3.11.08

4 DE NOVIEMBRE. ESCLAVOS


Sale la palabra esclavo y viene a tu mente una serie de televisión. Sin duda ninguna. Pero tu pelo debe de estar clareando o tus carnes flojeando. Por aquello de la edad. Un esclavo era Kunta Kinte. Lo querían llamar Toby. Las pasaba canutas. Por supuesto, era negro. Y todos llorábamos cuando veíamos la dichosa serie en la tele, la única, la primera, la que había...
La historia de Sevilla tuvo muchos Kunta Kinte. Llegaron a tener cofradía propia. Alguno incluso fue finalmente famoso. Pero, en general, es la historia de una vergüenza para el género humano. Objetos y no personas. En Sevilla fueron miles. Siempre vivieron mal. Y hubo quien se empeñó en que vivieran peor...
“En la muy noble y muy leal ciudad de Sevilla, viernes cuatro días del mes de noviembre de mil y quinientos y sesenta y nueve años, fue vista y leída una ordenanza hecha por los fieles ejecutores de esta ciudad... Es esto que se sigue:
Por cuanto en esta ciudad hay muchos negros y negras, moriscos y moriscas que son esclavos y esclavas cautivas y con las ocasiones que hay en ellas de tabernas y bodegones donde entren a comer y a beber y se emborrachan y hacen mal acondicionados y soberbios, y borrachos y hacen y cometen delitos que todo redunda en daño y perjuicio para sus amos porque gastan toda su hacienda en librarlos de las travesuras y delitos que hacen, y, lo que es peor, como dichos esclavos se hacen tan a vicios e viciosos con la ocasión de las dichas tabernas y bodegones, llegan a tomar a sus dueños dineros y ropas, hasta las mantas de aderezos de los caballos y mulas y lo que hallan en sus casas, y aun se extienden en hacer otros hurtos, todo para comer y beber en las tabernas y bodegones... Y como cosa que toca tanto al bien y por común de la república de esta ciudad y vecinos y moradores de ella... ordenamos y mandamos que ningún tabernero, bodegonero, ni mesonero, ni ventero, ni personas que guisan y dan de comer en esta ciudad y su tierra y jurisdicción, arrabales ni Triana, acojan en sus casas, taberna o bodegones esclavos y esclavas, negros y negras, blancos y blancas, ni les den de comer, ni de beber en ellas pública ni secretamente pan, ni vino, ni carne ni otros mantenimientos algunos...”.

Duras medidas para los esclavos. Sobre todo porque se podían condenar con penas de cárcel, multas, penas de azotes e incluso el destierro de la ciudad. Lees el texto y te vienen a la mente muchas ideas. Un refrán: “Encima de puto, apaleao”. Una idea: el lenguaje políticamente correcto de negros y negras es bien antiguo. Un sentimiento: llorar, no como Kunta Kinte, sino igual que Pancho en la muerte de Chanquete. Una curiosidad: Sevilla era república ya en el XVI. Todavía no existía Ikea.

31.10.08

1 DE NOVIEMBRE. UN LUGAR EN EL MUNDO

Nací hace muchos años. Si mal no recuerdo, era el año 1694, una época en la que esta ciudad era muy diferente a lo que hoy conocemos. Es un pensamiento que me asalta siempre cuando, cada primero de noviembre, llega mi cumpleaños.
Sólo conocí a mi padre. Se llamaba Sebastián Conde. Creo que en su oficio era uno de los mejores de la ciudad. Después de mi parto llegó a ser alguien cotizado. La verdad es que me modeló con todo el cariño del mundo y me dedicó más tiempo que a la mayoría de mis hermanas. Por eso nací con tanta prestancia: ahuecada, recargada de detalles, llena de símbolos, enigmática, airosa, elegante, llena de contrastes... Está feo que yo lo diga pero fui, sin duda, hija de mi tiempo.
Una hermandad me trajo a mi lugar en la ciudad. Un parto hermoso para el mejor lugar. Nada menos que en la calle Sierpes, el centro de mi mundo. Un lugar para quedarse toda una vida. Eso creía yo...
Porque esta ciudad es caprichosa y no sabe dejar las cosas en su lugar. Ya había llegado a mi madurez, pero me conservaba espléndida. Tendría unos treinta y tantos. Y les dio por moverme. Escuché la causa y no pude dar crédito: el cortejo de unos reyes me movía para pasar con mayor facilidad. Unos reyes... Yo, que estaba acostumbrada a ver pasar a las reinas de Sevilla bajo palio y al rey de San Lorenzo que llegó a ser mi vecino... Creo que fue en 1729. Me llevaron a un convento de monjitas cercano. Siempre digo lo de monjitas porque las llamaban mínimas. Nunca supe por qué...
Fue el inicio de mi calvario. En el sentido figurado, porque mi lugar siempre fue ese... Calvario, porque tardaron casi cinco años en devolverme a mi lugar de la calle Sierpes. Hubo quien se dio cuenta de que no llovía porque yo no estaba en mi lugar. Cinco largos años sin ver procesiones... Aunque luego llegó lo mejor. Todas las procesiones tenían que pasar a mi vera. Lo que disfruté... por poco tiempo. Al final del siglo me volvieron a mover. Otro rey con peluca y con cara bobalicona me trasladó allá por 1796. De nuevo el destierro al conventito. Casi veinte años para volver mi lugar... Y lo peor estaba por llegar. Unos reyes de Brasil volvieron a moverme y llegó el triste día en que me hicieron despedirme de Sierpes. Entré en un convento que habían transformado en museo. Noviciado de arte. Alguien de mi porte entre cuadros antiguos. No hay derecho. Se habían empeñado en acabar con mi vida. Y nadie pidió mi opinión...
Lo peor llegó allá por 1920. Me llevaron a un barrio donde me hicieron santa. A mi edad me hicieron crecer. Una condena eterna. Hoy es mi cumpleaños y maldita sean las ganas que tengo de celebración. Seguiré escuchando turistas a mis pies. Típicos tópicos. Para una cruz de cerrajería de mi porte. Merezco un mejor lugar en el mundo...

27.10.08

29 DE OCTUBRE. MANTECA MILAGROSA

“Señor director de El Oriente:
Público y notorio es en esta ciudad que desde hace más de cuatro años venía mi mujer padeciendo una enfermedad que la imposibilitaba por completo el uso de las piernas, pues que desde esa fecha no sólo no podía andar, pero ni aún ponerse en pie. En tan largo periodo se han empleado con ella cuantos recursos tiene la ciencia médica, ente ellos baños de diferentes clases, aguas minerales, en fin, cuanto humanamente hablando puede hacerse, y todo sin conseguir el más pequeño resultado. Testigo de ello es el facultativo de su asistencia, doctor don Joaquín Palacios, y otros facultativos que la han visto en consulta.
En el estado que acabo de describir la dejé el 23 del corriente al ausentarme de esta capital, y figúrese cuál sería mi sorpresa y mi alegría cuando al regresar el 25 por la noche y llegar a mi casa sale a recibirme a la escalera mi mujer, andando perfectamente, como si nunca hubiera dejado de practicarlo, acompañada de multitud de personas de la familia que había acudido a la novedad del suceso. ¿Y, cómo se obró tan rápida curación? El hacerlo público es el único objeto que me mueve a tomar la pluma, pues lo juzgo como un deber en estos tiempos de incredulidad que atravesamos. Sí, lo diré a la faz del mundo entero, sin temor a las descalificaciones de neocatólico, fanático o supersticioso que pueda merecer de los que no crean en Dios o se burlen de los santos. Quien operó cura tan rápida y portentosa fue Dios todopoderoso, por la intercesión del Bendito Patriarca Señor San José, y el hecho tuvo lugar como voy a referirlo.
La tarde del citado día se presentó en esta casa una caritativa y pobre mujer, cuya fe en el santísimo patriarca es extraordinaria, con un poco de manteca blanca, y otra poca de agua común, pasadas ambas por un perolito que un pobre mendigo dio a una señora que habita en la calle de la Carne, asegurándole que cualquiera cosa pasada por él y aplicada a los enfermos en nombre del patriarca, obraría prodigios. Se personó esta mujer diciendo a la mía que quería darle una unción en las piernas para que pudiera andar. La untura fue dada sin resultado pero pasados unos momentos y bebidos que fueron tres sorbos en memoria de Jesús, María y José y rezada una estación al Santo, salió andando con firmeza y, acto seguido, se puso la mantilla y se fue a la iglesia de San Lorenzo a darlas debidas gracias al Señor.
Al llamar milagrosa a esta curación no es mi intento anticiparme al juicio de la iglesia. Cinco días han transcurrido y continúa con sus piernas en buen estado y quien quiera verla se puede pasar por nuestro domicilio en la calle Conde de Barajas 19.
Sevilla 29 de octubre de 1872.
José Pareja y Alba”.
Agua bendita y manteca milagrosa. Los untados siempre han existido...

26.10.08

27 OCTUBRE. FATULO


Uno.En Hispanoamérica, dícese de aquello que no es legítimo o auténtico. Algo obtenido o hecho o formado de forma engañosa”. Ejemplo : "Posee un título fatulo de abogado cuyas credenciales no son avaladas por las casas de estudio reconocidas o legítimamente establecidas" Sinónimos: Falso, Engañoso, Ilegítimo, Fraudulento, Inmoral, Pirata .
Dos. Llegó a Sevilla a finales de octubre de 1748. Se hacía llamar Hércules del Este, y en su tarjeta de presentación un título remarcaba su distinción: príncipe de Módena. “Iba todos los días a misa a San Pablo, cuya comunidad le recibía y despedía con repique de campanas y sonaba el órgano durante la misa: algunos cuerpos le cumplimentaron por sus diputaciones y no se desdeñaba del tratamiento de ilustre que le prodigaban en las arengas. Daba y recibía fiestas, donde las damas eran muy obsequiadas, pues su inclinación al sexo no era tan dudosa como su calidad de príncipe, y llegó a poner a su disposición el asistente un coche donde se paseaba con mucha dignidad y visitaba algunos establecimientos públicos”. Pasados unos días se comprobó, con la lógica vergüenza del asistente, que el supuesto príncipe era un impostor. Fue encerrado en la Torre de Triana y de allí logró escapar disfrazado, refugiándose en el convento de San Pablo. Después de varios enfrentamientos, fue detenido de nuevo y cargado de cadenas, aunque siguió defendiendo su condición de príncipe hasta su expulsión de la ciudad.
Tres. Eme T. Llegó a tener buena consideración social en la Sevilla de finales del siglo XX. Restaurador, historiador del arte, vestidor de imágenes, erudito de agradable conversación y compañía... Quizás las malas compañías, quizás una inclinación natural le llevaron a una vida de mentiras. Engañó a hermandades, convenció a canónigos y a directores de museos, timó a parroquias, falseó facturas, estafó a bancos... Cuando huyó de España, había 75 causas pendientes contra él. De España a Puerto Rico. Allí se hizo pasar por sacerdote y celebró 77 misas, seis bodas, dos bautizos y sabe Dios, cuántas confesiones y cuántas estafas... Detenido y encarcelado por cura fatulo insitió en su condición sacerdotal desde la cárcel, donde consiguió excarcelaciones para 39 pesos y donde ofició misas. Falseando papeles consiguió escapar y, huido, llegó a conceder entrevistas en su refugio de la selva, denunciando la miseria de las cárceles del país. Fue detenido de nuevo y siguió insistiendo en su condición sacerdotal y pidiendo el regreso a su ciudad natal para recopilar “los papeles” que lo demostraran...
Cuatro. No es un tópico. Hay historias que se repiten. Alguien debería escribir un nuevo tomo de Vidas paralelas...

20.10.08

21 DE OCTUBRE. ONCE MIL VÍRGENES

Ni el madero de la cruz de Cristo, ni los cabellos de San Juan Bautista, ni el hierro de la cadena, ni la piedra del sepulcro, ni los pañales del pesebre, ni las cenizas del gallo que cantó cuando Pedro negó a Cristo... A ti las reliquias que te impresionan están en un cofrecito. Enrejadas. Oliendo todo el año a bollitos. Bollitos del convento de Santa Inés...
Cuando entras al convento de franciscanas no puedes fijar la atención en otro sitio. Mira que por allí anda el fantasma de Maese Pérez, el drama de María Coronel, el cordón de San Blas, la prisa de San Expedito o la belleza de sus retablos barrocos. Nada de nada. Entras y te atrae la dichosa cajita metida en una reja. Clausura hasta en los huesos. O las cenizas. O lo que quede...
Un pulcro letrero lo recuerda: reliquia de las once mil vírgenes. Un historia que siempre te llamó la atención. Cuenta la leyenda que la bretorromana llamada Úrsula u Orsola ("pequeña osa", del latín) se convirtió al cristianismo y prometió guardar su virginidad. Fíjate si hace tiempo de aquello. Pretendida por un príncipe bretón de nombre Ereo, decidió peregrinar a Roma y así consagrar sus votos, algo que consiguió ante el Papa Ciriaco.
De regreso, fue sorprendida en Colonia por el ataque de Atila, el rey de los hunos. Corría el año 451. Como no podía ser menos, el rey bárbaro se enamoró de ella, pero Úrsula se resistió y, junto a otras doncellas que se negaron a entregarse a los apetitos sexuales de los bárbaros, fue martirizada.
En el lugar del martirio, Clematius, un ciudadano de rango senatorial que vivía en Colonia erigió una basílica dedicada a las once mil vírgenes, entre ellas Úrsula. En la inscripción de dedicación de este edificio se nombra a las otras doncellas (Aurelia, Brítula, Cordola, Cunegonda, Cunera, Pinnosa, Saturnina, Paladia y Odialia de Britannia), de las cuales una se llamaba Undecimilla ( "la pequeña undécima", en latín), de donde parece derivarse la idea errónea de que las compañeras de martirio de Úrsula fueran once mil. La cuestión es que sus reliquias fueron repartidas por toda Europa. Y Sevilla no iba a quedarse sin su correspondiente porción... Cuenta el Abad Gordillo que se les hacían unas misas y se guardaban unas velas con las que se aguardaba la llegada de la agonía final, momento en el que se encendían e indicaban, nada más y nada menos, el tiempo que le quedaba al enfermo de vida... Hasta la Iglesia declaró supersticiosa la costumbre e instituyó el culto a las vírgenes el día 21 de octubre en todos los lugares donde se conservara alguno de sus restos.
Historias para recordar delante de una cajita enrejada. En Santa Inés.
¿Hubo alguna vez once mil vírgenes juntas?

17.10.08

19 DE OCTUBRE. EL SEXTO

Si fuera en una corrida, con perdón, el sexto es el último de la tarde. Quien aguante... Si fuera un mandamiento católico estaríamos hablando de no cometer actos impuros. Otras iglesias colocan en ese lugar aquello de no matarás. Quien piense en otra cosa verá lo de llegar al sexto como una fanfarronada imposible. Nada viene al caso. En general, el sexto suele venir tras el quinto, que también dice el refrán que no lo hay malo. Será...
Sevilla, 19 de octubre de 1603. Hubo quien llegó al sexto... monasterio fundado en Sevilla. Los hijos Santo Domingo de Guzmán, conocidos como dominicos, predicadores, domini canis o perros del Señor, que para todo hay sus opiniones, daban licencia para fundar la sexta casa de la orden en Sevilla. Ya existía el convento de San Pablo (hoy iglesia de la Magdalena), el de Santo Domingo de Portaceli (recordado hoy solamente por el colegio jesuita de su nombre), el colegio de Santo Tomás ( en la calle de su nombre junto al Archivo de Indias), Regina (en la calle de su nombre) y el de Montesión (que acoge hoy documentos notariales en plena calle Feria). Un número extraordinario de fundaciones que se podría completar con otra larga lista de conventos femeninos de los que sólo se conserva el de Madre de Dios.
El sitio elegido en octubre de 1603 era cercano al hospital de San Lázaro. El patrono fundado, don Salvador de Brun. El titular elegido, San Jacinto. Aunque no se asentó hasta 1623, ya por entonces se consideró un lugar poco salubre... Y eso que no había llegado el Vacie. La cuestión es que el convento, tras un acuerdo con la hermandad trianera de la Candelaria, fue trasladado, ya en la segunda mitad de siglo, a su lugar actual. Allí comenzaría a construirse una espectacular iglesia con las formas barrocas de los Figueroa. Su historia posterior es la habitual de muchos conventos: fue cuartel de los invasores franceses y hospital en el Trienio Liberal. Con la desamortización, los dominicos perdieron todas sus posesiones en Sevilla. De seis a nada. Escuelas municipales y otros usos. La espectacular iglesia se salvó. En 1906, los dominicos volvieron a la ciudad y desde entonces habitan el convento que dio nombre a una de las calles principales de Triana. Entonces comenzó el lento exilio de las cofradías del templo. A pesar del despoblamiento, sigue siendo una iglesia de enorme interés artístico, tanto en su arquitectura como en su barroco principal. Una iglesia, en general, poco conocida. El único edificio que les quedó a los dominicos hasta que las dominicas de San Vicente fueron sustituidas por dominicos. Adiós a la paridad...
En muchas ocasiones basta con uno de calidad...

13.10.08

14 DE OCTUBRE. ILUSIÓN

Usaba cuello duro y pajarita impecable. La perfección reinaba en las curvas de su atusado bigote y en las palabras que pronunció ante el auditorio. En el aire flotaba todavía el ideal del vicepresidente: “nuestra norma es la disciplina, nuestro ideal la victoria; nuestra aspiración, la fortaleza, y la admiración de los demás, nuestro premio”. Octubre de 1905. Cena en el pasaje Oriente. José Luis Gallego, cuello duro y pajarita, lanzaba al aire el lema de una ilusión: “Todos los hombres de cualquier nivel social, ideas religiosas o políticas tendrán aquí cabida”. Nacía un listado que pudiera llegar a eterno. La internacionalidad de Spencer, la raza de Campanal, la seguridad de Eizaguire, la clase de un Arza, los andares de un “pato” llamado Araujo, las miras internacionales de un Antúnez, la rapidez de unos Stukas, la inteligencia de un Ramón Sánchez Pizjuán, la contundencia de un Rodríguez, el pundonor de un Hita y de un Lora, el corazón de un Berruezo y de un Antonio Puerta, el exotismo de un Alhaj Momodo Nijé, perdón, Biri Biri; la fortaleza de un Scotta o de un Olsen, el señorío de un Muñoz, la entrega de un Nimo, de un Rubio o de un Blanco; las ocurrencias de un Yiyi, el sentimiento de un Cardo, la clase de un Álvarez, la garra de un Bertoni, la maestría de un Francisco, el recorte de un Moisés, la elegancia de un Montero, la garra de un Polster, las cantadas de un Dassaev, el salto de un Zamorano, el regate de un Suker, la rabia de un Caparrós y de un Jiménez, el estilo de un Tsartas, la inteligencia de un león de San Fernando, la grandeza de un primer Juande, la elegancia de un Kanouté y de un Maresca, la velocidad de un Alves, el remate de un Luis Fabiano, la velocidad de un Navas, la grandeza de un portero que mete goles, las carreras de un Pepe Butragueño fuera del campo, la ilusión de un Manolo Patolín y de una tía que podía cantar alineaciones; el regate imposible de un Benjamín y de sus benjamines, la savia renovada de tus compañeros de asiento, de Juan y de Juanillo, de Jesús y de Pablo, del que grita y del que calla; de los que llevan años compartiendo ilusiones y a los que no hay ni que mencionar, de los que vieron finales y de los que les llegó el final antes de verlas; de Maribel y de Gloria, de un José todavía con diminutivo que sintió los colores hasta en una isla lejana; de un Pepe de profesión cura a un Ricardo economista en los ratos libres que su pasión permite... Nombres conocidos y desconocidos, de ayer, de hoy y de mañana. Llevas tu lista junto a tu corazón rojiblanco. Un lista interminable. Todos tienen aquí cabida. Todos entran en una ilusión. Lenguas antiguas te contaron que nació un catorce octubre...

10.10.08

10 DE OCTUBRE. LA ÚLTIMA PIEDRA


Cuando llegó el momento, todo estaba preparado. Muchos años de espera llegaban a su fin. Unos locos se habían propuesto hacer la mayor catedral del mundo. Aquel 10 de octubre de 1506 la iban a terminar.
Eran las once de la mañana. La ceremonia iba a comenzar. En el crucero, en el centro justo de la catedral, se levantaba un enorme cimborrio, una torre repleta de esculturas y de azulejos verdes y blancos. Allí se colocaría la última piedra, después de cien años de trabajo. Por fin se iba a terminar la catedral de Sevilla.
En las alturas, sobre las bóvedas góticas, se reunió la alta sociedad sevillana. Allí estaba, revestido, el deán de la catedral, con una capa que desafiaba al sol de octubre. Junto a él don Juan de Guzmán, el duque de Medina Sidonia. También acudió al acto don Fadrique Enríquez de Ribera, el marqués de Tarifa, que marcaba las modas de la ciudad desde su palacio de la Casa de Pilatos. Pero quien más disfrutó del acto fue Alonso Rodríguez, el maestro mayor de obras. Estaba achacoso, enfermo. Unos meses antes incluso llegó a hacer testamento, pensando que no vería terminar su obra. Los canónigos llegaron a donarle una sepultura en el patio de los Naranjos para que descansara eternamente junto a la Catedral más grande del mundo conocido, la Magna Hispalensis. Pero Dios le concedió llegar a aquel día. Y el maestro pudo ver una ceremonia solemne, con cantos sobre las bóvedas de piedra, con majestuosidad sobre la montaña hueca. Desde las alturas se podía contemplar la obra. La Giralda, todavía musulmana, era el testigo más alto. Pináculos, arbotantes, bóvedas, marcas de cantero, vidrieras de colores... hasta las gárgolas monstruosas parecían contemplar la escena. Serían las doce de aquel día de octubre de 1506 cuando llegó el momento El deán impartió las últimas bendiciones y dos obreros portaron la piedra, la última piedra. Era el fin de las obras de la catedral. Y todas las esculturas del cimborrio, aquella enorme torre, parecieron felices aquel día de octubre de 1506.
Pero la historia de la catedral no terminó allí. La desgracia llegó cinco años más tarde. En diciembre de 1511, aquella enorme torre se hundió por completo. Se perdieron pináculos, azulejos y esculturas. Todo escombros. Sólo se salvo una imagen de Santiago el Menor que hizo Pedro Millán. Alguien la colocó en la capilla de San Hermenegildo. Desde allí ha visto ceremonias, más hundimientos y obras, muchas obras.
Quinientos años después sigue viviendo en su catedral. Dicen algunos que en días como hoy se le nota inquietud en la cara. Algunos lo ven sonreír cuando alguien comenta aquello de “anda hijo, que vas a durar más que las obras de la catedral...”.

6.10.08

7 DE OCTUBRE. ROSARIO DE LOS PAJARITOS

Con su permiso, hoy vamos a hacer una invitación. Vamos a citar a David Beckham, a Madonna, a Haze, a David Bisbal e incluso a David Bustamante. Y a su vecino del quinto, el modernito discotequero. Y a muchos más.
Nos vamos a ir a Los Pajaritos. Invitaremos a muchos niños y jóvenes que en los últimos tiempos llaman a la puerta del convento del barrio para pedir algo. Un colgante que llevan sus ídolos. Cuando llaman a la puerta del convento-guardería piden con interés:
- Oiga. ¿Me podría dar un Rosario?
- ¿Para qué?
- Para qué va a ser... Para colgármelo al cuello, como el Bisbal...
A todos juntos, famosos y no famosos, los vamos a llevar a la parroquia de la Magdalena de Sevilla. Les contaremos que era un antiguo convento dominico y que la parroquia estaba antiguamente en la del Pacífico. Bueno, para que nos entiendan, les diríamos que estaba junto a El Corte Inglés del hogar, en la plaza donde se ponen los tenderetes. La parroquia desapareció en el siglo XIX y pasó al convento dominico de San Pablo. Allí los llevaremos. Atravesaremos por la plaza donde antiguamente estaba el compás del convento. Entraremos a la iglesia. En una de sus puertas está representado Santo Domingo de Guzmán, uno de los primeros a los que les dio por seguir la moda del rosario, aunque él imitó a otro, a San Simón Stock. De esto hace unos ochocientos años. Aunque el rosario entonces era otra cosa...
Sentaremos a nuestros invitados en los bancos del templo, a pesar de todo, una de las iglesias desconocidas de Sevilla. Allí está la Virgen de la Antigua y Siete Dolores, algo así como la Macarena del siglo XVII. Allí está el escudo de la Inquisición, sobre sus cabezas. Allí están los condenados de la Inquisición con su sambenito puesto y esperando en los muros la celebración del auto de fe. Pero nosotros hemos llevado a nuestros invitados a hablarles de ese colgante que usan como adorno. Blanco, negro, traslúcido, de Fátima, del Papa...qué les importa. Les contaremos que el rosario que portan le fue dado a San Simón por la misma Virgen. Desde el siglo XIII lo difunden los dominicos. Pero también hay un rosario hindú, que simboliza la unidad de todo lo existente. O un rosario musulmán, con 99 cuentas, las de los nombres divinos, aunque la que hace la número 100 no se cuente. Para no cansarlos los sentaremos. Les enseñaremos una pintura en el muro, obra de Lucas Valdés. Con muchos barcos. Representa la batalla de Lepanto. Quizás a alguno le suene. Una batalla contra los turcos en 1571. En ella, Miguel de Cervantes, autor de algún libro importante, acabó con un brazo maltrecho. Fue el día 7 de octubre de 1571. Dicen que la Virgen del Rosario ayudó en la victoria final. Por eso el Papa Pío V instituyó la fiesta del Rosario. Sí la del rosario que les cuelga del cuello.
No les cansaremos más. Quizás sea un público demasiado variado. Dominicos, Vírgenes, rosarios, historias, batallas... demasiados datos para explicar un colgante. Y no es nuestra intención que reunión tan variopinta acabe a farolazos... como un rosario de la aurora.

2.10.08

3 DE OCTUBRE. SER O NO SER

Siempre pensaste que Sevilla era mujer. Incluso la viste representada como una matrona, con el cartelito que la identificaba a los pies. No recuerdas muy bien dónde, quizás fuera en un palacio de un lugar llamado El Viso del Marqués. Sevilla como una matrona clásica, con su aire de inmortalidad y con todas sus contradicciones...
No sabes por qué, pero así fueron tus pensamientos al ver el santo del almanaque. Francisco de Borja. El Borgia de los italianos. El de la iglesia de San Luis. El de Duque Cornejo. Uno que no era duque que hizo una imagen de otro que sí lo fue. Está en la iglesia de San Luis. Vestido de jesuita entre espejos y laminitas que no gustaban a los ilustrados. Pero el sí lo fue. Duque de Gandía. Cocinero antes que fraile. Nada menos que duque y gobernador de tierras catalanas. Ahora en Sevilla y con rey francés. Enviudó y pensó entrar en la Compañía de Jesús. Un bombazo para la época. Tanto que Ignacio de Loyola le dijo que “el mundo no estaba preparado para ese estruendo”. En San Luis, Loyola es más pequeño que Borja. Por eso se tuvo que preparar. Francisco y el mundo. Lo pagano y lo terreno. Cuando entró en la orden del Nombre de Dios tuvo que despojarse de las vanidades del mundo. Como en un cuadro barroco. Como en la iglesia de los novicios jesuitas de la antigua calle Real. Real de San Luis. Como el rey de Francia. Allí está el santo del día con una calavera en la mano. Ya había adelgazado de su antigua gordura. El santo, no la calavera. Dicen que aquella canina correspondió al rostro de la emperatriz más bella. Se llamaba Isabel. Era de Portugal. Casó con todo un emperador en la ciudad de tu almanaque. Nacía la ciudad de las bodas reales. Renacimiento pleno. Pero todo termina en la vida. La belleza incluso antes. El antiguo duque jesuita fue el encargado de contemplar el rostro de la belleza descarnada. Memento homo quia pulvis es. Ya lo dijo Ignacio: “¿De qué le servía al hombre ganar el mundo?”. El alma en otro lugar. Francisco delante de la calavera. Hamlet sevillano. Ser o no ser. No sabes por qué, pero has pensado en tu ciudad. Roma triunfante o rincón de olvido. Del orbe la octava maravilla o rima ripiosa. Grandeza o miseria. Ser o no ser. Globo sin fin o fin de la Tierra. Lugar donde todo es necesidad o donde nadie la tiene. Lugar de necesidades o lugar necesario. Tradición o modernidad. El ombligo del mundo. La tantálica condena a la destrucción. La belleza marchita. Polvo, cenizas corrupción y gusanos. El rostro de una mujer a la que Francisco de Borja prometió nunca más servir. Porque moría. Hamlet sevillano. Ser o no ser. En San Luis de los Franceses has pesando que quizás tu ciudad sea mujer... Bella... Su historia está en los huesos...


A Regla y Antonio, grandes sevillanos y mejores amigos.

29.9.08

30 DE SEPTIEMBRE. ORO AL PESO

“Todo comenzó aquella mañana del 30 de septiembre de 1958 con el descubrimiento casual del tesoro del Carambolo. Como en aquella época yo era catedrático de Prehistoria e Historia de España Antigua y Media en la Universidad de Sevilla, y delegado de zona del Servicio Nacional de Excavaciones Arqueológicas, fui convocado con otros arqueólogos sevillanos en las oficinas de un Banco, cuyo secretario lo era también de la Sociedad del Tiro de Pichón, en cuyas instalaciones se había descubierto el tesoro. Cuando en aquella tarde memorable tuve en mis manos aquellas joyas, con el deslumbramiento correspondiente, mientras mis colegas tanteaban todas las hipótesis posibles para su clasificación (visigodas, bizantinas, precolombinas, musulmanas), yo fui rebatiéndolas una por una; para terminar afirmando que eran tartésicas. Fue, sobre todo, un acto de intuición. El análisis que iba haciendo de todos sus caracteres y circunstancias me convenció muy pronto de que eran indígenas y del segundo cuarto del milenio (750-500) primero antes de Cristo... Cuando los señores del Tiro de Pichón nos llevaron al lugar del hallazgo, yo les pedí permiso para emprender su excavación... Esta excavación puso al descubierto las ruinas, calcinadas por un incendio, de una gran cabaña oblonga, de unos metros de eje mayor por unos 4,5 de eje menor, sin cimientos aparentes, cuyas paredes debieron ser varetas o cañas, sujetas con unas pellas de barro que al cocerse con el fuego conservaron sus nítidas imprimaciones. Pudieron emplearse también adobes que el calor del incendio fundió. El expolio de la excavación consistió principalmente en una cantidad prodigiosa de cerámicas, todas fragmentadas, en las que al cabo de una paciente y minuciosa clasificación pudimos ver hasta veinte variedades. Ni una sola pieza completa. El resto del ajuar fueron dos puntas de flecha de cobre, algunas barritas de punta aguda que pudieron ser puntas de fíbulas, tres molinos de manos de piedra, con base arqueriforme, huesos de animales, conchas de almejas y una especie de cuchara de barro cocido, con ranuras cruzadas en el lado cóncavo, de tipo eneolítico...”
Con la emoción propia del momento, así hablaba el profesor Juan de Mata Carriazo del descubrimiento del Carambolo. Un tesoro singular en las manos de un arqueólogo singular que llegaría a dar nombre a otro bronce tartésico descubierto en el mercadillo del jueves. Piezas de oro viejo de una cultura llena de misterios. De importancia fundamental en nuestra historia. Salvo algún alcalde despistado, no hay quien las vea... ni las toque. Las guarda un banco y sólo vemos una copia en el museo.
Oro viejo de Tartessos en una caja fuerte. Empeñado. En tiempo de crisis... Si Argantonio levantara la cabeza...

25.9.08

26 SEPTIEMBRE. REFUNDACIÓN


Se sentía joven y con ganas de pasar a la historia. Recordaba que unos jóvenes como él refundaron la antigua cofradía de la Bofetá. Habían leído un libro de esos clásicos sobre la Semana Santa que todo el mundo tiene, que todo el mundo cita y que nadie lee. Por eso, delante de aquella imagen dejaba volar la imaginación. Ejercicio libre y barato. En el silencio del antiguo convento dominico, acudía a verla casi a diario. Había otras imágenes: del Amparo, de las Fiebres, del Carmen... Unas más conocidas y otras menos. Pero a él le interesaba la más olvidada. Decían que era de Pedro Roldán. De la primera época. Era de talla completa y con ciertos aires castellanos. En sus manos entrelazadas y en su mirada hacia el cielo recordaba su antigua historia. Fue la titular de la más noble cofradía de la ciudad, la más rica, la más devota. Pero la historia era así. De su patrimonio apenas quedaba un palio por aquí, la imagen de un Cristo por allá. Detallitos de esos que sólo sirven para los concursos de cultura cofrade. Poco más. Y la Virgen de las manos entrecruzadas en un rincón perdido, acumulando polvo y olvido. Hasta que el joven, sin más armas que su valor, decidió ponerse manos a la obra. Obras son amores, que no buenas razones... Habló con otros amigos y decidieron que pasarían a la historia. Sí señor. Aquella antigua imagen lo merecía. Pensó en la entrevista. La preparó. Eligió el vestuario. Vestido casi de Domingo de Ramos se presentó ante el párroco. Su sotana todavía lo situaba en unos tiempos más pretéritos que los de la antigua hermandad, casi con los mismos títulos y con la misma historia. No se anduvo con rodeos, pues el cura no era hombre de florituras. Armado de valor le dijo el motivo de su visita:
- Es nuestra intención volver a refundar la hermandad.
El gesto de seriedad del párroco lo dijo todo. Unos segundos eternos de silencio y la negativa. Silencio maestrante o de antiguos primitivos. A continuación, la respuesta. Negativa. Una auténtica homilía. Como había pasado el tiempo de los melones, llegó el tiempo de los sermones. Un discurso en tono negativo en el que mandaba la audacia del joven más allá del Cerro del Águila. Pero el joven no se achantó ante la negativa. Torres más altas habían caído. Sobre todo en una ciudad acostumbrada a los derribos de Pavón. Su respuesta fue memorable:
- Pues sepa usted que, por ley de vida, se va a morir antes que yo. Y yo voy a ver refundada esta hermandad.
Años más tarde el párroco falleció. No sabemos que sorpresa nos deparará la ley de vida de la Semana Santa...

22.9.08

23 SEPTIEMBRE. CHARANGA Y PANDERETA


Año 1845. Llegaba a Sevilla Louis Adolphe Thiers, el político historiador más influyente de la Europa de su tiempo. Como todo buen visitante ilustre a la muy noble y muy leal ciudad, vino cargado con esa especial aureola de importancia que se da al que viene de fuera. Se movilizaron las fuerzas vivas del lugar para mostrar lo mejor de una ciudad y para rendir pleitesía y agacharse hasta las posiciones más indignamente habituales en este tipo de casos...
- No era para menos-, decían en los influyentes círculos de la ciudad- ¡El Gran Thiers!.
A saber. Gran historiador y político. Nada menos que primer ministro de Francia tras la caída de Calos X, motivada, en buena medida, por un artículo suyo. Nada menos que un ministro del Interior francés que después también lo fue de Asuntos Exteriores. Pero no sólo eso. Thiers era también gran intelectual, académico y escritor. En aquellos día trabajaba en su gran obra, El consulado y el imperio. Quizás demasiadas ocupaciones para alguien tan veleta: atacó a la monarquía, se alió con ella, estuvo en la izquierda y también en la derecha.
Había llegado a Sevilla la tarde del 20 de septiembre. Se hospedó en la posada Europa, en la calle Gallegos. Hasta allí se encaminó lo más selecto de la ciudad para mostrar sus respetos. Nulo empeño. El gabacho no atendió a nadie. Incluso un concierto preparado por sus compatriotas fue recibido con bostezos e indiferencia. Porque Thiers venía a lo que venía. López Cepero cuenta a qué dedicó el día 21 de septiembre: “Estaba dispuesta una novillada y concurrió a ella dicho personaje, rodeado de gente juglar y baladí, muy poco conforme a la categoría que se le supone, y con esta chusma pasó toda la noche en un corral de la calle Jimios, entre gitanos y mujerzuelas, lo más asqueroso que se usa en las fiestas de candil a que sólo aun entre la gente canalla suele verse algún día de campo, estando desterrado en todo lugar y tiempo de la gente de mediana educación y decencia”.
No fue juerga corta. Nada menos que tres días anduvo el ilustre invitado entre el puterío congregado en el famoso corral de Jimios. Corrió el mosto y otros néctares menos decentes, destacando todos los presentes la alegría de tan egregio invitado, que llegó a hacer “cosas ajenas no ya de persona de muy alto rango, sino de todo hombre de regular educación...”. Mientras, la intelectualidad sevillana buscaba a Thiers para enseñarle el museo, las academias, el liceo filarmónico y otras tantas grandezas de la ciudad. Vió la catedral, con retraso y a regañadientes. Regresó a Francia seis días más tarde. Apenas se despidió, pero muchos vieron en su rostro la sonrisa de la satisfacción.
Sevilla eterna: vino, toros, putas y juerga... Todavía no se había inventado el AVE.


A Jesús Cotta, que entiende de tópicos y de amistades

20.9.08

21 DE SEPTIEMBRE. LA PLAZA DEL PAN


Hoy vas a la calle a disfrutar y a llorar. A enfrentar nuestros más íntimos desesos con las más crudas realidades. Y si es posible, a mejorar algo la ciudad, que no digas que no te doy ideas...
Busca en tu biblioteca. Seguro que tienes un pequeño librillo olvidado que escribió Luis Cernuda. Quizás lo hayas leído, pero es bueno leer sintiéndose protagonista, y para eso su ciudad tiene mil y un rincones. Rincones donde habita el olvido, rincones con las horas contadas, rincones para vivir sin estar viviendo... Siento pedirte otra cosa. Menos poética. Busca entre tus herramientas. Y si no, ve a la ferretería. Compra un martillo gigantesco, de esos que los albañiles llaman machotas, y no seas mal pensado...
Con tan singular equipo ve a la plaza del Pan. Sí, ya sabemos que se llama de Jesús de la Pasión pero es que en Sevilla hay lugares que el pueblo todavía conserva, por lo menos en su memoria colectiva. Aquel lugar es uno. Pan de Alcalá en viejas alforjas de un tiempo en sepia ya pasado. Siéntate donde puedas. Mira alrededor. En la fachada del Salvador unos trampantojos pintados intentarán engañarte haciéndote creer que son ventanas. Siluetas barrocas de campanarios y tiendecillas. Perfiles de un aire diferente enmarcados por el almagra de tus antepasados. Unas columnas entre las tiendas te hablarán de la historia de aquel rincón. Cerámicas azules y blancas mezcladas en los ladrillos de una cúpula te contarán que Sevilla fue una ciudad cargada de algo que alguien definió como la gracia, dicho con esa “c” que aquí tanto nos cuesta. Una vez sentado, abre el pequeño libro de Cernuda. Ocnos. Capítulo Las tiendas”. Lee para tus adentros, que la belleza interior es todavía mejor que la exterior. Oirás a aquel dandy hablarle con estas palabras: “En esas tiendecillas de la Plaza el Pan cada uno de los objetos expuestos era aún cosa única, y por eso preciosa, trabajada con cariño, a veces en la trastienda misma, conforme a la tradición transmitida de generación en generación, del maestro al aprendiz y expresaba o pretendía expresar de modo ingenuo algo singular y delicado. Su atmósfera soñolienta aún parecía iluminarse a veces con el fulgor puro de los metales y un aroma de sándalo o de ámbar flotar en ellas vagamente como un dejo rezagado”. Disfruta de esas palabras y cierra el libro. Cierra los ojos y déjate llevar por la música de las palabras. Mira la plaza en conjunto. La música está hora cautiva de otros deseos. Acaban de intervenir sobre la plaza, que así dicen los neocursis. Mira el espantoso suelo que le colocaron. Mira el engendro del centro. Lo llaman farolas. Unos tubos metálicos de espanto que acaban con la estética, con la gracia y con las ganas de vivir en esta ciudad. Piensa en Cernuda. Nació un día como hoy de 1902. Su memoria no merece esto. No te quedes quieto. Rebélate y actúa. A martillazos. Tira dos o tres de esas monstruosidades. Si te llaman la atención, le echas la culpa a un tío loco que escribió un almanaque. No te preocupes, que más grafitis hay alrededor y seguro que no han multado a nadie. Acaba con la farolas, por Dios. Que si no, los insensibles de la piel sensible, los nuevos catetos modernos y los horteras nuevos ricos acabarán con la ciudad. Cuando termines piensa en Cernuda. Una vez te habló de Placeres prohibidos. Son los mejores...

15.9.08

16 SEPTIEMBRE. MALTRATO



16 septiembre 2004. Agencias. Denuncia por maltrato a su esposa al negarse cinco días seguidos a mantener relaciones sexuales.

A. P. S. , un vecino de Sevilla que ha decidido permanecer en el anonimato denunció a su esposa en el juzgado de guardia por lo que considera "trato indigno" al negarse a hacer el amor durante cinco días seguidos, dijeron a Efe fuentes judiciales. Según estas fuentes, la denuncia se presentó la semana pasada por un hombre que acudió a la sede del juzgado de guardia en el Prado de San Sebastián de Sevilla, y denunció que su esposa llevaba cinco días seguidos negándose a mantener relaciones sexuales con él. En la denuncia, el hombre consideraba que tal actitud era un "trato indigno" y un posible delito de maltrato doméstico.
El juzgado de instrucción 5, con el apoyo del fiscal, archivó la denuncia por considerar que los hechos no encajan en ningún tipo penal, añadieron las fuentes, que precisaron que tampoco se tomó ninguna medidas complementaria como llamar a declarar a la denunciada.
Los círculos cercanos al protagonista de la historia parecen haber iniciado una cruce de declaraciones sobre las causas de la denuncia. Mientras que la cuñada política, la mujer del tendero y la dependienta de la tienda de Vodafone han incidido en que el denunciante ya no mandaba flores por primavera ni le escribía cartas de amor; el cobrador de la hermandad sacramental ha apuntado el cambio del desodorante del denunciante como posible causa de la falta de apetito sexual de su cónyuge.
“Todo pudo empezar el día que A.P.S. abandonó el Patrico tradicional salpicado de Varon Dandy y lo sustituyó por una colonia de imberbes”- manifestó el vendedor de cupones de la esquina al redactor de esta agencia, mientras endiñaba a nuestra frágil economía varios números del sorteo especial de verano y algún que otro rasca. Sin suerte (inciso).
Otras fuentes, aparentemente igual de desinformadas, entre las que se encuentran el gorrilla tradicional de la calle, el revisor del butano y el repartidor chino del restaurante “Polla Feliz” (sic) insistieron en la maldad y la alevosía de la denunciada, llegando uno de ellos presentar una nueva demanda contra su esposa a la que acusaba de no hacer “las comiditas ni en el momento, ni en el lugar, ni con la delicadeza apropiada”, no habiendo trascendido más detalles sobre el hecho denunciado, sobre su alusión al tipo de comida o a la traducción literal de los términos en que se formuló la denuncia.
Por otra parte, algunos de los defensores del denunciante han apuntado la posible fundación de una asociación con las siglas del denunciante, A. P. S. , traducible como “ A Palo Seco”, un foro de ideas para luchar contra la sequía sexual en cualquier estación del año...
A veces, es difícil separar la realidad de la ficción...

12.9.08

13 SEPTIEMBRE. REALITY


ABC. 13 septiembre 2007.
La Audiencia de Sevilla ha condenado a siete años y medio de cárcel a un hombre que intentó matar a su compañera, para lo cual le aturdió con una prenda impregnada en alcohol, se sentó sobre ella y le taponó la boca y la nariz con las manos para impedirle respirar. La sentencia de la Sección Primer explica que el acusado A.J.R., de 48 años y conductor nocturno de Lipasam, agredió a su compañera en su domicilio de Dos Hermanas (Sevilla) hacia las 6.30 horas, cuando regresó de trabajar. Para ello, cortó la luz de la vivienda, subió al dormitorio, echó el pestillo y se sentó sobre el abdomen de la víctima a la vez que le presionaba la cara con un albornoz empapado en alcohol con la intención de aturdirle e impedirle respirar. Cuando la mujer consiguió quitarse la prenda de la cara, el acusado "le metió la mano en la boca hasta el punto de que dos dedos le llegaban casi a la garganta y con la otra mano le tapaba los orificios de la nariz, nuevamente con intención de matarla y para que no pudiera respirar", según los jueces. La víctima consiguió propinarle un fuerte empujón y quitarse de encima al procesado, a continuación sufrió un fuerte golpe de tos, vomitó y en ese momento abrió su teléfono móvil, mostró a su compañero la imagen de sus tres hijos menores y le preguntó "qué estaba haciendo". Añade la sentencia que el procesado agarró a su compañera por la garganta, aunque "no se ha probado que lo hiciera con la fuerza suficiente como para impedirle respirar" y estando así cogida, le decía "ahora siento lo que sienten los hombres cuando matan a sus mujeres". La víctima prometió al acusado "que volvería con él, que bajaría y haría café", momento que aprovechó para huir de la habitación, pedir ayuda a su hijo de 12 años y salir de la vivienda, dirigirse a la casa de su hermana, que estaba próxima, e interponer una denuncia. El acusado dijo en el juicio que él fue golpeado primero y que sólo se defendió de dicha agresión, pero los jueces consideran demostrado que intentó matar a su compañera. Así, destacan que el acusado desconectó la luz de la vivienda, tomó un albornoz, lo impregnó con alcohol y cerró el pestillo del dormitorio, todo ello unos días después de que la víctima le comentase su intención de separarse. Además, los forenses certificaron unas lesiones en la víctima "compatibles con una agresión por sofocación" y recogen el testimonio de una de las primera personas que la asistieron, a quien la mujer repetía: "Cuñado, me quiere matar". Junto a los siete años y medio de cárcel, la sentencia impone a A.J.R. la prohibición de acercarse durante 5 años a la víctima o su domicilio y a pagar una indemnización de 6.236 euros.
No te cabe duda: vives en una telenovela. No sabes si fuera o dentro de la pantalla...

9.9.08

9 SEPTIEMBRE. TIERRA PROMETIDA



Fraternidad, justicia y trabajo. Bellas palabras como lema para un bello y mísero país. Las palabras se las lleva el viento. Porque aquellas dos almas, a pesar de su juventud, llevaban toda un vida sintiendo que aquel lema no se cumplía: no sentían la igualdad de un hermano en sus políticos, no notaban el equilibrio de la justicia en el día a día de sus vidas y, casi lo peor, no tenían acceso al trabajo. Hambre en el estómago y hambre de justicia. Una situación límite para buscar una salida desesperada. Fuera de aquella tierra lejana...
Planearon con tiempo el escondite. Aquel enorme barco del puerto de Kotonou era el elegido. Tenía bandera turca. Les habían hablado de unos huecos que se formaban entre la carga, el espacio suficiente para aguantar el tiempo que fuera necesario. Y estaban dispuestos a aguantar lo que hiciera falta.
Cargados de esperanza, aquellos polizones de la miseria se hicieron un hueco entre la carga: toneladas de trigo, el pan de muchos agraciados camuflando el hambre de dos desgraciados. Metáfora trágica de la vida...
El viaje no fue largo. Fue eterno. Ocultos entre la carga, se acostumbraron a respirar poco, a beber menos y a comer casi nada. Se imaginaban a sus antepasados cargados de cadenas camino de Brasil y se sentían reconfortados por el peso de su único bien. El de su libertad. No tenían otra posesión. El mundo exterior había quedado reducido a los sonidos que les llegaban del otro lado del muro. Un muro de toneladas de trigo que oprimía hasta el último rincón de sus hambrientos corazones. Sonidos lejanos que fueron dibujando un largo recorrido: la calidez del golfo de Guinea, la sequedad del Sáhara, el rezo musulmán de Marruecos... sonidos lejanos que día tras día se hicieron más imperceptibles. La vida se iba convirtiendo en un puro espejismo para dos almas anónimas en un rincón del mundo. Quizás llegaron a sentir la entrada en aguas de un río que alguien llamó grande. Río de vida hacia el interior de un nuevo continente. El destino estaba cercano. Una tierra de promisión que se intuía en aquellas palabras lejanas tras la carga: hablaban de una ciudad hermosa, luminosa, llena de Esperanzas... Fin de trayecto y descarga en el puerto. En el aire se oyó la palabra Sevilla. Hubo oídos que no oyeron y almas que no sintieron. Cuando retiraron la última tonelada de carga, alguien descubrió la miseria de los polizones. Un rincón olvidado del mundo. Era un día de septiembre de 2001. El trabajador escupió al mundo una dura realidad:
- ¡Eh, venid, aquí hay dos negros muertos!
Dos almas anónimas. Nuca se supo sus nombres. Los nombres se olvidan...

6.9.08

NO ESTÁN TODOS LOS QUE SON...



pero todavía pueden estar...

Ya saben que próximamente el almanaque, d.m., se convertirá en un almanaque de papel. Hace ya tiempo que comenzamos a regalar historias y hubo amigos que incluso nos regalaron las suyas. Va llegando el momento de hacer un recuento de las dedicatorias del libro. Puede haber fallos y olvidos imperdonables. Ayúdenme a solucionarlos. Elijan la historia que más les gustó, que ya va quedando poco tiempo y todavía hay asiduos visitantes de esta página que merecen mil y una historias dedicadas...
Un primer tanteo sería, aproximadamente así:

PAREJA DE HECHO A Javier
PREONERO DE GLORIAS (RANCIAS)A eresmicruz
CHAMPÁN A delporvenir
PESADILLA DE AGOSTO A Juanma
QUIJOTE A Ricardo
EL REGRESO A los niños de Glauca
CINÉFILA A Anónimo de Castilla
AZUCENAS MARCHITAS A Francis
MOROS A José Luis
MUÑECOS BONITOS A Zapateiro
LA REVERENCIA A Pregonero de Sevilla
LA VIRGEN A Orfila
MONTESINOS A Bogar
JOYAS A Lacava
EXPIRACIÓN A Moe de Triana
PRISIÓN A Juan Pedro Recio
EL ROMANO A Reyes, dama de sevillano nombre.
DIOS DE DIOS A José Iván Martín.
CRÁPULA A Óscar Gómez
EL INCENDIO A Rocío Plaza
MARINA A Marina
CASA CORNELIO A Matilde.
PUTA A azulyplatapuro
TORCIDA BRASILEÑA A María Dolores del Santísimo Sacramento
CRUZ DE MAYO A alguien de la Cava
CARTA MUDO SANTA ANA A Rosa
EL EXAMEN A Luis
INDIGESTIÓN (HUESOS DE SANTO) A La Canina que sigue cavilando
COMPLETAS A mis hermanos
EL CRUEL A El Aguaó.
TRASLADO A Julio
SANTO VARÓN A Fernando García Haldón
LUIS GONZAGA A Luisito
LA COPA A Laura
ESTANILAOS A Manolo Patolín
SAN FRANCISCO A Paco Robles
TU NOMBRE A Natural de Sevilla
EDUCACIÓN A Quique Sánchez
TIERRA PROMETIDA A Maribel
NACIMIENTO DE UNA ILUSIÓN A Pepito
LA CRUZ Y LA CALAVERA A las monjas del Pozo Santo
ALMAS A Consuelo
PRIMITIVO A Rafael Jiménez Sampedro
PADRE PUTATIVO A Pepe
EL GIGANTE A Cristóbal Cervantes
SALIDA EXTRAORDINARIA A Hércules y Trajano
LA MURALLA A Herrera, Carlos.
CAPOTAZOS A Víctor García Rayo
MATEMÁTICO EN CUARESMA A José Antonio Rodríguez
ROSARIO AURORA A Carlos Romero
LA MAGDALENA A Maleni
LA MANIFESTACIÓN A Natalia
CIGARRERAS A Lidia
FARFÁN Al Pepe Luis de internet
PRINCESA A la Reina mora
BARRIO SÉSAMO Al canónigo Alberico
CARTA A LOS REYES A Esteban Romera.
EXPOSITOS A Rosa Expósito
PREGONERITO A Álvaro Pastor
HISTÓRICA A Antonio Cabello
PASITOS A Francisco Santiago

...Su historia está por elegir...

1.9.08

1 DE SEPTIEMBRE. EL CRUEL


La brisa de la tarde ha traído el lamento a tu memoria. Llanto por lo perdido. Llanto por lo olvidado. Antigua calle Real y realidad de un viejo barrio. Real de San Luis. El de los Franceses. Primo de un rey de España. Más santo. Los hubo más justicieros. Y más crueles...
Junto a la vieja arquivolta el ciprés se ha inclinado. Quizás, cansado por el peso de los años. Quizás, cargado de secretos inconfesables. Quizás por eso, se alió con el viento de la tarde para contarte algo. Susurrado con el calor de una tarde de septiembre. Resistencia al paso del tiempo. Resistencia del verano maduro que ve su final entre las torres mudéjares de un viejo barrio.
Plazuela de San Gil. Un ermitaño de origen griego. Anacoreta y milagroso. Defensor de pobres tullidos y arqueros. Con un ciervo a sus pies. Abogado de pecadores y conversor de reyes. Salvo de algún justiciero. La ventanas apuntadas se han aliado con el viejo ciprés. Unas cabezas de clavo góticas parecían haber sellado su boca. La brisa sobre el antiguo cardo desclavó ss labios. Libre como el viento. Al oído te cuenta un susurro:
Fue en esta vieja plaza. Media edad del tiempo. Sevilla ya era cristiana. Coronada de arcos moros. Al pies de la iglesia se cometió una fechoría. Había fallecido un viejo feligrés del barrio. Los parientes pidieron al cura cristina sepultura. No la concedió. Triste realidad. No tenía el dinero suficiente. Injusticia en época de reyes justos...
Cuenta el susurro que el rey Pedro fue informado y que, veloz como el viento, se plantó en la puerta de la iglesia. Céfiro hispalense. Llamó al cura y le pidió cuentas. Narró lo sucedido. El que llamaban Justiciero ordenó cavar al cura una fosa. En la misma puerta. Trazó, procedió y concluyó. Al terminar todo el mundo esperó. Faltaba el muerto. Ahogo en el corazón de los presentes. Todos esperaban la orden de traslado del viejo difunto. ¡Qué error el suyo!... El Justiciero se volvió cruel. Por la calle Real se oyó la orden. Retumbó hasta en los tuétanos...
-“Entierren al cura vivo. No hay justicia para el injusto...”.
Los gritos envolvieron la ciudad con un ropaje de terror. Tembló hasta el último ladrillo. Un vivo enterrado a los pies de la iglesia. Poe sevillano. Iglesia de San Gil. Todavía no habitaba la Esperanza. Allí se colocó una cruz. Recuerdo de una crueldad. Anticipo de odios fraternos y de maderas quemadas. Tierra de hermanos y hermanastros. Como el del rey don Pedro...
1 de septiembre. San Gil. Abad. Ciprés mirando al cielo. En el susurro de la tarde se te ha metido el terror en el cuerpo. Crueldad de justiciero. A lo lejos se oye un lamento. Alguien debería escucharlo....
¡Qué solos se quedan los muertos!

29.8.08

30 AGOSTO. PREGONERITO


Sabía que Sevilla rimaba con maravilla y que con tres palabras, azucena, pena y Macarena podía llegar a recitar unos ripios que conmovieran a todas las vecinas del corral. Apenas andaba cuando juntó la “p” con la “a”. Su madre lo interpretó como “guapa” y de ahí a la rima fácil no había más que un paso. Y para pasos, los primeros que dio: delante de una cruz de guía siguiendo el sonido de cornetas y tambores. Creció algo en lo físico, mucho en lo sentimental y muy poco en lo mental. Una ecuación perfecta para la felicidad. Una palabra mágica que tenía un sinónimo: Semana Santa. Le gustaba anunciarla, pregonarla y, sobre todo, protagonizarla. No sabía quién era el Jano bifronte, ni falta que le hacía, pero sabía ser el principio y el fin de todas las procesiones, el alfa y el omega de cada cofradía. Y el chiquillo marchaba delante de cualquier cruz de guía, banda o procesión que se encontrara. Se sentía el centro del mundo en el centro del universo; tanto, que una rara simbiosis se formó entre él y las cofradías. El cortejo lo iniciaba el niño, luego el diputado de cruz y luego lo demás.
Pasó el tiempo que no pasa. O, al menos, no pasó para él. El niño siguió siéndolo enfundado en un característico andar y en el humo de los puros que aprendió a fumar. Aquel Pamplinas acharlotado hacía felices los nuevos niños con su sola presencia. La felicidad era él. Y vivía en el corazón de la ciudad. En plena calle Chicarreros. Allí se fundó la asociación más caritativas de la ciudad: “La Gloria de España”. Sus afiliados pagaban una real todas las semanas para costear los puros de Antoñito, el simpático repartidor de la tienda de ultramarinos. Una asociación que fue a más y que tuvo cada día más socios protectores. De un eterno niño. Del fumador de puros más empedernido. Del seguidor eterno de todas las bandas de música de Sevilla. No había procesión que se preciara que no estuviera acompañada por aquel niño de traje ancho, corbata oscura, chalequillo y puro en la mano.
Con más años entró en la Residencia de San Juan de Dios. Allí esperaba los puros habituales del mismísimo cardenal. Un niño eterno que se bebía hasta el agua de los conferenciantes. Un niño que un día de agosto de 1989 abrió su última procesión. Se llamaba Antonio Sanz Ramos. Al terminar su último itinerario le dijo a un señor con barba blanca que él era Antoñito Procesiones. No hizo falta más. Atrás quedaron los pregoncitos y los ripios de la infancia. Aquel niño mayor era el pregón en sí mismo. No hacía falta más. La ciudad lo entendió. Por eso lo despojó de cábalas y de análisis. Y lo dejó ser él. Y lo dejó vivir. Y lo dejó sentir. Y lo dejó ser feliz...
Hoy le habrían colocado un atril...

28.8.08

29 AGOSTO. CALIXTO SEVILLANO


“Calixto sin Melibea, Calixto con la melopea”. Manuscrito anónimo sevillano. Sin publicar. Gran pieza de la literatura absolutamente inexistente pero que podría haber sido una realidad...
Se llamaba Ambrosio de la Cuesta y era doctor en Teología y “canónigo de la Catedral de su Patria”.
Cuenta Arana de Varflora que escribió “Adversaria eruditionis sacrae et Profana. Novísima Scriptorum Hispanorum Eruditione post Biblithecam Hispananm cum appendicibus a Dom. Nicolao Antonio absoluta collectio”. Hace unos años lo habrían resumido mejor: dos obras de título impublicable. Como las películas porno de los años 70. Pero sus dos libros no estaban en el cine Abril sino en “la librería de la Santa Iglesia Catedral”. Unas obras firmadas por un autor que se titulaba como “sevillano”. Por lo menos no se avergonzaba como otros...
Sabemos poco de Don Ambrosio. Quizás hoy hubiera servido su nombre para un chiste: Brosio, Am Brosio. Impresionante en dos palabras...Como su tarea de recopilar y de copiar los viejos escritos del Abad Alonso Sánchez Gordillo, (uno que no usaba camisa de cuadros abierta ni barba larga), el primer gran libro de cofradías sevillanas. Se salvó por su mano y por su interés. No era aficionado al minimalismo, especialmente en el título de sus libros. En la biblioteca de la Catedral también se conservaban sus “Apuntaciones sobre el doctorado de la iglesia que algunos dan a nuestro arzobispo san Isidoro”.
Nació el 17 de abril de 1653 y fue bautizado en la desaparecida iglesia parroquial de la Magdalena. Aunque pocas son las noticias, se conoce su nivel de erudición y su valía intelectual. Llegó joven a canónigo. Lo de la juventud se repite, lo de la valía es otro cantar...Tuvo muerte desgraciada y literaria. La noche del 29 de agosto del año 1707, “queriendo saltar al campo por la muralla de la puerta de San Juan cayó sobre una piedra y falleció a las dos horas con la sola extremaunción”. Calixto sevillano. No sabemos qué Sosía recogería sus sesos, qué Tristán lloraría su desgracia ni si habría Melibea que lo esperara. Fue enterrado con todos los honores en “su Catedral, delante de la capilla de San Francisco”. En aquel año estaba escribiendo las “Vidas de los Arzobispos de Sevilla”, no sabemos si a alguno no le contentó la historia. Dicen algunos que murió con “universal sentimientos de los literatos que conocieron su talento”. No sabemos si dejó algún Sempronio y algún Pármeno en el Camino. Fue la suya una muerte un punto ridícula. La del Calixto sevillano...Mal saltador de murallas y rejas...
Otro que pasaba de la romería del Rocío...

24.8.08

24 AGOSTO. DESOLLADO


Insolación de agosto. Imprudente en tiempo de melanomas. Has comenzado a perder la piel. Tu abuela decía “sollao” cuando te caías al suelo. Hoy te acuerdas de ella. Y del Santo del día. El que perdió la piel. Mejor se la quitaron. Metáfora. Tiene iglesia neoclásica y modernísima en la judería de verdad. Y barrio. El de San Bartolomé...
Apóstol. Bartolomé. Llamado originalmente Natanael. Hijo de Tolomeo y acompañante de Felipe. No sabemos de su hermosura. Le cambiaron el nombre. Bart, como el de los Simpsoms, Bartolomeo, Bartolomeus o Bartolo. Tenía una flauta, con un agujero sólo. También Bartolito, el muñequito al que le soplaban por detrás y tocaba un tamborcito. Otra metáfora: te dan por detrás y tú tocas las palmas. Como el jugador número doce, a tocar las palmas se ha dicho. A Sevilla la llamaron jugador número doce. Al apóstol del día también. Fue el último elegido. No sabemos si iba de palmero. Eso has pensado delante de su retablo neoclásico en la iglesia perdida del suelo modernito. Perdió su propia piel. Como san Bartolomé. Otra metáfora. Un apóstol que se dejó la piel en el intento. Lo ves en su retablo y piensas que por lo menos tiene la Alegría como vecina. Qué mejor compañía...Porque su vida fue dura. Evangelizó por Armenia, Persia, Arabia y la India. Cuentan que llegó a traducir al hindú el evangelio de San Mateo. Ave maría Purísima. Te has santiguado. Con agua bendita. De las pilitas postmodernas de una iglesia de la judería. Tradición y modernidad. Otra metáfora. De un santo que destruyó un ídolo y al que un rey pagano le arrancó la piel a tiras. No le merecían. Se dejó la piel en el intento. Creía en un mundo mejor. Y lo despellejaron. Por eso está con el cuchillo en el retablo neoclásico. En los riberas de Osuna todavía le están quitando pellejo. De nuevo tu abuela. “anda niño que eres tó pellejo...”. Como San Bartolomé. No sabes si tenía la piel sensible. Unos bárbaros se la quitaron. En nombre de unas ideas. Al patrón de pellejeros, curtidores, carniceros, tintoreros, guanteros y encuadernadores...oficios para el recuerdo. Como una vieja serie de televisión. Unos tuvieron calle, otros no y a otros se la quitarán. Ha pasado mucho tiempo. Quizás has pasado mucho tiempo al sol. Por eso has perdido la piel. Despellejado. Como San Bartolomé. Insolación de agosto. Te ha dado por pensar en demasiadas tonterías. Quizás no lo sean. Aparentemente. Las apariencias y la piel importan. Son sensibles. Otra metáfora. De tu ciudad...
Algunos le están sacando la piel a tiras...

20.8.08

21 AGOSTO. CONDE ORGAZ SEVILLANO


“...Y es condición que el retablo lienzo de pintura se ha de pintar en él el tránsito y muerte del glorioso doctor de las Españas San Isidoro, el cual se ha de poner agonizando lo más hermoso y devoto que pudiere, en brazos de la dignidades y canónigos que presentes se hallaron con sus capas de coro sobre sus sobrepellices y otra mucha gente popular y ha de tener sus insignias de arzobispo y un crucero puesto sobe un paño de cilicio y ceniza y ha de tener este retablo una gloria descubierta con muchos ángeles músicos y la Virgen Santa María que le trae una corona de gloria y todo lo demás del cuadro se remite al artista para que se esmere...”.
Esmerarse. Esmerarse... Era el verbo que daba vueltas por la cabeza del pintor desde que, unos días atrás, firmara con los clérigos de la parroquia de San Isidoro el contrato del gran cuadro central de la iglesia. Un verbo que no se movía solo por la mente de pintor: deambulaba entre horizontes venecianos, colores intensos, sueltas pinceladas, perspectivas italianas, sentimientos locales y emociones personales. Sería un cuadro de historia, pero también de historias, un lienzo de fe pero también de emociones, una obra de acabado perfecto pero abierta a los sentimientos y a las interpretaciones. Un puzzle de perfección que iba desfilando por la mente del clérigo pintor. Lo primero fue encomendarse al Altísimo. Al Dios Padre y la Dios Hijo. Por su humanidad sería el que portaría la corona de flores. La Virgen junto a él. Santas en un ángulo de la composición como complemento. Gloria celestial. No podía faltar los niños cantores, música que elevara el alma al cielo y algún ángel juguetón que derramara flores sobre la escena principal. El olor de santidad que le explicaron al entrar en el seminario. Olor, sonido y color. El cuadro tocaría la vista pero también el olfato y el oído. Hermosa simbología para coronar la muerte de un santo intelectual. Se situaría al centro. Arrodillado. En tránsito, como las Vírgenes muertas que había visto unos días antes. Un rostro dulce que ya trazaban los carboncillos en el lienzo y en su imaginación. Entre un juego de diagonales se irían colocando los clérigos de la parroquia, los niños de su bario , la cruz parroquial de la iglesia y alguna escena lejana que permitiera recordar la vida de San Isidoro. Ya había reunidos hisopos, acetres y sotanas. Bodegón en la historia Cuadro dentro de cuadro. Luz de Luz. Una imagen dentro de otra. Un lienzo que trajera a Sevilla la luz que le había impactado en Italia. Quiasmos, colores y rompimientos para la más bella escena.
Agosto de 1613. El cuadro más hermoso nacía en la mente del pintor Juan de Roelas.

18.8.08

17 AGOSTO. HISTÓRICA


Sábado noche. Sin fiebre. O casi. Hay quien lo llama calentura. Nunca supo si estaba bien dicho. Entró en el callejón. Ya lo había explicado alguna vez. Un adarve musulmán. Ejemplo del urbanismo medieval en el que podían existir calles sin salida. Paredes blancas que le oprimían el cerebro. Paredes de la vejiga que le oprimían los sentimientos. Quizás le oprimía más el muro lateral izquierdo. Antiguo hospital del Cardenal. El Cervantes. No el premio. Ni el manco. Ahora era convento de monjas. Agustinas de hábito negro. Las de los recortes. De la Encarnación. Las mismas que le daban nombre a la plaza de las setas. Visión fantasmagórica. Faltaba un retablo. De azulejos. Lo tenía en la memoria. Memoria nublada. Sería J.B. No podía más. Cabeza a punto de estallar. De J. B. a W. C.. Sobre el mismísimo pilar. Con su crucecita. Y sus muros blancos guardando silencio de cualquier martes. Martes de Santa Marta. La de la placita. La de la cruz de las postales. Para cruz la de la opresión interna. Necesitaba exteriorizarla. Malditos botones. Las cremalleras eran más rápidas. ¡Ay la historia!. Le quemaba la entrepierna. Reventaría. Uno, dos, tres. Ya salía. ¡Uf!. Líquido caliente sobre el pilar de ladrillo. El de la cruz. Con toda su historia...
Era del Renacimiento. Del año 1564. Diseñado por Hernán Ruiz. Nada más y nada menos. Cordobés. No el torero. El mismo que hizo el cuerpo de campanas que no quería asomarse por aquellos muros para no ver la escena. No era aquel su sitio original . Se hizo para el camino de San Lázaro. Lugar de olvido. Cerca de un hospital de leprosos. Cerca de un monasterio de jerónimos. Hoy son lugares de olvido. Líquido caliente. Sobre el pilar de piedra. Contratado por un alcalde. Un tal Francisco Chacón. Le llamaban Asistente. No había baloncesto. Maldita borrachera. Las monjas detrás del muro. Junto a la cruz. De mármol con una Piedad y con un Calvario. Como el suyo. Del Renacimiento. Con piedra del Puerto de Santa María. Como la Catedral. Y un capitel. De tipo corintio. Imposible de fallar. Tantas veces explicado. Lo hizo un cantero. Y un marmolista. Por 80 ducados. No era aquel su sitio original. Lo llamaban crucero .Crucero de San Lázaro. En el siglo XX lo trasladaron. Para que saliera en las postales. De los turistas. De un rincón del mundo. Se lo inventaron para la Exposición. La del 29. Líquido caliente. Mejor no salpicar. Dolor de cabeza. Una cruz con historia. Del Renacimiento. Sevilla centro del mundo. La cruz centro del chorro. Se hizo hace siglos. Se contrató en San Francisco. Sabía hasta el día. 17 de agosto. De 1564. Una plaza histórica. Como una meada...
Para lo que queda la historia...

14.8.08

15 AGOSTO. MUERTE SUEÑO Y ASUNCIÓN: LAS VÍRGENES DEL TRÁNSITO



La asentada tradición de la Asunción de la Virgen no aparece recogida en la Biblia, aunque fue finalmente reconocida con la proclamación del dogma por el papa Pío XII en 1950. La escena aparecía respaldada por numerosos escritos apócrifos entre los que destacan el “Libro de San Juan Evangelista, el Teólogo”, la “Narración del Seudo- José de Arimatea” y el “Libro de Juan, arzobispo de Tesalónica”. Toda una serie de narraciones que insistían en realzar la santidad de la Virgen María, en diferenciar su muerte de las otras muertes terrenales y en superar las limitaciones de la condición humana con la figura de la elevación a los cielos, siguiendo la propia estela de Cristo. En occidente la creencia en la asunción de la Virgen fue tomando forma entre el siglo IX y el XII, siendo confirmada por los grandes teólogos del siglo XII como San Buenaventura, Santo Tomás de Aquino y San Alberto Magno.
Sin embargo la definición teológica e iconográfica de la muerte de la Virgen pasó por numerosas interpretaciones tanto desde el punto de vista de las creencias como desde la forma de representación artística. Diversas tendencias que incidieron en la muerte corporal unas, en el sueño o dormición otras y en la definitiva ascensión como final glorioso casi todas.
Para entender el concepto de la muerte de la Virgen la Iglesia católica tradujo el concepto “Koimesis” de los bizantinos, palabra cercana a “koimeterion” (cementerio), por el concepto “dormitio”. De esta forma, la muerte de la Virgen, no contemplada en los Evangelios, se equiparaba al concepto del sueño. A partir de aquí habría que señalar la existencia de dos tradiciones legendarias relacionadas con el tema. Una de ellas narra que la Virgen María siguió a San Juan, el apóstol amado, a Éfeso y que, al morir, fue enterrada en esta ciudad. Otra versión sitúa el enterramiento de la Virgen en la propia Jerusalén, donde llegó a construirse una basílica sobre la presunta tumba. Por tanto estaríamos hablando de un episodio basado en fuentes legendarias o apócrifas, probablemente procedente de tradiciones de tipo oral. Asunción o dormición. Curiosamente fue en el ámbito occidental donde aparecieron las primeras alusiones a la asunción corporal de la Virgen. Se considera como una de sus primeras representaciones artísticas (312) la del sarcófago romano conservado de Santa Engracia en Zaragoza, con un relieve en el que una mano parece hacerse cargo del cuerpo de la Virgen. En el ámbito oriental se incidió más en el concepto de koimesis antes citado. La teología bizantina hizo mayor hincapié en la muerte real de la Virgen. Tras el fallemiento, su alma, separada del cuerpo, es recogida por Cristo y vuelve al cuerpo de manera inmediata por la Gracia redentora de su Hijo. De esta manera, ambas versiones admitirían una especie de resurrección de María, incidiendo la iglesia oriental en la asunción del alma y la occidental en la asunción corporal.
En oriente la representación artística del tema empezó a desarrollarse a partir de los siglos X y XI, tras la crisis iconoclasta de los siglos anteriores. La forma más frecuente de representación era colocar a la Virgen tendida sobre un lecho, apareciendo detrás Cristo con su alma en las manos dispuesto a confiarla a un ángel. Pedro y Pablo aparecen en una escena que sería frecuentemente representado en las iglesias excavadas en la rocas de la Capadocia y en los extremos del Imperio bizantino, como los frescos de la iglesia de Tokali en Turquía (siglo XI).
En la misma época, la representación más común en occidente mostraba a María en el lecho de muerte con un cirio en la mano. Así aparece en el “Libro de las bendiciones de San Etevoldo” (975-980), conservado en la British Library de Londres. María, sentada, se despide de los apóstoles que se reúnen en dos grupos a su alrededor mientras que cuatro ángeles se inclinan sobre María. En el centro, la mano de Dios muestra una corona: la Asunción y la teoría de la Realeza de María empiezan a mostrarse juntas en la misma escena. Esta fusión también se produce en Italia donde la influencia bizantina llegaría hasta el mismo siglo XV. Tadeo di Bertoldo representó mezcladas las escenas de la muerte y de la asunción en las pinturas murales del palacio público de Siena, una decoración realizada en torno a 1406.
Una interpretación singular se produjo en Francia. En un pórtico de la catedral de Senlis (finales del siglo XII), los apóstoles se agitaban en torno al lecho donde acababa de morir la Virgen. Mientras dos de ellos mueven incensarios, unos ángeles portan el alma de la Virgen en forma de una figura imprecisa envuelta en un lienzo. Una escena que se desarrollará ampliamente en el gótico francés ya que aparece en los tímpanos de Catedrales como las de Chartres, Laon o París. El nuevo realismo del siglo XV aporta nuevas interpretaciones. Hugo van der Goess representó a la Virgen en posición oblicua, con un cirio en la mano, mientras que Cristo se situaba en un plano superior entre ángeles.
El arte germánico del siglo XV planteó una nueva variante: la Virgen moría de rodillas, siendo, en ocasiones, los mismo ángeles los que le cerraban los ojos y los labios. Así representó la escena Conrado de Soest en un retablo de la Iglesia de la Virgen María de Dortmud. Son interpretaciones de claro sentido moralizante en las que se estaría incidiendo en el ejemplo de lo que debe ser la muerte de un buen cristiano.
Desde el siglo XVI la Asunción se fue transformado en una Ascensión corporal de la Virgen, con una frente ceñida de doce estrellas y una luna en cuarto creciente sobre sus pies según aparece en el libro del Apocalipsis: “vestida de sol, coronada de estrellas y con la luna bajo sus pies”. Ejemplares serán las obras del Greco que muestran una definitiva tendencia ascensional física que ignora el momento de la dormición, del tránsito o de la misma muerte física.
Aún así, en el periodo barroco se volvió a conocer una regreso a la representación del lecho de la Virgen e, incluso, la recreación de elementos macabramente realistas. El caso más singular, no exento de polémicas, fue el cuadro pintado por Caravaggio para la iglesia de Santa María de la Scalla en el Trastevere, inspirado, según la tradición popular, en el ahogamiento de una prostituta en el río Tíber, hecho que motivaría al pintor para mostrar a María con el vientre hinchado entre el llanto realista de los apóstoles que se sitúan a su alrededor.
Sueño, muerte, asunción...Sevilla interpretó el tema de la asunción en su más pura estilo barroco, pero son más originales, posiblemente, las recreaciones de las llamadas Vírgenes del tránsito ó Vírgenes dormidas que se muestran al público cada 15 de agosto. En cierto modo vienen a ser una perfecta síntesis de todas la variantes iconográficas que hemos descrito. Quizás la más conocida y venerada sea la que conserva el Hospital del Pozo Santo en su iglesia del Santo Cristo de los Dolores. Durante todo el año, esta imagen del siglo XVIII se expone en altar lateral con vitrina, mostrando a María dormida y coronada, resumiendo así algunas de las variantes iconográficas señaladas. En la festividad del 15 de agosto es trasladada a los pies del espectacular altar mayor presidido por el Santo Cristo Varón de Dolores, en medio de un extraordinario aparato barroco que incluye una cama con dosel decorado con rocallas doradas y con el relieve de la Asunción, mantos bordados, velas, flores, ángeles, arcángeles, jarrones con flores de cristal y talco...Toda una síntesis del más extraordinario y efectista aparato barroco que se mezcla con una serie de detalles propios de la Sevilla conventual como sería el empleo de un velo para cubrir a la Virgen dormida durante el proceso de desmontaje del altar efímero. Toda una maquinaria barroca que se puede contemplar durante la novena que la comunidad del Pozo Santo dedica a una de sus devociones más destacadas, una imagen que incluso llegó a procesionar por las calles sevillanas hace unos años. Ejemplo de esta devoción es su representación en estampas grabadas del siglo XIX o en los lienzos del Alfonso Grosso ya en el siglo XX.
La otra visita obligada del 15 de agosto sevillano está en el convento de Santa Rosalía, la iglesia redescubierta por los sevillanos tras el traslado temporal del Gran Poder. Allí también se coloca deforma efectista a la Virgen del Tránsito, imagen anónima del siglo XVIII que sólo puede contemplarse en esta festividad y que se sitúa bajo cama barroca mantos bordados con sedas de colores y una curiosa orientación de flores realizadas con trapo y talco, en medio de una ambientación que suele variar de un año a otro para sorpresa los visitantes y devotos.
Si bien las dos anteriores son las representaciones del Tránsito de la Virgen más conocidas en la ciudad, no son las únicas. Representaciones escultóricas similares se conservan en el convento de las Mínimas de Triana, en el Real Monasterio de San Clemente, en el monasterio de Santa Paula ó en una de las vitrinas laterales de la iglesia de Capuchinos. Hay representaciones pictóricas como la pintura sobre tabla que se conserva en las Sacristía Mayor de la Catedral atribuida a Marcelo Cofermans o incluso las vidrieras de las Catedral realizadas por Arnao de Flandes en el siglo XVI.
Sin duda Sevilla recopiló una curiosa tradición iconográfica con la profundidad de un dogma teológico. Una devoción más para disfrutar de los rincones ocultos de la ciudad. En silencio, que la Virgen duerme...

11.8.08

10 AGOSTO. SANJURJADA


“Mi mamá dice que los tontos son los que hacen tonterías”. La frase que repetía constantemente Forrest Gump. No necesita más explicación. Tu abuela era más popular. Decía algo así como que los mamarrachos eran los que hacían mamarrachás. Tampoco necesitaba más explicación.
Agosto de 1932. Tiempos difíciles de la segunda república. Un general llamado Jose Sanjurjo decidió jugar a hacer historia. Algo tan clásico como los pronunciamientos. Hacerse tan importante como para tomar el poder. Y el gobierno. Y lo que hiciera falta...
El gobierno republicano ya sospechaba que Sanjurjo preparaba algún tipo de golpe. Incluso le intervinieron su teléfono. No bastó. Ayudado pro el general García de la Herrán controló las fuerzas militares de la ciudad y, quizás amparado por el calor de agosto, detuvo al gobernador civil de la ciudad y declaró el estado de guerra. Por supuesto hizo su manifiesto, o su bando, o su pronunciamiento o su pregoncito, que aquí ya se sabe la afición que hay... Fue apoyado por los requetés de la boina roja y, como diría un directivo futbolístico de nuestro tiempo, se vio valiente. Sus tropas controlaron algunos lugares de importancia de la ciudad y el general, después del pregón, se dedicó a otra de la aficiones más ranciamente sevillanas: dar un paseíto. Con aires toreros. En familia. Junto a su hijo, el capitán Justo Sanjurjo, el teniente coronel Barea, de la Guardia Civil, y el mencionado García de la Herrán, curiosamente de paisano. Una foto para la historia. Hubo algún apoyo de los círculos tradicionales y algún saludo efusivo. Algo tradicional. Cabezazo e inclinación, que ya te pondré a parir...
Pero el apoyo no fue general. Ni mucho menos. El alcalde salió en defensa de la República, al igual que la UGT y los anarquistas. Vinieron tropas de Madrid que apenas tuvieron que intervenir ya que el golpe de estado se desinflaba desde dentro. Oposición popular en la calle y frialdad en los cuarteles. Al días siguiente Sanjurjo era detenido en Huelva. La reacción popular cargó contra los círculos tradicionales de la ciudad. Ardió el Círculo mercantil, el Nuevo Casino en la esquina de O´Donell y la casa de Luca de Tena. Fue apedreada alguna casa como la del Conde de Bustilllo o la del Algabeño e incluso se intentó asaltar la sede del diario ABC y la del diario La Unión. Hubo hasta algún intento de quemar alguna iglesia. Tristes presagios en los comienzos de la República. Revueltas y extremismo controlados a duras penas. Un golpe de poco alcance. Pasó a la historia como la Sanjurjada. Por José Sanjurjo.
Si los tontos son los que hacen tonterías hay veces que sobran las explicaciones.

8.8.08

8 AGOSTO. CUENTO RANCIO DE UNA NOCHE DE VERANO


Un descubrimiento que le hizo meditar. Redondeada pelotilla en el mismísimo ombligo. Hastío y cansancio de una noche más. Largo y cálido verano. Solitario y aburrido. Eso pensaba cuando sus dedos, ¡ay señor! equivocaron la búsqueda internaútica. Tras introducir, con perdón, el vocablo artenastro en el buscador, aparecieron miles de sugerentes imágenes de unas damas no tan vírgenes como las que solía contemplar en su pantalla. Nuevas sensaciones y despertar de sentidos olvidados. Había que cambiar la rutina. Esta noche sería...
Miles de pensamientos vinieron a su mente mientras combinaba la mejor de sus camisas con le mejo de sus pantalones. El caballerito medieval bordado en el bolsillo sería su talismán.
- De algo le valdrían tantos años con las lanza en punta...-pensó para sus adentros, motivándose quizás en exceso. El estreno de unos calzones dólar de blanco inmaculado y la ración generosa de Varon Dandy completarían su irresistible presencia.
La cita ya estaba planeada de antemano. Además el tema prometía. Compañía varonil, por supuesto. Rancias cervezas en rancio bar y con un tema tremendo de conversación: aquel día se decidía el modelo de la orla que enmarcaría la convocatoria extraordinaria del ordinario boletín. Apasionante tema en el que logró imponer sus tendencias neochurriguerescas. Un triunfo que logró elevar su ánimo y otras cosas menos confesables. Tres nuevas rondas de cervezas y sus correspondientes chochitos elevaron unas sensaciones aletargadas y eliminaron viejos pudores de confesionario. Un día para cambiar. Eso propuso a su compañeros de ronda, un grupo en que se mezclaban los caballeritos de lanza, los jugadores de polo, la bandita bicolor y hasta alguna inicial bordada. La rivalidad estaba en la perfección de la vuelta de las mangas...
En el paseocolón intuyeron la sevillanía de un antro que les sonaba a Sevilla histórica. Pura ilusión. Esmeralda, Tornillo. Tormento y poco más. Al entrar se sintieron más observados que en un pregón de glorias y notaron más marcajes que en la delantera de un paso de palio. Cangrejeo nocturno en el amplio sentido. Allí cayó alguna copa más aunque el traslado se hizo más necesario que en alguna hermandad. Llegada a discoteca. Nueva cerveza y nuevo intento. Allí recordó que lo último que vio sobre el tema fue a Tony Manero. Hacía ya tiempo. Máximo ridículo que fue constatado por varias damas que no valoraron el encanto del patrico de su pelo. Fase de negación de la evidencia incluso superada.
-“No estoy borracho pero me voy a casa”.
Retirada. Cautivo de sus deseos y rendido por el dolor de sus plantas. Al llegar a casa encendió la tele y encontró el canal de los dos números.
El movimiento rítmico de una pelusilla ombliguera precedió al largo sueño de una noche de verano...