz de madera. Comprendo perfectamente que quiten mi retrato... Aunque, si he de ser sincero, espero que conserven mi retrato de infancia. Allí estaba guapo, con mis padres, con una mula y con un buey apestoso que pasaban por allí... Quién sabe: igual algún día dicen que un niño desnudo entre pajas es pornografía infantil...
10.12.09
10 DICIEMBRE. EL INDIO

Nadie sabía tu nombre, pero estoy seguro de que todo el mundo te conocía. Por lo menos te habían visto alguna vez: en
Alguien nos contó que te llamabas Ángel de
¡Quién lo iba a decir! Estuviste casado por la iglesia y todo pero tu mujer te dejó. Y por el mundo andan dos hijos que llevan tu sangre de tribu americana, en una ciudad que te veía pasar de un territorio a otro.
A mí me parece que llegaste a convertirte en un personaje unido a la ciudad. Con su aureola popular. Todo empezó con la película de las Tres Mil. Allí diste el salto a la fama. Tú que habías vivido debajo de un puente; tú que comías de lo que te daban; tú que habías luchado contra el infierno de la droga... Te hiciste famoso de la noche a la mañana. Y estabas en todos sitios. Yo veía tu cresta de indio y me acordaba de Zelig, un personaje de Woody Allen que estaba en todas partes. Como tú. En un barrio, en el centro, en la tele, en una manifestación, dándole la mano al rey... Eras algo así como Antoñito Procesiones o Vicente el del canasto o Pepe Butragueño, nombres de una ciudad única en crear personajes como tú.
Me dicen que fuiste un gran pacifista, que lo tuyo era sólo apariencia, que te disfrazabas de indio sólo porque te gustaba. Quizás tu territorio no fuera este, cada día más lleno de cuatreros. La cuestión es que no dejaste hace unos años en estos días de diciembre: el frío pudo contigo. Tu que decías que sólo te resfriabas cuando te ponías un chaleco... Te encontraron como siempre: semidesnudo, con tu cresta y tus pinturas, con el frío de la noche como techo infinito de tu tienda.
Dicen que en estos días a tu hermano de Kansas City se le ve más solitario y triste que nunca. Es normal, nos dejó el indio de Sevilla, el de las Tres Mil. Aunque uno piensa que sin plumas, con corbata y con chaqueta, en esta ciudad son muchos los que cada día siguen haciendo el indio.
7.12.09
TODO SE PARECE A TODO

Lo que queda por hacer es tu realidad cotidiana: proyectos eternos, obras inacabables, promesas incumplidas. El parecido de todo con todo te hace comprender la eterna ceremonia de la confusión: en tu ciudad confunden un metro con un tranvía y una bici con el progreso. Y, será la ciudad del arte, pero está en los rincones del olvido: conventos ruinosos, iglesias cerradas y museos desconocidos. Sólo sobreviven los de la subvención…
Menos mal que te quedaba el refugio de la Semana Santa ante la vulgaridad de la ciudad. Pero sus vidas son paralelas, también tiene sus proyectos eternos y sus confusiones de modelos: las nuevas se parecen a la Macarena, los nuevos al Señor y todos se parecen a los de siempre. Que creen otros... Que en nuestro ombligo está todo inventado. Y en el arte más. Si lo sublime ya tuvo vida, hace tiempo que le llegó la muerte. El arte como creación ya murió en la Semana Santa: todo es neo, aunque el neobarroco es ya más antiguo que el tiempo. Nadie cree en la creación. Por eso se encarga un cartel y se piensa que no hay que pagarlo, se diseña sin conocer a los precursores, se talla sin haber modelado el barro. Arte muerto, muerte del arte. Un nuevo lema para la cartela de una cruz desnuda. Le sigue un largo tramo de imágenes: vírgenes artrósicas expuestas junto a batitas fresquitas, supuestos cristos entre libros repetidísimos, coleccionables de la monotonía, pregonzuelos y pestiñazos de la mediocridad, pasitos desmontables con cuponcitos, sillitas de cazadores en lugar de reclinatorios, confusión entre retransmisión y homilía, pollos encima de sagradas canastillas, gritos y olés para ensuciar la esperanza en un mundo más bello, colores imposible en las lentillas de algunas imágenes, cornetas que invitan a invadir Polonia y parte de Estonia, marchas que anticipan el atasco en la salida hacia el Aljarafe, flores de multiprecios de barrio, sucia mescolanza entre política, devoción y sentimiento; muñecos con la categoría de imágenes, entradas convertidas en operación triunfo de costaleros y saeteros, misterios que son casos misteriosos, público que sólo sabe esperar, tallas atléticas venidas del circo del Sol, basureros en los suelos que pisó la divinidad y en los palcos de la vanidad, soledades para bellezas olvidadas y masas para acompañar a la vulgaridad...
Has recordado tus años de estudios. Te enseñaron que "no existe el Arte, existen los artistas". Lo peor no es serlo ni parecerlo, sino creérselo. A tu Semana Santa le ha llegado la LOGSE: la están igualando en la mediocridad… Ha venido a tu mente Núñez de Herrera, el citado menos leído. Toda una reflexión sobre los arenales del Silencio. “Compadre, vámonos de aquí: va a ser verdad que el Arte ha muerto”.
18.11.09
18 DE NOVIEMBRE. QUIEN FUE A SEVILLA PERDIÓ SU SILLA
15.11.09
MÁS ANTIGUA QUE EL TIEMPO
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Fue Sevilla ciudad musulmana más de quinientos años, y tuvo en época almohade una mezquita mayor. Su planta correspondía a la de la actual catedral, con un muro de piedra conocido como quibla, hacia donde se situaban los habitantes de Isbilia en su oraciones, oraciones fijadas en un punto común o lugar santo llamado mihrab que estaba orientado hacia el sur. El fiel musulmán de Al-Andalus rezaba siempre en esa oración y la aljama sevillana tenía su mihrab de piedra como lugar de concentración de las plegarias a Alá.
Llegó una conquista castellana. En el año 1248, las tropas de San Fernando toman una ciudad que pasó a ser cristiana. Dicen las crónicas musulmanas que el viejo mihrab de piedra lloró. Pero el edificio se mantuvo. Llegó un cambio de orientación: el cristiano miraría en sus rezos hacia el este. Ya en el siglo XV llegó una nueva catedral hecha por unos locos canónigos. Y en el nuevo mihrab se situó la gran devoción del sevillano de la Edad Moderna: la Virgen de la Antigua.
Un pintura mural gótica, de reflejos dorados e influencias italianas que nos hacen relacionarla con otras como la Virgen de Roca Amador en la parroquia de San Lorenzo o la Virgen del Coral en San Ildefonso. Una imagen que sobrevivió a todo, a los aderezos de Antón Pérez tal día como hoy de 1547 e incluso al traslado de sus muros en reformas posteriores.
Fue la devoción sevillana más universal. Tanto, que un tal Cristóbal Colón nombró con su título a su primer descubrimiento en América. Tanto, que se reprodujo por todos los rincones, llegando incluso a tierras japonesas, donde fue conocida como Nuestra Señora de Sevilla. Tanto que obispos, cardenales y genios de la música renacentista se enterraron a sus pies. Tanto, que se enmarcó en los mejores mármoles del siglo XVIII y en la mejor plata de la ciudad.
Entrar hoy a la capilla de la Virgen de la Antigua en la catedral supone reflexionar sobre un pasado cargado de historia. En tiempo de supersticiones ayuda a comprender al cristiano de siglos pasados. En tiempos del ojo por ojo y de fanatismo religioso permite comprender la grandeza de un recinto antaño sagrado para el musulmán.
En nuestros tiempos, tan cargados de lo superficial, no está de más recordar las palabras de Quevedo respecto a la imagen: “Aunque me miréis tan niña, soy más Antigua que el tiempo”.
Ojalá que con el tiempo, sólo con el tiempo, lleguemos a profundizar en el simbolismo que encierra nuestra ciudad.
5.11.09
TOTUS TUUS

Rivalizó con la muerte de Chanquete...
Si quieren leer otras fuentes de inspiración, ya saben: http://eroticonsevillano.blogspot.com
2.11.09
2 DE NOVIEMBRE. NEGLIGENCIA MÉDICA
Por supuesto, no tiene la gracia de los gitanillos de Benlliure ni la solemnidad simbólica de la tumba del pintor Villegas Marmolejo. Tampoco guarda leyendas, o sí, sobre si algunas abejas hicieron un panal de mieles eternas para un Cristo que busca la eternidad. Ni tiene fotito de comunión, ni de santo familiar, ni plaquita de bronce ni florecitas de plástico... No atrae a gentes que le canten como la lápida de Machín, ni tiene el misterio de un Cachorro oculto tras una reja, ni es tan conocida como el panteón de Aníbal González...
Pero si el cementerio de San Fernando tiene una luz que lo hace diferente al resto de cementerios europeos, tuvo o tiene una lápida que lo hace absolutamente peculiar. No aparece en las guías y no sabemos si se muestra a los ojos del visitante. Es la historia de una equivocación. Con toda la gracia con la que un sevillano puede afrontar la muerte. Dice así:
El hijo de mi hermana casada y de su esposo
¡Oh niño muerto en tu niñez temprana!
El bárbaro doctor fue tu verdugo
Me acuerdo fue un día por la mañana.
Te tragaste una espina de besugo
Al imbécil del doctor le plugo
Ponerte sanguijuelas ¡cosa vana!
Se te quedaron las orejas yertas.
Y al cumplir su misión las sanguijuelas
Montado en un querube, al cielo vuela.
Tu tío.
Una lápida del siglo XIX que es toda una denuncia...
Todavía no existía la Seguridad Social.
28.10.09
NUEVO RINCONCILLO... ERÓTICO
Rascaviejas se ha subido a lo más alto de la ciudad. Cual diablo Cojuelo. Para mirar lo conocido y lo desconocido. Lo que se ve y lo que se supone. Los placeres y los placeres... Rascaviejas no está solo. Le acompañará la magia de la pluma (sin segundas) de Jesús Cotta. Un dúo que promete. Es más: quizás sea un trío. Erótico festivo... A las alturas se apuntará el objetivo mágico de un canónigo llamado Antonio Sánchez. Mirada discreta y objetivo indiscreto. Para una ciudad que nos ofrece todos los encantos y todas las miradas posibles. Publicables e impublicables, como los títulos de las películas eróticas de otras generaciones. Un proyecto para compartir. Placentero. Sensual. Sugerente... Sevilla bajo mil y una miradas eróticas. Un rinconcillo donde dar rienda suelta a las fantasías. Una bacanal para los sentidos. Una puerta entreabierta, una mirilla provocadora, una invitación al gozo... Sevilla merece disfrutarla. La puerta está entreabierta...http://eroticonsevillano.blogspot.com
19.10.09
20 DE OCTUBRE. EL TRIUNFO
16.10.09
LA METAMORFOSIS
Una mañana, tras un sueño intranquilo, Gregorio Samsa se despertó convertido en un monstruoso insecto. Estaba echado de espaldas sobre un duro caparazón y, al alzar la cabeza, vio su vientre, convexo y oscuro, surcado por curvadas callosidades. Arrastrado y empequeñecido, fue capaz de salir la calle, no comprendía nada y nadie le comprendía nada. Una ciudad con otro medida. Hecha a imagen y semejanza de las personas. Las personas eran los otros. Título de película de misterio. O de miedo. El de no formar parte de un todo diferente. Humano, demasiado humano. De la humanidad de los demás. Un mundo desconocido donde le podían atropellar por su izquierda o por su derecha. Una calle irreconocible. Miles de agrimensores medían y analizaban. Proyectos y planes de estrategia. Tablero de ajedrez en uso. Y no había modo de enrocarse. O de ponerse en pie. Y los agrimensores venga a medir. Agrimensores K. De K.K. Daban el visto bueno. Cavaban zanjas, fosas y foxas. Más foxar y menos hablar, pensó. Aunque no sabía si pensar estaba permitido desde que fue puesto en peligro. En tiempos de Olavide. Los agrimensores meneaban memorias, presentes e históricas, manejaban entendimientos y voluntades. La suya quiso acceder al centro. El de su ciudad y el de sus pensamientos. Un castillo inaccesible. Cercado por rondas, rondallas y rondones. Anillado por carriles estrechos y por metros subterráneos que nunca llegaban y por autobuses que se atascaban. En la incompetencia. Metamorfosis, que no de Ovidio el de San Lorenzo. Sin croquetas pero llena de papafritas. El centro, castillo inaccesible. Las calles cortadas. En obras. Agrimensor aquí, agrimensor allá. Nadie decía nada. Todo era un absurdo. Si no cabía por aquí se estrechaba. El físico y la mente. No puede usted pasar. Está usted prohibido. Su coche también. De los libros, ni hablamos. Hable usted con el funcionario. Creyó volverse loco. Dudó de adónde iba y de cómo llegaría. Dudó de si aquella era su ciudad. Todos encerrados en su caparazón. Cucarachas de carrerita corta y pensamiento atrofiado Arrastrados. Luchando como artistas del trapecio y como artistas del hambre. La económica y la moral. La de dentro y la de fuera. Hambre de pan y muy poca justicia. Dame pan y dime tonto... Y no podía llegar al centro. Castillo imposible. ¿Para qué quiere usted pasar? ´¡Este no es su sitio! Ciudad habitable, le decían en las vallas. Donde cabían dos cabían tres... era una propaganda de Ikea. Porque él no cabía. Ciudad de las personas. Pero es que él ya no lo era. Era un insecto. Arrastrado. Como tantos vecinos. Por mucho que litigó todo fue un proceso baldío. Pleitos que se sucedían en la ciudad sin justicia. El tiempo pasaba y nadie actuaba. Una pesadilla. De arrastrados en un mundo de eternos procesos. Nada era lo que fue. Usted no pasa. Usted no piense. Usted no es nadie. Con quién cree que esta hablando. Por aquí no es. Por aquí no se cabe. Por aquí tampoco. Vuelva usted mañana... Sudó, lloró, se desesperó. Quizás no. No era un persona. Al menos, como los demás habitantes de la ciudad. Que seguía arrastrándose. Quizás no estuviera despierto. Quizás fuera una pesadilla...
Una mañana, al despertar de un sueño intranquilo, Gregorio Samsa se despertó convertido en un monstruoso insecto. Para sobrevivir en su ciudad sólo tendría que arrastrarse...




